Disclaimer: La mayoría de los personajes de la presente historia pertenecen a J.K. Rowling así como el mundo de Harry Potter.
Todo lo que esta en cursiva, son cosas que han pasado en el pasado. En esta historia no estoy colocando el Flashback/End Flashback, sino que es continuo, es mezclado con los pensamientos y lo que ocurre en el presente. ¡No se olviden! Cursiva: Flashbaks/Recuerdos
Capítulo 2
El inicio de algo
I
- ¿Qué haces aquí? – Cuestionó al abrir la puerta del departamento.
Ginny se encontraba sola en el departamento con una taza de té caliente observando por la ventana como la tormenta se desataba con fuerza. Sonrió con este panorama porque le hacía recordar ese día.
Ese primer día que llego a vivir al departamento con todas sus cosas.
Se sentó en el sillón y siguió observando por la ventana, recordando ese día.
- Vengo a vivir contigo – contestó Ginny sonriendo sujetando un bolso y dos baúles con todas sus pertenencias.
Irse de la Madriguera había resultado algo dramático. Lágrimas, gritos, sermones y castigos. Nunca imagino que terminaría así, pero era lo mejor para ella. Lo mejor para su futuro.
- Creo que no te escuche bien, Ginevra – mencionó Draco, aun aturdido.
Draco estaba apoyado en la puerta del departamento, con el rostro desencajado y aun en pijama, claramente sus clases comenzaban en la tarde.
- Draco, todo va según el plan – comentó Ginny empujando a Draco para ingresar al departamento con todas sus cosas.
- ¿Qué plan? ¿Plan de quién? – Preguntó aun aturdido y siguiéndola hasta la sala.
- Mi plan, Draco – contestó Ginny mirándolo – No te preocupes, ya tengo todo pensado. Puedo pagar la mitad de la renta y no tengo muchas cosas, así que solo ocuparía una parte de la sala y de tu biblioteca. Lo demás se quedaría en mi dormitorio.
- Espera, espera – dijo Draco sentándose en el sillón frente a ella, aun confundido - ¿Quieres vivir aquí?
- Sí – contestó Ginny mirando sus baúles – Pensé que era obvio.
Draco movió una mano delante de ella, para que no siga hablando y pueda ordenar sus ideas.
- ¿Te echaron de tu casa? – Cuestionó.
- No – contestó Ginny rápidamente – Decidí independizarme.
- ¿Por qué? En tu casa tienes todo – mencionó Draco mirándola aun sin entender que hacía en su departamento.
- No Draco – contestó Ginny sentándose y subiendo los pies al sillón.
- Baja los pies de allí – ordenó Draco.
Ginny rodó los ojos pero obedeció al final.
- Mi madre no me hubiera dejado en paz en las prácticas de quidditch, me iría a ver al campo, estaría todo el tiempo detrás de mí. Ella no esta de acuerdo con que juegue de reserva para este equipo – contó Ginny moviendo las manos rápidamente – Y te apuesto que no me hubiera dejado salir de viaje con el equipo por su regla de "esta es una casa, no un hospedaje" – comentó Ginny haciendo las comillas con las manos e imitando la voz de su madre.
Era verdad, Molly Weasley era muy estricta con las reglas de la casa, Ron había sufrido sermones de horas por salir de misión mientras estudiaba para ser auror junto con Harry.
- Además, este lugar es perfecto – comentó Ginny abriendo los brazos y mirando a su alrededor.
Draco la miro con una ceja alzada.
- Algunas de las jugadoras viven cerca de aquí, así que puedo tomar el transportador con ellas y no tendría la necesidad de viajar por red flu.
Ginny odiaba viajar por red flu.
- Vete a vivir con ellas – mencionó Draco serio.
- Noooo –contestó Ginny – Una de ellas vive en una pensión, otras dos viven en un departamento pequeñísimo y no entra nadie más. Otra vive con su novio.
Además, Ginny prefería mil veces vivir con Draco a vivir con unas desconocidas. Conocía todas las manías, malos hábitos de él, todo sabía de él y vivir con él no iba a ser complicado. Habían vivido muchas experiencias que los unió mientras el trio iba a cumplir con su misión; confiaba en él, así como confiaba en Neville y Luna.
- No tengo espacio – comentó Draco desordenándose los cabellos y dejándola sola en la sala.
- Draco – dijo Ginny persiguiéndolo – Yo te ayude a elegir el departamento y sé perfectamente que hay dos habitaciones en desuso.
Draco volteo a mirarla, con los ojos entrecerrados. Estaba analizando sus palabras.
- Tú planeaste todo esto desde el principio – comentó Draco acusadoramente, entre dientes.
- Claro – contestó Ginny sin dudar y sin ninguna pizca de culpa – Sabía que si te ayudaba a buscar un departamento, tenía la posibilidad de compartir contigo el piso y todo sería más fácil.
Ginny despertó de sus recuerdos al escuchar la voz de Draco.
- ¿Piensas quedarte ahí todo el día? – Cuestionó Draco - ¿No tienes practica?
- La canceló Gwenog – respondió Ginny muy tranquila, su capitana les dejo un día libre por la lluvia, raro en ella.
Vio que Draco estaba colocándose el abrigo.
- ¿Piensas salir?
- Voy al Ministerio a recoger unos pergaminos – contestó Draco buscando su sombrero en el perchero.
- Ya que vas a ir al Ministerio, ¿Puedes recoger un sobre en la oficina de aurores? – Preguntó Ginny sonriendo infantilmente – Ron lo tiene.
- No – contestó secamente Draco – Yo no voy a esa oficina. No hay mujeres aurores que estén buenas.
- Ridículo – mencionó Ginny, lanzándole un cojín.
Cojín que fue esquivado perfectamente por Draco.
- Ve tú – objeto Draco.
- No tengo ganas de ver a Ron – confesó Ginny – Seguro va a recriminarme otra vez por tener amigos Slytherins.
- Y yo no pienso escuchar al trío de perdedores – prosiguió Draco – Mandaré al portero si tienes suerte – mencionó antes de cerrar la puerta.
- ¿Tanto miedo tienes de enfrentar a un auror inepto? – Cuestionó Ginny de pie, tratando de provocarlo.
Pero antes de que Draco pudiera reaccionar, Ginny bufó mientras corría hacia su dormitorio.
- ¡Iré contigo hacia el Ministerio, de ahí me regreso! – Gritó Ginny desde su dormitorio.
- Bien por ti – contestó Draco desinteresadamente.
II
Draco y Ginny llegaron al Ministerio en poco tiempo. No habían muchos magos como era de esperarse en un día como ese.
- ¿Tan pocos magos? – Preguntó Ginny sorprendida – Pensaba que esto siempre iba a estar lleno de gente.
- ¿Qué esperabas, Ginebra? – Cuestionó Draco mirándola con una ceja alzada – Es sábado en la tarde.
- Disculpa que no conozca los horarios de un trabajo de oficina – contestó Ginny sarcásticamente.
- Disculpa aceptada – respondió Draco sin mirarla.
Ginny simplemente rodó los ojos y caminó junto a él.
- ¿Dónde está la oficina de aurores? – Preguntó Ginny confundida, mirando a su alrededor tratando de buscar algún letrero que le indicará el camino.
- Tienes que ir por esa conexión – contestó Draco señalando una chimenea antes de irse por otro pasadizo.
- No por red flu – murmuró abatida Ginny.
Ginny comenzó a caminar, arrastrando los pies, hacia la chimenea. Pero antes de llegar, fue interrumpida por un sobre frente a sus ojos.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Ron seriamente.
- Mucho gusto verte querido hermano – contestó Ginny fingiendo emoción – Hace mucho tiempo que no nos vemos. Si, lo sé, los entrenamientos son agotadores pero pronto iré a los almuerzos familiares – siguió Ginny contestando preguntas no hechas por su hermano.
Ron la miro extrañado y alejando un poco la cabeza de ella, torciendo la nariz.
- ¿Te encuentras bien? – Cuestionó Ron mirándola sospechosamente.
- Si, perfectamente – contestó Ginny sin mucho entusiasmo - ¿Ese sobre es para mí?
- Es el que mamá te envía – respondió Ron.
Pero antes de entregárselo, lo volvió a alejar de ella.
- ¿Sigues viviendo con Malfoy? – Preguntó Ron, haciendo una mueca de pocos amigos.
- Si, ahora somos amantes, ¿Sabes? – contestó Ginny sonriendo ampliamente hacia su hermano.
A Ron se le prendieron las orejas y la miro con el ceño fruncido.
- No te escandalices, Ron – exclamó Ginny sin mucho entusiasmo – Somos solo amigos. ¿No se supone que tu debes reconocer cuando una persona miente? ¿Eso no te enseñan? – Cuestionó levantando una ceja.
Ya estaba dudando de las habilidades de los aurores o de su hermano. ¿Qué tipo de personas los protegían en el mundo mágico?
- No entiendo cómo puedes seguir siendo amiga de ese… ese Slytherin – agregó Ron irritado.
- No lo entenderías – contestó Ginny sonriendo cansadamente – No estuviste ese año en Hogwarts.
- Igual – refuto Ron irritado con la cara roja y echando humo por las orejas.
- No lo sabes – contestó Ginny cansada porque no era la primera vez que Ron le reclamaba – No estuviste ahí.
Era la verdad, Ron no había vivido ese tormentoso año en Hogwarts con Snape de director, los hermanos Carrow y Dolohov merodeando en los pasillos.
Ginny estaba cansada y adolorida, el castigo con Alecto Carrow le había drenado las fuerzas y su antebrazo seguía sangrando. Pero no iba a derramar una lágrima en ese castillo, no frente a todos esos mortífagos que querían derrotarlos.
No se iba a dejar vencer por ellos.
Camino por un pasillo largo y oscuro, nada era igual en Hogwarts, parecía que la luz se había ido con Dumbledore. Su hermano, Harry y Hermione tampoco habían vuelto ese año al colegio… ni siquiera se despidieron de ella, simplemente desaparecieron dejándola atrás, como siempre.
Cerro los puños con fuerza, no tanto porque aun sentía dolor en el antebrazo derecho, pero al solo recordar que ellos se habían ido sin decir nada hacía que le hirviera la sangre, nunca iba a perdonarlos por haberla dejado sola, por no confiar en su fuerza.
Escucho unas voces acercarse desde otro pasillo que se conectaba con el suyo. Estaban gritando y parecían estar muy enojados con algo o alguien.
- Mortífagos – susurró Ginny frunciendo el ceño y cerrando los puños.
No se iba a dejar vencer por ellos, no. Ella iba a luchar porque era fuerte y capaz, les iba a demostrar eso a todos, a los mortífagos, a sus padres, a sus amigos, a su hermano, a Harry.
Camino unos pasos más hasta que sintió una mano sobre su boca y que la arrastraba hacia detrás de una armadura. Ginny trato de soltarse con todas sus fuerzas.
- ¡No tenías que morderme! – Exclamó la persona soltándola y alejándose unos pasos de ella.
Ginny se dio cuenta que no estaba en el pasillo de antes, estaba en algún camino secreto, detrás de la armadura. Volteó a ver a su atacante.
- ¡Malfoy! – Gritó Ginny.
Ginny busco en el suelo alguna piedra para defenderse, no tenía su varita consigo, Snape no dejaba que ellos andarán con varitas por el colegio hasta descubrir quienes eran los rebeldes. ¡Vaya manera de tenerlos indefensos en un castillo lleno de mortífagos!
- ¡No te acerques ni un paso más! – Gritó Ginny levantando la mano donde tenía una piedra - ¡O te lanzó esta piedra! Además Neville y Luna me buscarán si no aparezco en la torre. ¡No puedes hacerme daño!
- No pienso hacerte daño – mencionó Draco aun moviendo su mano herida – Eres una salvaje, Weasley. Yo solo quería…
- ¿Ayudarme? ¡Ja! – Exclamó Ginny aun a la defensiva – Tu no quieres ayudarme Malfoy, ¡Tu estás de parte de ellos! ¡Eres un mortífago!
- ¡No soy un mortífago! – Gritó Draco por primera vez con los ojos y los puños cerrados - ¡No lo soy! – Gritó con más fuerza.
- ¡Tu padre…! – Comenzó a gritar Ginny.
- Lucius es un mortífago, pero yo no… yo no lo soy – dijo Draco cerrando los ojos y respirando fuerte – Yo no quiero ver a nadie más muerto o torturado. Yo solo quiero que esto terminé.
Dijo para si mismo, pero Ginny lo escuchó y se sorprendió de ver a un Draco Malfoy más humano. Parecía que también estaba en contra de todo lo que sucedía o por lo menos no quería participar. O le estaba tendiendo una trampa.
- ¡Pero no sé qué me ocurrió para salvarte de Amycus y Dolohov! – Exclamó Draco con una sonrisa cruel - ¡Estoy seguro que tu podías con ellos! – dijo sarcásticamente aunque la miro con ira.
- De eso no dudes – dijo Ginny entre dientes.
- ¡Eres una necia! ¡Deberías agradecerme por salvarte de la tortura que te tiene preparada Dolohov desde hace semanas!
- ¿Cómo sabes… eso? – Preguntó a penas Ginny.
- Escucho cosas – dijo Draco sin darle mucha importancia.
Ella sabía que Dolohov había formado parte del grupo que asesino a sus tíos, su madre le había contado entre lágrimas y desde que volvió al colegio sabía que tenía que tener cuidado de que la encontrará sola alguna vez por el colegio.
- Lo mencionó hace unos días por algún pasillo – contestó Draco mientras se revolvía los cabellos – Varios crucios – susurró como si recordará alguna de las partes de ese maligno plan o algo más.
Ginny trago saliva en seco. Ella no quería que Dolohov la torturara.
- Sígueme, te llevo a tu sala común – dijo Draco al verla conmocionada, dio unos pasos pero volteo a mirarla - ¿Dónde queda?
Ginny dudo unos segundos en responder.
- Si no me dices, nos quedaremos más tiempo aquí, juntos – remarcó la última palabra, esperando que eso la hiciera reaccionar.
- En una torre – contestó.
- ¡Qué específica! – Ironizo Draco - ¿Dónde? – Cuestionó serio arqueando una ceja.
- Al norte del castillo – contestó al verlo arquear una ceja hacia ella.
- Perfecto, sígueme – dijo Draco al comenzar a caminar.
Camino un poco más rápido para estar cerca de él y no perderse en esos pasadizos secretos. Después de algunos minutos en silencio.
- ¿Por qué me ayudas? – Preguntó Ginny aun desconcertada porque el mayor enemigo de su familia la estuviera ayudando.
- Porque no quiero que nadie más se vea afectado por ellos – dijo sin voltear a mirarla – Quiero que esto termine.
Ginny miro fijamente la espalda de Malfoy y se dio cuenta que tenía algo en común con su mayor enemigo. Ambos querían que esto terminará de una vez.
- Además, supongo que estos pasillos servirán para tu pandilla de rebeldes – mencionó Draco aun caminando – Ejército de Dumbledore – dijo con mofa.
Ginny lo miro sorprendida, no podía creer que Draco supiera que ellos eran y no los hubiera denunciado como cualquiera esperaría. Había recompensa para quien diera los nombres de los 'rebeldes' y aun así, no la había acusado.
- Mi nombre es Ginevra, pero puedes llamarme Ginny – comentó Ginny despacio.
- Ginevra – contestó Draco sin mirarla.
- ¡Eso no es excusa! – Exclamó Ron - Lleva una vida fastidiándonos y ¿lo perdonas solo porque un año fue bueno contigo?
- Ron, solo dale una oportunidad y te darás cuenta que no es tan mala persona cómo crees – dijo Ginny moviendo las manos, esperando hacer reaccionar a Ron.
- ¿Acaso no sabes de todas las personas que torturo? – Cuestionó Ron más vehemente - ¿Eso no es ser malo?
- Draco no es malo – contestó Ginny seria, a la defensiva con los puños cerrados – Uno no se convierte automáticamente en malo por eso.
Ginny no podía creer lo que acababa de hacer, ella no era así. ¿En qué la estaba convirtiendo este colegio, estos mortífagos?
Seguía mirando horrorizada, sus manos, su varita… Se estaba convirtiendo en un monstruo y ella nunca quiso que esto ocurriera.
Cayo de rodillas al suelo, emitió un gemido agonizante mientras caía todo su cuerpo al suelo. Ellos habían ganado, ellos la estaban destruyendo.
Nunca más podría mirarse al espejo y reconocerse, nunca más podría mirar su reflejo y no recordar la expresión de ese Hufflepuff frente a ella.
Ellos habían ganado, ellos la habían vencido. Ellos lograron que sintiera asco de ella misma. Nunca más podría ver a su familia sin que sintiera culpa de lo que acababa de hacer.
Siguió sollozando sin importarle que alguien la viera, este colegio había ganado, esos mortífagos habían ganado y ya no importaba lo que ella creía, no podía seguir siendo Ginny Weasley, ya no era esa persona.
Se sobresalto cuando sintió una mano sobre su hombro.
- Hey – dijo Draco agachándose para verla.
Ginny lo vio a los ojos y vio la preocupación que sentía por ella, algo que no merecía. Se volteo llevándose ambas manos al rostro, para sollozar más fuerte.
- Ginebra – dijo Draco en un susurro.
- Yo no quise pero ellos – sollozo Ginny impotente – Ellos… no me dieron opción… yo… mi familia…
- Aquí no – dijo Draco tratando de levantarla – Tenemos que irnos.
La saco a rastras de ese salón abandonado y la llevo por los pasillos secretos que ambos conocían. Ginny camino a ciegas, las lágrimas no la dejaban ver, solo se apoyaba en Draco e iba a donde él la estaba llevando.
- No a la torre – dijo Ginny resistiéndose, no quería regresar a la torre de los Gryffindor, no por ahora – No puedo…
- No vamos para allá – dijo Draco.
No supo para donde la llevo Draco, pero terminaron al final de un pasillo secreto, viendo hacia fuera del castillo como la noche caía.
Ella estaba sentada en el suelo, mirando sus pies como si de ello dependiera su vida.
- ¿Quién te llevo a ese salón? – Preguntó Draco sentándose al costado de ella.
- Alecto – Contestó Ginny sin mirarlo y tratando de controlar su llanto.
- ¿Qué te hicieron hacer?
Ginny volteo a mirarlo sorprendida porque no esperaba que él supiera que ella hizo algo, algo que no le contaría a nadie. Solo al verlo a los ojos, se dio cuenta que él ya lo sabía.
Rompió a llorar con más fuerza.
- Yo no quería torturar a ese niño – dijo entre sollozos – No quería, pero me amenazó… me amenazó.
Ginny sentía los ojos de Draco sobre ella. ¿Cómo podía sentarse a su costado al saber lo que ella había hecho?
- Estoy seguro que no querías hacerlo – dijo Draco suavemente – No tienes habilidad para torturar a la gente.
Ginny sollozo con más fuerza. ¿Cómo podía decir eso cuando lo acababa de hacer?
- Era un Hufflepuff de segundo – dijo Ginny sollozando y gimiendo - ¿Por qué me hizo hacerlo? ¿Por qué me dijo que lo torturará?
- Porque quería destruirte – contestó Draco simplemente.
Y lo había logrado pensó Ginny.
- Soy un monstruo – gimió Ginny tapándose el rostro – Soy una de ellos.
Repitió esto una y otra vez, derrotada.
Sintió como Draco movió el brazo detrás de ella, como si dudará de qué hacer pero al final paso un brazo por los hombros de ella y la sujeto.
- No eres un monstruo – dijo Draco tratando de tranquilizarla – Lo hiciste para proteger a alguien que querías.
- No debería hacer esto para protegerlos – contestó Ginny derrotada.
- A veces es necesario cuando no tenemos otra opción – dijo Draco – Cuando no conocemos de otra opción.
Ginny volteo a mirarlo, perpleja y se encontró con el rostro de Draco, con sus ojos que la miraban fijamente.
- Lucius me dijo que torturará a un niño de 5 años frente a sus padres – contó Draco susurrando, como si fuera un secreto que solo se lo contaría a ella – O mataría a mi madre.
- ¿Lo hiciste? – Preguntó Ginny, pero no esperaba respuesta porque ya sabía la respuesta.
- Dos crucios – dijo Draco mirando a la pared que tenía en frente como si viera mucho más allá – Y todo para que le diera un número – contó frunciendo el ceño – Solo un número.
Ginny guardo silencio ante esa confesión, ¿Cómo alguien podría ordenar torturar a un niño tan pequeño? ¿Cómo?
- Todavía puedo ver su rostro aterrado – contó Draco – Como gritaba mientras lo torturaba.
Ella se llevo automáticamente las manos a los oídos porque lo podía escuchar, podía escuchar los gritos desgarradores del niño de Hufflepuff, como le pedía que parará.
- Cuando paré, él no se movía y solo pensaba que lo había matado – confesó Draco – Pero no fue así, el niño sobrevivió.
Ginny se quedo en silencio, ella no sabía si el niño había resistido, si ella lo había…
- No creo que lo hayas matado – comentó Draco como si leyera su mente – No tienes el odio ni la habilidad para torturar a alguien.
Ella sollozo más fuerte llevándose ambas manos al rostro.
- Pero lo hice – dijo Ginny entre gemidos – Hice algo que ellos hacen.
- Yo no me convertí en uno de ellos – dijo Draco – Y tu tampoco lo serás. Ninguno de los dos podemos ser ellos.
Ginny entendió porque le estaba contando esto, su secreto… quería ayudarla, quería decirle a su manera que ella no se convertiría en un mortífago por ello y que aprendería a vivir con ello
- No quiero volver a hacer algo así – dijo Ginny abrazándose las rodillas con ambos brazos.
- No lo vas a volver a hacer, te lo prometo – contestó Draco sin mirarla.
¡Acabo el segundo capítulo de esta historia! ¿Qué opinan?
Bueno, la mayoría se trato de recuerdos, de cómo ambos se conocieron y sobrellevaron ese año en Hogwarts. Ahora saben un poco más sobre su historia y cómo comenzó todo. El próximo capítulo aparecerán Luna, Blaise, etc. Y puede que se revele algún secreto... ¿Alguna idea de cuál?
De verdad, muchas gracias por leer esta nueva historia, no saben lo emocionada que estoy por continuarla y que ustedes puedan leerla y darme sus comentarios. Gracias a quienes leyeron y a quienes dejaron su review, valen oro! Y cada vez que leo sus reacciones me hacen sonreír, gracias por su apoyo. A quienes tienen cuenta, les contesté en privado.
Kinea (no tienes cuenta, aquí te contestó): Muchas gracias! Si, la verdad muy emocionada por continuarla y porque les haya gustado. Me agrado saber que ha tenido una buena bienvenida y espero continuarla pronto. Espero que te guste el capítulo.
¡No se olviden de dejar sus reviews!
P.D. Para quienes leen Normal, el capítulo final estará hoy o mañana. Crucemos los dedos.
