El segundo cap, de nuevo. No lo cambié mucho...


- Mamá ¿Cuándo vendrá Draco? – reclamó Pansy.

- No lo sé, cariño. Creo que no volverá – contestó la aludida, con un tono que difícilmente lograría evitar las preguntas de su hija.

- ¡QUE! ¿Por qué no? – gritó ella.

- Tuvimos una diferencia de opiniones con sus padres. No tienen bien definidas sus lealtades, aunque creí que después de todos estos años habían cambiado. ¿Por qué no sales a jugar al patio, quieres?

- ¡Yo lo quiero a él! Además, ¿desde cuándo juego en el patio? – chilló la niña.

- Seguramente lo verás en Hogwarts. – se lamentó - Pero dudo que los Malfoy vuelvan a esta casa por un buen tiempo. Narcissa tiene mucho que pensar acerca del futuro de su hijo, nosotros en cambio sabemos a ciegas que es lo mejor para ti. ¿Lo sabes, no?

- Sí – murmuró – eso creo. Pero eso no... – su madre abandonó la habitación.

El compromiso se disolvió y Pansy no vio a Draco hasta los siguientes años, para cuando entró a Hogwarts. Pero entonces estaba muy cambiado y habia sido influenciado por mucha gente en su vida. Quizás fuese la edad o las circunstacias, pero ya no era un niño inocente. Al igual que Pansy, los excesivos mimos de sus padres habían dejado una huella en él. Por lo mismo, hay que destacar los berrinches que realizó para reclamando a su amigo, los cuáles no dejaron indiferentes a ninguno de los miembros de la casa, en reiteradas ocasiones. Pero esto fue en lo único en lo que su madre no cedió. A pesar de perder tres cuartas partes del inmobilario y decoración.

Pasó mucho tiempo y todo fue olvidado. O al menos casi todo...

El sol estaba brillante pero no calentaba en lo más minimo aquella mañana. Pansy y su madre iban con túnicas de color gris desde Ollivander, con su primera varita envuelta cuidadosamente. La niña estaban más contenta que nunca, tenían la mayoría de sus cosas compradas. Tan sólo faltaban las túnicas. No podía esperar al primero de septiembre para partir. Pero el tiempo no era algo que sus padres pudieran manejar, por lo que lejos de sentir ansías, sentía fastidio.

- ¿Te parece si vamos ahora a Madam Malkin? – preguntó su madre.

- Claro. Es lo último que nos queda ¿no? – la señora Parkinson asintió.

La gente iba y venía con indiferencia y rapidez. Algunos pocos se detenían o volteaban al ver sus lujosos atuendos y la mayoría murmuraba al alejarse los pasos de las dos. El señor Parkison no había podido acompañarlas porque tenía trabajo que hacer y no podía darse ese lujo. Su hija hizo un berrinche terrible, pero ni aún así consiguió distraerlo de las cuentas en su escritorio, por lo que la chica salió dando un sonoro portazo, que rompió un jarrón.

Casi llegando al local, se cruzaron con un chico de ojos verdes y pelo desordenado que cargaba una bolsa de Madam Malkin. Su madre y ella intercambiaron una mirada de desconcierto y se quedaron mirándolo. Luego de un minuto, cuando el pequeño desapareció entre la gente junto a un semi-gigante, las mujeres retomaron su camino. La puerta del local se abrió, haciendo sonar las campanillas.

- ¡Adelante! – se escuchó la voz de una bruja bajita que tomó a Pansy por el brazo y la subió a un escarpin - ¿Primer año? ¿no? – preguntó a su madre y ésta asintió – muy bien, hemos tenido muchos novatos hoy. Eso me recuerda, ¿Madam? ¿Esta lista la otra túnica? – gritó hacia adentro mientras recortaba una capa para Pansy. Y habló en un susurro para que sólo la señora Parkinson la escuchara – La señora que está en el camarín nos ha dado muchos problemas con las túnicas, es muy inconformista.

- No, pero no te preocupes Helena, yo la arreglo – contestó la otra voz.

- Justo en ese momento apareció tras la cortina, Malfoy y su madre mientras ésta reclamaba.

- ... creo que le queda muy grande, si pudiera ajustarla un poco por los hombros.. – se frenó al ver a la señora Parkinson ahí.

- Buenos días, Narcissa – dijo educadamente ésta – Veo que Draco también ha venido por su túnica.

- Sí, así es. – respondió la señora Malfoy. Madam Malkin subió a el chico a un escarpin junto a Pansy - ¿Cómo estás? Tiempo sin verte, casi dos años.

- Bien, gracias. Pansy y yo casi hemos terminado con sus compras para el colegio. ¿A ti cómo te va?

- Gracias a la ayuda de Lucius puedo decir lo mismo. ¿Cómo te queda, Draco? – le preguntó su madre al ver los arreglos hechos.

- Bien – contestó éste, intercambiando una secreta mirada con Pansy. Pansy le sacó la lengua y ambos rieron por lo bajo.

- Entonces llevaremos cinco – le dijo "Cissy" a Madame Malkin y le entregó unas monedas – Adiós Addeline, Pansy. – Draco inclinó la cabeza en un gesto de despedida y salió junto a su madre y las bolsas.

- ¿Cuántas túnicas va a llevar? – preguntó la bruja baja llamada Helena.

Creo que con unas cuatro estará bien – respondió Addeline con indiferencia - ¿tú que opinas, hija?

- Está bien – respondió Pansy, mirando la puerta.

El primero de septiembre, Pansy estaba junto a sus padres en la estación King's Cross. Llevaba su vestido favorito, uno de seda verde oscuro con detalles negros bajo su abrigo negro. El pelo le había crecido en el último tiempo, ahora le llegaba a los hombros. Pero si no era una ocasión especial, insistia en llevarlo en un medio moño.

- Bien, es hora de despedirnos, Pansy. Envíanos una lechuza por la mañana. Estaremos contentos de saber de ti e intentaremos escribirte a diario – la abrazó su padre.

- Cuídate mucho, cariño. – la besó su madre – toma para cualquier cosa que necesites – le entregó unas monedas de oro – No olvides escribir.

- Hasta pronto – se despidió la niña, escoltada por cinco elfos que apenas cargaban su equipaje.

Se sentó en un vagón vacío, los elfos subieron su equipaje a la rejilla y con una reverencia, desaparecieron, deseándole una feliz estadía en Hogwarts. Estaba sola viendo por la ventana como los padres despedían a sus hijos entre mimos y lágrimas. Contuvo una mueca de asco y se miró las uñas.

- ... ¡casi no puedo creerlo! Mira aquí – chilló una niña morena junto a su hermana, abriendo el compartimento de Pansy - ¡oh, lo siento! Creí que estaba desocupado, bueno... adiós.

Pasnsy miró los asientos desocupados frente a ella e hizo un gesto para que se sentaran.

- Están desocupados

- ¡Oh, gracias! – las dos entraron arrastrando sus baúles y dejándolos con gran esfuerzo sobre la rejilla. – Mi nombre es Padma Patil y ésta es mi hermana – saludó apuntando a la otra chica.

- Me llamo Parvati – le estrechó la mano – ¿No es emocionante? ¡Nuestro primer año en Hogwarts! – ella y su hermana soltaron risitas nerviosas, Pansy sonrió de lado. - ¿Cómo te llamas?

- Soy Pansy Parkinson. – miró por la ventana - ¿Son aquellos sus padres?

Las mellizas se acercaron buscando con los ojos a sus padres y los vieron donde Pansy habia apuntado, despidiéndose con las manos. El tren comenzó a moverse.

- Sí, son ellos. Estaban muy contentos cuando recibimos las cartas. Creían que ibamos a terminar en Beauxbatons pero les gustó la idea de Hogwarts.

- Es el mejor colegio de magia que existe – concedió Pansy.

- ¿Está lleno? – preguntó una voz desde afuera.

- Quedan dos asientos – contestó Parvarti – Pasa.

- Gracias – dijo una niña de tez clara y pelo castaño rizado entró arrastrando su bául. Las mellizas se levantaron a ayudarla y la chica se sentó junto a Pansy. – Me llamo Tracy Davies – estrechó las manos de todas - ¿también es su primer año?

- Sí – afirmó Pansy – Estoy impaciente por llegar al castillo, quiero saber a que casa iré. Aunque estoy segura de ello.

- ¿Ah sí? ¿Dónde irás? – se intrigó Parvati.

- A Slytherin – dijo cruzando las piernas y mirando desafiante a las chicas, como si alguna fuera a criticarla - ¿y ustedes?

- Mi madre estudió en Beauxbatons, pero mi padre fue a Ravenclaw... creo que quiero quedar ahí ... – respondió Padma tímidamente.

- ¡Ravenclaw! – chilló Tracy Davies – Yo deseo ir a cualquier casa menos esa. El idiota de mi hermano, Roger esta ahí y su inteligencia es un mito para toda la familia. ¿Y tú, Parvati?

- Bueno, a mi me da igual – dijo mirando por la ventana, pero nadie pareció creerle.

Después de algunos minutos, ninguna de las personas que compartían aquel espacio parecian tener algo en común salvo ,tal vez, Pansy y Tracy ; así que optaron por quedarse en silencio. Parvarti y Padma compartían un ejemplar de Corazón de Bruja y al parecer contestaban un test, Tracy se había quedado semi dormida y de vez en cuando se espabilaba miraba alrededor y volvía a recostarse. Pansy iba con la frente pegada al vidrio mirando hacia fuera y de vez en cuando volvía a examinar sus uñas para luego soltar un gruñido.

- ¿Chicas quieren algo del carrito? – preguntó una bruja arrastrando una cantidad exagerada de golosinas.

- ¿Qué tiene? – preguntó Tracy estirando el cuello.

- De todo un poco, ranas de chocolate, grageas de todos los sabores, pasteles de calabazas, varitas de regaliz...

- ¿Nada sin grasa? Estoy a dieta – preguntó Parvati. Pansy ahogó una risita.

- No, lo siento. ¿Alguien más?

- Dos pasteles de calabazas, ¿quieren algo? – ofreció a las demás, después de todo era educada. O algo así, decía su madre. Las mellizas negaron con la cabeza y volvieron a su lectura.

- Una rana de chocolate – pidió Tracy. Pansy pagó las compras y la señora siguió por el pasillo. – Gracias

- ¿Qué dijieron tus padres cuando recibieron tu carta? Ellos ya sabían que pasarían, ¿no? – le preguntó a Tracy como intentado averiguar sus origenes. Ella bufó.

- Mi madre comenzó a dar saltos de alegría y mi padre estaba algo confundido. No le gustaba la idea de que dejara la casa sola tanto tiempo, siempre ha pensado que yo debería quedarme a cuidarla y Roger debería dejar el colegio y trabajar en algo decente o estudiar en la Universidad. – Pansy hizo una mueca – Sí, es muggle. Mi madre es sangre pura pero no sé que le dio por casarse con un idiota como ése.

- Por como hablas, pienso que no lo quieres mucho.

- No. Nada la verdad, quiero hacer lo que yo quiera, soy capaz de hacer tantas o más cosas que mi hermano. No creo que mi sexo me condicione. Eso no me gusta de él, además mi madre tenía posición para escoger un marido mejor y se casó con esa escoria impura, renunciando a todos los lujos que tenía. ¿Y tú? ¿Tus padres como lo tomaron?

- Estaban contentos – contestó escuetamente – querían que este momento llegara desde hace años. Tengo calor, me preguntó cuánto falta, quiero ponerme la túnica. – se quitó su capa negra y su vestido quedó al descubierto.

- ¡Es precioso! ¿Dónde lo conseguiste? – exclamó Parvati mirándolo, aunque se supone que ambas estaban excluidas, lo llamativo del vestido las había hecho olvidarlo.

- ¿Esto? Oh, me lo compré con mi madre durante mis vacaciones en Francia hace unos meses. – respondió ella con superficialidad.

- Me gusta – dijo Tracy acariciando la tela – Mi madre tiene uno como éste guardado en el ático. Se supone que esas cosas no las puedo ver, son todos los lujos de su vida pasada que quiere olvidar. Pero son maravillosos, se ve tan linda en las fotos – su rostro se entristeció, pero estaba encantada por la atención obtenida – más que con un delantal, atendiendo a mi padre como sirvienta.

- ¿Nunca te has probado alguno? – se interesó Padma.

- No, son muy grandes para mi. Pero más adelante sé que los tendré – sonrió con misterio.

Unos pasos se acercaron por el pasillo y una chica abrió atropelladamente la puerta.

- Disculpen, estamos buscando un sapo llamado Trevor – apuntó a un chico regordete tras ella – lo perdió. ¿No lo han visto? – tenía un pelo enmarañado y castaño. Sus dientes delanteros demasiado grandes para su boca, llevaba ya puesta la túnica de Hogwarts.

- No – respondió Pansy – no lo hemos visto.

- Lindo vestido – dijo mirándola – pero deberían ponerse la túnica, ya estamos por llegar.

- Si lo vemos te avisamos – dijo Tracy cerrando la puerta.

- Bien, hora de cambiarse – dijo Padma sacando unos paquetes de su bolso y entregándole uno a su hermana.


¿Soy la única qe sospechó que Pansy conocía a las gemelas Patil antes de su primera clase de vuelo?