Prompt: Misunderstanding/Malentendido.

Summary: «Juvia sólo quería un bocadillo nocturno, no era su intención inmiscuir a Natsu.»

Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.

Ranted: K+.

Palabras: 1.222.

Notas: Una semana después estoy de regreso. ¡Me había quedado sin datos! D': Pero ya estoy de regreso y no hay porqué llorar )?) lo bueno de esto, es que pude terminar lo que me faltaba de la week y podré subirle completa sin interrupciones. ¡Yei! :D

Advertencias: Fic con más diálogos que historia en sí, sometido a tantas ediciones que terminó por perder el verdadero hilo, pero con final lindo. )?


「GRUVIA WEEK」

Day two.


Por cuarta vez en la última hora, Gray volvió a asomarse a la nevera. Sin embargo, el resultado fue el mismo al de las veces anteriores. Nada. No había rastro de su chocolate. Estaba seguro de haberlo dejado ahí la noche, pero cuando fue a buscarlo por la mañana, no lo halló. Movió las verduras e incluso sacó las carne, sin obtener ningún resultado. ¡Si por la menos la envoltura se encontrase ahí!

—Juvia, ¿has visto mi chocolate?—aprovechó de preguntar cuando la sintió ingresar a la cocina. Aún escudriñando en el interior de la nevera.

—¿Cómo dice, Gray-sama?

—Mi chocolate—repitió, ya fuera del electrodoméstico—. Lo dejé ayer en la nevera, un snicker. ¿Lo has visto?

Juvia, desde el fregadero, detuvo lo que hacía. Y Gray, extrañado al no recibir una respuesta —y escuchar el grifo abierto por demasiado rato—, se acercó a ella; un plato goteando espuma en una mano y la esponja en la otra. Parecía ida, con la vista fija en la ventana.

—¿Quieres ayuda con eso?—inquirió, ceja izquierda arqueada.

—¡Algo rosa!—exclamó abruptamente cuando Gray tomó el plato.

—¿Q-qué?—su ceja derecha se alzó, imitando a la otra, ante su desconcierto. Juvia estaba empezando a actuar extraño. Eso le daba mala espina.

—Q-que Juvia vio algo rosa—se apresuró explicar, o al menos intentarlo. Gray se encontraba aún más confundido. ¿Eso qué tenía que ver con su chocolate perdido?—. Anoche. Juvia se levantó a-a... ¡ir al baño! Y vio algo rosa salir por la ventana. Quizá eso se comió su chocolate, Gray-sama.

—¿Algo rosa, dices?—repitió, meditando lo que acaba de escuchar. Algo rosa que se metía a una casa ajena como si fuese la suya… ¡un momento!—. ¡¿Natsu?!

—¡Sí!—afirmó, no tan segura como quiso escucharse. Había duda en su voz.

—¡Ese imbécil!—dijo, su mano libre hecha un puño—. Cree que porque Lucy le deja hacer lo que quiera en su casa, puede hacer lo mismo en la de los demás—volvió a dejar el plato en el fregadero junto a los otros, secó sus manos y caminó a la puerta—. Voy al gremio, ese idiota y yo tenemos asuntos que arreglar.

—¡G-Gray-sama, espere!—dijo, dejando los platos enjabonados y la llave abierta. Se apresuró hasta él, antes de que saliese—. Juvia no cree que esa sea la mejor forma de solucionarlo. ¿Por qué no compra otro chocolate?

—No—cerró la puerta y negó, sus mejillas ligeramente sonrosadas—. Ése me lo diste tú.

—Juvia puede comprarle otro—propuso, tratando que no fue se al gremio. Había metido a Natsu en todo ese embrollo sin querer, lo menos que podía hacer era impedir que lo golpearan—. Quizá Natsu-san sólo quería un bocadillo nocturno.

—¡Ese desgraciado! ¡Le voy a enseñar a respetar lo ajeno!—bramó furioso saliendo, sin que Juvia pudiese evitarlo.

—¡Ah, Juvia metió la pata!—se lamentó.

Debió haberle dicho a Gray que el chocolate se lo había comido ella y no Natsu. Ahora el otro sería golpeado sin motivo alguno. Había sido muy malo de su parte; la sangre de Natsu bañaría el suelo del gremio como el agua el de su sala... ¿Agua en la sala?

—¡El lavaplatos!


—Natsu, imbécil—farfulló Gray llegando a su casa—. Encima tuvo el descaro de negarlo—cerró la puerta tras de sí y dio un rápido análisis con la mirada en busca de Juvia, no la encontró. ¿Dónde estaría? No había ido al gremio ese día. Caminó hasta la cocina y la encontró trapeando con mucho esmero el suelo—. Estoy en casa.

—Gray-sama, bienvenido—le respondió, sonriendo. Dejó de lado lo que hacía y se acercó a él, lo abrazó y beso su mejilla—. ¿Cómo le fue?

—Bien, pero el idiota de Natsu negó todo—contestó con cierta cólera al recordar el "descaro" de su amigo—. ¿Por qué no fuiste al gremio? ¿Te sentiste mal?

—No, no—se apresuró a negar, retirando la mano de Gray de su frente, buscando una señal de fiebre—. Juvia dejó el grifo abierto y el agua se regó hasta la sala. Juvia tuvo que quedarse a secarlo.

—Ah, ya veo—dijo, tranquilo. Caminó hasta la nevera para dejar sus llaves sobre esta—. Creí que te sentías mal o algo.

—No, sólo fue un descuido de Juvia—dijo. Tomó el trapeador y lo quitó del medio del camino—. Uh, Gray-sama, hay algo que Juvia quiere decir—

—¿Qué es esto?—inquirió con el ceño fruncido, había encontrado algo aparentemente pastoso sobre la nevera.

—¿Qué es qué?—olvidó lo que iba a decirle y se aproximó hasta él, con curiosidad.

—¡Mi chocolate!—gritó con emoción y cierto desconcierto tras tomar el paquete mediano de colores platinados y concluir que, efectivamente, era su chocolate. Derretido, pero chocolate al fin y al cabo—. ¡Ya! Lo había dejado sobre la nevera cuando puse las llaves ahí ayer—recordó, sobando la parte de atrás de su cabeza. Sin embargo, la expresión de intriga regresó a su rostro—. ¿Entonces qué fue lo que se comió Natsu?

—¿Entonces de quién era el chocolate que Juvia se comió anoche?—preguntó Juvia con intriga para sí misma, demasiado alto.

—¿Te comiste un chocolate anoche?—repitió Gray más confuso aún. Toda esa situación comenzaba a volverse algo absurda—. Espera, ¿entonces qué pinta Natsu en todo esto?

—¡Gray-sama, Juvia no quiso, pero tenía hambre!—lloriqueó abrazada a él—. Juvia encontró el chocolate en la nevera y se lo comió, cuando le preguntó en la mañana creyó que era el suyo y mintió y le echó la culpa a Natsu-san.

—E-está bien, Juvia, no te preocupes. No pasa nada—dijo intentando calmarla para que no fuese a llorar. Daba palmaditas confortantes en su espalda mientras la abrazaba.

—Juvia creyó que se enojaría con ella.

—Bueno, ya me lo dijiste y no estoy enojado—respondió, acariciando su cabeza—. Ahora entiendo porqué Natsu parecía no saber nada, de verdad no sabía nada.

—Juvia le debe una disculpa a Natsu-san, lo metió en problemas.

—Natsu siempre está metido en problemas, de todos, uno más no lo matará—bromeó, consiguiéndo arrancarle una pequeña sonrisa—. Pero hay algo que aún no comprendo.

—¿Qué cosa?—preguntó Juvia, ladrando la cabeza.

—¿De quién era entonces el chocolate que te comiste?Juvia se encogió de hombros y negó. En ese aspecto estaba tan confundida como él, ella había comprando un solo chocolate, no dos.

—Vaya día—suspiró Gray. Realmente, todo ese cuento era tan absurdo, que terminaba por causarle gracia—. Bueno, ¿quieres chocolate? Está derretido, pero igual se puede comer.

—Sí, claro.

Una vez abierto el envoltorio, acercó su mano a la masa pastosa para tomar un poco con el dedo, sin embargo, Gray lo alejó de ella. Arrugó las cejas confundida, ¿no acaba de ofrecerle? Volvió a acercar la mano y obtuvo el mismo resultado. ¿Se burlaba de ella acaso? Su ceño se frunció más. Abrió la boca dispuesta a decirle algo, pero tan pronto como lo hizo, el envoltorio se estrelló contra sus labios. Una sonrisa maliciosa estaba presente en los de él.

—Gray-sama, ¿por qu—intentó replicar, pero toda planea murió en su garganta cuando la siguiente en estrellarse contra sus labios, en un beso, compartiendo el chocolate que había en los labios de cada uno.


F I N


Realmente no se parece a lo que había planeado en mi mente, pero siento que si sigo editándolo, acabaré por enloquecer. Aquí lo traigo, porque mi beta insiste en que está bien así y porque no quiero postergar más la week ahora que puedo volver a publicar.

Un saludo a: Saorii Herondale (ahora es que me doy cuenta que volviste a cambiar tu nick xD), Liraz Nightray y Kirana Retsu. Aquí está el nuevo capítulo. ¡Mañana sin falta traeré el siguiente!

¡Gracias por leer!

—DanDan—