Regla # 2: las consecuencias son tu peor enemigo, evítalas a como dé lugar
La alarma que Bright usaba para despertarse no era en lo absoluto común, como tenía la costumbre de quedarse hasta muy tarde leyendo y diseñando sus armas, obviamente siempre era una batalla levantarse en las mañanas, así que la solución era que a las siete en punto, un resorte se activaba en su cama y el chico salía disparado contra la ventana; pero no había peligro ya que las cortinas absorbían todo el impacto y siempre quedaba ileso, pues por algo eran del mismo material del que estaba hecho su Arma-niforme.
Una vez despejado por el golpe arreglaba su cama con su magia y se arreglaba pasándose agua por la cara y peinándose. Tomó su mochila y corrió escaleras abajo para desayunar.
Se quedó al pie del comedor al reconocer al semental pegaso que estaba tranquilamente leyendo el periódico y comiendo un gran plato de avena con frutas.
—¡Papá! — Dijo alegremente Bright abrazando a Flash Sentry.
El soldado le devolvió el gesto a su hijo y éste muy contento se sentó junto a él.
—¿Qué tal tu turno? ¿Volviste a quedar asignado a las aburridas rondas en el Palacio?
—Eh, Bright hazme un favor y no hablemos de trabajo por favor — pidió Flash. — Tuve un último día bastante difícil, así que mejor cuéntame, ¿Qué ha pasado por aquí? ¿Tu madre no te ha ocasionado muchos dolores de cabeza o sí?
Twilight precisamente entraba al comedor y le dirigió a Flash una mirada gélida pero él se encogió de hombros guiñándole un ojo y ella pronto se rio con él y se sentó a desayunar.
—En me hacían falta los chistes malos cariño, ¿cómo te fue en el trabajo?
—¡Y dale con lo mismo! — Se quejó Flash. — Bien, todo fue bien hasta ayer en que me mandaron a detener a un par de… urgh, ¿por qué tiene que haber un niño cerca dios mío? Como sea, fue cansado y terminé en el hospital con un ala dislocada, por eso me retrasé.
—Ay Flash — dijo Twilight preocupada. — ¿Crees que esos tipos a los que te enfrentaste son peligrosos? ¿No quisieras que mis amigas y yo intervengamos?
—No, dejémoslo así por hoy — dijo Flash. — ¡Ah! ¿Oye Bright, has entrenado tu defensa personal todos los días?
—Por supuesto papá — dijo Bright orgullos. — Mente sana en cuerpo sano.
—Lo veremos a la tarde — dijo Flash en tono de advertencia.
—Claro, ahora si me disculpan me voy a la escuela — dijo Bright dejando sus platos en el fregadero y tomando su mochila a toda prisa.
Los dos padres se quedaron charlando tranquilamente en casa mientras que el chico se ponía en marcha silbando una alegre melodía, de veras que estaba de buen humor.
Entonces a medio camino tres muchachos de primero de secundaria lo detuvieron, el primero era Pound Cake un unicornio crema de melena marrón, la otra era Tootsie Floute una unicornio azul violáceo con melena azul marino y al otro que también era un unicornio no lo conocía de nombre pero sí de vista. De todos modos Bright estaba tranquilo.
—Hola cerebrito — dijo Pound. — ¿Tienes nuestras tareas?
—Claro, ¿tienes el dinero? — Preguntó Bright como quien no quiere la cosa.
Tootsie le alargó una bolsa de bits y como si nada Bright sacó las tareas de esos tres de su mochila, pero antes de recibir la bolsa el tercero lo detuvo con su casco mirando amenazador al niñito que tenía enfrente. Sonrió divertido.
—¿Y por qué crees que te pagaremos por nuestras tareas, enano? Porque…
Bright sonrió irónico.
—Bueno si así lo quieres no me dejas más opción que…
Pero Pound se apresuró pararse en medio de su nuevo amigo y Bright mostrándose muy asustado. Incluso tomó la bolsa de dinero y se la entregó a Brigh en un desesperado intento de apaciguarle.
—¡Espera, espera por favor Bright! Bowling Master es nuevo, no sabe cómo se hacen las cosas aquí. Nosotros le explicaremos… pero no lo lastimes, viene de muy lejos, no te conoce.
—Como quieras, pero si vuelve a molestar más les vale apartarse, ¿entendido?
—¡Por supuesto Bright! — Dijeron Tootsie y Pound a la vez con su voz ligeramente temblorosa.
El niño se alejó con una sonrisa desagradable en el rostro mientras guardaba su dinero. Entonces cuando estuvo lo suficientemente lejos, Pound golpeó a Bowling.
—¡Idiota! Nadie se mete con Bright Spark…
—Pero es un…
—Sí, sí es un mocoso — dijo Tootsie. — Créeme, cometimos el error de molestarlo una vez… terminamos en emergencias. Y eso fue cuando Bright tenía siete.
—Pero…
—Bien, métete con él — dijo Pund. — Le harás el día…
Bowling miró con duda al potrillo alejándose, ¿era en serio?
Por su parte una potrilla unicornio de color celeste, casi blanco, con la melena rubia y Cutie Mark de una tijera de confección se le unió a Bright.
—¿Intimidando grandulones igual que siempre? — Quiso saber Luminositè, la hija de Rarity.
—Ajá, y sacando ganancias — dijo Bright mostrándole la bolsa de bits. — En fin, ¿vamos por un helado luego? Esos tres invitan.
—Mejor vayamos a mi casa de juguete — dijo Lumi. — Tengo algo que mostrarte.
—Adivino: necesitas capital.
—No, nos queda mucho del último golpe que funcionó. Lo que necesito es asesoramiento técnico.
Los dos asintieron como si nada y entraron a la escuela. La escuela de Ponyville había crecido bastante con el paso del tiempo, en lugar de una casita solitaria como lo era en sus primeros días ahora era un edificio respetable con prescolar, primaria y secundaria bien separados entre sí pero compartían un patio de juegos en común.
Bright y Luminsitè tenían muchos amigos pero en general la mayoría les tenía más miedo que otra cosa, sabían bien que aquellos que se metieran con el príncipe y su mejor amiga pagarían las consecuencias y con creces.
Fue un día bastante normal y a la salida Lumi y Bright se dirigieron a la Boutique Carrusel en donde Rarity los recibió con un rápido 'hola' y le indicó a Lumi que el almuerzo estaría pronto pero que ahora estaba concentrada en sus trabajos. Lumi asintió y guio a Bright hacia la casa de juguete que mantenía en el traspatio.
Tras entrar ambos se acercaron a la cocinita en donde ambos colocaron el ojo sobre la estufa de juguete, de los 'stickers' de decoración surgió una luz seguida de una monótona voz:
—Identificación retinal completa, bienvenidos Muñeca, Señor Z—
El suelo se movió activando el ascensor y finalmente ambos bajaron a su depósito de armas y cuartel general.
—¿Y bien?
Luminositè le mostró un pliego de tela que tenía suspendido en una especie de bastidor.
—Adelante, escoge tu arma. Te reto.
Bright tronó el cuello y tomó lo que tenía más a casco: un enorme cañón de plasma. La tela se agitó ligeramente pero no sucedió nada.
—¿Por qué no pruebas el nitrógeno líquido? — Le sugirió Lumi.
Bright obedeció pero igualmente nada. Entonces tomó varias bombas eléctricas que igualmente no la afectaron.
—Impresionante, ¿tiene que ver con lo que tu mamá está intentando de hacer?
—Sí, la pobre está buscando inventar una tela que repela automáticamente el polvo y la humedad — dijo Lumi examinando su propia creación. — Lo bueno fue que me dejó jugar con sus intentos fallidos y he aquí mi creación. Aguanta temperaturas de hasta trescientos mil y menos trescientos mil grados, descargas de trescientos mil voltios; cortes y golpes son absorbidos sin que estos lleguen a afectarnos. Como sea lo que no consigo que logre repeler del todo es la magia en estado puro.
—Entonces quedémonos con los Arma-niformes que ya tenemos, hacen todo lo que dijiste pero sí que pueden aguantarla.
—Yo sé pero estos también repelen el polvo y la humedad — dijo Luminositè con tono soñador. — Y sabes cómo detesto ensuciarme, sin contar con que esta nueva tela se adapta mejor a los exoesqueletos que creaste, así podríamos agregarles más sorpresas a nuestros Arma-niformes.
Bright sonrió complacido, sí, sonaba excelente.
Arma-niforme, un arma y un uniforme a la vez compuesto por un exoesqueleto que además de hacerlos parecer más altos para hacerse pasar por adultos les proveía de súper fuerza y súper agilidad. Y el toque final era tela modificada con la nanotecnología de Luminositè, alias la Muñeca.
—De acuerdo, veré que puedo hacer.
Lumi le dio los planos básicos de sus nano-máquinas y la estructura de la tela.
—¿Sabes? Si seguimos así pronto podremos ir a las ligas mayores — Se deleitó Bright. — Demostrar a la Corona que estamos dispuestos a convertirnos en los nuevos enemigos del Reino.
—Yo creo que ya estamos listos para ello — aprobó Luminositè. — Tal vez no encontrarnos directamente con tu mamá y las otras alicornios pero sí anunciarle al mundo que somos los más malos de los malos y que nada podrá detenernos.
—Un golpe desafiando directamente a la Corona, ¿no? En ese caso planifiquemos, planifiquemos. Todo está en la planificación.
—Ante todo salir bien librados — dijo Lumi sacando su copia del código de los villanos: las consecuencias son tu peor enemigo, evítalas a como dé lugar.
Una regla fundamental con la cual se aseguraban de cumplir con la primera. Por ello tomaban todo tipo de precauciones especiales al momento de hacer de las suyas: mantener una perfecta fachada con sus padres, siempre tener lista una coartada (aún si no eran necesarias ya que nadie sospecharía de ellos dos), alejar toda sospecha, y por supuesto el uso de la máscara para que no hubiera nadie a quién culpar salvo a los personajes ficticios de Muñeca y el Señor Z.
—Entonces quedemos así, planifiquemos algo para divertirnos y subir de categoría.
—Espero tener los trajes listos antes de nuestro siguiente golpe entonces.
Sin más ambos se despidieron y Bright fue de regreso a su casa a entrenar un poco con su padre y jugar con él. Flash podría ser un enemigo de Z pero Bright quería mucho a su padre.
—Ey Bright, ¿listo para entrenar con tu viejo para abrir el apetito?
—¡Nací listo pa!
Y comenzaron, era entrenamiento de lucha básico ya que Flash no quería que su hijo fuera un niñito mimado de la realeza que no podía defenderse solo; y Bright estaba de acuerdo, claro que él preferiría agregar una pieza o dos de su armamento antes de empezar a entrenar pero ya qué, se la pasaba bomba con su padre y eso era lo importante.
—Has aflojado un poco en mi ausencia Bright — lo reprendió su padre a modo de broma al final.
—Es más difícil entrenar solo pa — protestó él.
Flash se rio como si nada y le dio una amistosa palmada al chico.
—Te entiendo, pero cuando entres de vacaciones podrás acompañarme a Canterlot cuando me toquen mis turnos, ¿qué tal te suena? Entrenaremos todos los días y a tu madrina le encantará tenerte.
—Suena genial — dijo Bright. — No creo que a mamá le moleste.
—¡Uf! Y hablando de tu madre, estos días ha estado insoportable conque quiere mandarte a hacer los exámenes de admisión a la academia de unicornios superdotados…
—Yo sé, yo sé — se quejó Bright. — ¿Pero no es raro que prefiera quedarme aquí con mis amigos? Además yo no quiero aprender más sobre magia avanzada, quiero aprender ciencias.
—Claro que no es raro Bright. Pero conoces a tu madre, quiere lo mejor para ti, o lo que ella cree que es mejor.
—No quiero ir — dijo Bright cruzando los cascos testarudamente.
Flash miró furtivamente al Palacio y le dijo al oído.
—No tienes que ir, sólo falla en el examen. En esa escuela no dan segundas oportunidades.
Bright sonrió y asintió fuertemente, claro, fallar. Por eso quería mucho a su padre, con él se entendía mejor que con su madre y mientras Twilight se complicaba la vida pensando, Flash veía las cosas simples y siempre daba con la solución que Twilight no encontraría aunque se pasara días pensando. Casi, casi se arrepentía de haberlo golpeado siendo Z, casi.
—¡A comer! — Llamó entonces Twilight.
Y ambos dejaron su alegre charla y entraron al Palacio, era a todas luces una buena tarde.
Y henos aquí de nuevo, ¿saben? al principio me pareció rara la atmósfera del fic pero pronto me di cuenta que más lo visualizo como un comic que otra cosa, digo, por el tipo de temática de súper héroes/villanos. Espero les haya gustado y:
Chao; nos leemos!
