Abrió los ojos de a poco, lo primero que enfocaron fueron unos grandes ojos azules, muy cerca de su pálido y húmedo rostro. Parpadeo muy aturdida, y prosiguió a sentarse lentamente dejando aquellos zafiros de lado tras su estado.

Llevo una mano a su cabeza al llegarle una fuerte puntada de dolor.

Hinata alzo la mirada sin dejar de tocar su cabeza, dándose cuenta de que el cielo aun estaba oscuro, y noto estaba al otro extremo de la villa de la hoja. Un momento ¿Qué había pasado? Miro hacia el mar, en busca de aquel ser insensible, pero no había nada más que infinita agua, y ningún barco a la vista con sus velas alzadas.

Cerro por un momento sus ojos, estaba totalmente confundida. Se suponía ella debería en esos momento ahí en el fondo del mar, sin vida ¿como?

— ¿Cómo te encuentras?

Viro la cabeza encontrándose con un hombre de cabello rubio, y volvió apreciar esos ojos azules de hace segundos. El solo la miraba expectante ante su futura respuesta. Pero Hinata solo se abrazo así misma al sentir frió, su vestido se había adherido mucho a su cuerpo a causa del agua.

Volvió a mirarle y no había que pensar mucho mas allá para estar completamente segura que el la había salvado de aquel catastrófico final. Una gran sentimiento de gratitud se instalo en su pecho.

— Conjeturo que fuiste quien me has salvado ¿no? Te lo agradezco — comento con voz baja, aun entumecida por todo lo sucedido. Y fue cuando otra incógnita apareció—. Realmente te lo agradezco ¿Pero por que arriesgarte? aquellos tipos pudieron haberte hecho algo malo de haberte visto.

El rubio suspiro, fue que saco algo de su pecho. Era una pequeña botella con una hoja dentro y se la extendió cuidadoso, al ver que no la tomaba, teniendo una expresión muy confusa, volvió a suspirar y se la dejo aun lado en la arena.

—Se te pedido enviarte esto, es, tengo entendido de tu padre. No pensé encontrarme con un escenario así, un día complicado ¿no?

— ¿Mi padre?—cuestiona sintiendo opresión en su pecho, enseguida todo aturdimiento se fue de su cuerpo y lo tomo sus hombros, mirándole angustiada—. ¿Mi padre está vivo? ¿De dónde lo conoces?

El hombre rubio desvió la mirada, y rasco su nuca incomodo.

—Lo siento, no conozco a tu padre.

—Pero acabas de decir que esto, es de mi padre — le señalo la botella.

— En realidad he cumplido con una tarea que me pidió mi padrino, es quien debe conocer a tu padre —intenta aclarar.

Y cuando se levanto Hinata reparo más en su tipo de vestuario. Botas negras, pantalón naranja, camisa blanco que se veía por su chaqueta negra un poco abierta, una banda en su cabeza; ropas informales.

Parecía un...

—¿Pirata?— susurro para si misma.

El chico de cruzo de brazos, dio la vuelta y antes de empezar a caminar le dijo:

—Te dejare para que leas el mensaje — y se fue así sin más.

Hinata quiso detenerle para tratar de sacarla más información. Todo era muy confuso, primero un tipo llamado Momoshiki buscaba algo de su padre, y ahora aparecía este hombre con un mensaje escrito por su persona ¿señales del destino? Iba a gritarle al hombre rubio pero este estaba iba a una distancia alejada, parecía ir a la colina.

Volvió para mirar la botella para finalmente tomarla.

Sentía el corazón latir tan rápido que pensó saldrá de su pecho. Sus manos temblaban ante la incógnita de lo que había podido haber escrito.

Saco de la botella la nota, y cuando tuvo contacto con el papel, la incertidumbre la recorrió.

Sin esperar más desdoblo la nota, y casi pego un chillido de desilusión al ver que solo había una frase escrita, una frase que además estaba en otro idioma.

— ¿Qué demonios significa? —pregunta ahogada, dejo caer la botella a la arena y miro hacia el cielo pensando en todo lo ocurrido. Su cabeza quería explotar de tantas cosas, ninguna con algo positivo.

...

El hombre rubio se encontraba mirando hacia la lejanía en aquella colina, mientras se empinaba una botella de ron sin nada de modales. La brisa hacia mecer sus cortos mechones rubios, y pensó minutos atrás en lo acontecido.

Llego aquella villa, sabia donde localizar la casa y dejar el mensaje con las indicaciones de su padrino, pero no espero casi llegaba al claro encontrarse con aquellos desconocidos, y por sus pintas, unos bárbaros más que navegaban por el amplio mar.

Se fijo en la chica que tenían sujeta, frunció su ceño al darse cuenta que era la muchacha descrita por su padrino. Podría rescatarla, pero había muchos hombres y solo era él, donde en un descuido podrían ambos terminar muertos.

Espero un momento, había apretado sus manos en un puño en mas de una ocasión por como la trataban, y mas cuando aquel tipo la había abofeteado, y luego usar besarle sin su consentimiento.

Espero un poco más, relajándose cuando noto que no la matarían. Observo cómo se la llevaban, y les siguió de cerca, donde pudo escuchar de dos idiotas que la harían caminar por la plancha. Perfecto, podría quedarse debajo del agua, y esperar para cuando ella saltara salvarla de morir ahogada sin que los de arriba sospechen.

Obra de dios que el llegara justamente ese día.

— Te estaba buscando.

Giro rápidamente encontrándose con la señorita de ojos perla.

—¿Desea algo?—pregunta curioso al verla ahora con expresión de enojo—. ¿Señorita?

La chica se planto delante de él, y le señalo hasta casi tocar su pecho.

—Necesito me lleves con tu padrino—pidió, lo había pensando mucho, y se canso de no tener respuestas, y quizás que ese extraño hombre haya llegado a tiempo para salvarla, era una señal de que no podía quedarse así, tenía que salir averiguar por sí misma.

El chico parpadeo y luego soltó una pequeña risa.

—Lo siento, no puedo hacerlo —boto la botella, y se enderezo para darse la vuelta y volver a bajar de aquella colina.

—¿Por qué no? —alzo la ceja confundida y empezó a seguirle.

—Porque mi padrino vive muy lejos de aquí, y ya tengo otros planes en mente que tuve que posponer desde un principio, por tener que venir a traerte esa botella cariño.

—Te pagare.

El chico se detuvo, y volteo para mirarla. Hinata pensó que lo estaba meditando.

— ¿Cómo me pagarías? —la escaneo de pies a cabeza, y Hinata se tapo inconscientemente sus pechos con sus brazos, y entrecerró su mirada sobre él sonrojada.

— ¡No esa clase de pago, pervertido! —chillo, y el chico solo rió haciendo ver que solo jugaba, y continuo su camino siendo aun perseguido por Hinata—. Por favor, enserio quiero preguntarle a tu padrino sobre mi padre. Llevo mucho tiempo queriendo saber que pasó con él, porque ese día se lo llevaron, averiguar finalmente que ocurrió con el —sentía que en cualquier momento lloraría—. Pensé en rendirme, pero creo que dios me ha enviado esta botella como una señal que no lo haga, y tú vienes con ella, significa que debes llevarme con tu padrino, ¿no crees?

El hombre rubio solo seguía caminando.

—Por favor, no sabe lo que se siente perder y vivir sin tus padres, el pensar porqué no te toco vida feliz al lado de tu familia, en querer tener respuesta a todo ello pero no saber a quién preguntarle. Tener solo recuerdos bonitos que lo podrías contar con una mano y te sobrarían dedos — susurro por ultimo.

El chico se detuvo ya casi en la orilla de la playa. Hinata se detuvo detrás de él, esperando impaciente su decisión. Entonces fue cuando noto un barco no tan lejos de la costa, y lo siguiente un bote acercándose a ellos.

—Capitán.

Ambos alzaron la mirada, en el bote se encontraban dos chicos mirándole curiosos. El chico rubio parpadeo y monto en el bote, para luego darse la vuelta y observar a la chica quien tenía los ojos vidriosos.

Suspiro amargado. Se suponía esas caras no deberían doblegarlo. Pero, notaba desesperación, y el conocía muy bien que era cargar con esa palabra.

—Sube — fue lo único que dijo, y Hinata abrió su boca—. Pero esto, no será nada barato—le advierte cuando la ojiperla se monto en el bote —. Mientras navegamos te diré mi precio, abstente a las consecuencias de lo que pida.

—No importa lo que pidas, solo gracias, muchas... ¡Espera, pero no traigo para viajar!— Exclama angustiadas, entonces recordó lo ocurrido a su casa y cayó derrotada en uno de los asientos del bote—. Mi casa... —término de decir, su rostro contornado al recordar cómo sucedieron las cosas.

El rubio le miro fijamente, y soltó un suspiro.

—Tranquila, si es por la ropa, en el barco hay ropa de mujer que seguro te quedara— comenta, y Hinata le mira fijamente —. No te preocupes, no ha sido mal utilizada.

—No me has dicho tu nombre—y ambo cayeron en cuenta que ninguno se había presentado como debía. Aunque era más que evidente que ese hombre sabia su nombre—. Supongo el mío ya lo sabes. Pero de todos modos, me presento; Hinata Hyuga.

—Naruto, pero mis subordinados me llaman capitán — pronuncio el chico y miro hacia la villa, ella siguió su mirada y noto al final un fino hilo de humo subir y perderse en el cielo, podría aseguro que era el final de lo que quedaba de su casa. Entonces devolvió la mirada hacia el chico, quien aun miraba a la distancia.

Y fue ahí cuando noto por primera en esa noche lo solitario que se veía ese joven hombre.

Llegaron a un imponente barco, y los dos chicos abordo la ayudaron a subir. Cuando piso el centro del barco, se encontró de frente con muchos hombres.

—Capitán, ¿acaso se estuvo divirtiendo sin nosotros? — hablo uno mirando a Hinata con lujuria y todos rieron en carcajadas fuertes —. Mire que hasta le siguió, yo quiero una así.

Hinata entrecerró su mirada sobre ese tipo, le estaba diciendo mujerzuela en su propia cara.

Qué barbaridad, necesitaban cuanto antes clases de educación.

—Ya, ya callados todos — pidió el rubio, y enseguida todos acataron la orden —. La señorita presente, me ha contratado para un trabajo extra, es todo lo que deben saber.

—¿Podemos jugar con ella? —bromeo otro, y los demás le siguieron el juego.

—¿Disculpa? — expreso Hinata ya irritada, mirándole fijamente. Sin duda ya cansada de aquellos tratos por un día—. ¿Con quién piensan que van a jugar? Ni te atrevas, o veras lo que puedo hacer estúpido—pero los demás simplemente rieron, haciendo enrojecer mas a la maestra.

Naruto sonrió de lado, tenía agallas.

—La pequeña tiene agallas —compartió otro chico lo que Naruto no dijo en voz alta, y tomo su delgado hombro pero Hinata se aparto de inmediato y gruño—. Chiquita pero peligrosa—y todos siguieron riendo.

—Ya, ya, déjenla tranquila — Llamo el rubio ahora serio parando todo, enseguida todos callaron— ¡Sai! — Y enseguida un chico alto y pálido salió de entre la multitud—. Lleva a Hinata donde Tenten, que le dé algo de ropa y un lugar donde dormir.

El chico asintió y enseguida le extendió la mano a la chica.

—Vamos señorita, si me permite — Hinata suspiro al ver que al menos uno si tenía educación y no dudo en tomar su brazo, y el hombre la guió al interior del barco.

Una vez Hinata fuera de la vista de todos. Naruto ordeno a los demás seguir con lo suyo y partir de una vez por todas. Camino enseguida hasta la segunda parte más alta del barco, subió por la pequeña escaleras y cuando piso el suelo de la popa, el lugar no se encontraba solo.

—No puedo creerlo — se encontró de frente con un señor de cabello plateado tomando el control del volante del barco—. ¿Trabajo extra?, no se supone íbamos directo a Suna después de entregar aquel mensaje por parte de Jiraiya-san ¿Que paso realmente?

—Quiere hablar con Jiraiya sobre su padre, obtener respuestas que supuestamente el viejo puede tener — suspiro, y miro hacia el océano mientras se recargaba del barandal—. Igual, pienso dejarla en Shiramiya, y que desde ahí tome un carruaje hasta donde mi padrino.

—El viaje a Suna va a retrasarse, y a lo que vamos no es algo que podamos postergar, no tienes control de ello.

Naruto no respondió a eso.

Kakashi solo le miro fijamente para luego seguir mirando hacia el océano.

—Sentiste simpatía por la situación de esa chica, lo puedo notar, no, estoy mas que seguro.

—Tal vez Kakashi — fue lo único que pronuncio y siguió mirando hacia el mar.

...

Hinata fue guiada por el alto chico, hasta que llegaron a una mediana puerta, y enseguida toco. La verdad ese barco era inmenso, se sorprendió cuando caminaron por esos amplios pasillos.

Enseguida la puerta se abrió, y una bonita chica de cabello color castaño y ojos color chocolate salió a recibirlos. No tardo en reparar en la chica tan refinada quien tomaba del brazo de su amigo Sai.

— ¿Hola? — dice confundida.

—Tenten, la chica ha contratado al capitán para una tarea, pero como que no trajo sus cosas, así que necesitara que le preste ropa tuya, así mando Naruto. Además de que le busques donde dormir.

Entonces fue cuando la chica noto el estado de la hermosa chica, y la hizo pasar enseguida.

—Claro, ven cariño, pasa —abrió mas la puerta, y Hinata entro enseguida.

Sai solo se retiro, y Tenten cerró la puerta de su camarote.

— Por supuesto dormirás conmigo — le sonrió amistosamente —. Ni loca te dejo en otro cuarto, sabiendo cómo son esos pervertidos. Por cierto, soy Tenten —le extendió su mano, y Hinata rápidamente la tomo.

—Hinata — Le alegraba ver otra persona amable en ese barco.

—Mira, ahí está el baño—señalo una puerta extra en el cuarto —. No es el baño, pero es mejor que tener que mojarse en el de hombres —frunció los labios—. Si quieres entra, y mientras te busco algo cómodo para que te cambies.

—Gracias —pronuncio, contenta de por fin quitarse aquel mojado vestido.

Cuando entro noto el lugar muy estrecho, pero tampoco para exagerar. Pero si que dicho lugar estaba muy bien cuidado. Dejo su bolso guindada en un clavo, y empezó a quitarse su vestido.

Agarro un pote con agua de un pequeño pote, y entonces cuando el agua cayó desde su cabeza hacia los pie, todo lo ocurrido vino a su cabeza y bajo la mirada triste. Cuando la levanto, sus ojos chocaron con un mediano espejo frente de ella.

Vio su rostro algo demacrado, y llevo una mano a su mejilla, donde aquel tipo le había golpeado. Cerro sus ojos. Debía ser fuerte, debía llegar hasta ese señor y averiguar todo lo que pudiera sobre su padre, el porqué ese mensaje en la botella.

Cuando salió cubriendo su cuerpo con una toalla que había en el baño, Tenten estaba tendiendo una colcha en el piso.

—Gracias —pronuncio Hinata, la castaña volteo y le sonrió.

—No es nada, ahí están varias ropas para que escojas, además de ropa interior, que están aun sin usar no te preocupes— le señalo la cama de la castaña, Hinata enseguida fue y miro la ropa. Eran más reveladores que su habituales ropas, que siempre consistían de vestidos y camisas de mangas largas con faldas largas.

Miro la ropa interior y sonrojo ligeramente, ese tipo bragas no cubrían del todo. Pero ya no podía hacer nada, y tomo un conjunto de braga y sostén negro. Luego miro la ropa nuevamente y escogió un conjunto de una falda con un dedo más arriba de las rodillas color marrón, una camisa estilo llanera manga larga con bordado en área de los pechos.

La ropa le quedo como anillo al dedo.

—Sabia ibas a escoger esa falda— rió la castaña —. Es lo más moderado que tengo, y no es que me guste mostrar mucho, pero es que en el mar, enserio que por la tarde hace un calor horrible, y prefiero ropa más fresca—y la chica enseña su ropa que era un short corto, y una camisa de tiras, además de un chaleco sin mangas como su vestuario.

—Tu ropa es muy bonita —opino Hinata, e inesperadamente se sintió cómoda con la chica —.La verdad, es que me crié en un orfanato dirigido por monjas, y siempre a las niñas nos hacían vestir muy rescatadas. Supongo me acostumbre—se sienta en la colcha, y mira su bolso para empezar a sacar las cosas dentro, porque seguro se habían estropeado con su caída al agua.

Primero saco su libro, y una sonrisa triste se asomo en sus labios haber lo empapado que estaba. Luego saco su libreta de ahorros, igual empapada. Toco algo aparte, y cuando saco lo que era, sonrió con ternura al ver que era unas conchas de mar, aquellas que sus pequeños le habían regalado.

— No quiero sonar entrometida —Hinata quito la mirada de las conchas de mar—. ¿Pero por qué no trajiste nada si harías este viaje?

Hinata guardo la concha, y tras un momento de desahogo, paso a contarle a su nueva compañera lo ocurrido con aquellos bárbaros, su capitán quien llego en el momento justo para rescatarla, y entregarle aquella botella. Porque de querer ir con el señor Jiraiya, que parecía saber algo de su padre, que hace tiempo había desaparecido.

— ¿Tú sientes que aun está vivo? — se atrevió a preguntar Tenten.

Ambas ya estaban listas para dormir, ahora con una dormilona cada una.

— Quiero creer que si, Tenten.

Luego de aquello la castaña apago la vela que hacía de lámpara en el cuarto, y dio la vuelta para dormir. Hinata miro hacia la pequeña ventanilla que tenía el cuarto de Tenten, deseo con todo su corazón que ese viaje no haya sido en vano.

Se giro quedando de frente a su bolso, estiro la mano y saco la botella que aquel hombre le había dado, saco la nota y desdoblo para volver a mirarle. Mordió su labio al ver que no podría descifrar que decía aquella frase.

Le dejo a un lado, sintiendo todo el peso de ese horrible día encima, cerró sus ojos pausadamente y sin mucho esfuerzo se quedo dormida.