TE SACAREMOS DE AHÍ
Hermione
—Buenos días Hermione, hace pocos minutos que Madame Pomfrey trajo tu desayuno, calculo que la poción dejaría de hacer efecto a esta hora, te ayudaré, vamos — intentó sentarme, cosa que deje que hiciera, trató de darme un poco de avena, la cual rechace, él bajo la mirada entristecido — te hice una promesa, que te sacaría de ahí, sé que ninguno de nosotros somos bienvenidos a tu lado... — vi que trataba de buscar las palabras, al menos unas nuevas, ya que me había dicho de todo — Herms a tus padres no les gustaría verte así, necesitas vivir, para esto ganamos, para una vida mejor para todos, sabes voy muy bien con Ginny, la familia de Ron se está reponiendo de su pérdida, el castillo se está reconstruyendo, todo va estupendo pero en una terrible pausa, ¿crees que podemos seguir adelante por completo sabiéndote así?, ¿Crees que puedo ser feliz con Ginny sabiendo que tuve la culpa de que estés rota por dentro?, No entiendo porque no permitiste que Ron compartiera tu duelo, ¡tú perdida! ¿Crees que los profesores pueden ver a su primera alumna, heroína de guerra tirada así? ¡NO HERMIONE! No podemos — y se retiró dejándome sus palabras en la mente por un momento, pero cuando recordé a mi madre rota en llanto frente a los mortifagos regrese a mi dolor natural, ignorando el de mi amigo.
...
Habían ingresado a una alumna de tercer año con la cara deformada, la medimaga la regañaba por haber experimentado con pociones nuevas, al parecer era una poción que se veía hasta séptimo curso.
—Pero ¿cómo se le ocurrió señorita Jones? estar experimentando, no, no me mires así, lo pondré todo en su lugar, pero me puedes decir ¿qué diablos pretendías? — le hablaba en tono fuerte Madame Pomfrey a la muchacha.
—So... sólo ingtengtaba pegfesional — pudo articular la joven.
—¡PERFECCIONAR! Perfeccionar los calzones de Dumbledore, eso sería más provechoso, o haberle arrojado esa poción al maldito cuadro, sin duda habría dado un gran resultado... niña estúpida —entró con paso decidido el profesor Snape, ondeándose la larga capa negra que traía — considérese afortunada y no tan afortunada señorita Jones, 50 puntos menos para Gryffindor y castigada durante tres fines de semana, si así es, no podrá ir a Hogsmeade. Y usted señorita Granger ¿ya decidió a interesarse por algo más que estar acostada en esa cama, sucumbida en sus recuerdos? — eso me terminó por despertar y lo mire, sus ojos negros inexpresivos en ese momento, enojado sin lugar a duda por el error de la chica, pero reaccioné quien se creía ese... hombre, exigiéndome que no me refugie en mis recuerdos cuando él mismo duró años sufriendo por la madre de Harry, se lo diré, me despertó una ira que resurgía de pronto de la nada.
—Ug — me quedé callada, meses sin hablar tenía sus consecuencias, no pude articular palabra alguna y tenía muchas para decirle a ese cretino y la ira aumentó.
—Pero mira que tenemos aquí — dijo con ironía — la sabelotodo no puede hablar, eso seguramente debe ser frustrante. Por primera vez se queda callada ante una pregunta mía señorita Granger, no se preocupe, no le restare puntos en esta ocasión — y se dio la vuelta largándose de la enfermería. Dejándome literalmente con la palabra en la boca.
Severus Snape
Caminaba de regreso a mi aula, ya que había dejado a 9 incompetentes hacer una sencilla poción que terminaría por destrozar todas las mazmorras sino me apresuraba, las palabras que le di a Granger eran las adecuadas, detestaba a la gente débil y su presencia en estos meses por la enfermería me estaba hartando.
—Quiero sus muestras de la poción en 20 minutos y que quede claro el ejemplo de la zoquete de Jones, si quieren perfeccionar no estaría mal que leyeran el libro Mil ingredientes mágicos y sus propiedades para no cometer una estupidez como esa... ¡A trabajar! — concluí tajantemente.
Estaba revisando los ensayos de séptimo cuando entraba la directora con Madame Pomfrey detrás de ella.
—Severus ¿podría robar unos minutos de tu tiempo por favor?
—Claro Minerva, pasemos dentro del despacho, sólo quedan 10 minutos así que quiero ver a 9 recipientes delante cuando salga de ese despacho — ordené dirigiéndome a los 9 niños. Hice pasar a las dos mujeres a mi despacho y les pedí que se sentaran — ¿Y bien?
—Severus ¿qué fue lo que paso con la señorita Granger hace unos minutos en la enfermería? — preguntó la directora en tono serio pero a la vez sorprendido.
—Poppy debió decírtelo ¿no? La puse en su lugar, no, no me mires así Minerva, hice lo que tenía que hacer.
—No te lo estoy reprochando Severus... sólo que Poppy me dice que vio algo en Hermione, algo que no veía desde que ingresó aquí — no pude hacer otra cosa que arquear mi ceja en señal de no entender lo que iba a decirme la medimaga.
—Ira, así es profesor Snape, vi ira en sus ojos, deseos de contestarle, y lo más importante eso la trajo al presente por unos minutos, eso es bueno — concluyó.
—Bueno, me parece estupendo, bien por ella pero para que vienen a decirme esto a mí, ¿no será mejor comunicárselo a sus amigos Potter y la comadreja Weasley? — pregunte irónico, sin ocultar que me tenía sin cuidado la condición de la sabelotodo.
—Queremos que la provoques una vez más Severus, pero esta vez le daremos una poción para que recupere la voz — pero qué demonios le pasaba a Minerva para decirme eso, ¡joder lastime a aquella chica! y quería que lo volviera a hacer, definitivamente hablar con Albus la estaba volviendo igual que él — sé que funcionara Severus y sé que lo harás es petición de Dumbledore — terminó por ordenar y salió de mi despacho dejándome con una ira a flor de piel.
Ese anciano creía que yo le debía un favor por haberme salvado la vida en último momento, mil veces pensé quemar ese endemoniado cuadro en el despacho de la directora, salí del despacho echando fuego por los ojos encaminándome hacia la enfermería para acabar con los restos miserables de la sabelotodo.
Hermione
No entiendo cómo ese miserable se atrevió a hablarme así, héroe o no aquel no tenía un gramo de sentimiento, todo había muerto con Lyli Evans, creo que le odio, como deseo tener mi varita y recuperar mi voz, por primera vez detesto estar amarrada a esta cama. Alguien entró y es mi pesadilla encarnada.
—Señorita Granger, Madame Poppy me informó que no hay poción para que recuperé su voz, y como la vi desesperada vine a traérsela, tómela, quizá le haga efecto en un par de horas — me dijo extendiéndome un recipiente con un líquido marrón, la tome y la observe por un momento —. No piensa tomársela ¿verdad? Lo sabía pero tenía que cumplir con traérsela, ¿me permite hacerle una pregunta? ¿Qué siente al hundirse así en esa penosa depresión muggle? ¿Piensa dejarse morir?, Así podría ahorrarme tanta poción que tengo que hacer cada noche para usted, ¡porque la pequeña se niega a comer! — no había pensamiento alguno en mi mente en ese momento solo lo observaba, era tan inexpresivo, tan frío y tan cruel.
—Potter perdió a su familia y derroto al Señor Tenebroso, los zanahorias perdieron a uno de los gemelos y se están reponiendo disfrutando del segundo embarazo de la Vela que se casó con uno de ellos, miles de familias quedaron deshechas, muchos se sacrificaron y están reconstruyendo hogares, familias, esperanzas y usted y su penosa situación no hace otra cosa que dar lastima a los que la rodean, la encontramos y si intentamos rescatarla pero usted no quiere eso, dígame Granger ¿cree que usted es la única que perdió en esta guerra? déjeme informarle que no, así que usted no tiene nada de especial niña — ese estúpido murciélago grasiento no hacía más que mi dolor fuera más profundo, dejé de mirarlo y observé mejor la ventana como siempre.
—¿Refugiándose en una ventana? Curioso, me da pena, lastima, asco, la primer alumna, la más inteligente de su generación, prefecta, heroína y no puede deshacerse de su pasado y ver hacia delante, me equivoque Granger usted no es una sabelotodo, y créame que todos estos sentimientos que le he recitado y los más penosos que me he reservado son los que sienten todos los que la rodean y sus padres también deben sentirlo en este momento — era el fondo, lo podía sentir, un agudo dolor que se extendía por el pecho, quería salir por alguna parte de su cuerpo y se subía y querían salir por sus ojos, pero no lo haría frente al profesor, subió la mirada y ya no estaba, deje salir todo lo que sentía...
Severus Snape
Permanecí cerca para saber lo que hacía, el hecho de ser espía me permitió tener un oído agudo, pude escuchar su llanto lento, como se sofocaba con el dolor, con un dolor que un día sentí y me jure nunca volverlo a ver en mis ojos, tenía que saber que era lo que pensaba, así que utilice la Legeremancia contra ella y la vi pidiéndole perdón de rodillas a sus padres por no haberlos protegido, se repetía que no tuvo caso ser la más inteligente si al final y al cabo, dejó morir a quienes más amaba y les juraba no volver hacer magia en su vida, le prometía a su progenitor que la magia que les había hecho daño no volvería a salir de su cuerpo. No había servido de nada lastimarla de esa manera, ella sólo quería morir, igual que yo cuando Lily murió.
...
—Minerva lo único que vas a provocar con esto es más dolor a Granger —le dije.
—¿Y qué se supone que tengo que hacer Severus? he hecho de todo, les he traído a sus amigos, pociones, he hablado con ella, ¿qué hago para que salga de ese trance?
—No lo sé Minerva, me recuerda a mí y ella no saldrá con nosotros a su lado, saldrá sola y si es que quiere, déjala tranquila.
—¿La estas defendiendo Severus?
—No, sólo que no quiero que me obliguen a hablarle y a lastimar a alguien que ya está bastante herida —termine saliéndome de ese despacho que hace meses era mío y feliz de no serlo ahora.
Estuve planteándome toda la noche ir a verla, pero a mí qué carajos me importaba como estuviera esa chiquilla, pero mi nuevo ser me venció y me encaminé hacia la enfermería, dormía plácidamente y me senté, ella abrió los ojos y vi dolor en ellos, reproche, ira, sufrimiento y se alejó de mí, cómo no iba a hacerlo, yo era un monstruo.
—Tranquila Granger, sólo vine a corroborar que había tomado la poción — volteé a la mesa de noche y la veo intacta — así que planea quedarse en ese estado hasta la próxima guerra eh — le dije irónicamente. Me vio con curiosidad y me asomé de nuevo a su débil mente. Cómo demonios se recuperó tan rápido.
—Se equivoca Granger, estaba en mis últimos momentos lo admito, pero el viejo chiflado me mandó a su fénix y lamentablemente estoy aquí, gracias también a su tan inoportuna intervención, ¿lo olvida? — odiaba lo que había hecho Dumbledore, de pronto la mire y de nuevo ira en sus ojos por haber hurgado en su mente, no pude evitar sonreír — ¿qué le parece si toma la poción y me grita todo lo que está pensando? — y le extendí de nuevo el líquido.
La historia está terminada, así que las actualizaciones están planeadas. Gracias por leer.
