Cap. 2

Noviazgo

Pasaba de la media noche y por encontrarnos ensimismados en nuestros sentimientos, ninguno se percató de lo tarde que era y no fue que volvimos a la realidad, hasta que mi celular empezó a sonar.

Sango: (al otro lado de la línea) Kagome ¿estás bien?, ¿piensas venir a mi casa o… ya no?

Kagome: (volviendo al mundo real) ¡oh, Sango!, lo lamento tanto… ¡desde luego que me voy a quedar a dormir en tu casa!... (Tímidamente) ¿Qué… hora es?

Sango: pasa de la media noche, es por ello que me preocupé. Me mandaste un mensaje al móvil, diciéndome que estarías en casa de Inuyasha, pero por la hora que es, me espanté

Kagome: lo… lo… lo siento, yo realmente lo siento. Se me pasó la hora conversando con él, y de no ser por tu llamada, pues bueno yo… creo… que…

Sango: ¿estás con él?

Kagome: sí, está a mi lado

Sango: pásamelo por favor

Inuyasha: dime Sango, ¿qué ocurre?

Sango: ¡ocurre que pasa de la media noche y tú no me has devuelto a mi amiga! ¡Tráela de inmediato a mi casa, sana y salva! (colgó)

Kagome: ¿uh?, ¿qué ocurrió?, qué fue lo que te dijo

Inuyasha: (colocándose su gabán) ya es tarde (me tomó de la mano) te llevaré a casa de doña renegona

Kagome: ok

Durante el corto trayecto; caminamos tomados de las manos y de rato en rato nos lanzábamos miradas de complicidad. Ambos sentíamos nuestros juveniles corazones latir de manera desbocada, y tácitamente nos formulábamos la misma pregunta en nuestras mentes ¿cómo era posible que siendo tan opuestos, nos enamoráramos tan de repente uno del otro?

Al llegar a casa de Sango; nos recibió con una mirada sospechosa. Nos analizó de pies a cabeza y soltó lo que estaba pensando.

Sango: ¿ustedes están enamorados no es así?

Tímidamente respondí que no, mientras que Inuyasha dijo enérgicamente que sí, lo cual me sorprendió, ya que imaginé que mantendría en secreto lo nuestro por al menos algún tiempo.

Sango: uhm… ya veo. Y dime Inuyasha, ¿ya le pediste a Kagome que sea oficialmente tu novia?

Inuyasha: necesitaba de tu presencia y autorización para ello

Sango: (siguiéndole el juego) bien, tienes mi permiso, así como mi advertencia, de que si la haces llorar… (Lo miró feo) te enfrentarás a mi ira

Inuyasha: (sonrió de lado) descuida eso jamás pasará

Sango: bien, teniendo tu palabra de caballero de por medio, te sedo mi venia para que formalmente le pidas a Kagome que sea tu novia.

Adelante, no te detengas y prosigue

No entendía nada de lo que ese par estaba tramando, por lo cual sólo me limité a escuchar y mirar.

Inuyasha: (poniéndome de rodillas ante ella y tomando su mano) Bella señorita Higurashi, me concedería Ud. El honor de aceptarme, como su humilde y leal novio, anteponiendo de por medio mi palabra de caballero, de que siempre la haré feliz y mientras esté Ud. A mi lado, lo único que obtendrá serán los más gratos e inolvidables recuerdos, así como… todo el amor que mi ser le pueda expresar (besé su mano y ella me miró embobada)

Kagome: yo… sí, desde luego que aceptó tu proposición (se puso de pie y antes que pudiera besarme; Sango nos declaró oficialmente novios)

Aquel momento fue mágico, fue como si se tratase de un cuento de hadas hecho realidad.

Durante aquella noche, Sango y yo, nos la pasamos conversando sin parar; sobre lo felices que éramos con nuestros respectivos novios.

Éramos realmente tan dichosas, que no lo podíamos creer.

4 días después…

Había terminado de trasladar mis pertenencias a casa de Sango. En vista que iba a quedarme una temporada considerablemente larga, aproveché, para semi mudarme a su casa y desde luego estar cerca de mi recién estrenado novio.

Todas las noches nos reuníamos en el pórtico de la casa de Sango y nos quedamos conversando hasta la madrugada, pero un día en especial (cuarto día de relación) él me invitó a su casa, y justo cuando creí que estaríamos solos toda la noche, un amigo suyo se hizo presente.

Inuyasha: voy a ver que quiere Bankotsu y regreso contigo (le di un beso y la dejé viendo televisión en la sala)

Pasaron al menos 2 horas completas e Inuyasha continuaba hablando con su amigo, afuera de la casa.

Intenté ser paciente y tolerante, pero en cuanto sentí que los padres de Inuyasha volvieron y se me vi sola, me sentí un poco intimidada, ya que me sentía como una reverenda intrusa que se hallaba en medio de una casa ajena, sin mi "novio" para que me presentara de forma formal, por lo que tuve que mentirle a la madre de Inuyasha y decirle que era una amiga que estaba de paso y sólo había pedido prestado el baño.

Muy avergonzada, salí de la residencia y me encontré con mi novio y el tal Bankotsu. Intenté no ser descortés, saludando al inoportuno muchacho, pero el fastidio, la vergüenza y el enojo me estaban cargando en peso. Por lo que no pude ocultar lo mal que me sentía y me marché a toda prisa.

En lo que caminaba cual caballo desbocado, sentí como Inuyasha me tomó del brazo, reteniendo mi andar y con tono de enojo me reclamó el por qué me iba de manera tan repentina. Por lo que reaccioné de la peor manera.

Kagome: ¡¿todavía tienes el descaro de preguntarme el por qué estoy enojada?! ¡Eres de lo peor Taisho!, ¡se suponía que pasaríamos un momento a solas y me terminas dejando sola en tu casa, teniendo que pasar vergüenza delante de tus padres! Al menos Houyo no me hizo pasar tal vergüenza.

Esto se acabó, definitivamente se acabó.

Inuyasha: ¿realmente quieres que esto se acabe?

Kagome: ¡¿acaso no fui clara?!

Inuyasha: está bien, será como tú quieras (me di media vuelta y tomé un rumbo contrario al de ella)

Muy molesta, me dirigí a casa de Sango y en cuanto pasaron unos cuantos minutos y me calmé. Sentí que había sido una reverenda tonta por enojarme con Inuyasha por algo tan bobo.

Sin pensármelo dos veces, salí a toda prisa en su búsqueda, pero en cuanto llegué a su casa, me di cuenta que ya no estaba; por lo que recorrí las calles cercanas y algunos lugares donde podría estar… pero nada. No lo hallé por ningún lado, por lo que regresé a casa de Sango y me eché a llorar amargamente, ya que había descubierto que a pesar de llevar sólo 4 días de noviazgo… amaba con todo mi ser a ese muchacho de ojos dorados y por tonta, lo había perdido.

Lloré y lloré, hasta que de pronto escuché el timbre sonar y rogué a todos los cielos porque fuera él. Y como si mis sentimientos hubiesen sido escuchados, era precisamente él que se hallaba en la puerta, aguardando por mí.

En cuanto lo vi, literalmente salté a sus brazos y con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, le pedí disculpas por haber actuado de una forma tan inmadura.

Inuyasha en respuesta, me abrazó con mucha fuerza, acarició mi cabello y se disculpó por haber sido un insensible y haberme dejado de lado.

En ese momento… Cupido debió haber estado presente, ya que los corazones de ambos se fundieron en uno sólo y lo que recién estaba naciendo, fortuitamente acababa de madurar.

14 de febrero…

A penas llevábamos 9 días de haber iniciado nuestro noviazgo y el día del amor, nos había caído encima.

Sango y yo, nos encontrábamos muy entusiasmadas, haciendo los preparativos para lo que sería una noche mágica.

Ella tenía planes de salir con Miroku, mientras que yo me quedaría en su casa y agasajaría a Inuyasha con un postre novedoso preparado por mí.

La mañana pronto se convirtió en tarde y la tarde en noche.

En cuanto Miroku, fue a recogerla, casi se la cae la mandíbula de lo impresionado que estaba.

Sango estaba realmente radiante. Se había comprado un vestido rojo, ceñido, y había peinado su cabello hacía un lado, haciéndola verse espectacular, cual estrella de Hollywood. No tenía ni idea a donde la llevaría a pasear Miroku, pero fuere a donde la llevase, ella definitivamente iba a resaltar.

Kagome: (despidiéndome de ambos) tengan una linda velada chicos y… vuelvan tarde…muy tarde (les guiñé un ojo)

Sango: ¡oye! Recuerda que es mi casa por lo que… no te demores mucho ¡sí! (me dedicó una sonrisa de complicidad)

Kagome: sólo váyanse y diviértanse mucho

En cuanto estuve a solas. Me arreglé lo mejor y más rápido que pude. Decoré la mesa del comedor con velas aromáticas, música de fondo apropiada (rock en español) y coloqué el delicioso postre que había preparado, en medio de la mesa.

Cuando ya todo estuvo listo, me senté a esperar a Inuyasha y tan puntual como siempre, se hizo presente a la hora pactada.

En cuanto lo vi, me quedé boquiabierta. Ya que se veía extremadamente atractivo.

Inuyasha: hola pequeña (besé sus labios con ternura) te ves preciosa esta noche

Kagome: tú igual

Inuyasha: (le entregué su obsequio) es la primera vez que… festejo esta cosa del san Valentín, por lo que no estoy seguro si escogí el obsequio apropiado para ti o no. Sino te gusta tan sólo dímelo y lo cambiaré

Kagome: descuida, sea lo que sea que me hayas dado, lo atesoraré (un osito de peluche con olor a él) ¡lleva impregnado tu perfume!

Inuyasha: quería personalizarlo y pensé que si le ponía mi perfume, te gustaría más

Kagome: ¡desde luego que me encanta!, ya que durante el día que es cuando más te extraño; abrazaré a mi Inuoso y sentiré que estoy contigo

Inuyasha: ¿Inuoso?

Kagome: sip, el será tu otro yo (sonreí con inocencia)

Ahora me toca mostrarte tu regalo (lo guié hasta el comedor) este es un postre muy especial que creé para un concurso y obtuve el primer lugar. Es la segunda vez que lo preparo, pero es la primera vez que lo hago por amor y no por competencia

Inuyasha: en ese caso lo disfrutaré… ya que para serte sincero, no me gustan las cosas dulces, pero como lo hiciste tú, lo disfrutaré plenamente.

Después de darle unos cuantos bocados a su regalo, se le antojó besar mis labios, ya que ese era el mejor regalo que según él podía recibir.

Sin embargo aquellos dulces besos, fueron cambiando sabor, ya que se convirtieron en algo adictivo, despertándose la pasión entre nosotros.

En vista que ya era bastante tarde y no sabíamos por cuánto tiempo podríamos estar a solas, se me ocurrió echarle pestillo a la puerta principal de la casa y dejar fuera de la misma a Sango.

Una vez estando segura de que contaríamos con total privacidad, me dejé llevar por las caricias que Inuyasha me proporcionaba. Me besaba con tal avidez que me costaba creer que él era menor que yo por 2 años, ya que siempre había tenido en cuenta que las mujeres maduramos más rápido que los hombres. Sin embargo él parecía ser todo un experto en el arte de amar.

Me besó con tal impulsividad que terminó logrando hacerme llegar al orgasmo sin ni siquiera haberme terminado de desnudar.

Nuestros alientos entre cortados se mezclaban, nuestras miradas rebosaban de amor, lujuria y pasión, y nuestros labios… se anhelaban mutuamente.

Las palabras no existían, no eran necesarias en aquel intenso y fogoso ambiente.

Era tanto lo que nos deseamos el uno al otro, que de haber podido paralizar el tiempo para entregarnos enteramente, lo hubiésemos hecho.

Inuyasha: ¿dónde está la habitación?

Kagome: cruzando el patio… pero para que quieres ir hasta allá… si con el sofá nos basta

Inuyasha: No Kagome. Yo quiero amarte en cuanta posición, jamás has experimentado y este sofá, no me será suficiente.

De lo que estábamos recostados uno sobre el otro, nos pusimos de pie y al no aguantarse más; me arrinconó impulsivamente contra la pared. Me alzó el vestido, semi arrancó mis bragas y sin tener tiempo, ni deseos, de despojarse de sus pantalones, simplemente se bajó la bragueta, dejando expuesto su imponente miembro viril, a lo cual no puse mucha atención, ya que estaba tan sumergida en una nube de pasión, que sólo tuve tiempo a reaccionar, cuando sentí aquel enorme falo, dentro de mí.

Kagome: (gritaba de placer descontrolado) ¡diablos! ¡Eres increíblemente grande!, no me esperaba algo así

Inuyasha: (penetrándola con todas mis fuerzas, mientras la sostenía de sus nalgas) hay muchas cosas que irás conociendo de mí, pero por ahora lo único que deseo es que seas totalmente mía (mordí el lóbulo desu oreja y nuevamente la hice retorcerse de placer, haciéndola llegar al clímax) ya veo que eres multi orgásmica, y eso me encanta, me excita mucho; no tienes idea de lo mucho que me excitas Kagome

Kagome: (sujetándome fuertemente de su cuello, mientras era plácidamente embestida) definitivamente eres el hombre perfecto para mí, tienes todo aquello que deseo (lo besé enérgicamente y mirándolo a los ojos, le solté un sincero… te amo)

Mi repentina confesión, dejó sin habla al Inuyasha. Por lo que sólo se dedicó a lo suyo y continuó embistiéndome, de manera posesiva.

Una cierta incomodidad se hizo presente, ya que era más que obvio que ambos no sentíamos exactamente lo mismo o por lo menos no con la misma intensidad.

A Inuyasha se le hizo un poco incomodo seguirme viendo de frente, ya que sabía que yo esperaba que me diese una respuesta a mi repentina confesión, por lo que para hacerme pensar sólo en lo que estaba ocurriendo, me colocó en cuatro sobre el sofá que se hallaba cerca y se apoderó por completo de mi cuerpo, ya que el estar en esa posición, me volví más estrecha y para poder embestirme, requirió de mayor presión, haciéndome llegar nuevamente al clímax, provocando que perdiera el control, sobre todo los de mis pensamientos.

Kagome: (gritaba de manera desmedida por tanto placer) ¡ya no puedo más, siento que si me corro de nuevo, voy a enloquecer!

Inuyasha: entonces, enloquece junto conmigo, porque estoy a punto de correrme y quiero hacerlo dentro tuyo… ¿puedo? (estaba calenturiento, pero, aún era consciente de mis actos)

Kagome: ¡sí, sí, hazlo… termina dentro de mí… ya no resisto más… quiero sentirte todo! (la pasión se había apoderado por completo de mi mente y cuerpo y lo único que deseaba era llegar a un último orgasmo junto a él)

No hicieron falta las palabras, ya que nuestros cuerpos hablaron por si solos, al momento en que él terminó dentro de mí, ambos alcanzamos el cielo.

Recostado, sobre mi húmeda espalda y con la respiración entre cortada, me dio un beso en la mejilla y me susurró al oído lo maravillosa que era.

Yo estaba más que agotada.

Con mi anterior novio, había mantenido relaciones, pero jamás habían sido tan intensas. Ya que ni una sola vez, mi ex, había logrado hacerme llegar a más de un orgasmo. Es más, casi siempre me dejaba insatisfecha.

Kagome: voy a asearme y regreso (pasé a un lado suyo y me retuvo)

Inuyasha: espera… yo… todavía te deseo, por lo que no demores por favor (aprisioné sus labios, apreté una de sus nalgas y me encontré, nuevamente lleno de energías)

Kagome: ¡wuau! Tú sí que eres sorprendente… pero…

El timbre sonó, acompañado de unos fuertes golpes a la puerta y gritos histéricos.

Inuyasha: creo que deberé irme y posponer nuestra segunda sesión para otra ocasión

Kagome: (algo decaída) sí, es una lástima que Sango ya haya vuelto

Inuyasha: ¿hay alguna otra salida, para que no me vea?

Kagome: escóndete en el baño, yo la distraeré y te ayudaré a escapar

Inuyasha: (besé fugazmente sus labios) ok. Gracias

En cuanto le abrí la puerta a mi amiga, fingí que me había quedado dormida, y le expliqué que como estaba más que segura de que ya había vuelto, eché pestillo.

Cuento que Sango que no se creyó ni por un segundo.

Sango: Inuyasha ¿ya se fue?

Kagome: hace como una hora

Sango: ok. Iré a descansar, ya mañana hablaremos de cómo nos fue hoy

Kagome: está bien

En cuanto Sango se encerró en la habitación, De inmediato ayudé a escapar a Inuyasha y en cuanto lo vi partir, me quedó con un sinsabor en la boca, ya que sentí que le había entregado mi corazón al chico equivocado, y ya era muy tarde para retractarme, porque en verdad lo amaba profundamente.