SEGUNDO CAPÍTULO A LA VISTA. PERDONEN LA DEMORA
Las gotas de sudor escurrían velozmente a través de la camisa de cuadros y perdiéndose entre los pequeños pechos, recordó que lo que más detestaba de vivir ahí, era el sol abrazador y los olores repugnantes de las caballerizas. Se volvió a preguntar cómo Naruto le gustaba ese ambiente y también cómo es que en ningún momento le vio hacer una mueca de asco al momento de tener contacto con todos esos animales.
Siguió cepillando a una vieja yegua que una vez la acompañó en los momentos más tristes de su adolescencia
-Lo que más lamenté cuando me fui de aquí fuiste tú, extrañé cada vez que cabalgaba contigo- repetía constantemente
Cuando terminó de cepillarla, se dirigió hacia el corral de los toros y nada más recargarse en la reja, todos los trabajadores parecieron incomodarse ante su presencia y durante el tiempo que permaneció ninguno habló.
Había captado el mensaje… no era bienvenida ahí. Desde que había llegado al rancho nadie parecía tenerle respeto, ni siquiera el título de viuda le daba piedad para entablar una conversación con todos ellos. Era una pena que ella era la única mujer que trabajaba con ellos, aún no sabía si era machismo o simplemente no la querían y no podía entender el por qué.
Tal vez nadie quería relacionarse con una viuda que en su momento fue infiel, era demasiado deshonroso juntarse con tipo de persona así cuando tuvo un esposo que cualquier mujer hubiera querido tener.
Cuando dio media vuelta y se dirigió a la casona escuchó como uno de ellos decía algo y los demás comenzaban a reírse, estaba segura que habían hecho una moja sobre ella.
-Trata de relacionarte con ellos, posiblemente no les gusta trabajar con mujeres, dales tiempo y ya te aceptarán.
Le había dicho la vieja Chiyo mientras servía una buena taza de té.
Habían pasado ya cuatro semanas desde ese incidente y aún no se acostumbraban a ella y tal vez nunca lo harían. La cruz que cargaba se hacía cada vez más pesada y no estaba tan segura de poder cargarla en los próximos años.
-Cada vez hablan más de ti y te respetan menos.
Escuchó a sus espaldas, giró sobre sus talones y se encontró a un demonio que parecía su sombra y cada vez soportaba menos.
-Lo sé- Respondió y siguió caminando
-Dicen mucho de ti y aunque no soy un hombre que se deja llevar por esos rumores, empieza a creer que posiblemente no sean ciertos. No pareces la clase de mujer que dicen ellos que sean- le dijo mientras cruzaba los brazos sobre su bien formado pecho.
-Lo que digan o no, no debe de importarme
-Yo no creo eso, últimamente todo parece estar en tensión y eso no ayuda al rancho ni a los animales.
-Lo sé, pero yo no he hecho nada para que me consideren… así- y se enfrentó a esos dos pozos negros.
No podía creer que fuera un hombre frío y con un aura sexual tan fuerte. Por eso no le sorprendía cuando llegaba la carga de alimento cada semana y las hijas de los vendedores anduvieran como mosca tras él y que él no hiciera nada por corresponderle.
-Además, ya no sé qué hacer, he intentado demostrar mi fuerza y mi capacidad para dirigir esto y he observado que todo ha mejorado, para ellos, para los animales y las ganancias han aumentado, poco, pero lo he visto y cada vez parecen despreciarme más.
Sasuke suspiró y colocó los brazos en v en su cadera, pareció tomar fuerza y la miró intensamente.
-Tú has hecho que vuelvan a pensar si una mujer puede hacer "esto" pero, aunque lo hagas mil veces mejor que ellos no te respetarán por una sola razón
-No entiendo cuál podría ser, es para que a estas alturas deba ser considerada como la dueña absoluta de aquí y la que dice la última palabra.
-Ya lo demostraste, pero eso no tiene nada que ver. Tienes que ganarte el respeto de todos… como mujer.
El color rosado en las mejillas de Sakura desapareció completamente, frunció el ceño y deseó terriblemente arrancarle la cabeza en un solo movimiento. Estaba en esos momentos furiosa, era la primera vez que alguien hablaba abiertamente sobre ese "tema".
-No quiero escucharte más, irrespetuoso. Como deseo que Naruto esté aquí para darte una paliza. ¡Respétame!
-¡Guarda silencio! Tu reputación está en juego y también la del rancho. Tienes que cambiar la imagen que tienes. Sólo mírate, tu apariencia no ayuda en nada.
- ¿Apariencia? Yo no me visto como una cualquiera, no es mi culpa que aquí todos sean unos mojigatos. - Gritó.
-Cálmate. Sólo te diré una cosa y pondrás atención. Gánate mi respeto y tendrás el de los demás.
Sakura bufó y caminó velozmente hacia la casona. Cuando llegó azotó la puerta atrayendo la mirada de Hinata que se acercó al corredizo que conectaba a la entrada principal.
-Se… señora, ¿necesita algo? – tartamudeó.
Sakura se obligó a tranquilizarse y respiró profundo
-No, tu descansa. Debes mantener reposo absoluto. No será bueno para bebé si te alteras. Sakura sonrió y se dirigió a la cocina.
-¿Y la abuela Chiyo? Ahora mismo necesito un café cargado sin azúcar y esa señora no está. Negando con la cabeza, comenzó a calentarse agua y mientras lo hacía, vi su reflejo en el ventanal. Parecía cansada y muy agotada pero no perdía la belleza y el carisma.
-Señora, quería agradecerle por aceptarme así, sé que debe necesitar alguien que deba atenderla y yo no estoy segura de seguir trabajando para usted. Quiero irme del rancho lo más pronto posible y no es necesario que me pague pero no quiero ser un estorbo.
Sakura comenzó a reírse con burla
-¿Crees que a mí me gustaría que te fueras embarazada y si un lugar a donde ir? Lo que más necesitas en apoyo y te lo voy a dar. No es necesario que preocupes por las labores de casa, está Chiyo y cuando no pueda con todo también estoy yo y si no puedo porque el rancho me absorbe el tiempo, contrataré a alguien más y listo.
-No estoy segura, no quiero proporcionarle más gastos.
-El dinero va y viene y a Naruto le hubiera encantado que aceptaras lo que te doy. No es necesario que lo sepas pero cuando mi madre se embarazó de mí, no tenía ningún lugar a donde ir y el abuelo de Naruto le dio la vieja casita para vivir, al principio hacia tantos labores como quería pero hizo lo posible por ser agradecida. Cuando nací no quiso dar más molestias y se fue. Y cuando murió comencé a trabajar aquí y fue donde conocí a Naruto. Se lo que es sufrir Hinata y no tener a nadie que te ayude. Acepta lo que te doy sin rezongar.
Hinata tocó su barriga apenas dos meses y comenzó a llorar.
-No lo merezco señora, usted es muy buena conmigo.
-No te preocupes, pero si quiero saber algo… si me das permiso de ir con el padre de tu hijo para partirle la cara, estoy segura que me sentiré mejor.
-No señora, él se fue el día que quería decirle que iba a ser padre.
-¿Fue Kiba? Me enteré que mi marido lo había despedido antes de su muerte por robo, ¿sabes dónde está? Necesito partirle la cara al muy desgraciado, tiene que pagar por todo lo que nos hizo.
-No sé dónde está, pero igualmente me gustaría saberlo.
Las dos rieron enormemente y la merienda fue interrumpida por la llamada de la policía.
-¿Hablo con la señora Uzumaki? Una voz profunda del otro lado del teléfono le erizó la piel.
Las semanas de investigación no habían avanzado respecto al asesinato de su esposo. Pocas pruebas y ningún testigo ocular. Sólo habían encontrado a Naruto con la navaja en el estómago y muestras de sufrimiento. Había sido extraño cuando la yegua había llegado sola al establo y sin él. Pocas horas después de búsqueda incansable lo habían encontrado cerca del riachuelo a tres kilómetros del rancho.
-¿Tiene alguna pista? Kakashi
-Tenemos muy pocas, pero estamos en varias líneas de investigación y queremos descartar algunas. Por ello es necesario que hablemos con usted. Por la tarde estaré ahí y necesito que lleve todos los documentos de finanzas que su esposo tenia.
-Sí, lo esperé. Y espero que esto se resuelve, gracias.
Cuando colgó, sus ojos mostraban tristeza y mucha angustia.
-¿Estas bien?-preguntó Sasuke horas después de la llamada del detective.
-La verdad no, aún me cuesta creer que Naruto esté muerto, era un hombre valiente y el que haya muerto así me decepciona.
-digo lo mismo, aún lo veo cabalgar y reírse con los trabajadores.
-¡por cierto!- le dijo Sakura. Puedes ayudarme a sacar todos los documentos que Naruto guardaba de los últimos años, necesito revisarlos, Kakashi me lo pidió porque vendrá hoy.
-¿Hablas de las finanzas? Sé dónde están, pero hay muy poca información ahí, nunca maneja eso y Naruto era muy receloso conforme al dinero.
Ambos caminaron hacia la casona, y mientras lo hacían Sakura entendió perfectamente que Sasuke era el fiel compañero de su marido y que sí lograba estar de su lado lo más seguro es que todos en el rancho la mirarían con nuevos ojos. No era de extrañarse, ese hombre irradiaba poder e inteligencia no le parecía raro que su marido confiaba en él por su buen corazón escondido en lo más profundo de sus sentimientos.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPÍTULO. CUALQUIER SUGERENCIA ES BIEN RECIBIDA
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