Aca esta el segundo capitulooo gracias por sus reviews. Ningún personaje me pertenece, yo sólo hago un fic.
2.
Despertó con el sonido de un cajón cerrándose. Abrió los ojos y como si tuviera un resorte en la espalda se incorporó sobre la cama. Se topó con ojos enormes y nerviosos, que lo miraban como si lo hubiera sorprendido cometiendo un terrible crimen. Apretó el mango de la escoba, que estaba pasando por el suelo de la habitación, con un gesto nervioso.
Buscó su voz y esta vez si la halló. Aunque algo gastada su garganta, emitió al principio unos sonidos guturales, como si estuviera aprendiendo a hablar.
"¿Dónde estoy?" preguntó sintiendo que se iba a volver loco si es que no obtenía una respuesta pronto.
El chico lo miraba asustado sin saber si moverse o no. Parecía confundido.
En la casa del doctor Muraki, señor. Esta es su habitación.
Así que vivía ahí, entonces. ¿Acaso estaba enfermo? Había estado enfermo según lo que digo ese sujeto misterioso. ¿Esa era su casa¿Acaso él también era médico?
Se veía confundido así que el chico pensó que de repente podía conversar un ratito con él. Aprovechando que estaban solos en la casa.
"Sí, señor Tsuzuki, el doctor Muraki no se encuentra en este momento. Vuelve más tarde, pero me dijo que lo atendiera en lo que necesitara. ¿Desea comer algo?"
Pero Tsuzuki no lo estaba escuchando, demasiado confundido porque tenía la mente en blanco. No podía recordar nada de nada, ni esa habitación, ni el paisaje, ni a Muraki, ni a nadie.
"¿Se siente bien?"
"Por que estoy acá¿Que me pasó? Quiero saber, dime porqué estoy acá.
El chico lo miró extrañado, no sabía si responderle. El doctor seguro le iba a explicar en su momento como habían sido las cosas, a él no le tocaba. No supo que decirle, solo lo miró un momento mientras Tsuzuki perdía la paciencia.
"¿Por qué estoy en ésta habitación? Dime porque no puedo recordar nada. ¿Quién eres tú, quién soy yo¿Qué está pasando?"
No podía dejar de sentir lastima por él. Debía ser bastante triste estar en una situación así, pero menos mal el doctor se iba a encargar del asunto. De repente debía decirle a Tsuzuki cuan afortunado era de estar en manos de Muraki y debía estar tranquilo porque se iba a encargar de cuidarlo, como lo hacía con él, desde siempre. Sonrió para si mismo.
"Todo va a estar bien señor Tsuzuki, como antes. El señor Muraki nos va a cuidar mucho como siempre." sonreía."Todo va a estar bien… de verdad."
Tsuzuki lo miró extrañado sin perder el brillo en los ojos de este chiquillo. ¿Qué estaba diciendo este chico¿Acaso ese sujeto era algo de él? Su familia o algo así… acaso esa era también su casa, había vivido ahí desde siempre entonces.
"¿Cómo te llamas?"
"Hi..Hisoka."
"Dime… yo… qué me pasó… porque estoy en esta cama…."
Hisoka no supo si responder porque él mismo no estaba muy seguro de lo que había pasado. Pero se aventuró a darle una pequeña explicación con lo poco que él sabía.
El doctor Muraki lo trajo cuando se puso mal, señor Tsuzuki. Usted no puede recordarlo porque está un poco enfermo… pero ya está mejor porque el señor Muraki se ha encargado de cuidarlo muy bien.
Pero esta explicación no resolvía sus interrogantes. Por lo menos pudo saber que estaba enfermo.
"Dime…. Hisoka… esta es mi casa… quien soy… no puedo recordar nada…- se sentía cada vez peor, más confundido cada vez."
"Usted es el dueño de la casa así como el señor Muraki, viven juntos desde hace mucho tiempo. Antes que yo viniera acá. Cuando el señor Muraki tan amablemente, me trajo a esta casa hace tiempo, señor. Él siempre ha sido muy bueno conmigo, así como usted señor Tsuzuki, pero lamentablemente está un poco enfermo y no se acuerda de las cosas como pasaron…"
Le ofreció una sonrisa cálida y sincera a modo de alivio para su confusión. No sabía que más podía hacer por él.
"¿Desea que le traiga algo de comer?"
"Lo que quiero es salir de esta habitación y caminar un poco." Intentó levantarse pero las piernas las tenía entumecidas.
"El.. Doctor dice que es mejor que se quede en su habitación hasta que pueda…. Hasta que él ordene señor. Yo le traeré su comida a su cama…"
"Te lo agradezco pero quiero caminar un poco. ¿No tengo alguna enfermedad en las piernas no?-
Hisoka lo miró confundido, la verdad tampoco sabía gran cosa, porque nunca le decían nada a él. Sólo sabía que la orden era que no saliera de su habitación, pero no sabía si iba a poder detenerlo.
Tsuzuki no prestó atención y se abalanzó de la cama aunque sus piernas no le querían obedecer, las muy tercas. Cayó al suelo y fue auxiliado por el chico que corrió a levantarlo del suelo.
"Por favor Hisoka… déjame salir de la habitación, necesito salir de aquí. Tal vez si veo algo más que estas paredes puedo recordar algo."
No supo que contestarle, lo miró fijamente y suspiró. No podía decirle que no, pero tampoco desobedecer órdenes expresas del señor Muraki. Estaba en un terrible dilema.
Lo ayudó a regresar a la cama intentando encontrar una solución.
"Señor, para que salga de la habitación tiene que recuperarse, sobre todo poder mover sus piernas. Si desea le puedo ayudar a reponerse, pero mientras no va a poder salir de aquí."
Sonrió porque había encontrado una buena solución que por lo menos le iba a dar algo de tiempo.
Tsuzuki suavizó la mirada y se dio cuenta que era lo único que podía hacer era reponerse para poder valerse por si mismo. Le devolvió la sonrisa.
"De acuerdo, Hisoka… si me vas a ayudar a reponerme, es un trato."
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La mañana y gran parte de la tarde la pasaron juntos. Hisoka llevó unos libros de la biblioteca de Muraki para leérselos. Aunque Tsuzuki podía hacerlo perfectamente, se derretía escuchando la voz del chiquillo, melodiosa e infantil. Habían palabras que no conocía que ni siquiera las podía pronunciar bien y era sumamente divertido escucharlo.
Por lo menos mataron el aburrimiento. No tuvo que quedarse contemplando las pelusas flotar, sino que pudo conversar un poco más con Hisoka. Le sacó información importante. Por ejemplo, que tenía 15 años y que el mes siguiente cumplía 16. También que Muraki venía de trabajar en el hospital cuando caía la noche y que la mayor parte del día la pasaba solo en casa.
Un dato importante era que había estado dormido mucho tiempo, varios meses según Hisoka y que Muraki no se despegaba de su lado.
Pero las heridas de sus muñecas eran bastante frescas.
Tsuzuki estaba riendo a carcajadas porque Hisoka no podía pronunciar una palabra sin que se le anudara la lengua, cuando sintieron la presencia de Muraki.
Era algo difícil de explicar, algo en el aire cambiaba, se hacía más pesado quizá.
Hisoka cerró el libro de golpe y abandonó la habitación en un abrir y cerrar de ojos. Tsuzuki se incorporó de la cama intentado bajar sus piernas. En eso estaba cuando sintió el sonido sordo, de algo que se estrellaba contra la pared. Luego pasos acercándose hacia su habitación y la puerta se abrió.
"Que bueno verte despierto Tsuzuki."
No le respondió porque no sabía como. Tenía tantas dudas en la cabeza, tanta confusión aún.
"Veo que has estado…entretenido con el chico ese. Ya veo…" Se acercó a su cama y le dio un beso de saludo.
Tsuzuki se quedó perplejo, de repente era así como lo saludaba siempre…antes. Aceptó que lo besara en los labios, suavemente y hasta recibió las caricias en el rostro de buen modo.
"Espero que no me hayas extrañado mucho."
"Yo.. Quiero que me respondas algunas cosas…" exclamó sintiendo que la confusión lo carcomía por dentro.
Muraki retrocedió algo sorprendido por esta reacción inesperada. Pero si su adorado quería saber algo, estaba para responderle. Tomó una silla y se sentó frente a él.
"Quisiera que me digas… me expliques quien soy yo… y que hago acá…" Necesitaba oírlo de sus labios. No era que no le creyera a Hisoka pero habían cosas que no le quedaron del todo claras.
Muraki respiró hondo y respondió.
"Es algo triste que me preguntes algo así, Tsuzuki, después de todo… Pero entiendo que por tu enfermedad no recuerdes las cosas como son. Tú y yo somos amantes y vivimos juntos desde hace mucho tiempo. Pero enfermaste y has perdido los hermosos recuerdos que tenemos juntos. No te aflijas que haré lo posible porque los recuperes."
Eso no era algo que esperaba escuchar. Lo miró fijamente un momento y sus ojos eran tan penetrantes. No sabía que pensar, debía ser cierto… si tan solo pudiera recordarlo.
"Mi adorado Tsuzuki. ¿Acaso crees que puedo mentirte? Es la verdad lo que te digo, es toda la verdad."
Sonaba a verdad, sonaba tan bien saliendo de sus labios pálidos. No podía evitar sentirse asustado. Si todo eso era cierto, él no podía recordar nada y por ende sentir nada por él.
"Yo… no sé que decir.. la verdad es que no puedo… no sé…"
"Mi Tsuzuki, sé que estás confundido… permíteme despejar todas tus duda…"se levantó con la delicadeza de un cisne de la silla. Se deslizó hacia él como una pluma blanca llevada por el viento hasta posarse sobre su cuerpo. Juntó sus labios con los suyos, suavemente. No podía resistirse, no podía ir en contra de él, no sabía porqué pero no se sentía bien con todo esto. Sólo deseo que algo sucediera, no importa lo que fuera, algo que lo liberara.
Un sonido en la puerta de un objeto que caía al suelo. Era Hisoka que traía una bandeja con medicinas y un pomo resbaló de sobre la superficie.
Muraki se levantó de sobre él, con un gesto irritado. Tsuzuki pudo respirar aliviado, sus deseos se hicieron realidad.
Hisoka los miraba asustado… recogió el pomo del suelo lo más rápido que pudo… pero ya era muy tarde. Muraki estaba sobre él. Le dio una bofetada sonora que lo lanzó a un lado de la pared.
Acto seguido Hisoka colocó la bandeja sobre el mueble, temblando un poco y salió de la habitación tan rápido como entró.Tsuzuki estaba perplejo… aún no salía de su asombro. Las cosas no salen como las deseas, pensó.
Continuaráaa...
