Enojarse es más fácil
Y no es lo que piensas
* La vida me odia...
Caminaba tranquilamente dirigiéndose hacia el instituto, en su mirada faltaba aquel brillo hermoso de sus ojos, llorar toda la noche no le había hecho bien sus ojos estaban algo hinchados y rojos.
* Me disculpare con el... No quiero que se preocupe por mis estupideces
- Suga-san! -el peligris salto por el susto, pero al ver que se trataba de Hinata intento cambiar su expresión triste.
- Buenos días Hinata - saludo al pequeño, quien iba en su bici muy energético - Es raro encontrarte en la mañana - sonrió.
El pelinaranja se bajó de su bici empezando a caminar junto a su superior, le miraba atentamente como si algo le preocupase.
- Suga-san, se siente bien?- Suga le miro sorprendido, porque seguía preguntándole lo mismo.
- No te preocupes Hinata, estoy bien - su sonrisa se veía dolida, cada vez le costaba más sonreír con sinceridad - ...Yo debería ser el que cuide de ti - su voz se escuchó rota, algo apagada.
* No voy a llorar, no voy a llorar, no lo haré...
El pequeño le miraba con preocupación, este no podía describir la expresión que el mayor tenía. Veía todo ese dolor en sus ojos, como fruncía los labios, como su expresión dulce y amable había desaparecido de su rostro.
...
En todo el día no presto atención a nada, solo miraba hacia ningún lugar específico. Intento hablar con Daichi, pero verlo con ella solo lo mataba por dentro. Pudo notar la mirada de preocupación que le dirigía pero evitaba el contacto visual a toda costa.
Al llegar la hora del almuerzo se levantó rápidamente de su asiento, volvía a su misión de perderse para que el capitán no le encontrase. Pudo notar a Daichi persiguiéndole no muy disimuladamente por todo el instituto, cuando sus piernas no pudieron más se volteo para encontrarse la mirada agotada de él.
Mordió sus labios, mientras se tragaba todos esos sentimientos que corrían por todo su ser. Aunque eso no le evito ser el primero en hablar.
- Siento lo de ayer - dijo mientras se sentaba en el suelo - No debí golpearte - frunció el ceño evitando mostrar esas típicas expresiones estúpidas que hacía.
Al no ver respuestas de su parte volteo la mirada para mirarle, pudo ver como este se inclinó a su altura y aló su cuerpo con tal fuerza que dejo totalmente sorprendido al peligris.
Esto estaba pasando de verdad? Daichi le estaba abrazando?
- Sé que tienes algo, aunque no quieras decirme no puedo evitar preocuparme - su voz era suave, hacía que cada músculo de su cuerpo se relajase pero al mismo tiempo su mente se quedaba completamente en blanco.
Aunque quiso no pudo, esas palabras jamás salieron, un simple "me gustas" no iba a arreglar las cosas. Daichi le apretó con fuerza mientras revolvía el cabello de vice capitán, ese pequeño toque hizo que sus ojos se aguacen más y más, hasta que finalmente estallo en llanto, dejando salir abundantes lágrimas.
* Por qué tienes que ser tan amable conmigo...
Apretaba sus labios con fuerza, sabía que si no lo hacia esos innumerables te amo que le había dedicado con cada mirada desmoronarían. No se supo en que momento Koushi termino sentado sobre las piernas del capitán, Daichi le abrazaba con fuerza mientras miraba de reojo aquel rostro tan dolido y desolado que se tornaba de un color rojo de tanto llanto.
- Ya no llores - le tomo el rostro secando algunas lágrimas que todavía salían a aguaceros.
Su hermoso rostro todo mocoso y empapado de lágrimas, esas pestañas largas que ahora estaban tan voluminosas que daban una preciosa vista a esos cristalinos ojos avellana.
La tentación fue muy fuerte, llevándolo inconscientemente a acercar su rostro más de lo usual al del peligris, se miraron unos instantes luego rompieron ese momento con un pequeño beso en la frente de parte de Daichi.
- Estas echo un asco - río mientras volvía a revolverle el pelo.
- Oye! - le golpeo en el estómago (como acostumbra a hacer).
Sus ojos se volvieron a encontrar, esa sensación cosquilleaste recorrió todo su cuerpo. Por Dios, estaba sentado sobre sus piernas!
- ... Suga? - su voz se escuchó seria no pudo evitar suspirar profundo.
- Mm? - Se acurruco un poco más sobre el cuerpo de Daichi.
- Estas más pesado de lo normal - el peligris frunció el ceño e intento soltarse aunque este volvió a apretarle con fuerza - No me digas que tendremos más cuervitos? - Sus caras por fin se encontraron, no pudo evitar sonrojarse de golpe, aquel comentario lo tomo por sorpresa.
- ME ESTAS DICIENDO GORDO! - le tiro al suelo para darle esos típicos golpecitos, se podría decir que terminaron revolcándose en el suelo.
- Para, para, me rindo - Suga daba los peores golpes, aunque con Daichi era más considerado (según él decía).
La situación se volvió otra vez mas incomoda porque esta vez Sugawara estaba sobre sus caderas, mientras él estaba extendido en el piso.
Hubo un largo silencio, el vice capitán se lo comía, con la mirada e imaginaba un millón de cosas. Sus caderas bajaron lo suficiente para rozar su trasero con aquella parte de Sawamura, se sentía un pervertido al notar que miraba lujuriosamente su rostro.
Aunque se moría por que este le hiciera el amor, no arriesgaría su amistad por sus deseos. Se levantó rápidamente dejando al Capitán atrás algo confundido, se metió al baño y se encerró (revisando antes que no hubiera nadie en el lugar)
Se culpaba por ser un pervertido pero no aguantaba, siempre termina igual, aunque se tocara e intentara calmarse siempre se sentía inconforme.
Desabrocho los botones de su camisa toqueteándose un poco el pecho mientras otra de sus manos dejaba libre su naciente erección comenzando a masturbarla, sus gemidos eran bajos se escuchaban algo inconformes, necesitaba de Daichi, lo necesitaba dentro de él. Aguantase por dos años era demasiado, ahora mismo se sentía como si estuviese en una especie de celo, aunque sus fantasías con él siempre le hacía llegar al clímax. Sus manos cada vez aumentaban el ritmo, apretaba y pellizcaba sus pezones mientras con su otra mano rozaba la punta de aquel lugar.
Aparto sus manos de su pecho y las movió a su trasero apretándolo y dándole pequeñas caricias. Aunque sus gemidos eran débiles rebotaban en sus oídos, le hacia imaginar como Daichi le haría el amor, se levanto del inodoro apoyando su cara contra la pared mientras levantaba sus caderas para poder toquetearse aquella parte.
Nunca había tenido la necesidad de tocarse en ese lugar pero no podía más necesitaba ser tocado, como su mano ya estaba algo mojada se sentía bastante bien aunque no era capaz de meter un dedo en aquel lugar.
Luego de largo rato en el baño haciendo cosas que no se pueden mencionar en público, se podría decir que estaba todavía con las ganas, pero aunque sea se había calmado un poco.
* Espero poder contenerme lo suficiente…
* Como termine de esta forma?
Hinata quien tranquilamente caminaba por los alrededores del patio se encontró con algo no muy común, una chica estaba junto a Kageyama, acaso era una declaración?
Escucho aquellas palabras "me gustas" así que si era lo que pensaba, al volver a mirar de reojo la escena noto que era una chica bastante linda y tierna. Sabía que esto no era bueno para su corazón pero la curiosidad lo mataba, aunque nada lo mato más que escuchar al mismo Kageyama decir "Puedes darme tiempo para pensarlo", sintió su corazón detenerse, qué demonios estaba pasando aquí?
Caminaba por los pasillos como si le hubieran quitado el alma, admitía que le gustaba Kageyama pero le aterraba que su relación tanto como en la cancha como en la vida diaria terminara, amaba ser irremplazable para él y no lo cambiaría por nada aunque era más fácil para el hacerse el tonto.
- Hinata! - escucho la voz de Suga no muy lejos de él.
Levanto la mirada y volteo para verle, el peligris se veía algo despeinado y sus mejillas estaban un poco coloradas, acaso estaba corriendo?
- Suga-san?! - corrió lo más rápido que pudo para lanzarse a los brazos del mayor, quería ser mimado en este instante.
- Que tienes Hinata? - acaricio su pelo, el pelinaranja le abrazaba con fuerza mientras se rehusaba a soltarle - Kageyama te hizo algo? - le hizo alzar la mirada y soltar un poco el agarre, Suga siempre era tan perceptivo.
- El! - sus ojos se aguaron y empezó a gritar muchas groserías de repente - ES UN TONTO! LO ODIO! - El mayor le miro con ternura, en ese estado era aún más tierno, sus mejillas toda rojizas mientras apretaba la nariz.
- Ya has decidido decirle - Peino sus cejas mientras le levantaba el flequillo.
Negó con la cabeza, mientras fruncía el ceño, Suga se tomó de sorpresa que se le trepara como si fuese un bebe. Quería ser mimado por la madre del equipo.
El solo sonrió y dificultosamente camino hacia las prácticas mientras llevaba a Hinata como si de su hijo se tratase.
...
-No estás muy grande para mimos - decía burlonamente Tsukishima mientras veía como Hinata estaba muy apegado a Suga.
Volteo para mirarle y fulminarlo con la mirada, el rubio sonrió maliciosamente al verle tan furioso.
- Tsukishima, no molestes a Hinata - Ordeno Koushi mientras le señalaba que se fuera a seguir con la práctica.
- Tsukki, vamos - Yamaguchi camino hacia el empujándolo hasta donde estaba anteriormente para seguir el entrenamiento.
* Molesto Tsukishima, apuesto a que nunca te has enamorado.
Le saco la lengua al ver que este le dirija una cara cínica. Volvió a apegarse a Suga abrazándolo por uno de sus costados, podía sentir la mirada inquietante de Kageyama, tenía sus razones ya que no habían podido coincidir o entrenar como siempre lo hacían.
Vio al vice capitán tener contacto visual con él aunque rápidamente volvió a dirigirle la mirada a Hinata, parecía como si hubiese tenido una grandiosa idea.
- Hinata? - apretó una de las mejillas de pelinaranja.
- Mmmm? - Suga estaba sonriendo muy emocionado, hasta le había tomado de las manos.
- Y si le escribes una carta? - se sorprendió al principio pero luego de pensarlo unos instantes todo tuvo sentido, no tendría que pasar por ese momento incómodo y tal vez el dolor seria menos cuando le rechazasen.
* Suga-san es el mejor.
Sonrió asintiendo, esa noche se dedicaría expresar todos sus sentimientos en aquella carta.
_ Estas cositas, las usare para cambiar de narrador.
Y bueno, espero que les haya gustado.
Son bienvenidas cualquier idea, opinión o sugerencia.
Con gusto responderé a todos.
