El cuerpo se le tenso el corazón latió a un ritmo acelerado, dejo de parpadear para abrir los labios, no eso no era cierto no podía ser verdad por que Kagome era su Hermana, agacho la vista y la subió recorriéndola en ese preciso momento comprendió algo y es que aquella niña que cuido con anhelo ya no era la pequeña de 10 años, mas sin embargo su mirada su cuerpo era una niña aun inmadura atrapada en el cuerpo de una mujer.
-Di algo- Trago saliva que paso lento por la tensión de su garganta, dio algunos pasos y tomo la mano de su hermano colocándola en su pecho…-Notas los latidos de mi corazón- Apretó los labios para que la voz no se le cortara…-Laten por ti cada segundo que estas cerca.
Acaricio la mano de Kagome y la soltó dando algunos pasos atrás…-Será mejor que descanses- Le dio la espalda y camino lento sin entender lo que las palabras de su Hermana habían provocado en el.
-Inuyasha…-Agacho la cabeza para dejar caer algunas gotas de lagrimas en la alfombra, se abrazo a si misma y cuando levanto la vista el espejo arrojo una imagen ¿Esa era ella?, una coleta con un gran moño un vestido verde debajo de las rodillas abotonado y el poco maquillaje que Sango le había puesto ni siquiera eso la hacían ver mas grande…-¡Te odio!-Tomo una pequeña figurita de porcelana y la arrojo destrozándolo corrió hasta su cama y se dejo caer en ella sollozando en la almohada.
-Como esta no fuiste muy duro verdad- Entrelazo sus manos apretándolas por la expresión de Inuyasha…-¿Qué paso?- Se acerco a el inspeccionándolo.
-La actitud de Kagome solo tiene una solución… debemos enviarla a un internado-Fijo los ojos miel en su madre que abrió los suyos asombrada, ¿que mas podía hacer? con la confección que había hecho la pequeña niña, tenerla cerca le causaría daño a ella y Kagome era su tesoro mas preciado.
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Dio vueltas en la cama hasta toparse con el piso, el golpe hizo que abriera los ojos, apoyo ambas manos en la alfombra y se levanto llevándose una a la cabeza que era ese dolor en la cabeza parecía un taladro…-¿Que paso?- Se sentó en la cama observando el espejo roto, su aspecto era terrible.
-Ya despertaste Kagome necesitamos hablar-Entro a la habitación sin dejar de ver el peinador lleno de pequeños vidrios…-El comportamiento de ayer fue inadecuado eres una Taicho una señorita con tu educación no debe comportarse así- Inhalo gran cantidad de aire para tomar fuerzas por lo que diría no sabia siquiera si eso era lo mas adecuado enviar a su pequeña a un internado de señoritas.
-Yo lo siento mama- Agacho la cabeza y se sentó en la cama, lo peor de todo es que no recordaba nada ¿Tan grave era lo que había hecho?
-Quizás esta decisión no te agrade pero lo hacemos por tu bien, iras a un internado hasta que cumplas los 18 después si te comportas volverás- Tenso la mandíbula cuando Kagome la miro con los ojos llorosos y expectantes.
-No mama por favor no- Corrió hasta su madre y se dejo caer en sus pies para aferrarse a sus piernas, no quería irse alejarse de Inuyasha le destrozaría el corazón y si el se casaba con Kikyo en su ausencia no lo soportaría, moriría de amor y de tristeza.
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-¿Kagome no te despedirás?- Se cruzo de brazos y sonrió apenas su hija ni siquiera le había hablado, empezaba a dudar de su decisión pero Inuyasha había sido tan insistente que había logrado convencerla.
-Adiós mama- No la miro estaba furiosa con ella y con Inuyasha ni siquiera habían dejado que se despidiera de Sango pero lo que mas le dolía era el hecho de que su hermano no se apareciera, no lo había visto en todo el día ¿Qué había hecho mal para que Inuyasha le dejara de hablar?
-Lo hacemos por tu bien- Tomo aire reteniéndolo por un instante, entonces el anuncio de que el vuelo partía le hizo estremecerse.
-Debo irme- Se levanto de la pequeña silla azul, tomo su maleta y le dio la espalda a su mama sin dejar de soltar lagrimas que limpiaba una y otra vez, ahora estaría sola en ese internado pensó que partiría días después pero no se imagino que seria el mismo día.
-¡Mama¡-Corrió hasta la mujer que no dejaba de llorar…-¿Donde esta Kagome acaso ya partió?- Miro a su alrededor cuando vio la enorme fila, hay estaba ella con el cabello suelto una pequeña diadema y el vestido azul que le había regalado en su cumpleaños pasado.
Giro la cabeza y sonrió cuando vio a Inuyasha acercarse a paso rápido a ella, soltó la maleta y corrió hasta el para abrazarlo…-No quiero irme- Enterró la cara en su pecho mojándolo.
Coloco su mano en los cabellos negros y la acaricio abrazándola desde la cintura…-No recuerdas que paso ayer- Se separo y la miro fijamente por la expresión de su pequeña hermana supo que no, entonces tenia la posibilidad de que ella se quedara pero era imposible Kagome sentía algo por el y debía alejarla para acabar con ese sentimiento…-Debes irte-.
Parpadeo varias veces contuvo el llanto y le dio la espalda el también quería que se fuera todo eso era para alejarla era un estorbo para su familia, que crueles eran tomo la maleta y miro una vez mas a su madre y a su hermano, los ojos miel estaban clavados en los cafés sonrió y entro al pasillo para abordar el avión.
-Adiós Kagome- Abrazo a su madre y no quito la vista de el pasillo, estaría alejado mas de un año de su hermana pero lo valdría así Kagome maduraría y olvidaría esa tonta idea enamorada de el que absurdo seguramente solo era algo fugaz.
-Estas muy serio que pasa-Tomo la taza de café y levanto una ceja sin cambiar la expresión de sus ojos.
-No es nada, estoy preocupado por Kagome-Miro el vaso de cristal repleto de agua ¿Qué estaría haciendo Kagome ya abría llegado? ¿Estaría triste?
-Vamos Inuyasha era lo mejor que pudieron hacer esa muchachita necesitaba unas clases de refinamiento ser una Taicho conlleva una gran responsabilidad- Coloco el café en el pequeño plato de porcelana decorado con flores y sonrió…-Deberíamos fijar fecha para nuestro matrimonio-
Levanto los ojos y miro a Kikyo, la boda casi lo había olvidado por pensar todo el día en Kagome…-Cuando lo decidas estará bien- Se recargo en la silla el día era soleado ni una nube seguro en Londres estaría lloviendo su Hermana adoraba la lluvia eso la alegraría.
-Bueno me gustaría que la hiciéramos cuanto antes - Entrelazo sus dedos y no pudo evitar imaginarse casada con un Taicho la familia mas adinerada de la ciudad Kikyo Taicho que bien sonaba.
-Seria mejor hacerla cuando me gradué me faltan solo dos años y así Kagome estaría presente- sonrió coquetamente sin quitar la vista de el cielo se acababa de ir y ya la extrañaba.
-Como gustes- A veces sentía tantos celos de esa mocosa pero no debía eran hermanos solo eso pero tal pareciera que Inuyasha sentía algo mas por su hermana, se mordió los labios y sonrió pero que cosas pensaba eso no era imposible.
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-Señorita Taicho es un placer tenerla en nuestro internado, espero su estancia sea grata pero acompáñeme le mostrare su habitación-Le tomo el hombro a Kagome haciendo que caminara por el largo pasillo.
Ese lugar era inmenso como un palacio gigantesco la entrada llena de pasto verde con un gran portón que llevaba a la entrada principal una mansión llena de habitaciones hay estaría el resto del año y del siguiente, siguió viendo el frente el pasillo parecía no tener fin y que decir de las jóvenes del internado que se topaba, todas eran iguales frívolas banales, desde que era pequeña sintió que no encajaba en ese mundo, pero su familia era diferente su madre a ella no le gustaba presumir incluso atendía su propia casa.
-Bien señorita Taicho aquí es-Metió la mano en uno de los bolsillo de su vestido negro y saco una llave que coloco en el cerrojo la giro y abrió la puerta iluminando una hermosa habitación con un decorado en las paredes de rosas un peinador vació pero cuyo acabado lo hacia ver hermoso, y un ventanal que daba al jardín trasero.
-Gracias señora Kagura- Tomo su maleta y entro al cuarto demasiado grande para ella, acababa de llegar y ya extrañaba su casa, su acogedora casa…-¿Aquí puedo recibir correo?- Giro para ver a la mujer con facciones duras y piel pálida que resaltaba mas con aquel recogido y vestido conservador.
-Claro señorita, si tiene correspondencia se la haremos llegar- Hizo un gesto de desagrado para ser una Taicho no era lo suficiente educada, demasiado dulce e ingenua para ser una muchacha de alcurnia, le sonrió y siguió caminando por el pasillo.
-Inuyasha- Suspiro apoyando la mano en la puerta ¿Acaso cuando regresara todo seria distinto? Le tenia miedo a los cambios y si su hermano dejaba de quererla aunque sea la quería no como ella quisiera pero lo hacia.
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-La casa se siente vacía sin Kagome- Tomo su taza de te con los ojos tristes, sin dejar de ver a Inuyasha que solo la miraba correspondiendo su soledad…-¿Y si mandamos traerla? No te parece suficiente castigo-Dejo la taza en la mesa de cristal y se sentó junto a Inuyasha.
-No, eso nos restaría autoridad apenas lleva dos meses cuando ella vuelva llevara con respeto el apellido Taicho-Trago saliva evadiendo los ojos de su madre, si le decía los verdaderos motivos eso le rompería el corazón …-Sigue mandándole cartas- Se dejo caer en el sillón mirando el techo era verdad escribirle, ni siquiera había mandado una carta.
-Tienes razón es por su bien- Agacho la cabeza y entrelazo sus dedos esperaba ese internado no cambiara a su pequeña, tan frágil y apegada a ella no había sido buena idea mantenerla alejada de lo que realmente era la aristocracia.
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-O es tan guapo no crees Kagome- Los ojos se le iluminaban cada vez que veía a ese joven, alto cabello negro ojos cafés piel blanca y que decir de su atuendo pantalones blancos con rayas negras a los lados y el saco blanco si tan solo pudiera acercarse pero era tan penosa.
-¿Que?- Dejo de leer la carta para mirar al atractivo joven, no entendía por que ayame se ponía tan seria cuando el estaba cerca y había algo en ese sujeto que le causaba escalofríos quizás la forma en que siempre la miraba, se sentó en la jardinera con la vista perdida tenia un año en el instituto y regresar a casa le parecía cada día mas lejano.
-Kagome todas las chicas del instituto adoramos al joven Naraku es tan atractivo y encantador- apretó sus manos contra su pecho con los ojos iluminados si pudiera decirle sus sentimientos pero era inútil estaba fuera de su alcance ese hombre parecía estar en otra dimensión.
-A ya comprendo te gusta el joven Naraku- Parpadeo varias veces cuando Ayame giro la cabeza y la vio con rencor con las mejillas encendidas, trago saliva miro detrás el corazón se le quiso salir pero que imprudente ese hombre estaba a unos cuantos metros con la vista fija en ellas.
-Un placer señoritas- Les sonrió y siguió su camino, pero que jovencita mas linda con que ella era la famosa Kagome Taicho no le habían mentido sobre su belleza.
-Nos miro-Se dejo caer al piso con los labios abiertos y suspirando su gran amor platónico la había visto.
-Eres demasiado extraña ayame- Miro de reojo mientras con la otra mano se rascaba la cabeza, suspiro y retomo su lectura sonriendo.
-Es una carta de tu hermano cierto-Se levanto y escudriño a Kagome con los ojos pequeños y preguntones que solía poner su intuición no le fallaba, su querida amiga tomaba esa actitud cada vez que recibía una carta de su hermano si no fueran hermanos pensaría que Kagome sentía algo por ese hombre.
-Si- Apretó la carta recelosamente sin poder evitar sonrojarse ¿Tan notoria era su felicidad? Lo que más extrañaba era a Inuyasha y sus constantes regaños.
-Bueno es lógico que extrañes tu casa a final de cuentas desde que llegaste no has ido a visitarlos- la mayoría del tiempo la joven Taicho se notaba pensativa triste fuera de ese internado pero a pesar de eso le asombraba que no hubiese cambiado por tratar de encajar con las de mas chicas.
-Si pudiera lo haría- era verdad cada vez que pensaba en volver su mama la evadía y a Inuyasha no le podía mencionar nada del asunto ya que solo le escribía una carta cada tres meses y jamás le llamaba al instituto.
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-Me gustaría traer a Kagome-Dejo de tejer para mirar a su hijo implorantemente, no es que fuera débil para enfrentarlo pero debía haber una fuerte razón para que Inuyasha se opusiera varias veces a traerla.
-Me parece bien- un año era suficiente para que Kagome olvidara su tonta idea, en pocos meses se casaría y haría su vida, excusas extrañaba demasiado a Kagome mas o igual que su madre.
-No sabes lo feliz que esto me hace Inuyasha- sonrió como hacia tiempo no lo hacia por fin vería a su pequeña.
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-¡No puedo creerlo volveré a casa ayame!- Brinco de la emoción tirando la carta al piso no podía creerlo parecía un sueño.
-Meda mucho gusto por ti-la abrazo compartiendo el sentimiento de su amiga, se tenso otra vez cuando Naraku se dirigió a ambas chicas.
-Señorita Taicho me gustaría hablar con usted- Le sonrió coquetamente desde que vio a Kagome Taicho tuvo gran interés en ella pocas veces se topaba con jovencitas tan dulces o bueno eso es lo que le habían comentado y que quería comprobar.
-Conmigo-Miro de soslayo a ayame notando cierta antipatía por primera vez, afirmo con la cabeza y siguió a Naraku, dejando a una Ayame molesta y celosa…-Pensé que no se permitía la entrada de hombres al internado- Se detuvo en seco cuando Naraku volteo acaso había sido muy imprudente.
-Así es pero digamos que yo soy una excepción- Siguió caminando con Kagome detrás, ya comprobaría si era cierto lo que se comentaba todas las chicas del instituto se derretían por el e incluso las mas recatadas habían terminado debajo de sus sabanas.
-Disculpe pero no cree que ya estamos un poco alejados-Se detuvo apretando el uniforme negro que llegaba debajo de su rodilla, volteo mirando el internado que se encontraba cerca pero estando en aquel jardín cubierto de matorrales y árboles no se alcanzaban a ver.
-Me gustaría tratar un tema con usted señorita Taicho- Se acerco a ella con ojos maliciosos, la miro de abajo parandose en su pecho tapado por aquel saco.
-Creo que debería volver- Se dio la vuelta pero Naraku la detuvo de la muñeca pegándola a el…-Le suplico me suelte- La voz le tembló ese hombre siempre le dio mala espina pero era demasiado ingenua para darse cuenta antes de sus malas intenciones.
-Kagome Taicho sabes lo famosa que eres en la academia vecina, todos me alabarán cuando sepan que me acosté con la famosa Taicho-La sujeto de los hombros empujándola al pasto y cayendo encima.
-¡Pero que hace suélteme!-Intentó zafarse pero sus brazos apenas y se movían, abrió los ojos sorprendida al sentir el tacto de las manos masculinas entre sus piernas…-¡Auxilio!- Apretó los ojos intentando no llorar.
-¡Eres una basura Naraku!-Lo sujeto de la camisa arrogándolo varios metros atrás…-Lárgate - Crujió los dientes fulminándolo con la mirada.
-Ya me las pagaras Kouga- Se levanto sacudiéndose la ropa y le sonrió a la joven tirada en el piso burlonamente ya tendrían oportunidad en un futuro de arreglar cuentas.
-Señorita esta bien-Se hinco quitándose el saco y colocándolo en los hombros de Kagome que abrazaba sus piernas temblando.
-Tenemos que avisar-Se levanto con la mirada perdida de solo recordar el tacto sentía asco que hubiera pasado si ese hombre no la hubiera salvado a tiempo.
-Me gustaría decirle que las autoridades harían algo pero ese sujeto tiene inmunidad diplomática, no lo pueden tocar-Siguió viendo a Kagome que clavo los ojos cafés en los azules, sintió una punzada en el pecho al ver esos ojos tan profundos.
-Eso es injusto este sitio me decepciona-Apretó los puños evitando que el llanto le ganara no lo iba hacer, casi la violaban y nadie haría nada solo por que ese hombre era poderoso…-Aquí tiene-Se quito el saco blanco extendiéndolo.
-¿Pero estará bien?-Lo tomo rozando la mano de Kagome quien comenzó a caminar con el cuerpo tenso, como un ser tan vil y ruin como Naraku osaba tocar a ese mujer que era casi una niña.
-Mama te extraño-Se recargo en el escritorio mojando la carta con pequeñas gotas de agua, que mal se sentía quería hacer justicia ese tal Naraku a cuantas no abra obligado lo que le reconfortaba era el hecho de que pronto se iría ni siquiera Ayame le había hablado al parecer le dio la espalda pensando lo peor de ella.
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-Hoy llega Kagome ¿no iras a recibirla al aeropuerto?-Se acomodo el largo cabello con un broche dorado, contemplando su reflejo para su edad izayoi era una mujer muy hermosa de cabello largo ojos cafés y expresivos y piel blanca.
-No puedo debo ir a la universidad a arreglar unos pendientes-Levanto una ceja suspiro y sonrió cerrando la puerta no pensó que darle la autorización a su mama para que trajera a Kagome la haría tan feliz.
Se sentó en la sala de espera sin ganas de sonreír pensó que estar hay la animaría pero cada vez que pensaba en aquel incidente se le oprimía el corazón y unas nauseas en el estomago la invadían.
-¡Kagome!- Irradiaba felicidad, corrió hasta su hija la cual se levanto y abrió sus brazos para recibir a su mama que la estrujo por varios minutos llorando…-Te extrañe mucho pequeña- Le acaricio el cabello sin soltarla.
-Mama no me fui por mucho-Se separo correspondiendo la sonrisa…- y donde esta Inuyasha- Lo busco con la mirada pero no estaba ni siquiera se tomo la molestia de recibirla que desconsiderado pero como si no lo conociera.
-Estas mas grande- Se sorprendía de lo hermosa y grande que estaba Kagome en ese año había cambiado mucho, incluso se había desarrollado su cuerpo…-No pudo venir pero ya veras que cuando te vea se pondrá muy feliz-Le tomo las manos felizmente
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-Tu cuarto esta igual de cómo lo dejaste-Abrió la puerta se hizo a un lado para dejar pasar a Kagome que se notaba tensa a pesar de su regreso…-Pasa algo haz estado muy seria- Sabia que negaría su actitud pero no le costaba nada preguntar.
-No es nada mama es solo que estoy muy feliz-Dejo la maleta en la cama y miro a su alrededor se sentía ese olor a cariño que extrañaba, cuando volteo dejo de sonreír para abrir los ojos impactada.
-Creciste ya no estas tan enana-Estaba recargado en la puerta con una sonrisa burlona y esos aires de antipático que siempre mostraba.
-¡Inuyasha!-Corrió y lo abrazo desde el pecho aunque había crecido un poco el seguía igual o mas alto que antes, si ahora podía sentirse feliz el corazón le latía tan rápido que parecía iba a explotar como antes.
Se quedo parado sin reaccionar algunos segundos por el extraño calor que sintió con ese abrazo pero a los segundos lo correspondió agachando un poco la cabeza para oler el cabello negro de su hermana si hay estaba el aroma a frutas…-Yo también te extrañe- Abrió los ojos miel topándose con Izayoi que lo miraba extrañamente.
-Bueno que les parece si preparo algo rico de cenar… puedes invitar a Kikyo-No les quito los ojos de encima pero ese sentimiento de duda que surgió en ese preciso momento la hacia temblar.
-Si-Afirmo con la cabeza y siguió a su mama, que impulsiva era Inuyasha no podía saber su secreto ni estar tanto tiempo alejada de el le había hecho olvidar ese amor que estaba mas fuerte que nunca.
-Kagome…-Se quedo observando como se iba y aspirando el perfume sutil que dejaba a su paso, arrugo la frente se dio la vuelta y recargo ambas manos en la puerta, algo dentro de el estaba removiéndose como aquel día en que ella confeso sus sentimientos esa sensación lo acompañaba desde aquel entonces pero no sabia bien que era quizás ternura o lastima si por que era su Hermana.
Continuara…
