Ilusionado y Desengañado.
Shion pronto dejó de prestar atención a Hyoga y más bien se sentó en un acolchado sillón púrpura y se puso a leer un libro que tenía en las manos. El joven rubio se miró por última vez en el espejo pasándose la mano por su hermoso cabello, y ya iba dispuesto a salir, pero vio a su padre, así que primero se despidió de él. Shion solo le respondió con un seco "Adios". Hyoga lo quedó mirando por si de pronto le decía algo más, pero como no fue así, él mismo le informó para donde iba, porque estaba claro que a su papá no le importaba y no le iba a preguntar, pero de todos modos…
-Iré a una fiesta a la que me invitaron Ikki y Seiya… Solo te aviso para que no te preocupes—dijo Hyoga tratando de ver los esquivos ojos violetas del empresario que tenía por padre.
-Yo no te pregunté... – dijo Shion desinteresadamente, mientras le daba la vuelta a una página de su libro.
-Está bien, papá, solo te avisé para que luego no te angusties de no saber dónde estoy… - Dijo el más joven ignorando esa respuesta. Por un lado ya estaba acostumbrado a que le respondiera de esa manera, pero por otro lado, ¿En serio tenía que ser tan directo y ni siquiera fingir que le interesa, aunque sea un poquito? - ¿A qué hora quieres vuelva?
-De mi parte… demórate todo lo que quieras—Dijo el mayor sin ni siquiera mirarlo, con una tranquilidad impresionante ¿Qué clase de padre le brinda tanta libertad a su hijo?, eso era lo que Hyoga se estaba preguntando, pero ya no insistió más.
-Está bien, adiós papá. Te cuidas.—Dijo Hyoga saliendo de la casa.
-Adios.—Respondió Shion sin presar mucha atención, cuando la puerta se cerró.
Al llegar a la dirección de la fiesta, donde se encontraría con sus amigos, el oji-azul pudo ver que el lugar era prácticamente una gran mansión con todas las de la ley. Era una casa enorme, muy hermosa y bien decorada, con un gran jardín precioso, una fuente de un lado, y algunos árboles bien cuidados del otro. Adentro, los muebles eran lo mejor de lo mejor, las luces, parecía una discoteca pero VIP, la piscina era de lujo; allí todo se veía muy fino y carísimo, incluso para Hyoga que estaba acostumbrado a lujos. La música sonaba estridente, solo de vez en cuando sonaba a un volumen normal pero al mismo tiempo alto.
La fiesta era solo de jóvenes, y aparentemente todos era muy adinerados, pues allí todos vestían de marca y a la moda. Al avanzar un poco mas, pudo encontrarse con Ikki, quien se encontraba sentado cerca a la piscina también con otros amigos suyos, Hyoga se integró al grupo. Estuvieron charlando, bromeando, fumando, bebiendo, comiendo, coqueteando con cuanta chica bonita se les cruzara, en fin… la estaban pasando genial. Tanto se estaba divirtiendo Hyoga que no notó la ausencia de Seiya y solo se dio cuenta cuando lo vió llegar e integrarse al grupo, y también vio que venía acompañado por una chica guapísima la cual venía abrazando a su castaño amigo.
Al verla Hyoga como que no podía quitarle la mirada de encima, y Seiya se dio cuenta inmediatamente. La chica saludó a todos con mucha confianza, pero a Hyoga no tanto porque era al único al que no conocía, entonces Seiya los presentó, ella era Irene, la chica de la que le había hablado. Hyoga reconoció para sus adentros que sí era muy linda. Aparentaba tener la misma edad de Hyoga, 20 años, era una chica de estatura media, delgada, lindo rostro, piel bronceada, ojos verdes claros y tenía una larga y ondulada cabellera negra.
La noche transcurrió como iba, con muchas bromas, juegos, alcohol, cigarros, etc… en ese rato Hyoga se iba fijando en el comportamiento de Irene, era una chica muy divertida, y le atraía muchísimo; pero… tal vez ella era novia de Seiya y por eso habían llegado abrazados, y él no se la pensaba robar así como así a su amigo. Entonces aprovechó cuando algunos de los chicos que estaban allí fueron por más licor, otros se fueron con unas chicas, E Ikki bailaba con Irene, para preguntarle a Seiya sobre la pelinegra:
-¿Irene? ¿Mi novia?—Seiya rió ante esto – Claro que no, solo somos amigos, ¿porqué?... ¿Te gusta?—El castaño sonrió pícaro al decir esto.
-Sí... – Dijo Hyoga y apuró su trago. Seiya solo lo miró entrecerrando los ojos ¿Desde cuándo Hyoga se andaba fijando en mujeres que conocía en fiestas? Ese no era su estilo.
-¿Y eso?—preguntó el castaño. Estaba extrañado.
-Pues simplemente me gustó, solo mírala… es hermosa… y muy divertida. Nada que ver con Fler.
-¿También quieres darle celos a Fler?—dijo Seiya sirviéndose un trago.
-No, ella ya no me importa, por mí que se muera… Mejor cuéntame de Irene—Dijo el rubio sonriendo de lado y llevando a su boca una botella de licor.
-¿Qué quieres saber?
-Lo suficiente para conquistarla – Entonces Seiya empezó a darle consejos a Hyoga y a contarle alguna que otra cosa interesante para conquistarla, pero claro, omitió un detalle súper importante del cual Hyoga se daría cuanta después, y como ellos estaban hablando no vieron que mientras Ikki e Irene bailaban, la chica le pasó discretamente en una cogida de manos una bolsita pequeña transparente con un polvito blanco al peli-azul, quien de la misma manera le pasó unos cuantos billetes de gran denominación.
Luego cuando el peli-azul y la oji-verde terminaron de bailar, fue Hyoga quién la invitó a seguir bailando, ella aceptó encantada. Hyoga no había visto nunca antes una mujer que se moviera de forma tan desenvuelta y sensual en el baile, movía la cintura y las caderas como nadie, prácticamente lo tenía hipnotizado con su danza. Así, bailaron muchas piezas esa madrugada. Más tarde, un poco cansados de bailar, ambos se quedaron solitos platicando, pues Seiya se había conseguido una chica para esa noche, e Ikki andaba emborrachándose con otros amigos.
En fin, se quedaron hablando mucho rato, él le contó algunas cosas de su vida y ella también le dijo algunas cosas de la suya, definitivamente había química. Pero luego al verse en un ambiente más o menos intimo en ese momento, ambos se preguntaban para sus adentros que estaba pasando ahí, si eran amigos o algo más, pero fue Hyoga quien se atrevió a averiguarlo tomándola de la mano, y mirándola por unos instantes a los ojos diciéndole mucho con la mirada, para luego acercarse poco a poco a sus labios para depositar un beso en ellos, Irene lo correspondió y enredó sus dedos en el rubio cabello de su acompañante para besarlo más apasionada y profundamente.
A partir de ese día, Hyoga e Irene empezaron a verse de vez en cuando, como amigovios. A medida que pasaban las semanas, la relación entre ellos mejoraba, pero la relación de Hyoga con su padre se ponía peor, o lo ignoraba mucho más de lo normal o le gritaba y lo regañaba por cualquier cosa. Entonces inconscientemente Hyoga empezó a buscar alguna forma de sentirse mejor y llenar ese vacío emocional que su padre no quería llenarle. Así que poco a poco fue enfocando el amor que le tenía Shion en su nueva compañera, Irene, quien al parecer también lo quería.
Poco después, la relación entre ellos se volvió más formal, pero ahora Hyoga estaba notando cosas que antes no veía, como por ejemplo… Irene nunca quería llevarlo a su casa ni que conociera a su familia, ni siquiera a sus otros amigos; no volvió a salir más con él a fiestas, pero de vez en cuando sin querer se la encontraba en una y lo que más le molestaba a Hyoga es que la mayoría de veces estaba rodeada de chicos, pero lo mas raro es que a casi todos los que veía con ella tenían cara de drogados; incluso en dos ocasiones vió a Ikki y a Seiya drogados en compañía de Irene, solo que ella estaba completamente lúcida. Estas situaciones se repetían muchísimo entonces quiso saber si estaba pasando algo raro con ella, pero no se lo preguntaría directamente, más bien le preguntaría a Ikki.
-Irene es una chica genial, ¿Qué más quieres que te diga?—Dijo el peli-azul destapando su refresco mientras caminaba con el rubio.
-Vamos… Algo más tiene que haber. Dime la verdad Ikki, tú eres mi amigo – Le dijo Hyoga mirándolo intensamente. El mayor de los dos, lo pensó por un momento… Él si consideraba a Hyoga su amigo, y pues, no quería que estuviera siempre engañado.
-Está bien, Hyoga. Espero que lo tomes de la mejor manera posible… Conocí a Irene en una fiesta, eso es cierto, pero ella no era una invitada más.
-¿Entonces que era?—preguntó el rubio poniéndole toda su atención.
-Ella….—dijo Ikki dudando si seguir o no.
-¡¿Qué?!—dijo Hyoga a punto de perder la paciencia.
-Irene es quien me vende drogas… desde hace varios meses, casi un año, también a Seiya, pero solo desde hace algunas semanas. Ella nos abastece a varios de nosotros y también a muchos otros.
-¡Qué?... ¿Mi novia es una expendedora de vicio?... ¿Y tú no me habías dicho nada?—Dijo Hyoga muy desubicado y exaltado.
-Lo siento, no quería causarles problemas… además eso no me correspondía a mí decírtelo.
-¡Pero se supone que tú eras mi amigo, debiste advertirme desde el principio!
-Y si lo hubieras sabido… ¿No te habrías fijado en ella?—Hyoga enmudeció… quería responderle que jamás se hubiera fijado en ella de haber sabido a que se dedicaba, pero lo cierto es que ella le gustó demasiado como para dejarla pasar - ¿Qué vas hacer ahora? ¿Dejarla?
-No, no puedo—Dijo Hyoga mirando con tristeza al suelo
-¿Porqué?... ¿Acaso tú también le debes dinero?—Pregunto curioso el fénix
-¡por supuesto que no!—dijo Hyoga frunciendo el ceño – Es que yo… que tonto soy… terminé enamorándome de ella– Dijo suspirando con pesar y sacando de su bolsillo una cajita pequeña de esas donde se guardan los anillos, y le mostró a Ikki un precioso anillo de plata con un pequeño cristal que parecía un trozo de diamante. Ikki solo miró y pensó para sus adentros " vaya Ikki, ahora si la embarraste… pero bueno, Hyoga es tu amigo, como tu hermano, y había que salvarlo de las garras de esa corrompida".
Nota:
Bueno, aquí dejo el segundo capítulo. Ojala les guste. Ah, por cierto… Irene es un OC, que yo había creado para otro de mis fics que se llama "Amores no Correspondidos", pero luego de usarla quede encariñada y la usé otra vez, ojala sea de su agrado. Saludos.
