Shingeki no Kyojin ni sus personajes me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.
Notas.
-Canonverse
-Basado en la teoría de que Zeke está aliado a la legión de Paradis.
-A la legión le gusta usar disfraces.
-La idea parte de un fanart de Hange y Zeke.
-Amo con ansias locas el LeviHan, es mi OTP. Levi es exclusivamente de Hange y no lo shipeo con nadie más, pero a Hange sí que la puedo shipear con el (los) que me parezca (n) perfecto (s) para ella.
-Sufrí mucho escribiendo este capítulo, odio hacer sufrir a mi hombre pequeño :'(
-Gracias por leer. Salu2!
Los Comandantes.
Capítulo II
Venganza.
—El plan sigue como hasta ahora, si hay cambios se los informaré de inmediato. ¿Alguna duda? —Hange habló a sus subordinados.
—Ninguna, Comandante —Jean respondió.
—Entonces, buenas noches a todos. Descansen.
—Sí señora —Todos los soldados hicieron el característico saludo militar para enseguida retirarse.
—Armin, necesito que te quedes un momento — mientras los soldados se retiraban, Hange se dirigió al chico.
—De acuerdo —Respondió el rubio.
—Levi, hay unos documentos en mi habitación, están en una carpeta atada con un cordón. ¿Los traes por favor? —Hange miró seria a Levi.
El capitán quiso negarse, pero al tratarse de entrar en la habitación de Hange, no tuvo opción y se dirigió sin replicar.
Una vez que todos los soldados salieron, Armin miró a su superior.
—Comandante, ¿sucedió algo durante su visita con Zeke? —el chico soltó su duda.
—No sé qué hacer. Armin, a ti no te puedo ocultar nada. Me lo acabas de demostrar —Hange se sentó— No sé qué pensar respecto a eso —la Comandante estaba un poco nerviosa.
Armin la miró en silencio, esperando a que la mujer se decidiera a hablar.
—Zeke me besó —. Hange se quitó los anteojos y colocó ambos codos sobre la mesa cubriéndose la cara con sus manos.
—¿Qué? ¿Por qué haría algo así? —Armin se desconcertó.
—No lo sé, nunca pensé que saldría con algo como eso —. Hange lo miró preocupada.
—Supongo que no se lo ha dicho al capitán…
—¿Debería decírselo? —una mueca de duda se instaló en su cara.
—Debido a la relación que tienen —Armin pensó un poco— sí, debería decírselo.
—No sé si podré…
—¿Por qué no? A menos que usted haya estado de acuerdo en…
—No, te equivocas. No estuve de acuerdo, todo fue muy repentino. Me sorprendió y no pude reaccionar a tiempo. Sólo atiné a darle una bofetada —. Hange se miró la mano que aún estaba un poco enrojecida por haber abofeteado a Zeke.
—Entonces no debería tener problema para contárselo al capitán.
—Tienes razón, no sé en qué pensaba al querer ocultárselo —. Razonó ella.
—Quizá por el temperamento del capitán. ¿Los planes van a cambiar por esta situación?
—No, todo sigue exactamente igual, esto que pasó no interfiere con nada de lo planeado.
—Bien, entonces me retiro. Que descanse señora —Armin se despidió inclinando el torso.
—Gracias por tu discreción, Armin —Hange lo miró seria mientras el chico asentía con la cabeza.
Armin abrió la puerta para salir y justo después de dar un paso hacia adelante se encontró con Levi frente a frente, el chico se hizo a un lado dejando pasar a su superior—. Buenas noches, capitán —su saludo no recibió respuesta, así que decidió salir de ahí rápidamente.
—Vaya modales los tuyos, Levi. ¿Qué nunca aprenderás? —Hange movía la cabeza negativamente mientras se acomodaba el parche y se ponía de nuevo sus anteojos.
—Eso es algo que no va conmigo, lo sabes de sobra —. Le respondió Levi mientras cerraba la puerta tras él.
—Sigues siendo un enano amargado, por eso me gustas capitán —la mujer se acercó provocativa hacia él, recargándose ambos cuerpos en la puerta.
—Y qué más te gusta, cuatro ojos —dijo él tomándola de la cintura atrayéndola más a su cuerpo. Había hecho grandes avances al acercarse a ella para besarla o abrazarla, aunque quizá era hora de avanzar un poco en sus demostraciones y palabras de afecto.
—Pues… —Hange acarició el cabello negro de Levi— tu cabello, es hermoso. También tu cara —acarició su mejilla izquierda— tus ojos, pero sobre todo tus labios, me fascinan tus labios —Hange pasó las yemas de sus dedos índice y medio sobre los labios del hombre— También me encanta que todavía me digas cuatro ojos —Hange rio echando su cabeza hacia atrás— Ahora bésame, enano.
Levi chasqueó la lengua y Hange lo miró sorprendida.
—¿Dije algo malo? —la mujer colocó sus manos sobre el pecho de Levi.
—Qué mierda pasa contigo, Hange. Qué es eso que le dijiste a Armin y a mí no me lo puedes decir —Levi aflojó su agarre en la cintura de ella.
—¿Nos espiaste? —dijo ella sorprendida.
—No hace falta espiarte, cuatro ojos. Lo veo en tu mirada —Levi la observó intensamente, intentando encontrar algo, pero no sabía qué.
—Levi... es que tengo algo que decirte, pero no estoy segura si deba —Levi iba a hablar pero Hange lo interrumpió poniendo su dedo índice sobre sus labios—... por favor, prométeme que si te lo digo no vas a actuar impulsivamente—Hange volvió a acariciar su mejilla.
Levi alejó la mano de Hange de su rostro con un ligero manotazo para después soltarla por completo y caminar hasta llegar a una silla, girándola para quedar sentado a horcajadas.
—No prometo nada, pero te escucho. Habla —Levi la miró y Hange se sintió nerviosa.
—Bueno, verás... hoy que fui a ver a Zeke, estuvimos hablando del plan, y que tanto él como nosotros queremos que esto funcione para bien de todos. Entonces él me dijo que...
—Ve al grano, mujer —el capitán miró con molestia a su superior.
—Oh sí, sí, al grano... Zeke me besó —Hange soltó así sin más lo que recelosa quería esconder de Levi, sabía que si comenzaba a rebuscar, Levi se enfadaría más, no le gustaban los rodeos.
—Pero qué mierda... —las pupilas de Levi se contrajeron— si estás con una de tus bromas...
—No estoy bromeando, me dijiste que te dijera la verdad y es lo que estoy haciendo —Hange lo miró seria, Levi le sostuvo la mirada.
—Y ahora qué pasará, te irás a vivir con él y a nosotros nos va a arrastrar la mierda al parecer.
—¿Escuchaste lo que dije? Yo dije que...
—Te escuché perfectamente, no estoy sordo...
—No, no me escuchaste, yo te dije que ese idiota me besó, no que hiciera otra cosa...
—Sólo eso faltó...
—Basta, Levi...
—Por qué lo permitiste, Hange...
—Levi, por favor... no es como si fuera por el mundo dejando que cualquier idiota me bese...
Quedaron en silencio mirándose a los ojos. Ninguno decía nada. Todo estaba en un profundo silencio que incomodaba a ambos. Hange estaba nerviosa, no aguantó más la mirada escrutiñadora del capitán y agachó la cara.
—Lo siento... —la mujer comenzó a hablar— todo fue muy rápido. En un momento él estaba del otro lado de la habitación, sólo me descuidé unos segundos y ya estaba frente a mí. No reaccioné a tiempo, cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo intenté zafarme pero él me sujetó muy fuerte, es casi tan fuerte como tú, traté de soltarme de su agarre pero él presionaba más. Entonces lo...
—No quiero seguir escuchando esto, Hange —Levi sacudía su cabeza negativamente.
—Entonces lo golpee en la cara con todas mis fuerzas —Hange miró su mano derecha, aún le ardía un poco.
—Calla...
—Le dije que si intentaba hacer otra cosa como esa, yo misma lo iba a matar ahí mismo y todo el plan se iría a la mierda...
—Cállate...
—Quiere que nos sigamos viendo para afinar detalles y no dejar cabos sueltos, pero después de esto no creo que sea conveniente que...
—Escúchame cuatro ojos de mierda —Levi alzó la voz— te estoy diciendo que te calles, pero hablas y hablas, ya cállate... cállate —y terminó su frase en un susurro.
—Levi... —Hange susurró, por un momento se molestó, pero por otro lado entendía que Levi estuviera así, ella no quería lastimarlo, pero tenía que decirle lo que le había pasado.
—¿Te gustó? —esta vez el hombre preguntó con pesar bajando la mirada.
—¿Qué? —Hange que había permanecido de pie recargada en la puerta, caminó a prisa para llegar donde el hombre y levantarle la cabeza para que la mirara— por favor, Levi. Mírame, ¡mírame!
Levi no permitió que Hange lo viera, eso que le había dicho la mujer le dolió en lo más profundo del alma.
—Responde, maldita sea —al final la encaró con los ojos irritados.
Bien, Hange no supo responder a eso. Permaneció callada unos segundos que parecieron eternos para Levi, el cual sin más se levantó dejando a la mujer cabizbaja.
—No digas más, tu silencio lo dice todo.
—Levi, espera, ¡no me dejaste hablar! —gimió Hange alterada.
—No tienes que darme explicaciones, después de todo no tenemos ningún compromiso, eres libre de hacer lo que quieras con quien quieras... —aunque Levi se mostraba arrogante, por dentro estaba destrozado. Amaba a esa mujer, y saber que otro había osado besarla, le calaba en lo más hondo de su orgullo.
—Por favor, esto no tiene que terminar así...
—Nadie está terminando nada, seguimos haciendo equipo, tú como la Comandante y yo como capitán.
—¿Y lo nuestro? Levi, por favor... no te pongas así, ¡yo te amo a ti! No fue más que un beso, pero si no quieres confiar en mi...
—Te lo repetí, te dije que en ti sí confiaba, más no en ese simio de mierda. Eso pasó porque quisiste ir sola y ese descerebrado se aprovechó de ti —dijo ya un poco más tranquilo, acercándose a la mujer.
—Debí haberte hecho caso —Hange se mordió el pulgar— pero entonces... ¡ouch! —se quejó ella, Levi le dio un manotazo para que no siguiera mordiéndose el dedo.
—Cuando te dije que te podías vengar de mí a tu regreso... —Levi tomó la barbilla de Hange— no pensé que me fueras a castigar de esta manera —sonrió, pero era una sonrisa triste.
—Perdoname, Levi. No volverá a suceder...
—Por supuesto que no volverá a suceder... —el hombre la interrumpió— iré a matar a ese simio ahora mismo —Levi giró hacia la puerta, pero Hange se interpuso.
—No irás a ningún lado, y es una orden, Levi. Estoy hablando en serio —Hange engrosó la voz.
—Tch, fuera de mi camino...
—No lo haré —Hange lo sujetó del antebrazo y Levi dio tres pasos hacia atrás, zafándose del agarre.
—No me toques con tus sucias manos —como un felino se abalanzó sobre ella, aferrándose a su cintura y escondiendo su rostro entre el cuello de la mujer, le siseó en el oído— te daré un baño que nunca en tu vida serás capaz de olvidar, voy a quitarte todo rastro de suciedad que te haya dejado ese idiota de mierda y voy a hacer que te olvides que te besó —se irguió de nuevo para con su mano derecha formar un botón con su boca apretando sus mejillas —y esa boca también te la lavaré, cuatro ojos de mierda.
Hange lo miró, su ojo sano se aguó, ella iba a hablar pero Levi la calló con la mirada.
—Ahora, largo de aquí. Vete al baño, te alcanzo enseguida —sentenció él soltándola y abriendo la puerta para que Hange saliera.
—Levi... perdón... —Hange salió cabizbaja de la habitación cerrando la puerta.
Levi simplemente se dio la vuelta, y cuando escuchó la puerta cerrarse, agarró una silla y la arrojó directo a la pared, quedando hecha trizas.
De un jalón volteó el pesado escritorio, pateándolo sin cesar. Siguió arrojando y rompiendo más sillas, no le importó que la carpeta con documentos saliera volando, el enojo que sentía era tan grande que romper unas simples sillas no lo tranquilizaba. Poco le interesaba que todos lo escucharan.
No entendía el por qué Hange no había respondido pronto a su pregunta.
Jadeando, se acercó a la pared de concreto dándole un puñetazo directo. Se quejó un poco, miró la pared que quedó cuarteada por el golpe y su mano, que sangraba en el área de los nudillos.
—Maldición, Hange... mierda... —Se fue dejando caer lentamente al suelo hasta quedar sentado con la pierna izquierda flexionada y recostado en la puerta echando la cabeza hacía atrás.
Mientras que del otro lado de la misma puerta, Hange estaba sentada también en el suelo, la total oscuridad del lugar le dio la libertad de soltar un par de lágrimas. Se sentía tan culpable. ¿Culpable por un simple beso? O quizá... por lo que éste le hizo sentir.
Se levantó para dirigirse al baño. La amenaza del capitán estaba en el aire.
Continuará...
