Capítulo 2
Después de que los ángeles reconstruyeron el cuerpo de Dean, éste, ya de regreso a su vida cotidiana, trató de seguir haciendo lo que siempre había hecho: luchar contra el mal. Pero Sam, sin darse cuenta del engaño al que había sido sometido, y casi con seguridad a causa del dolor que sentía por haber perdido a su hermano, al único que lo había amado incondicionalmente durante toda su vida, había aceptado trabajar con Ruby, una demonio que lo había convencido de que matar a Lilith era un acto de justicia, cuando en realidad éste fue el último sello, el que desató el Apocalipsis, que había comenzado un poco por su culpa y otro poco por culpa de Dean, pero a la altura de los acontecimientos ya no importaba quién era más culpable, ambos lo eran, tal vez uno por exceso de orgullo y fortaleza, el otro por debilidad; tal vez ambos lo eran porque estaban enredados en una telaraña histórica que se remontaba a muchos siglos atrás, cuando ni ellos ni sus padres existían aún pero los planes ya habían sido trazados en el libro del destino. Lo que importaba era la lucha que debían pelear ahora, antes de que el Apocalipsis se produjera y el mundo se redujera a un montón de cenizas.
Dean había tratado de perdonar a Sam sin mucho éxito y éste había tratado de mostrar su voluntad de hacer bien las cosas esta vez, pero se les hacía bastante difícil. Trataron de trabajar juntos otra vez, haciendo caso omiso de los sentimientos de ambos, tratando de actuar como profesionales, pero la desconfianza de Dean hizo que optaran por una separación temporal, tal vez como modo de reparar las heridas; a pesar de ello Dean siguió llevando el anillo de Mary como prueba visible del amor por su familia, jamás se le ocurrió en realidad separarse definitivamente de Sam y éste así lo entendía también.
Conocía a su hermano mayor y sabía que haría lo que fuera para mantener unida a su familia, aunque esto significara rechazarlo a él al principio. Y si alguien dudaba de ello podía recordar que Dean había pactado con un demonio con tal de recuperar la vida de quién más amaba: Sam. Igual que Mary, quien había pactado con Ojos Amarillos para salvar la vida de quién más amaba: John. Sin importarles las consecuencias. A ninguno de los dos.
Cuando Zacarías lo transportó al futuro, logró sin proponérselo, que el costado protector y paternal de Dean, ese que había estado anestesiado por el dolor del engaño y la traición se despertara con todas sus fuerzas logrando lo que no había logrado la razón: que el hermano mayor trajera a su lado al menor para protegerlo, para cuidarlo, para evitar que eligiese un camino equivocado. Las cacerías juntos se reanudaron con un cierto desfasaje que poco a poco se fue reajustando. Sam exigiendo más espacio y más respeto, Dean cediendo en aras de la paz y del bienestar de la familia, como Mary había hecho.
Transcurrido un tiempo hallaron a un anticristo, un inocente niño con el que ambos se sintieron identificados, Sam por el poder que éste tenía y por haber sido él mismo un niño especial y Dean porque vio en el niño el peso de la responsabilidad a tan temprana edad, el mismo peso que había cargado él desde los cuatro años.
Y luego las cosas empezaron a encaminarse, Dean comenzó a sentirse cerca de su hermano otra vez, sentía que podía confiar en él y allí fue cuando se encontraron con un maldito brujo roba-años, Bobby se metió en el juego y perdió y Dean como siempre, salió al rescate de su familia, si, su familia, porque Bobby es su familia ahora junto a Sam; dio casi todos los años de su vida por el amigo moribundo, sin importarle que ahora era él el que estaba próximo a morir. Otra vez. Pero la diferencia fue que Sam no estaba dispuesto a perderlo de nuevo, no otra vez. Dean se tenía que quedar junto a él para luchar hasta el fin. O vencían o perecían. Y así fue que Dean Winchester supo que podía volver a confiar ciegamente en su hermano, que la confianza mutua había sido plenamente restaurada, que el amor de hermanos se mantenía intacto y así seguiría hicieran lo que hicieran Lucifer, Zacarías, Dios y quien fuera. Su familia estaba bien. Otra vez. Y él seguía usando el anillo de Mary, como su padre le había pedido, como él lo deseaba.
Pocos días después, habiendo dejado atrás el mal recuerdo de los días pasados, comenzaron a seguir unos augurios que Bobby había estado estudiando y llegaron a un pequeño pueblo cerca de la costa este. Allí había algo sobrenatural, y en ello coincidían no sólo Bobby sino la gente del pueblo, que hablaba de una presencia, de hechos extraños, de cosas inexplicables. Así que se pusieron a seguir indicios. La gente con los que hablaron apenas llegaron, coincidía en describir la presencia de un hombre llamativamente bien parecido que se aparecía en ciertos lugares del pueblo para luego desaparecer tan rápido como había aparecido. Luego, al parecer se les había aparecido a un grupo de jóvenes del pueblo cuando éstos se hallaban solos y alejados de otros seres humanos, nadie sabía lo que les había ocurrido entonces, pero a partir de ese momento, las víctimas, seis jóvenes de entre 18 y 25 años, luego de tan extraña visión, se habían recluido en sus hogares, se negaban a hablar con nadie y parecían aterrorizados de todo lo que los rodeaba.
Además de estos signos, Bobby había hallado anomalías meteorológicas (¡en mayo había comenzado a nevar!), señales de actividad sísmica en la zona y extrañas luces que los testigos describían como "ovnis".
- Bueno, evidentemente esto es señal de presencia demoníaca, Dean- dijo Sam mientras bebían un café en un bar cercano a la oficina del comisario.
- Pues si, Sherlock, creo que has acertado. Lo único que no encaja es ese "hombre extraordinariamente guapo" que han visto esos chicos. Yo no había llegado al pueblo aún, hermano.
- ¡Idiota!
- ¡Perra!
De bastante buen humor los hermanos decidieron tratar de entrevistar a los jóvenes que habían visto al extraño visitante.
