Disclaimer: Los personajes son de Yana Toboso, la trama es mía.
Título del Fanfic: Kiss X Kiss
Num. de capítulos: Son Cinco.
Pareja: Sebastián x Ciel
Género: Romance
Advertencias: Yaoi, Shonen-ai, personajes originales en este One-Shot.
Kiss X Kiss es un regalo para mi querida amiga del alma y mi querida Ciel, Ryoma Echizen, linda, te debo muchas sonrisas. ¿Sabes que te adoro, vedad? o3o Perdona la tardanza, pero es que la prepa me consume por completo. Bueno este es el segundo One-Shot. Espero que te guste, lo e echo con mucho amor para ti, mi hermosa y divina Ciel, Muax.
Kiss X Kiss
One-Shot #2:
-» FAMILY «-
Dormían plácidamente abrazados, tranquilos, luego de una buena noche llena de pasión desenfrenada... Todo estaba en calma...
- ¡Papá! ¡Papí! ¡Safrina a echado a mi gato de la casa! - gritó un chico de cabellos negros azulados y ojos azul oscuro casi negros, entrando a la habitación, en donde se quedó estático al ver a sus dos padres durmiendo abrazados... y desnudos. Se tapó los ojos. - ¡Ah, lo siento, lo siento! ¡Perdón!
- Mnmmm, ¿que pasa? - preguntó Sebastián abriendo los ojos y tapándose a él y a su esposo Ciel con las mantas.
Ciel también abrió los ojos.
-Emm, es que Safrina echó a Tobi de la casa por que entró a su cuarto. - se quejó con un puchero el pelinegro, aún tapándose los ojos con ambas manos.
Sebastián se irguió, quedando sentado en la cama, tapado con las sábanas de la cintura para abajo.
- Te puedes destapar los ojos ya, Alucard. - informó, el nombrado se destapó lentamente los ojos para mirar a su padre mayor. - Y si sabes que tu hermana detesta los gatos por que le dan alergia y asma, ¿por que dejaste que Tobi entrara a su cuarto? - preguntó en tono calmado pero firme.
Alucard se mordió los labios.
- Fue sin querer, estaba recién levantado, entonces abrí la puerta de mi habitación medio dormido y Tobi salió corriendo de mi habitación y entró en la de mi hermana por que tenía la puerta abierta, iba a sacar a Tobi de su cuarto pero ya la muy salvaje de Safrina lo había tirado por la ventana. - hizo otro puchero. - Y cuando salí a buscarlo ya no estaba.
Sebastián asintió, y ahora fue el turno de hablar de Ciel.
- Dile a tu hermana que nos espere sentada abajo en la sala, tenemos que hablar con los dos, ¿entendido? - preguntó con voz autoritaria.
El menor asintió y salió corriendo de allí.
Sebastián se giró hacia Ciel, lo tomó de la cara y lo besó en los labios, con calma y sin prisa, a lo que Ciel respondió de la misma forma.
- Buenos días. - le dijo cuando lo dejó de besar.
- Buenos días. - contestó el ojiazul, atrayendo más a su esposo, haciendo que este quedase encima de él, volvió a besar a Sebastián.
El beso, antes suave, se había convertido en uno apasionado... Hasta querer convertirse en algo más que un simple beso cuando Sebastián empezó a levantar a Ciel del colchón para acariciar su espalda, y Ciel comenzó a halar los negros cabellos de Sebastián para profundizar el beso.
- Los chicos. - cayeron en cuenta al mismo tiempo, separándose lentamente y prometiéndose con sus deseosas miradas que luego continuarían.
Sebastián se levantó de la cama para ir directamente al baño a darse una ducha, seguido de Ciel. Ambos se bañaron y se vistieron para luego bajar a la sala donde ya sus dos hijos los esperaban sentados tranquilamente... Matándose con la mirada.
Sebastián se aclaró la garganta, llamando la atención de los menores.
- Bien, esto no puede seguir así chicos. Pelean por todo, gritan por todo y se quejan ambos por todo. ¿Por que? - preguntó sentándose en el sofá frente a Safrina y Alucard, con Ciel a su lado, el cual se sentó con su típica elegancia.
Safrina, hija mayor, de 16 años, cuerpo bien dotado, ojos azules y de cabellos negros como el ébano, se cruzó de piernas y brazos, lista para hablar.
- Papá, yo no gritaría ni pelearía sino fuera por que mi idiota hermano dejara a ese asqueroso ser suelto por la casa. - gruñó. - ¡Ese asqueroso gato suelta pelos por todos lados!
- Esta bien, eso no te lo niego. - concordó Ciel. - Pero no por eso tienes que tirar el gato a la calle. Yo también los aborrezco, por lo misma razón que tú, por mi asma. Pero soporto a Tobi mientras esté en el cuarto de Alucard, hoy se le escapó por accidente, no por eso tienen que despertar peleándose, así que discúlpate con tu hermano.
Safrina gruño y negó con la cabeza.
- No, no me voy a disculpar con él. - dijo con el orgullo en alto.
Los dos padres fruncieron el ceño.
- Bien, si no quieres disculparte con tu hermano... Nada de computadora, ni celular, ni iPod, por dos semanas. - sentenció Sebastián.
- ¡.¿Que?.! ¡Eso es injusto! ¡Necesito mi celular! - gritó desesperada.
- Pues discúlpate con tu hermano.
Safrina frunció el ceño y miró la sonrisa de triunfo que tenía su hermano en la cara. Maldijo por lo bajo.
- Lo siento Alucard, no lo volveré a hacer. ¿Podrías perdonarme? - dijo con los dientes apretados y mirando furiosa a su hermano.
Alucard sonrió travieso y victorioso.
- Sí hermana, te perdono con una condición. - dijo.
- ¿Cual? - preguntó con recelo su hermana.
- Que me ayudes a buscar a Tobi...
- ¡Ni muerta!
- ¡Pero si tu lo echaste de la casa! ¡Tienes que por lo menos ayudarme a buscar a mi gato!
- ¡No es mi culpa que fuera tan tarado que huyera a la calle en vez de quedarse en el patio!
- ¡No le digas tarado! ¡El es un gato inteligente!
Ciel y Sebastián tenían una gran vena en la cara, por la frustración y enojo al ver como sus hijos se peleaban nuevamente. Suspiraron pesadamente.
- ¡Cierren la boca, los dos! - gritó Ciel cuando hubieron colmado su paciencia.
Ambos chicos se callaron instantáneamente, ya que su padre Ciel era una bestia cuando se enojaba. Sebastián solo miró a Ciel entretenido, le encantaba verlo furioso. Le hacía querer comérselo, y hacerlo nuevamente suyo. Sonrió perverso para sus adentros.
- Bien, así están mejor. - dijo Ciel tomando la mano de Sebastián ajeno a los pensamientos de este. - Ahora, si hay que buscar ese gato Safrina porque el es muy importante para... - el sonido del timbre de la puerta lo interrumpió. - ¿Quién será a esta hora?
- ¡Yo voy~! - dijo Alucard, parándose de su asiento. - ¡Tal vez alguien encontró a Tobi! - exclamó emocionado, corriendo hacia la puerta.
Cuando la abrió se ruborizó un poco, allí frente a el, se encontraba Soka, el hijo mayor de 19 años de sus vecinos del frente, los Faustus-Trancy. Era de tez pálida, cabellos rubios largos y ojos dorados oscuros, y en sus brazos, llevaba un bulto blanco con rallas... Bulto el cual reconocía muy bien.
- ¡Tobi! - exclamó con los ojos brillosos, luego miró a Soka. - Buenos días, Soka. ¿Donde encontraste a Tobi? - preguntó con una sonrisa.
- Buenos días Alucard. Y respecto a Tobi, el trepó hasta mi cuarto y me despertó con sus patas en mi cara. - contestó con serenidad, entregándole el gato a Alucard, quien lo tomó con las mejillas coloradas.
- Lo siento Soka, esa es su forma de despertar a las personas. - sonrió algo avergonzado. - Lamento las molestias.
Soka solo se encogió de hombros, con las manos en los bolsillos.
- Como quiera tenía que levantarme temprano para irme de mi casa e ignorar las peleas matutinas de mis hermanos menores, y las cosas de doble sentido que se dicen mis padres al oído. - se estremeció brevemente.
Alucard rió un poco.
- Te entiendo perfectamente...
- ¡Alucard! ¡¿Con quien demonios hablas...?! ¡Soka! ¡Hola! - entró la pelinegra, dedicándole una media sonrisa al rubio.
- Hola Safrina. - asintió en forma de saludo el rubio.
Esta le sonrió de medio lado, luego miró lo que su hermano tenía en brazos e hizo una mueca.
- Bueno hermano, veo que ya te trajeron a la bola de pelos. - gruñó.
- No es bola de pelos, su nombre es Tobi. - frunció el ceño Alucard.
- Sí, como sea. - rodó los ojos la mayor. - Me voy, le voy a decir a nuestros padres que estás hablando con tu novio. ¡Chau! - se alejó corriendo de allí.
- ¡E-Espera, Safrina! - gritó el chico extendiendo una mano en dirección a su hermana, con las mejillas coloradas.
El rubio atrás del sonrió brevemente.
- ¿Me vas a negar? - preguntó tomándolo de la cintura y pegándolo a el.
El minino se soltó de Alucar cuando Soka lo aprisionó en su abrazo. Alucard se ruborizó más.
- N-No, no te voy a negar. - contestó a la pregunta.
- Ah, ok. - dijo el otro, devorando la boca del menor con un beso, en el cual se tuvo que inclinar bastante, por la diferencia de estatura.
- No me importa que te estés comiendo a mi hijo menor en la entrada de la casa, pero, ¿no sería mejor que se fueran hacia arriba? En una habitación en más cómodo hacer eso. - dijo Sebastián con un tarro de palomitas en brazos.
Ambos chicos se ruborizaron hasta las orejas. Ciel, quien estaba un poco más atrás que Sebastián, también con un tarro de palomitas, se rió un poco por las caras de ambos chicos, teniendo en su mente varios deja-vu al ver esa escena.
- P-Papá... Y-Yo, e-esto... E-Emmm. - no sabía que contestar el pequeño.
- No los voy a regañar, eso sería bien estúpido por mi parte, ya que yo le hacía lo mismo a Ciel cuando teníamos esa edad. Así que, Soka, pasa y ponte cómodo en el cuarto de Alucard, nos vemos. - se despidió Sebastián tranquilamente y sonriendo como solo él sabía hacerlo, caminando hacia la sala, tomado de la mano de Ciel, con la que no aguantaba el tarro de palomitas.
Ciel se giró un momento.
- Por cierto, luego de que terminen lo que vallan a hacer, pueden venir con nosotros a ver una película. - dijo y siguió caminando hacia la sala tranquilamente con Sebastián.
Ambos sonrieron al escuchar como su hijo menor arrastraba a su novio hacia su cuarto. Sebastián haló a Ciel.
- Eso me trae recuerdos...
- Sí, lo único era que mis padres no se enteraron hasta que quedé embarazado a los 18. Nosotros sí eramos discretos. - sonrió Ciel, dándole un beso corto a Sebastián en la comisura de los labios. - Yo creo que no se hubiesen enterado de no ser por esa vez que... jugamos sin protección.
- También lo creo. - concordó Sebastián, poniendo las palomitas en la mesa, las de él y las de Ciel, y tomando a su esposo de las caderas, tirándolo sobre el en el mueble, para besarle intensamente, pasando sus manos por debajo de la camisa de Ciel, el cual suspiró bajito entre el fogoso beso, para luego corresponder el mismo con la misma intensidad.
- Oye... Papá... Papí... ¿Ya pusieron la película? - preguntó Safrina entrando a la sala comiendo palomitas también. Interrumpiendo el momento de sus padres. - Oh, lo siento. Será mejor que me valla... - dijo con una risa nerviosa.
Ambos sacudieron sus cabezas.
- No, ven a ver la película con nosotros, no siempre tenemos tiempo para estar todos... bueno, casi todos, juntos. - dijo Ciel parándose de encima de Sebastián, quien concordó con él.
- Vale... entonces... ¿Que película vamos a ver? - preguntó Safrina.
Sebastián se paró hacia el dvd.
- The woman in black. - contestó.
- Ah, ok...
En la noche.
Ya, otro día con sus hijos había, pasado, ahora tenían nuevamente tiempo para ellos dos solos.
Sebastián tomó de la cintura a Ciel, y lo besó lentamente, sin prisa, degustando el sabor uno del otro, teniendo cuidado de ninguno de los dos dañarse.
- Te amo. - dijo sinceramente Sebastián, mirando a Ciel con ternura infinita, haciendo que el ojiazul se ruborizara como cuando era niño.
- Y yo a ti. - contestó abrazando a Sebastián y escondiendo su cara en el cuello del mismo.
Estuvieron un rato así, abrazados, sintiendo el calor corporal del otro. Demostrándose su cariño en ese abrazo, en silencio. Asta que Ciel lo rompió.
- Sebastián... - susurró algo inseguro.
- ¿Mmm? ¿Que pasó Ciel? - preguntó Sebastián acariciándole la cabeza al menor.
- T-Tengo algo que decirte... - volvió a decir en un susurró.
Ok, algo andaba mal, Ciel nunca, nunca, jamás, tartamudeaba... A excepción de dos veces en la cuales le dijo...
- Vamos a tener otro hijo, tengo dos meses de embarazo...
Sebastián solo sonrió y lo besó de lleno en los labios. Feliz.
- ¿Como quieres que se llame esta vez? - preguntó acariciándole el vientre a su esposo.
Ciel le sonrió...
- Si es niña... quiero que se llame Sara... y si es niño... Bastián... casi como tu nombre. - le sonrió de medio lado, con los pómulos rosados.
Sebastián lo tomó de la cara.
- Eres tan tierno... Bocchan. - lo beso lentamente, y esa noche le hizo el amor lentamente, como si fuera la primera vez de Ciel, lento, amoroso, suave...
Tiempo después.
- ¡Es mi turno de cogerlo!
- ¡No! ¡Todavía es mi turno!
- ¡Cierra la boca Alucard! ¡Llevas mucho rato con Bastián en brazos! ¡Ahora definitivamente que es mi...!
- Para ninguno de los dos. - dijo Sebastián cortando la pelea de sus hijos y cogiendo a Bastián en sus brazos. - Es hora de la comida de Bastián, con su permiso. - dijo llevándose a su tercer hijo hacia la cocina, donde Ciel estaba con el biberón en mano, tomó al bebé.
- Gracias por sacarlo del alboroto.
- No hay de que. - lo besó en la cien Sebastián, tomando el periódico para sentarse a leer tranquilamente en la mesa de la cocina.
- ¡Papás! - gritaron sus dos hijos, yendo a donde ellos.
- ¿Que? - preguntaron al unisono.
Los chicos se miraron entre sí y sonrieron.
- ¡Feliz 25 aniversario de casados! - gritaron tirando confeti a los nombrados.
Ambos sonrieron.
- Gracias chicos.
- Si, muchas gracias.
Safrina y Alucar dieron un abrazo grupal procurando no aplastar a el bebé de tres meses.
Sebastián y Ciel se miraron, conectando sus mentes en su mirada.
''Podrán ser aveces fastidiosos y desesperantes...
...Pero esta es nuestra familía...
...La cual no cambiaríamos por nada del mundo...
- Lo hicimos bien Ciel, tenemos la familia perfecta...
- Concuerdo contigo... Sebastián...
... Juntos para siempre...''
Fin
Nota de VioletaBlak: Ahhh, al fin puedo terminarlo, no saben cuanto me costó... Pero lo importante fue que me gustó como me quedó al final :3. Espero que a ustedes también les gustara... en especial a ti, mi querida Ciel. Bueno, los adoro... Me tengo que ir... Me duele todo... Y tengo nuevamente dolor de cabeza... ¡El Karaoke de anoche estuvo brutal!... Me dolió la garganta cuando canté... jejeje... Solo pude cantar una canción... Y me salio super... horrible D: ... Pero en fin. Las amo y las dejo, ¡Bye! ¿Reviews?
PD: Las imágenes de los hijos aparecerán en mi perfil.
