Hola a todos. No saben lo feliz que me han hecho con sus rr. Estoy que salto de alegría. Bueno, aquí traigo este segundo capitulo que me salió mas corto de lo esperado pero bueno. Ojala sea de su agrado y placer. Al parecer mi fic va a tener un par de capitulos más que los esperados, por lo corto que me etsan saliendo estos capitulos, pero bueno. Ojala esto no les moleste mucho y sigan apoyandome. Se les quiere, se les ama.
Atentamente, Andrea.
Capitulo 2
Seek
-Porqué no te tomas una cerveza, Antonia. Se las robe a West especialmente para ti.- dice Gilbert mientras observa a la castaña antes de regresar su mirada a las cartas.
-Gracias, pero no puedo. Le prometí a Lovi que no bebería hasta regresar a la normalidad.- responde Antonia para luego suspirar. Siempre le había gustado tomar un par de cervezas con Gilbert y Francis.
-Entonces tendrás un largo periodo de abstinencia, cherie.- murmura Francis sin levantar su mirada de las cartas. -Ya conoces la magia de Angleterre. Lo más seguro es que le tome una eternidad regresarlos a los tres a la normalidad.- añadió en tono burlón.
-Aún así.- murmura la española, tomando una carta.
-Sigo sin entender porqué le haces caso a ese italiano malhumorado.- comenta Gilbert al tiempo que toma otra carta.
-Lovi se preocupa por mí, ¿Cómo puedo no hacerle caso cuando se comporta así?- dijo la española con una sonrisa, mientras observaba a Gilbert.
-Más bien, ¿No será que te gusta?- preguntó el Albino, observando a Antonia, que seguía sonriendo igual.
-Adoro a Lovi, pero no de esa manera, Gil.- responde la ojiverde, sin prestarle mayor atención. La joven toma una carta y sonríe ampliamente. -Esta partida es mía.- comenta, mostrando una escalera de color que iba desde el 10 hasta la A. En eso Gilbert chasquea la lengua y comienza a desabotonarse la camisa, mientras Francis, ya sin camisa, se quita el cinturón. No era justo. La española había estado ganado casi todas las rondas de Strip poker.
-No te creo. Si es tan obvio que quieres meterte entre los pantalones de ese niñato y él en los tuyos.- contradice el albino, observando con sorpresa como Antonia se sonroja.
-Lovi no me ve en esa manera, ni yo a él.- refuta la ojiverde, obteniendo una mirada incrédula por parte de Gilbert.
-Estaba casi seguro que habías tenido algo con Romano. Entonces, ¿Y con Francis?- preguntó, girando a ver al francés, que se servía otra copa de vino con una media sonrisa.
-Nada más que un par de besos casuales.- respondió Francis. -Aunque no me importaría llegar más lejos con Antonie.- añadió, guiñando un ojo.
-¿Y todas esas noches que se iban juntos?- inquirió el albino, sin terminar de estar convencido.
-Demasiado ebrios como para intentar algo.- respondió Antonia por Francis, sin perder el sonrojo.
-¿Y Roderich? Estuvieron casados o se te olvido la Casa de Habsburgo y sus años de gobierno.- Añadió Gilbert sin terminar de creer.
-No había interés mutuo. Además estaba Elizabetha de por medio.- respondió la ojiverde con aparente calma, pero sin perder el sonrojo.
-Para sexo casual no hay necesidad de interés mutuo. Y como si a esa loca no le hubiera encantado verlos a los dos juntos.- dijo el albino con el entrecejo fruncido. Algo no terminaba de encajar bien en esa historia.
-Ma cherie Antonie tenía otros intereses, Gilbert.- dijo Francis con una sonrisa, atrayendo la atención de sus dos amigos. -Antonia se estaba guardando para Angleterre.- agregó, divertido de las reacciones obtenidas. Gilbert ahogándose con la cerveza que había tomado y Antonia sonrojándose completamente.
-¿El cejón?- repitió el ojirubí incrédulo, una vez pudo volver a respirar. -Sabía que tenías mal gusto, pero no tanto.- añadió, mirando a la ojiverde. -En aquel momento, en vez de tener sexo con el pequeño Rode preferiste al cejón y su traje de pirata.- comentó, disfrutando de la reacción que obtenía.
Antonia desvió su mirada, tratando de controlar su sonrojo, al tiempo que sentía los dos pares de ojos observarla fijamente. Necesitaba cambiar de tema rápido o esta conversación en terreno peligroso. Cuando se disponía a abrir la boca, escucharon la puerta sonar. Suspirando aliviada, al tiempo que se colocaba de pie y se dirigía hacia la puerta.
-Entonces, Antonia sólo ha conocido la cama del cejón.- comentó Gilbert de forma casual, recibiendo una mirada fija por parte de Francis y una sonrisa que se tornaba cada vez más lasciva, al tiempo que negaba con la cabeza.
-Ni siquiera esa.- respondió sin perder su sonrisa. -A pesar que Antonie quería con Arthur, era demasiado fanática con el catolicismo como para serle infiel a Roderich o como para ser llamado hereje por los suyos, una vez fue libre de dicho matrimonio.- comentó Francis, notando como aparecía un brillo en los ojos del albino. Sabía que su amigo había entendido en las implicaciones del comentario anterior. Había tierras que llamaban por ser conquistadas.
-No se te ocurra dejarme por fuera.- demandó Gilbert mirando a Francis, al tiempo que comenzaba a sonreír igual que el rubio.
-Nunca se me ocurriría.- respondió Francis. -Y espero lo mismo de ti, mon ami.- añadió sin dejar de sonreír.
Antonia dejó su habitación, cerrando la puerta tras de sí, para dirigirse hacia la puerta de la suite. Respiró profundo y agradeció inmensamente la oportunidad de escabullirse antes de que el tema que habían estado tocando llegara a surcar terrenos peligrosos. Sobre todo, conociendo a Francis y a Gilbert.
Escuchó nuevamente el golpear incesante de la puerta, y se apresuró. Ese golpear impaciente le recordaba tanto a Lovino. Sonrió ante la posibilidad que al otro lado de la puerta podría estar el italiano. Abrió la puerta con una sonrisa.
-Hola Lovi.- dijo antes de sentir como un par de brazos la agarraban de la cintura, atrayéndola firmemente hacia un cuerpo, antes de sentir que sus labios eran asaltados por otros. Abrió sus ojos, intentando enfocar bien, sorprendiéndose de ver a un par de ojos verdes devolverle la mirada, al tiempo que le quitaba el aliento.
-¿Arthur?- preguntó mientras trataba de recuperar el aliento. -Pensé que era Lovi quien tocaba, pero dime, ¿Qué haces aquí?- añadió aún sin aliento y sin notar el ceño fruncido del inglés.
-No soy ningún "Lovi", Spanish Git.- murmuró Arthur contra la boca de la castaña. -Finally, i've found you, Spain.- añadió el rubio y sin darle suficiente tiempo de recuperarse de la sorpresa, la volvió a besar con demanda.
