Disclaimer: Shokugeki no Souma fue creado por Yuto Tsukuda y Shun Saeki, yo no tuve nada que ver. El Omegaverse no tengo idea quién lo invento.

Fragancias y aromas

Capítulo 2: Pescado grillado.

Takumi Aldini nunca fue un emocionado de las dinámicas, mientras que sus compañeros de clase tenían todos una dinámica que querían ser, él estaría bien fuera lo que fuera. Por lo cual, no le molestó especialmente descubrir que su biología decidió para él la dinámica omega, tal vez durante su primer celo, hace solo unos meses, hubiese dicho que ser omega era lo peor, pero pasado el celo y tomados los supresores se encontraba bastante satisfecho. Tampoco es como si alguien en Totsuki pudieran olerlo, las reglas de la escuela decían estrictamente que todo estudiante presentado debía utilizar productos neutralizadores para evitar que los aromas de cada uno molestaran a la hora de cocinar.

Para Isami era algo más sencillo, su condición de beta hacía que su aroma natural a masa de pasta fuera tan sutil y ligero que un poco de crema neutralizadora en sus glándulas del cuello bastaban para ocultar su condición. Por otro lado, él como omega debía añadir jabón neutro a su ducha diaria y luego embetunarse en crema para evitar que su olor pasara la barrera. Aún así ambos hermanos estaban seguros que Takumi era el más afortunado, el agudo sentido del olfato era sumamente útil a la hora de cocinar.

Ambos hermanos entraron en la clase de cocina china y tomaron un lugar en el fondo del salón, viendo en el pizarrón una receta mientras el maestro se encontraba sentado en el lado listo para probar el producto final. Isami abrió el aceite de sésamo y se lo extendió a su hermano, Takumi lo acercó a su nariz e hizo su magia, desde su presentación había agarrado la costumbre de olfatear cada ingrediente a utilizar para asegurarse que crearan la armonía perfecta. La gente entraba con mucha calma pese a que ya la clase había iniciado y Takumi tomaba uno a uno los frascos de especias apartando los que sabía que funcionarían mejor.

Takumi hacía arduamente su tarea mientras Isami ponía el agua a hervir y empezaba a cortar algunas verduras. El omega tomó el último ingrediente que utilizarían, sentía un leve revuelto a su alrededor pero no quería desconcentrarse, sin embargo, al momento de oler el trozo de carne una fragancia extranjera llenó sus fosas nasales.

Eso es…

¿Pescado grillado?

Hizo una mueca y abrió los ojos luego de haberlos tenidos cerrados durante todo el procedimiento anterior. Levantó la cabeza, empinando la nariz lo más posible.

¿Por qué alguien haría pescado grillado? El maestro quería que hicieran arroz frito con puerco, el pescado no tenía nada que ver. Alguien sería castigado.

Sin embargo… Era un aroma sumamente atrayente y delicioso… tomaba más del olor, casi jadeando para obtener más. Tal vez fuera mala idea, pero aparentemente la persona que lo estaba haciendo había cocinado a la perfección el pescado en un tiempo reducido, su boca salivaba y una parte de su cabeza no dejaba de preguntarse si esa persona le dejaría probar aunque fuera un bocado.

Llevaba unos segundos ahogándose en el aroma cuando de pronto su nariz fue golpeada por una ráfaga de otras fragancias. Arrugó la nariz por la mezcla fuerte de almizcles, girando la cabeza para ver a Isami, pudiendo sentir el sutil olor a pasta fresca haciéndole enarcar la ceja. ¿Qué pasó con los neutralizadores? Isami también miró en su dirección y pudo notar cómo movía la nariz… Oh… Sus neutralizadores probablemente tampoco servían.

Ahora más angustiado paseó sus ojos por el salón, no sabía si su hermano era capaz de percibirlo, pero no olía sino alfas y betas en la clase, convirtiéndolo en el único omega del lugar. Esto se hizo más notorio cuando algunas miradas se dirigieron en su dirección.

Isami se puso frente a él y el rubio no pudo evitar gruñir levemente, por una parte no le agradaba sentirse "princesa" y por el otro pensaba arrancar con los dientes la glándula en el cuello del maldito alfa que se atreviese a lastimar a Isami. Podía sentir en el aroma de su hermano beta la ansiedad y los nervios, los demás no eran precisamente pocos, en una escuela de cocina donde las dinámicas no importaban y no tenías forma de saber la de tus compañeros, ¿cómo se iba a imaginar que no habría un solo mísero omega aparte de él en el salón? Tampoco podía comprobar esto de todos modos, otro omega bien podría haber faltado a clase.

Cuando un buen grupo de alfas se arrojaron en su dirección, sintió la adrenalina corriendo por su cuerpo, y agradeció a su omega interno ser lo suficientemente rudo como para no echarse atrás al estar su hermano en medio y el instinto de protegerlo. Sin embargo, pronto sus instintos de lucha dieron paso a la sorpresa, bajando rápidamente sus defensas, todos esos alfas se encontraban formando una suerte de barrera a su alrededor. Y pudo oler en ellos la protección, lo que le hizo preguntarse aún más qué diablos estaba pasando. El tumulto no le dejaba ver.

Como único medio de, posiblemente, enterarse de algo, empinó la nariz e inhaló toda la información que pudo, la peste a alfa con el sutil tono a beta le golpeó y casi le hizo retroceder, pero logró como pudo mantenerse erguido, lo suficiente como para reconocer algo y luego caer de golpe, sentado en el suelo en shock.

Ja ja… ja… No. Esto no podía ser. Se planteó volver a intentarlo para comprobarlo pero se rindió tan pronto como pensó las consecuencias.

Frente a toda su barrera había un puto alfa presentándose, un puto alfa en ciclo, que probablemente hace 10 minutos no tenía idea que era un alfa. ¡Fenómeno! ¡Todos obtienen sus dinámicas en vacaciones! ¡¿Por qué esto tenía que pasar ahora?!

Avergonzado trató que su aroma no diera a entender que había olido un alfa en ciclo, lo cual le afectaba horriblemente y le avergonzaba, cubrió su nariz con ambas manos y constató, con una mezcla de odio y ganas de fundirse con el suelo, que ese aroma a pescado grillado no era de ningún platillo sino de uno o una de sus compañeros.

Dios santísimo, ¿por qué le pasaba esto a él?

Isami le miró hacia atrás y su cara se tornó roja, Takumi se repitió en un mantra mental que no era su culpa, ¿cómo sabría controlar su olor si llevaba la mayor parte del tiempo con neutralizadores? Esperaba que su olor a "carne fresca" no hiciera que los otros alfas cambiaran de opinión en cuanto a protegerlo…

…¿Él olía a carne fresca? En este momento de pánico, de pronto se le ocurrió preguntarse a qué olía, no es como si pudiese saber su propia fragancia.

Aunque tonto y fuera de lugar, funcionó para hacer que sacara los instintos de su cabeza, haciendo que pronto no liberara feromonas.

Su paz mental no duró mucho, cuando volvió a ser consciente de su alrededor, pudo escuchar unas obvias peleas de dominancia, constató con horror que muchos de sus compañeros no olían como a querer una lucha. Ahora de verdad se sentía una princesa, una a la que le estaban haciendo un golpe de estado.

Podía oler como Isami estaba asustado como nunca y aun así estiraba los brazos tratando de protegerlo. Se volvió a poner en pie, sabiendo que ya no podría estar "al margen" una vez que llegara hasta su hermano.

Se armó de todo su instinto de protección y descubrió los dientes, listo para la pelea y muy asustado al mismo tiempo, en ciclo o no, este alfa no sería su perdición. Y mucho menos la de Isami.

El olor le golpeó una vez que consiguió estar a una distancia decente, el pescado grillado casi le había hecho temblar las piernas. No, esto no acabaría así, moviéndose hacia adelante a ciegas por la bruma del olor, la necesidad y el hecho de que su hermano estaba en el medio, consiguió pasar la mano por el hombro de Isami, dándole el mejor puñetazo que pudo asestar al alfa.

Mientras la mezcla de victoria y embriaguez por el aroma quemaba sus entrañas, tomó del brazo a su hermano en un intento de mantenerse conectado a Tierra. No estaba preparado para luchar de ese modo con sus instintos y todo se ponía muy difícil.

Se dio cuenta de pronto que estaba peor de lo que pensaba, al constatar que ante sus ojos todo pasaba en cámara lenta, al sentir el ruido de la puerta y como una persona le tiraba lentamente en dirección a la salida. Se preguntó de pronto si todo lo pasado habían sido minutos o segundos, y al borde del entendimiento logró tomarle la mano a Isami, lo único que le mantenía tranquilo.

Un olor estéril como a hospital empezó a aclarar su mente, y cuando se dio cuenta se encontraba sentado en una camilla, una manta sobre sus hombros y una mujer que identificó fácilmente como omega, hablaba tratando de hacerle un examen. Era como si su cerebro hubiese vuelto de la papilla a su forma regular, su hermano no tenía manta y respondía a la mujer con explicaciones de lo ocurrido, aún en un estado más metido en los instintos que en sí mismo, Takumi extendió la manta a Isami para que este se cubriera, aunque no sentía frío.

Isami le abrazó, el olor a pasta y preocupación le hizo feliz y confundido al tiempo, él no debería poder oler a Isami. Esto no debió pasar nunca.

Se frotó los ojos tratando de calmar su cabeza, la cual se sentía como si la hubiese remojado en un balde de agua helada. Y lo que más detestaba, más le confundía y más le hacía querer llorar en una clara muestra de sus instintos…

…Era que no podía quitar ese puto olor a pescado grillado de su cabeza.

-Fin del capítulo 2-

Fun fact: Llevo desde que publiqué el primero con este a la mitad y no me animaba a terminarlo xDUu en fin, no creo tener mucho que decir así que… Ojalá les haya gustado. Adieu!