Disclaimer: Nurarihyon No Mago no nos pertenece sino a Hiroshi Siibashi.
— ¿De qué estarán hablando? —se preguntó mentalmente mientras observaba como cada uno tomaba su respectivo pupitre.
Cuando el profesor entró las pláticas terminaron y todos prestaron atención al frente. Kana, aunque por más curiosa que estaba, decidió dejar el tema a un lado por un momento y prestar atención en clase.
No hasta que escuchó al joven Nura murmurar.
—No puedo esperar a que se domingo.
Capitulo 2
"Celos a flote"
¿Domingo? ¿Qué pasaría el domingo que tenía tan emocionado a Rikuo? Fue lo único que Kana pensó durante toda la semana y llegó a sentir una enorme curiosidad por preguntarle a su amigo de la infancia pero no se atrevió, no quería que el chico de anteojos la viera como una metiche o algo por el estilo.
—Pero somos amigos, ¿o no? —pensó— Se supone que podemos confiarnos muchas cosas entre nosotros.
Pero ¿por qué su amigo no le había mencionado nada todavía? Eso había hecho que se sintiera peor por dentro y que su curiosidad aumentara. Pensó en preguntarle de una buena vez a Rikuo sus planes para el domingo pero él parecía estar muy ocupado con la nueva estudiante que llegó esa semana, por lo que nunca se le presentó la oportunidad. Se sintió frustrada, desesperada, molesta… ¿qué era ese extraño sentimiento que comenzaba a acosarla? Creía saber cuál era pero ¿de verdad sería? Es que acaso se estaba poniendo ¿celosa?
Lo negó, era cierto que su amigo no le estaba prestando mucha atención después de la llegada de la nueva chica pero pensó que era algo normal y que para la siguiente semana todo volvería a ser como antes. Pero… ¿y si no era así? Eso la llevó a tomar una decisión el sábado por la noche, la única manera de averiguar los planes de Rikuo era seguirlo. Se sentía mal por tener que hacer eso, pero sabía que no había otra manera para averiguar lo que esos dos estaban planeando hacer. Fue y se recostó en su cama, lista para descansar pues el día que venía sería muy pesado.
¡Esperen!
— ¿En dónde se van a ver? —se preguntó a sí misma— ¡Ah, Kana eres una tonta! ¿Cómo piensas seguirlos si ni siquiera sabes donde se verán? ¡Tonta, tonta, tonta! –dijo golpeándose la cabeza levemente. Después de unos segundos una idea vino a su mente— ¡Oh, ya sé! Me despertaré temprano y esperaré a que Rikuo-kun salga de su casa y lo seguiré —se dijo a ella misma— Sí, sí, eso haré.
Ya con eso finalmente decidido, volvió a recostarse e intentó dormir.
Al día siguiente se levantó muy temprano, se dio una ducha, se arregló y salió de su casa sin siquiera decirle a su madre a donde iba. Kana se había puesto una playera rosa, un chaleco blanco, unos pantalones cortos y unas sandalias blancas con decorados rosas. Rápidamente se dirigió hacia la casa de Rikuo, esperando que aún no hubiese salido de ahí. Finalmente llegó al hogar de su amigo y se escondió en una de las esquinas de la enorme mansión para que así el joven de gafas no la viera.
—Espero que aún no haya salido —susurró. Miró su reloj, eran a penas las 10:00 de la mañana— Si, esta es una hora prudente para citar a alguien un domingo —pensó antes de escuchar pasos apresurados. Se asomó levemente y vió como es que su amigo, con un pan en la mano iba saliendo de casa.
— ¡Ya me voy, nos vemos más tarde! —se despidió el castaño rápidamente antes de comenzar a correr nuevamente. Hasta donde pudo ver, Rikuo traía su típica sudadera roja, unos pantalones color beige y unos tenis muy informales.
—Viste muy informal, eso ya es algo a mi favor… —pensó la chica de cabellos cafés.
Esperó a que ya hubiera una distancia prudente para poder seguirlo, tenía que tener muchísimo cuidado si es que no quería ser descubierta.
Lo siguió por unos cuantos minutos hasta que llegó a la estación del tren. Ahí pudo ver cómo es que Rikuo disminuía la velocidad hasta ya caminar un poco más tranquilo. Cuando finalmente pudo acercarse pudo ver que ya se había encontrado con Tsurara Oikawa, su nueva compañera a quién Rikuo miraba embelesado y con un ligero sonrojo en sus mejillas. Se preguntó por qué así que la observó con cuidado.
A comparación de su amigo, ella iba muy bien arreglada. Su vestimenta consistía en una blusa de manga larga color crema, una camisa ajustada color amarillo pastel de manga corta y una falda color turquesa. Para combinar, unos zapatos color negros y unos mayones color blanco.
—Maldición, será muy informal su vestimenta pero aún así tiene algo de elegancia —pensó para sus adentros.
—Buenos días Oikawa-san, espero no haberte hecho esperar —se disculpó el chico de gafas.
—No, para nada Nura-kun —le dijo la chica de ojos azul zafiro con una sonrisa— No te apures que igual acabo de llegar.
El escuchar eso hizo que Rikuo dejara salir un leve suspiro de alivio. Le habían enseñado que jamás se tenía que dejar esperando a una dama, pero no pudo evitar quedarse dormido. Se sintió un poco avergonzado por eso.
—Pero bueno, no llegué muy tarde y eso es lo importante —pensó para sí. Volvió a mirar a Tsurara unos instantes y no pudo evitar sonrojarse un poco más de lo que ya estaba—. Wow, sin duda Oikawa-san es muy linda, no importa qué cosa vista, ella siempre resalta.
Tsurara vió con curiosidad como es que el color del rostro de Rikuo cambiaba de tonalidad. Su rostro se había puesto más rojo y se preguntó el por qué.
— Uhm, ¿estás bien Nura-kun? Te estás poniendo rojo —dijo Tsurara.
— ¿Eh? —fue lo único que pudo decir Rikuo, ya que había sido sacado abruptamente de sus pensamientos.
— ¿No tendrás fiebre Nura-kun? —preguntó ella un poco preocupada, llegando al punto en que juntó su frente contra la de él para así poder intentar medir la temperatura. Eso hizo que el chico se pusiera más nervioso y su sonrojo aumentara.
Y él no fue el único que reaccionó nerviosamente ante eso, la espectadora de la escena también reaccionó de igual manera.
— ¡Q-qué cree que está haciendo!—preguntó sorprendida en un susurro.
Desde el punto donde estaba viendo la escena, mirando la espalda del joven con gafas y de frente a la nueva estudiante, se podía notar como la segunda se acercaba al rostro del primero dando la impresión que le estaba plantando un beso en los labios. Kana no pudo evitar sentir una extraña sensación en su pecho, la misma que estuvo sintiendo toda la semana desde que esa nueva chica llegó a la escuela.
Los otros dos se separaron, Rikuo seguía sin poder controlar su sonrojo mientras que Tsurara miraba confundida el rostro de su compañero.
—Fiebre no tienes, pero si no te estás sintiendo bien podemos dejar esto para otro-
— ¡No, no! Estoy bien —le interrumpió–. Uh, perdón por interrumpirte, pero debe ser porque tengo algo de calor eso es todo.
—Oh —le sonrió–. En ese caso, podemos empezar el recorrido.
—C-Claro —asintió el joven de cabellos castaños; así ambos jóvenes empezaron a caminar–. Y aunque estuviera enfermo, por nada me perdería esta cita con Oikawa-san… un momento, ¿acaso dije cita?
Esa palabra hizo que Nura se sonrojara aún más. Tsurara lo notó pero prefirió ya no decir nada sobre el tema, simplemente le sugirió comprar unas bebidas refrescantes para el camino. Rikuo accedió y fue a la máquina expendedora más cercana para comprar las bebidas, al poco rato regresó con dos bebidas en la mano y le entregó una a la chica de cabellos azulados.
—Gracias, Nura-kun —le agradeció con una sonrisa.
No había que no podía hacer, Oikawa Tsurara era tan linda a los ojos de Nura Rikuo que cualquier cosa que ella hiciera, por más mínima que fuera, el resultado era el mismo. Tanta sangre se le había subido a la cabeza que faltaba poco para que terminara desmayado.
El recorrido comenzó después de que Rikuo pudiera recuperarse casi por completo. Caminaban por las calles mientras el joven de gafas le explicaba cosas interesantes de la cuidad; Kana, por su parte, sólo seguía a sus dos compañeros de cerca. Agradecía que había algo de gente en las calles, así era más difícil que los otros dos se dieran cuenta que ella los estaba siguiendo.
Pasaron las horas; los jóvenes estudiantes no habían sentido el tiempo pasar, por lo que les sorprendió mucho el hecho de que ya estuviera anocheciendo. No habiendo nada más que mostrarla, por el momento, a Tsurara el joven decidió que ya era hora de llevar a la joven proveniente de Hokkaido hacia su residencia. Ambos se encontraban sentados en una de las bancas del parque, el joven Nura se levantó y extendió su mano para que la chica la tomara y así pudiera levantarse.
—Vamos, te llevaré a casa Oikawa-san —le dijo Rikuo con una enorme sonrisa.
—Está bien Nura-kun, vamos —le respondió ella ya soltando la mano de su compañero.
Pasaron unos cuantos minutos, unos quince a lo mucho, para llegar a la calle donde estaba la casa de la chica de mirada azul. Esta era una buena oportunidad para Rikuo, ahora sabía dónde vivía Tsurara, lo que le daba una gran ventaja contra sus compañeros.
—Bien, aquí es —anunció Tsurara cuando llegaron a su casa–. Muchas gracias por todo, Nura-kun.
—N-No hay de qué —dice nerviosamente con una sonrisa.
La chica también le sonríe y le da un pequeño beso a Rikuo en la mejilla, quien de verdad se lo tomó por sorpresa. Tsurara se despide y entra a su domicilio, el chico de cabellos cafés como pudo caminó también hasta su residencia. Definitivamente la chica de cabellos azulados causaba grandes efectos al joven Nura.
Mientras tanto, Kana seguía oculta de la vista de Rikuo. Sería mentir si decimos que la joven de mirada castaña estaba tranquila; no, ella estaba todo menos calmada, ese día había visto muchas facciones del heredero Nura que jamás había visto. Era definitivo, estaba dicho que lo que conocía de Rikuo no era todo, faltaba más, mucho más. Se enderezó y se recargó contra la pared pensativa.
—Tengo que ver la forma de saber más de Rikuo, es increíble que ella ya haya visto más de él que yo, y lo peor… ¡en un solo día! —pensó para sí frustrada— ¡Muy bien, eso es lo que haré!
— ¿Qué es lo que vas a hacer Kana-chan? —preguntó Rikuo viéndola con un dejo de confusión.
Tan distraída había estado que no se dio cuenta de que su amigo de la infancia había llegado a su lado sin hacer mucho ruido. Giró su rostro cuan robot sin aceite con la mirada totalmente en shock. Cuando logró mirar a su amigo este parpadeaba un tanto seguido debido a la sorpresa de verla por esos rumbos, que obviamente estaba en dirección contraria a su casa.
—Ri-Rikuo-kun, ¿qu-qué haces aquí? —preguntó nerviosamente.
—Eso debería preguntarte yo Kana-chan, ¿qué haces aquí? —preguntó— Estás en la dirección contraria a tu casa —finalizó. No quiero mantener la conexión visual con Rikuo desvió la mirada.
Cielos, ¿cómo zafarse? ¿Qué excusa podría dar para que Rikuo no sospechase que los había estado siguiendo todo el bendito día. Tenía que pensar, pero la fija mirada de su amigo no ayudaba mucho. Tenía que controlarse, si la veía así de nerviosa durante mucho tiempo comenzaría a sacar conclusiones que la podrían poner en una situación peligrosa. Respiró profundo e intentó controlar el palpitar acelerado de su corazón. Volvió a dirigir su mirada al muchacho y le sonrió despreocupadamente.
—Sólo estaba dando un paseo con una amiga Rikuo-kun, ella vive por esta zona —respondió con naturalidad.
—Oh, ¿enserio? Vaya, no lo sabía —comentó el Nura creyéndose lo que su amiga le decía.
— ¿Sabes? Estaba a punto de regresar a mi casa, ¿me acompañas? —le preguntó tomándolo del brazo, como dándole a entender que no tenía mucha opción.
—E-Eh, claro Kana-chan, te acompaño a tu casa —respondió después de ser jalado por su amiga. Una vez habiéndola alcanzado sintió como es que Kana rodeaba su brazo con los suyos.
Se sintió extraño, lo que antes lograba sentir dentro de sí cuando ella lo abrazaba o estaba a su lado ya… ya era con una intensidad diferente, no se percibía casi nada. Todo lo que una vez ella le hizo sentir ahora lo hacía Tsurara, era extraño.
Kana en cambio se sentía realizada. Era extraño, jamás se sintió así a su lado, nunca había sentido esa sensación que le hacía pequeñas cosquillas en su estomago. Era un sentimiento muy curioso el que ahora tenía dentro de sí, uno que estaba segura en su vida sentiría con alguien más… sólo con él.
Ya habían pasado algunos minutos y ninguno había pronunciado palabra alguna, los dos habían estado tan absortos en sus pensamientos que no se habían dado cuenta de que habían estado en silencio durante mucho tiempo. Kana fue la primera que rompe el hielo.
—Oye, Rikuo-kun.
— ¿Qué sucede Kana-chan? —preguntó a mientras seguían caminando en dirección a su casa, ya estaban comenzando a entrar en una zona que ellos ya conocían, que siempre frecuentaban.
— ¿Tú qué hacías por ahí? —preguntó con curiosidad.
—Ah, vine a dejar a Oikawa-san a su casa —dijo con una sonrisa en sus labios. Esa respuesta hizo que ella despertara por completo.
¡Es cierto! Había olvidado que Rikuo había estado en una cita con su nueva compañera de clases, y que incluso… y que incluso ellos se… ¡Agh! ¡No! No podía permitir que Rikuo siguiera conviviendo con esa chica, ella… era alguien que podía arruinar su relación con él. Definitivamente tenía que hacer algo, ¿pero qué?
¡Oh, se le prendió el foco!*
—Oye Rikuo-kun —Rikuo fijo su mirada en ella—, ¿qué tal si el próximo fin de semana salimos también? —le preguntó con una enorme sonrisa.
—Claro, me parece genial —le sonrió—. Le diré mañana a todos a ver si les apetece salir el próximo Domingo —respondió.
Con esa respuesta Kana casi se cae de la impresión, pareció ser que su amigo no le entendió.
Continuara…
Br0kenztar: Les tenemos 2 noticias, una buena y una mala. La buena es que el fic no termina aquí y la mala que habrá tercer capítulo… Ah no esperen, eso también es bueno, ¿no?
Suki: Malo para ti por qué tú tendrás que trabajar en el capítulo final —sonrisa malvada.
Br0kenztar: Sólo que no puedo prometer que escribiré todas las hojas que debo.
Suki: No te preocupes, el látigo— ejm es decir, yo te ayudaré con eso.
Br0kenztar: No me das confianza…
Suki: O sea… —ojos como demonio. Suspira— Bueno, esperemos que les haya gustado el capitulo y ya saben que pueden dejar sus reviews con comentarios y/o sugerencias.
Br0kenztar: ¡Recuerden que son gratis~!
Suki: Ponerte a trabajar también es gratis, ¿sabías~?
Br0kenztar: Ya entendí, ¡hago lo mejor que puedo! —puchero— Aunque si esto fuera yaoi, no se me complicaría tanto…
Suki: No veo la diferencia pero… ¡Déjate de excusas!
Br0kenztar: Va, va —se va a su computadora a pensar en el siguiente capítulo.
Suki: Oh, por cierto —recordó mientras vigilaba que Br0ken no se distrajera—, lo que tiene el asterisco es que se le ocurrió una idea. Lo digo por si algunos no entienden.
