Disclaimer: Hola a todos a como ya todos saben y estan aburridos de leerlo Rumiko Takahashi es la creadora de la serie de Inuyasha igual que sus personajes, la historia en si le pertenece a mi mejor amiga Mioshi Taisho yo soy tan solo la editora y algun dia dueña total de Inuyasha... No es malo soñar no? Por favor dejen review por que eso es lo que me anima a seguir por que mi amiga ya lo tiene hecho, YO SOY LA QUE SUFRO! asi que ese es mi combustible para seguir...


Los candelabros la deslumbro, después de haber estado en la oscuridad de la noche. Cuando el baile termino y todos se separaron de sus respectivas parejas, aplaudiendo y riendo, ella estaba sin aliento, pero así aprovecho para salir del salón rumbo al vestíbulo del hotel. Llego al mostrador, pido su llave y se dispuso a tomar el elevador cuando Inuyasha apareció en le vestíbulo.

-¡Kagome!

Las puertas del elevador se habían abierto, entro en el lo mas rápido que sus cortas piernas le permitieron y entro en el oprimiendo apresuradamente el botón, y alcanzo a escuchar los pasos masculinos y apresurados n el piso de mármol. Cuando las puertas se cerraron de nuevo. Kagome se arrecosto temblando contra la pared de hacer, cruzándolos brazos y con sus ojos chocolates cerrados, dando un toque entre enojada y asustada. Cuando el elevador se detuvo, lo abandono rápidamente para correr atreves del pasillo y llegar a su alcoba sin que su ambarino perseguidor la alcanzara.

Inuyasha subiría la escalera con rapidez y la alcanzaría. A duras penas pudo abrir su puerta, cuando lo oyó acercarse. Entro de prisa en su habitación, paso la cerradura y temblorosa y agitada se dedico a detectar e sonido de sus pasos proveniente de afuera, le había dolido ver el desprecio en sus ojos, pero no había esperado otra cosa, menso de el. Inuyasha no la podía despreciar mas de lo que ella misa lo hacia. Realmente se creía una personas diga de deprecio y rencor.

El llamo a la puerta con sus nudillos tan fuerte haciéndole a ella brincar.

-¡Kagome! Abre… si crees que te voy a dejar ir así, ¡Te equivocas! ¡Demonios! Tengo mucho que decirte, ¡Abre, maldita sea!

-Inu…yasha no. Déjalo así no insistas…

-Eso es lo que quisieras tramposa.- pero ¡No pienso irme de aquí si antes decirte lo que pienso de ti!

-Ya se lo que piensas de mi...- Susurro con una tristeza entre cada letra que pronuncio.

-Abre la puerta, Kagome ¡Me oyes! Abre.

Pasaron varios minutos antes que escuchara al muchacho marcharse y entonces se aparto de la puerta la cual paso vigilando con una insistencia increíble y se dejo caer con rabia sobre su cama, afligida. Se sentía como la mujer mas despreciable por hacer eso, nunca se creyó capaz de tal cosa, ni menos a alguien que le interesaba tanto como él.

Le dolía como nunca le había dolido algo, pero toda había terminado y esa era un extraña especie de alivio, al menos al final ella tuvo la valentía de decirle le verdad al chico.

Se dirigió a la ventana, abrió las persianas y se apoyo en el borde a contemplar las estrellas las cuales eran las únicas quienes podía ella mirar sin resentimiento alguno. –¡ Que bellas!- pensó; se alzo la pesada cabellera con ambas manos dejando que la brisa acariciara su nuca y su mente estaba pensando en ¿como puede ser este lugar tan hermoso y tan tormentoso? Era tan tibia (¿Cómo lograría dormir?) se dijo así misma en tono de decepción por tantas cosas pasadas en el día, o bueno en la semana.

El teléfono sonó y ella permaneció inmóvil, mirándolo con incertidumbre. Probablemente era Inuyasha, ese hombre no se daría por vencido tan fácilmente, pero también poda ser la Sra. Kamasaky lo dejo sonar un rato mas y luego se acerco lentamente a contestar rogando que ese tiempo que ella se tomo para pensar dejara de sonar.

-Tenemos que hablar, bien lo sabes.- dijo Inuyasha sin mostrar alteración en su voz como ala ultima vez que ellos dos hablaron.

-Inuyasha no tiene –caso.- la chica no podía controlar el temblor, realmente le importaba.

-Kagome… - empezó por decir, pero se interrumpió por que la escucho respirar y sintió que le resbalaba una lágrima, pensó que estaba llorando y así ella la quitó de su cara con rabia e irritación.

-Por favor no me odies, no fue mi intención, tu… - Inuyasha la interrumpió enseguida.

-Dime una cosa…es todo lo que necesito saber por el momento ¿Lo amas?

Kagome pensaba en responder con honestidad y el tono de su voz denotaba alivio y lucidez.

-Si, si lo amo, Inuyasha, lo amo ¿sabes?... – podría decir tantas cosas, pero Inuyasha espero a escucharla su voz era casi creíble y sin embargo estaba cargada del amargo peso de un desprecio que se inundo en ella como un cuchillo.

-¡Entonces gracias al cielo no fingiste quererme!- Inuyasha colgó y la joven se sentó en el borde de la cama, se tapo la cara con las mano, oprimiendo fuertemente sus ojos con las palmas pensando que tal ves así no se le escaparía ni una lagrima por algo que nunca debió de ocurrir, y recordó a Inuyasha en el avión, aquel primer día, con el sol en su trigueña piel. Sus ojos dorados como el oro tan bellos, aquella sonrisa que la hacia suspirar, su cabello, su mirada…

Debió de darse cuenta, entonces al mirar aquel rostro viril. Debió haber sabido lo que era aparentar ser libre, aunque solo fuese por u momento, debió haberle contado todo acerca de Hoyo, si lo hubiese hecho antes, desde el principio las cosas habrían sido muy diferentes y el no la odiaría en ese momento, daría cualquier cosa para que aquel hombre no sintiera ningún tipo de sentimiento negativo encontrar de ella.

Busco en su bolo de mano dos aspirinas para el dolor, las tomo con u poco de agua, se estaba empezando a sentir enferma, se desvistió y empezó a bañarse creyó que si lo haría antes de terminar el equipaje se sentiría mejor, mas calmada, relajada y pensaría mejor las cosas. Realmente lo necesitaba.

Le costo trabajo dormir. Allí estaba ella sin moverse, sin pensar, sin levanto en cuanto llego el desayuno, bebió tan solo una taza de café negro y enseguida bajo pagar su cuenta, quería salir de allí lo mas pronto posible no quiera encontrase con él.

El taxi llego 5 minutos después y se dirigió al aeropuerto de Niza en estado de depresivo, pero agradecida por el hecho de haber logrado salir de allí, del hotel sin encontrarse con Inuyasha, no sabia por que le dolía tanto haberle hecho eso a Inuyasha, no debería de importarle tan solo es un desconocido que conoció en un congreso que preparo la empresa donde trabaja ella.

Llego a Kyoto a la hora del almuerzo y tomo un taxi desde la estación de tren directamente a la oficina, sabiendo que la Sra. Kamasaky esperaría un informe inmediato del congreso. Kagome se recostó, vislumbrando a lo lejos de las colinas verdes que rodeaban la ciudad, semioculta por la neblina. Pero había una pregunta que no dejaba de estar en su cabeza ¿Por qué se sentía tan mal? ¿Por qué

simplemente no podía olvidarlo y ya? ¿Por qué?

CONTINUARA JAJAJA


¿No entienden verdad? ¿Ni un porquito? No se preocupen cada vez se haran mas claras las cosa no se preocupen en le siguiente cap se explicaran muchas mas cosas y entenderan un poco, no me critiquen yo no lo hice, bueno ayude un poco hace como dos años pero yo no FUI!