Chantaje

Con pesar llegue a la torre Hokage en menos tiempo del que hubiera esperado sin ánimos de cumplir por lo menos por hoy, con mis deberes de ninja, pero resignado por el sello de ser llamado genio.

Una vez frente al despacho, di tres toques a la puerta.

-Adelante- Se escuchó del otro lado de la puerta. Pase sin más miramientos, para colocarme en frente del escritorio que había perdido el fondo repleto de papeles, como todas las veces que lo había visto.

-¿Me mandó a llamar Sandaime-sama?- Pregunté mientras mostraba mis respetos a la mayor autoridad de la aldea, con una reverencia.

-Si, por favor toma asiento- Respondió serio haciendo ademanes sin mirarme, enfrascado en sus papeles y trámites pendientes; mientras señalaba la silla.

"No parece una conversación corta"

-Me gustaría saber... ¿Cómo es la situación?- Empezó directo al grano, sin tapujos, relevando los papeles para apoyar su arrugado rostro sobre sus manos y su cansada mira sobre mí.

-Por favor, sea específico- Controlé mis inquietudes, y con todo el respeto que pude me dirigí, para evitar cualquier malentendido, pero sobre todo para evitar hablar de más.

El Hokage no tenía por qué enterarse si había solucionado rápida y eficazmente el problema.

-Sé que Fugaku y tú fueron hoy a la mansión Hyuga- Asentí nervioso, al darme cuenta que tenían sobre mí una estricta vigilancia, a pesar de actuar como doble agente, no tenían ni una pizca de confianza en mí. Como si supieran que todos los Uchihas nacen siendo traidores, comparación que me ofendió infinitamente.

-No sé de lo que hablaron, necesito tiempo para averiguarlo; pero estoy seguro de dos cosas-

-Te escucho...- Afiló la mirada, dando a entender que tenía su completa atención.

-Es posible que haya un espía infiltrado que está fugando información-No era mi intención perjudicar a la pequeña Hyuga, que a todas luces era víctima de algún manipulador, del cual no tenía ni pizca de idea de sus intenciones.

-¿Tienes pruebas?- Inquirió con mayor atención.

-No, solo es una superstición. Pero lo que realmente me preocupa de esto, es que no sé a quién sirva y para qué. ¿A los Uchiha? ¿A raíz?-

"Dudo que un espía se moleste en dar información a una niña de 10 años. Hay algo que aún no cuadra"

-También existe la posibilidad de que no sea a ninguno. ¡Esto es grave, no debemos permitir que se siga difundiendo la información!-

-Konoha esta vulnerable, si las demás naciones llegasen a enterarse, se desataría una masacre aun mayor- Compartía la preocupación.

"A toda costa debe evitarse una nueva Guerra Shinobi entre las naciones"

Levantándose para imponer aún más autoridad, y acercándose para más confidencialidad, dijo en susurros:

-Tu prioridad es buscar y erradicar al locutor del mensaje, utiliza el medio que necesites- Sabía que "el medio que necesites" no ameritaban medidas muy éticas de las cuales nunca me sentí orgulloso, pero que hasta la fecha nunca cuestione.

-Como usted ordene- Respondí.

-¿Cuál es la segunda cuestión?- Regreso a su asiento, más relajado.

-Mi padre y el clan están comenzando a sospechar de mi- El Sandaime soltó un suspiro, ambos sabíamos que el tiempo se agotaba y poco a poco no ahorcaba ante los sabios del consejo.

-Es entendible, como precaución disminuiré significativamente los reportes-

"Conociendo a mi padre, seguramente sospechara aún más"

-Asistiré a las reuniones, hoy se me ha negado la información del intercambio con los Hyugas, pero por el comportamiento de mi padre puedo deducir que no fue favorable - Dije a modo de seguir la conversación.

-Hiashi no me ha comunicado nada, ni siquiera una leve sospecha, he de intuir que también han sacado sus propias conclusiones. Intenta alejarte del clan Hyuga, pueden estar involucrados-

-Recabare la mayor cantidad de información posible- Afirme al Sandaime, quien asintió en satisfacción.

-Por hoy puedes retirarte-

-Entonces, con su permiso- Me levante de la silla y camine hacia la puerta, justo cuando había tomado el pomo, el Sandaime me llamo nuevamente.

-Itachi...- Su tono fue suave, con un tono melancólico. Un tono que me caló las entrañas.

Únicamente me mantuve de espaldas, a espera de que prosiguieran sus palabras.

-Nadie te culpara si decides apoyar a tu clan. Debes elegir una facción y ya no habrá marcha atrás...- Cerré los ojos y me mantuve parado sin mencionar nada al respecto.

-Me retiro- Dije, para salir rápidamente.

Una vez afuera mencione quedamente, recargado en la puerta a expensas de saber que nadie me escuchaba.

-Mi vida y lealtad están con la aldea...- Últimamente me estaba cansado de repetirlo sin que nadie me creyera.

Desperté de manera perezosa, incorporándome lentamente en mi habitación...

Un momento...

"¿Cómo llegue a mi habitación?"

Me ataco un agudo dolor en lo alto de la cabeza, tuve que llevar mi mano para intentar mitigar el profundo malestar. Respire e inhale repetidas veces para amortiguar el dolor, después de unos minutos las punzadas se redujeron a ligeros hormigueos.

Escuchaba un eco constante:" Haz lo que tengas que hacer"- decía sin dejarme en paz. De repente todo lo ocurrido en la tarde lleno mi mente de recuerdos y mi corazón de sentimientos; cada palabra, cada mirada intercambiada con aquella persona. La temperatura de mi cuerpo subió estrepitosamente y mi rostro se coloreo de carmín.

"Fui una descarada, Itachi-sama debe odiarme"

De la vergüenza ante mis actos, sentía que me desmayaría de nuevo.

El eco sonó de nuevo: "Haz lo que tengas que hacer"- haciéndome perder repentinamente el color que había ganado.

A mi mente vinieron las imágenes de la futura masacre, observe personas conocidas. Sasuke-san, Mikoto-sama y Fugaku-sama se encontraban mutilados en medio de la residencia principal de los Uchiha. Atrás de ellos se encontraba el asesino con cuchilla en mano; al observarlo detalladamente sentí que se me escapaba un poco de mi vida, él estaba llorando. Itachi Uchiha estaba llorando lágrimas carmesí, del color de los ojos que exhibía, al igual que la salpicadura de la katana que portaba.

Una vez más: "Has lo que tengas que hacer"-repetía la voz en mi cabeza.

-De acuerdo, haré lo que tenga que hacer- Me dije a mi misma, mientras una lágrima surco mi rostro, no aguantaba más esas espeluznantes imágenes que me atormentaban cada vez que cerraba los ojos.

La imagen desapareció difusamente y me regresó a mi habitación.

-Hinata-sama, ¿Ésta despierta?- Llamarón a la puerta con golpecitos.

-Adelante, Kô-san- Dije mientras rápidamente sequé mi mejilla para no dejar evidencias de los cambios extraños de los que era presa desde hace varios días.

-Me alegra mucho que haya despertado al fin- Hizo una pequeña una pequeña reverencia y acercándose a la cama.

-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?-Pregunté a mi guardián.

-Unas 4 horas-

"Deben de ser cerca de las 3 de la tarde"

Mire intermitentemente la ventana de mi habitación y a mi guardián buscando alguna abertura para poder escapar. Kô siempre había bueno conmigo, y a diferencia de los demás miembros del clan; incluidos mi padre, mi hermana y mi primo, me había criado dentro de sus posibilidades como a su propia hija.

-¿Tiene hambre?- Me atrapo observando de más la ventana y dirigió su mirada hacía allí. Me pareció ver duda en sus ojos, pero finalmente aparto su mirada sin reclamarme.

-M-me gustaría descansar un poco-

"Madre decía que los mentirosos se irán al infierno..."

-Me parece adecuado, me encargare de que nadie la moleste – Posiblemente mi padre le regañara cuando me regresarán al clan, y no podía sentirme peor de lo que ya me sentía; pero su regaño no sería tan malo como la muerte de todo un clan; y estaba dispuesta a soportar horas de regaños con tal de enmendarme.

-Gracias...- Lo decía de corazón, porque él no se creía mi mentira, ni yo la suya.

"Lo siento Kô-san"

Una vez que estuvo afuera, me dirigí rápidamente al armario, saque mi traje de entrenamiento, mis sandalias ninja y un sombrero.

Me cambie el kimono estrecho, por las mayas negras y la camisa de red. Por ultimo me puse las sandalias que padre me había proporcionado para cuando entrara a la academia. Además de un pequeño morral con cosas básicas; agua, dinero, abrigo, etc...

Sentí un doloroso tirón en el estómago, remordimiento de mentir. A Kô, a padre, al clan y a la aldea. Pero me había decidido salvar a Uchiha-sama, porque no había persona que amara tanto a la aldea ni que deseara tanto la paz, como él.

Sólo lo había visto en contadas ocasiones, reuniones y demás eventos sociales; y fuera de la plática de hoy jamás habíamos tenido contacto, ni siquiera éramos amigos. Pero verlo me producía una sensación que no sabía describir, no era desagradable pero tampoco me gustaba del todo.

Salté por la ventana de mi habitación, cuidando que nadie me vigilara, una vez estuve segura, me escabullí por una de las murallas de la parte trasera de la mansión. Esa en específico tenía un pequeño hueco debajo con barrotes, para permitir el desagüe en épocas de lluvia. Lo que nadie más sabía, era que uno de los barrotes estaba suelto del cemento, dejando el suficiente espacio para que un pequeño cuerpo pasara. Cuando era más pequeña siempre intentaba escaparme por allí, aunque mi madre siempre me cachaba.

"Aunque tampoco era difícil encontrarme, con el Byakugan..."

Poco a poco deslice mi cuerpo por el suelo, una vez del otro lado, volví a colocar el barrote, con suerte, nadie se daría cuenta nunca.

Regresaba a los barrios Uchiha después de la reunión con el Hokage. Las cosas se estaban saliendo de control y ya no quedaba tiempo para negociar, la matanza del clan sería el ultimátum. Posiblemente quedara menos de una semana para que el consejo pueda convencer al Sandaime de llevar a cabo la masacre.

Estas eran las consecuencias del odio, a esto nos había orillado la desesperación como clan. La venganza.

Solté un suspiro mientras entraba a la casa. Un aroma dulzón embaucaba el aire.

-Estoy en casa- Dije al entrar, mientras me sacaba las sandalias ninja.

-Bienvenido Itachi- Canturreo mi madre desde la cocina.

Me acerque al comedor, específicamente junto a la mesa; me detuve a admirar cada detalle como nunca me había dado el tiempo de hacerlo. Pase mi mano lentamente sobre una hendidura que habíamos hecho Sasuke y yo cuando estábamos jugando hace algunos años.

Un sabor amargo me inundo la boca y me picaron los ojos con ganas de soltar lágrimas.

Esta residencia pronto quedaría en el olvido de los demás al ser el lugar del asesinato del líder del clan. Pero para mí sería el eslabón de mi condena, el peso de las memorias que jamás podré olvidar talladas en cada baldosa, en cada puerta, en cada teja y milímetro cuadrado.

Dirigí mi vista a las estanterías, todas llenas de imágenes.

Sasuke sonreía, me quitaba el sueño por las noches ser la persona que le arrebataría esa felicidad. La persona que extinguirá la vida de una persona tan dulce y cándida como mi madre. El hijo que matara a su propia sangre.

"Soy un fracaso, como ninja. Pero también como hermano e hijo"

Sentí algo que nunca me había permitido sentir en una misión.

Miedo.

A mi mente llego la imagen de la heredera de los Hyuga: "Me encargare de ese destino"-fue lo que dijo. Por un momento me permití tener esperanza, creer en esas palabras. Y sentí un alivio impuro, impuro de saber que me apoyaba en las palabras de una niña que nada pintaba en la situación.

Pero el alivio permanecía.

Una voz ajena me saco de mis pensamientos, una voz muy conocida para mí.

-¿Te ocurrió algo bueno hoy, Itachi?- Pregunto mi madre con una sonrisa, mientras ponía la mesa. Venía con la olla de la comida, tomé los platos para ayudarle.

-¿A qué te refieres madre?-Pregunte a modo de continuar la conversación.

-Hace mucho tiempo que no te veo sonreír mientras estas perdido en tus pensamientos, ¿Será que por fin cumplirás el sueño de tu madre y me darás nietos?~...- Dijo pícara, codeándome "delicadamente" con la vivacidad que la caracterizaba.

Me sonroje, al verme atrapado pensando en lo que mi madre denominaba "una mujer".

"Seguramente será una mujer hermosa algún día"

No lo negaba, pero ese día no era hoy y yo no llegaría a verla convertirse en nada más que una niña decepcionada.

Otro codazo me saco, de nuevo; de mis pensamientos.

-¡Lo estás haciendo de nuevo!, mi Itachi está enamorado~ -

"Una vez que mi madre empieza, es imposible pararla"

Solté un suspiro.

-Me retirare a mi habitación a descansar un rato...- Me zafé de la situación bochornosa en la que me encontraba de la manera más amena posible.

-Se lo que intentas Itachi, no puedes engañarme ¡Soy tu madre!, pero está bien, no te me escaparas la próxima vez...- Me señalo con el cucharon, y me guiño "disimuladamente". Me apresure a llegar a mi habitación y cerrar para evitar a los curiosos. Solo mi madre era capaz de distraerme con la vergüenza.

"Trágame tierra"

Sin mirar atrás para no pensar en las consecuencias, me dirigí directamente hacia los barrios Uchiha. Me coloque el sombrero que había cogido, estaría en problemas si me identificaban en el camino, por lo menos hasta llegar a mi destino.

A estas alturas, alguien de la rama secundaria debió notar mi ausencia.

Acelere el paso.

Una vez estuve en territorios Uchiha, pase desapercibida.

"No me sorprende, mi presencia es sutil desde siempre"

La mayoría de las personas vestían colores oscuros, principalmente azul y negro, con unos toques decorativos de blanco. La selección de las ropas fue la adecuada, me felicite mentalmente para darme ánimos. Parecía que no prestaban mucha atención a los niños.

En poco tiempo llegue a mi destino, la mansión Uchiha. La residencia del líder del clan y toda su familia. Toque la puerta, poco tiempo paso hasta que me abrió una hermosa mujer azabache que nunca había visto de cerca, parecía confundida.

-¿Puedo ayudarte en algo?- Pregunto agachándose para intentar mirarme mejor, me quite la capucha.

-¡Hinata-chan!- Me abrazó fuertemente, sentía que fracturaría mis huesos- Tiene años que no te veo, te pareces tanto a Hana- Y la mujer sigo parloteando cosas incoherentes mientras repetía una y otra vez el nombre de mi madre. No tenía conocimiento de que mi madre y la matriarca de los Uchiha eran amigas.

-Es un placer- Me separe de manera pausada, incomoda de la repentina muestra de cariño.

-¿Dónde están mis modales?, ¡Pasa, por favor!-

-Con su permiso...- Me descalce y la seguí hasta la sala. Me indico que me sentara en un sillón, obedecí de buen gusto ante el aula cálida de la mujer, parecía alguien bastante confiable. Pero aun así tenía el presentimiento de haberla conocido antes.

-¿Qué puedo hacer por ti, Hinata-chan?- Me preguntó con una sonrisa gentil mientras me ofrecía té, yo solo negué con la cabeza.

-A decir verdad... vengo a devolverle algo a Uchiha-san, lo olvido en mi casa- Recé al sabio para que la mujer se abstuviera en su totalidad de cuestionarme la veracidad de los hechos.

-Ese Itachi, nunca ha sido descuidado. Lamento las molestias- Hizo una reverencia como disculpa. Me apresure a negar, realmente me sentía mal por mentir, pero era necesario. Una persona más a la lista.

-No me ha causado n-inguna molestia-

-Itachi está en su habitación descansando. ¿Quieres que le de lo que olvido?- Extendió sus manos.

-¡NO!- Me sobresalte pensando en alguna excusa más.

-¿Perdón?-Ladeo la cabeza.

-B-bueno, Itachi-sama- jugué levemente con mis dedos -Yo...- Cerré los ojos sintiendo el rubor cubrirme el rostro de la vergüenza, estaba dispuesta a desmantelar la mentira, sabía que nada bueno resultaba de mentir. Pero la risotada de la mujer me lo impidió.

-Jaja, no cabe duda de que mi pequeño Itachi es encantador...- La mujer parecía feliz, aunque no sabía la razón, quizá era de esas madres cuervo que presumían a sus hijos.

-Itachi-sama me auxilio cuando caí desmayada...- Continúe más segura, asegurándome de omitir ciertos detalles.

"Aunque claro que fue su culpa..."

-No tienes que decir más, lo entiendo. La razón por la que Itachi actuaba tan extraño...- Dijo despreocupadamente, moviendo las manos. Un escalofrió me recorrió de los pies a la cabeza. ¿Acaso ella lo sabía todo?

"¡Me descubrió!"

-Puedes pasar a su habitación, arriba a la izquierda, la primera puerta.- Dijo, cuando su risa desapareció quedamente.

-¿Eh?- Parpadeé confundida. La pregunta me había tomado desprevenida.

"Fue más fácil de lo que imagine..."

-¿No quieres?- Me levante rápidamente ante la pregunta antes de que cambiara de opinión, moví la cabeza rápidamente, afirmando. Mientras más rápido, mejor. Capaz y yo misma me delataba, con lo despistada que suelo ser al mentir.

-Con su permiso...- Dije mientras me encaminaba a la escalera.

-Espera Hinata- Mikoto-sama me detuvo justo a la mitad.

-¿Si?-Gire levemente para verla al pie de la escalera.

-Realmente, me alegro de que seas tú. Porque Hinata-chan es muy especial...-Era obvio que Mikoto-sama hablaba acerca de... mmm, bueno, en realidad no tenía idea de lo que hablaba; por lo menos no parecía saber nada de la masacre, pero la manera en que me miro, me dijo muchas cosas silenciosamente.

Una madre que quería salvar a su hijo de una vida llena de oscuridad.

Aun, estando en los barrios Uchiha, habiendo aceptado ayudar a detener la masacre; no entendía porque, tanto Mikoto-sama, como la voz de mis sueños; confiaban tanto en una persona como yo.

Sinceramente no lo entendía, pero sabía que su intención era pura. ¿Quién era yo para detener su ilusión?

Nadie, absolutamente yo no era nadie.

Ni como hija, como hermana o como heredera del clan. Pero por un momento decidí ser valiente, porque esas palabras eran más que un agradecimiento, eran una plegaria. Una que sentí terriblemente desesperada.

-Gracias, yo... ¡Hare mi mayor esfuerzo!- Mencione con la intención de apoyar la esperanza de la mujer, no mentía. Lo último que escuche fue una pequeña risa, antes de decir: "Mas les vale que me den más de uno".

Supuse que no venía al caso y que serían cosas de la mujer.

Cuando estuve frente a la puerta, dudé. Me estaba encarando al genio del milenio, y a un Uchiha. Si daba la vuelta, aún era hora de retractarme, hacer como si nada pasara, fingiendo que perdí realmente los recuerdos.

Justo cuando estaba a punto de darme la vuelta, la puerta corrediza fue abierta.

Se quedó mirándome fijamente, analizándome con la mirada y esperando a que anunciara la razón de mí visita, que estaba más que claro que no era bien recibida.

-U-usted olvido algo en la residencia Hyuga...- Entrecerró los ojos, mirando fijamente ambos lados del pasillo.

-No creo sea correcto que una señorita de familia noble, este a solas con un hombre en su habitación-

-Olvido algo realmente valioso...-Insistí.

Se hizo a un lado, dejando libre el paso, una vez que estuve dentro, el cerro la puerta. Asegurándose que no hubiera nadie más.

-Podría decirme ahora, ¿Qué es lo que olvide? Yo no lleve nada más que mi presencia a los suburbios de los Hyuga- Sonaba molesto, pero con un tono cauteloso decidió no acercarse. Como un tigre que espera acorralar a su presa para devorarla.

-Mis recuerdos...- Solté sin saber cómo iniciar.

-No entiendo su afirmación- Frunció aún más el sueño.

-Aún mantengo los recuerdos, tanto de esta mañana; como de los sueños acerca de la masacre- No contestó, pero las aspas giraron y su mirada se tiño carmesí haciéndome temblar.

-Desconozco lo que hizo para conservar las memorias, pero bastara hacerlo otra vez...- Me miro amenazante.

-No puede- Negué rápidamente sin dejarme controlar.

-No me llaman genio en vano- Menciono altivo.

-Aun si usted las borra, regresaran cuando despierte- O por lo menos eso esperaba de la voz misteriosa. Y estaba dispuesta a hacerlo tantas veces fuera necesario, aunque me matara los dolores de cabeza.

-Me parece perfecto...- Sigiló, puse las manos protectoramente delante de mí para mitigar cualquier posible arrebato de furia.

-Le ofrezco un... trato- No estaba muy segura si, trato, era la palabra correcta. Por lo menos la que usarían las personas moralmente correctas.

-La escucho...- No parecía muy convencido, pero no pudo negar su curiosidad.

-No diré nada, al clan o a ningún otro. A cambio debe hacer lo que yo le diga-

-¿Que ganare yo de todo esto?- Menciono desinteresado.

-Mi silencio...- Parecía meditarlo pero negó la cabeza.

-Eso no es un trato, aquí el único que pierde soy yo- Su tono era el de una persona ofendida. Ciertamente yo lo estaría.

-Eso no es un trato, porque yo lo estoy chantajeando ahora mismo-

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Respondiendoreviews.

Luz94: Tú fuiste la primera que me dejo un review del capítulo uno y también me dejaste uno en el capítulo dos, me haces muy feliz. Así que te mando saludos.

Alquiem:Gracias por leer el fanfic y dejarme un maravilloso review! Me ayudaste mucho resolviéndome la duda acerca de las edades entre Hinata e Itachi. Con eso ya me siento más segura al escribir. Respecto a hacer más largo el fic, es una decisión que tomare a lo largo de su desarrollo, pero planeo hacer una continuación.

Yuli2401: Gracias por tus maravillosas palabras, me hacen muy feliz. Me esforzare en el fic. Te mando saludos!

PD: ¿Tú cumpleaños es el 24 de enero?

Yue Yuna: Gracias por leer mi fanfic!

Definitivamente me esforzare en actualizar seguido, aunque no sé qué tanto.

Te mando saludos.

Astoria Grey: A mi encanta cualquier pareja que tenga a Hinata, tengo una severa obsesión con eso del shipping, me da gusto saber que te ha gustado la historia, te regreso tus besos xD.

Mila Mali: Saluditos! y gracias por leerme. Respecto a el epílogo, no lo hare. Pero es debido a que planeo hacer una continuación acerca de cómo van creciendo y como el sentimiento de amor se va transformando a través del tiempo.

SempiternalGhost: Gracias a ti, por leerme y por tus siento honrada de ser tu primer Itahina, una más ha caído *risa malvada*.

Te recomiendo Rojo y perla, escrita por mi senpai Okashira Janet.

México, CDMX a martes 18 de Marzo de 2017.

Actualizado: sábado 17 de febrero de 2018.