Todos los personajes de la serie de Kaitou Saint Tail pertenecen a la genial Megumi Tachikawa ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojitos de Daiki Ahaaa v_v….aclarado esto aquí vamos.
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Moonless Months
Por Mimi chan
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Agosto
Podríamos llamarlo un "reclamo", era una sensación de ansiedad que le llenaba el pecho durante las semanas que duro aquel mes cada vez que pasaba por enfrente de la mansión abandonada y recordaba aquel encuentro. Era extraño. No era la primera vez que la veía, ni siquiera era la primera vez que estaba cerca de ella, solo… no sabía cómo explicarlo, solo esta vez, era como si se hubiera acercado un poco a la persona que era detrás del disfraz. Quizá era porque ella se había dejado de esconder un momento, había estado convencida de que él la entregaría en ese momento y por un breve momento fue… solo ella, asustada y derrotada, pero la chica que vivía detrás de la apariencia del sombrero de copa y el traje de mago se había asomado y eso era algo que Asuka jr. no lograba sacarse de la cabeza.
Así que haber vuelto a esa habitación un día igual al último, un día sin luna había sido solo, inevitable.
Y aparentemente no había sido el único que había sentido el reclamo. Cuando Asuka jr. entró en la habitación vio a la chica dar un salto fuera de su piel del susto.
— ¡Oh por Dios! – dijo la chica sosteniéndose el pecho y volteando a verlo – me has dado un susto horrible.
— Lo siento.
Y quedaron en silencio. Que se iban a decir de todos modos ¿Qué haces aquí? La respuesta era la misma, los dos habían estado pensando en el encuentro que habían tenido en esa habitación y la tentación de regresar había sido difícil de resistir.
— Yo… yo solo…
— ¡Feliz Cumpleaños!
Daiki Asuka jr. quedó confundido por un momento, de todo lo que podía imaginar que Saint Tail diría, era eso.
— Sé que han pasado ya varios días – la chica tomó una pequeña caja que había estado en la ventana – había pensado incluso en enviarlo a tu casa, pero temí que alguien que no fueras tú pudiera verlo y pensara cosas que no son ciertas.
— ¿Cómo sabias que era mi cumpleaños?
— De la misma forma en la que se saben un montón de cosas hoy. Internet.
Asuka jr. no pudo evitar reír por la respuesta tan franca y la ladrona lo siguió pronto. En la oscuridad no pudo notar cuando se había acercado tanto, pero estaba a su lado en un momento y tomó su mano para poner la pequeña caja en ella.
— Tenía la pequeña esperanza de que pudieras venir aquí y pudiera dártelo personalmente. Y tengo algo más.
Una diminuta luz se encendió, en sus manos la chica tenía un pequeño pastelillo con una diminuta vela que apenas iluminaba algo. Apenas podía avanzar a ver su mentón y el colgante en forma de cruz en su cuello.
El corazón del joven detective dio un vuelco, mientras veía la luz de la vela y el pastelillo en sus manos enfundadas con los largos guantes. Ese año en específico no había tenido ninguna clase de celebración. Su padre había estado demasiado ocupado y él mismo no había querido intentarlo, solo parecía que hacer tu propia celebración de cumpleaños era un poco… patético. Cumplía 18 años, era ya un adulto, un pastel era una cosa de niños, pero en una pequeña parte en su interior, seguro el deseo había quedado dormido porque sentía ahora mismo cierta emoción por el gesto. Ella… ella tenía un pastel para él.
— Pide un deseo – dijo animada, podía ver su sonrisa iluminada por la pequeña luz – la vela es muy pequeña, va derretirse sobre el pastel y no creo que sepa muy rico entonces.
Asuka jr. se acercó más a Saint Tail deseando distinguir algo más, pero la luz era demasiado pequeña y empezaba a temblar, sin más remedio sopló sobre ella y la luz se apagó.
— ¿Pediste un deseo? – preguntó la chica con la misma ilusión de un niño. Era después de todo, una fiel creyente de la magia.
— Si. – respondió un poco apenado, no era realmente del tipo que creyera en esas tradiciones, pero ella sonaba tan entusiasta por el asunto.
— ¿Cuál fue? – la curiosidad escurría en la voz de la chica.
— Ninguno que te beneficie – confesó el detective, era prácticamente el mismo deseo que pedía en cada ocasión como esa.
— Puedo imaginarlo – dijo divertida.
La ladrona puso parte del pastel dentro de la mano del detective y empezaron a comer. ¡Estaba tan bueno! Pensó Asuka jr. Chocolate, su sabor favorito. Se mantuvieron en silencio mientras los dos comían. Escuchó como ella frotaba sus manos entre ellas sacando las migas del pastel.
— Espero que tu regalo te guste. Que sepas que lo compre yo – la ladrona se obligó a explicar, él obviamente no lo sabía, pero ella no robaba nada para sí misma y quería que lo supiera - usualmente no…
— Lo sé – la interrumpió, ni siquiera se le había pasado por la cabeza que fuera algo mal habido. – gracias.
— Debo irme ya, pero nos veremos pronto seguro.
— Yo también debo irme, espero que sea pronto.
— Estoy deseando dejarte atrás de nuevo – y soltó una carcajada corta y divertida.
Y en la oscuridad Asuka jr. escuchó de nuevo sus zapatos en el piso de madera, las cortinas de la ventana se corrieron, la luz de la farola en la calle la iluminó tenuemente de nuevo. El instinto lo obligaba a correr tras ella y tratar de detenerla, un impulso que no había reprimido por años, ahora mismo lo hacía entrar en conflicto, pero no lo hizo. Este no era un caso, esto ni siquiera era como si se estuviera entrevistando con St. Tail, solo con una chica que había tomando un momento para celebrar su cumpleaños con él. La vio voltear por un momento y estaba seguro que sonrió para él para finalmente saltar por la ventana.
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Asuka jr. regresó a su casa vacía, su padre estaba en un caso importante desde hacía semanas y casi no pisaba la casa más para cambiarse de ropa y darse una ducha. Cuando estuvo en su habitación, revisó finalmente la pequeña caja, apenas abrirla una pequeña explosión de confeti lo sorprendió por… centésima vez, solo no podría acostumbrarse a sus trucos nunca, una sencilla tarjeta con un "¡Feliz cumpleaños Asuka jr!" si él hubiera encontrado la caja en la habitación vacía suponía esta era la mejor forma de saber de seguro que era para él.
Era una cartera de piel, una de esas carteras que solo tiene espacio para una placa y una identificación, una de esas carteras que solo los policías usan. Asuka jr. siempre había querido una, pero habría algo muy pretencioso comprarla.
Era un regalo tan perfecto y tan personal que solo hizo que sintiera un nudo aún más apretado en el estómago.
Saint Tail se interesaba por él. Era tan simple llegar a esa conclusión que lo hacía sentir incómodo. A Asuka jr. le importaba ella. Siempre había sido así, no puedes solo observar los actos de una persona como Saint Tail, alguien que ponía en juego su nombre y su integridad por otras personas que sufrían injusticias, era admirable lo que hacía, era algo que no podía decirle a nadie, la mitad de las veces en lugar de obstaculizarla, quería ayudarla, y llegaba a sentirse fuera de lugar tratando de detenerla.
Si Saint Tail era admirable por lo que hacía ¿En qué papel ponía a Asuka jr? A veces Daiki solo deseaba salir del camino cuando entendía lo que ella estaba haciendo, ser parte, aunque fuera de forma indirecta de la labor que ella hacía. Si él estuviera en su lugar quizá incluso llegaría a despreciarlo, era quién la perseguía quién le ponía trabas, quién trataba que las personas injustas ganaran.
Pero… acariciando la cartera en sus manos sintió que lo que sentía por ella era recíproco, no sabía a qué nivel Saint Tail sentía simpatía por él, pero era reconfortante saber que sí que la había.
Daiki abrió el cajón de su escritorio donde estaba la placa del permiso que le había otorgado el alcaide y la acomodó en la cartera, lucía tan bien contra el fondo de terciopelo negro en su interior, buscó su cartera y sacó su credencial provisional del departamento de policía y la puso en el espacio con plástico trasparente.
Recostándose sobre la cama, sosteniéndola sobre su cabeza, la observó por un largo momento.
Fin agosto
07 de noviembre de 2016
7:54 p.m.
