¡Hola! gracias por leer el capitulo anterior, estoy muy agradecida que les gustara.

Y para no hacerlos esperar, les dejo el capitulo 2

¡Disfruten!


Capítulo 2: No tenemos problemas familiares. Según mi tía Mabel es el estrés de la paternidad "repentina y forzada" y la rutina.

Desde que comencé ir a la escuela y conocí amigos. Descubrí por primera vez lo que es el estrés de verte en medio de la discusión de tus padres, por la experiencia de mis propios amigos y compañeros. Una realidad que yo lo viví de una forma no tan… buena.

La primera gran pelea de ellos, fue cuando tenía cinco años. Mi padre salió conmigo de casa, echando chispas y repitiendo maldiciones contra papá mientras me llevaba de la mano. En un movimiento rápido abrió el auto y me subió para ir a "comprar helados" al pequeño centro comercial de Gravity Falls, lo observaba desde el asiento trasero, mientras yo intentaba escapar de mi incomodo asiento de seguridad—Con seguridad extra, cortesía de papá—. Escuchando el primer reclamo sobre mi existencia. "No quería tener hijos…"

Fue apenas un murmullo, que hasta ahora no le tome importancia. Y es que muchas de las discusiones y peleas de mis padres fueron debido a mí… o en su defecto por el tío Stan, aunque pensándolo un poco más el principal problema en realidad no era yo, era su manera de plantear la forma en que ambos me criarían. ¿Mencione antes que ambos son padres despreocupados?

Siempre el pensamiento de que ellos fueran malos padres, era algo que estaba presente y que ellos no sabían, porque no merecía salir a flote, debía estar ahí en el fondo de mi corazón… y en especial mi mente. Es algo que no debe ser leído, o eso era hasta que papá nos llevó por error a un lugar donde se muestran nuestros pensamientos más sinceros, guardados en el lugar más recóndito de la mente.

Todo comenzó como una forma de realizar una"terapia familiar" al estilo Pines, según la llamo mi tía Mabel. Ella estaba realizando un doctorado para tratar los problemas de parejas y familiares, y decidió que debía usar una familia cercana para realizar su investigación. Nos entrevistó uno por uno, para luego juntarnos en la tienda de recuerdos.

—Ustedes definitivamente tienen problemas y de los graves. —Dijo con seriedad. —Pero tranquilos luego determinar el origen de todo, debo decir que no lo esperaba. —Comenzó a pasearse frente a nosotros, sumergida en sus pensamientos. —Dipper.

— ¿Sí?

—Eres un mal jefe de familia. —Le dijo sin rodeos. Él iba a debatir, pero ella se adelantó. —Estas demasiado dedicado a tus investigaciones con tío Ford, dejando de lado tu parte de esposo y padre. Quieres controlar todo, además de que tienes cambios de humor repentinos si algo no te agrada.

—Mabel, ponte en mi lugar. Si no fuera por mí esta familia sería un desastre. —respondió molesto.

—Eso es lo que tú crees. Estos chicos—Nos señaló a mí y a papá. —También puede tomar sus propias decisiones. —Ahora Bill.

—Soy un demonio, no tengo excusas. Esta en mi naturaleza. —Se adelantó papá.

—Bueno, pero eso no te da derecho a entrar a la mente de tu hijo cuando se te da la gana. O jugarle bromas pesadas a Dipper o Devon. —Eso sonó más como un regaño que a una observación. —Aun crees que tu familia, puede servir para divertirte.

—No lo voy a negar.—Tia Mabel, soltó un suspiró molesta.

—Y por último Devon. —Me quede en silencio. —Eres el típico adolescente independiente que no le interesa nada, ni nadie. Mientras que tu salgas beneficiado será mejor, sino es así, no sirve. Por ende ves a tus padres como personas a quienes puedes controlar.

—No es así. —Respondí con el ceño fruncido. —Siempre soy el que termina en medio de sus problemas, y no me lo busco.

—Apoyo en esto al pequeño Pinetree. —Dijo papá. —Él es demasiado bueno para ser un demonio siquiera, y esa es la descripción mía, cuando tenía unos... ¿doscientos años?

—Pienso que son demasiadas cosas, además del profundo sentimiento de soledad que tiene su hijo. —Menciono ella. —Ustedes debieron haber tenido otro hijo para que él no se sintiera tan solo.

Vi a mis padres perder el color de su rostro, con la observación de tía Mabel. Yo mire curioso su reacción.

—No es algo que este en discusión, Pines. —Dijo papá seriamente. El ambiente se helo de pronto.

—Bien. —Respondió estremeciéndose. —En lo que estábamos. Creo que salir y trabajar en equipo, algo así como acampar en el bosque, canciones alrededor de una fogata, caminatas al aire libre y cuentos de terror antes de ir a dormir bajo la luz de la luna y las estrellas. Puede ser un buen indicio para conversar sobre ustedes.


La caminata, el aire fresco, la suciedad y el trabajo en equipo nos vendría bien para fortalecer lazos. ¡Qué estupidez! Y aquí no hay señal de teléfono, lo veo y la gran X roja en la barra de señal está presente en mi móvil.

Ya habíamos montado el campamento en un lugar, lejos de donde viven las criaturas mágicas en el bosque de Gravity Falls, para evitar que dañaran o mataran a papá.

—No me gusta el bosque —Digo molesto cuando ya siento la sexta picadura de mosquito en mi brazo. —Además no sé en qué ayuda esto con nuestro problema.

—Primero no quiero quejas, segundo no huir por un portal. —Dijo mi padre, al ver a papá intentando abrir uno. Él bufo. —Tercero necesitamos esto. La presión de la rutina ha caído sobre nosotros.

— ¿Desde cuándo tenemos rutina? —Pregunta papá, mientras se sienta a mi lado y ve mi pantalla del teléfono, yo me muevo del lugar. —A menos que el resto de los humanos hagan lo mismo que nosotros.

—Bueno, no. Pero para nosotros ya es rutina. —Responde él—Criaturas mágicas, o de otras dimensiones, portales y demás, para nosotros es normal. Sin contar que convivimos con un demonio diariamente.

—Es decir, que al fin haremos cosas normales, como las personas comunes. —Le dije a mi padre. Levantando la vista del teléfono. — Eso suena interesante.

Él se acercó, confiscándome el teléfono. —Sí, y para eso vamos a guardar esto. El propósito es pasar tiempo en familia.

Tiempo en familia es igual a desastre en familia. Los Pines tienen una rara atracción hacia los problemas, cometer delitos y cosas de otro mundo. Así que esta vez no fue la excepción. Luego de quedarnos sin agua y alimentos —En menos de un día—, ser invadidos por animales y picados de mosquitos. Huimos del lugar debido a que sin saberlo destruimos un mini pueblo de pequeños seres que querían cobrar venganza. Durante nuestra huida caímos en una cueva, que de no ser porque papá amortiguo el golpe con uno de sus poderes, que nos salvó apenas, ambos morimos.

—Excelente tiempo en familia —Ironice cuando ya la adrenalina por la caída bajo de mi cuerpo. Ambos me observaron molestos ¿Qué importa? además es la tercera vez en menos de dos meses que un teléfono mío se destruye a manos de algo extraño o de mis padres.

— ¿Cómo salimos de aquí? —Pregunto mi padre.

—Intentare abrir un portal-

— ¡¿Por qué no hiciste eso antes?!—lo cuestione enojado, interrumpiéndolo y atrayendo la atención de ellos. Sí, es el principio de mi arremetida contra mis tutores, porque incluso decirles padres resulta complejo.

— ¡Eso es lo que intente, pero este lugar anula mis poderes!

— ¡Por supuesto si has intentado hacerle daño a este valle desde el principio de los tiempos! —Respondo exasperado. — ¡Eres un completo idiota! —Siento un extraño poder surgiendo de mi pecho y una fuerza inexplicable enviando a papá sin siquiera tocarlo contra una de las paredes de la cueva.

En un abrir y cerrar de ojos mi padre me tiene sometido bajo un arma, que siempre veo en las manos del tío Ford, se ve demasiado asustado.

— ¡T-te quedaras ahí y en silencio! — ordena en voz alta, veo que sus labios tiemblan. — Con cuidado toma mi muñeca y pone una pulsera, que brilla en simultáneos colores. Baja el arma con que me retenía y me ve a los ojos. "Se supone que es humano, nunca demostró poderes ¿Por qué ahora?" el mismo tipo de murmullo llego a mis oídos, al igual que hace años, pero él nunca movió los labios.

Quede sentado pensando en todo los acontecimientos, mientras veo a mi padre a socorrer a papá. Vaya paseo familiar, un desastre total. ¿No podría empeorar más?

—Traidores —Dice una voz que retumba en la cueva.

Ni siquiera debí pensarlo.

Nos quedamos congelados en nuestro lugar, buscando el lugar de donde proviene esa extraña voz de ultratumba.

—El destino los ha traído aquí, por no ser sinceros entre ustedes. —Vuelve a decir. Papá bufa, genial ahora un ente del destino nos ataca.

—Mason Cipher-Pines —Dice primero. No reconozco el apellido de inmediato. —Quién lo diría te desposaste con tu peor enemigo, y además tuvieron un hijo, un verdadero traidor. Y miren ¿a quién tenemos aquí? Bill Cipher-Pines, juraste odio eterno por esta familia y mírate… una vergüenza para tus colegas. —Y sentí una mirada sobre mí, penetrante y helada. —Devon Cipher-Pines, el engendro. Eres un verdadero demonio, esa mezcla perfecta entre un ser imperfecto y otro demoniaco, resultando más peligroso que tu antecesor. Esos pensamientos destructivos, humillantes, incluso sobre tu propia familia… que luzcan y brillen esos sentimientos. De ustedes los traidores.

Una fuerza nos hizo caer hasta lo más profundo de nuestras conciencias, ahora entrelazadas. Descubriendo los pensamientos más sinceros que teníamos; no me gusto lo que vi, no me gusto lo que ellos tuvieron que ver.


Suspire cansado, ha pasado una semana desde nuestro paseo familiar, que resulto en el peor desastre de la familia Pines, desde que el tío Stan regreso a al tío Ford por el portal. La tienda de recuerdos ha estado vacía gran parte del día, no me sorprende que alguien quisiera visitar este lugar, la campana de la puerta me alerta, pero no me interesa ver quien es, prefiero estar mirando a la nada, como la pantalla quebrada de mi teléfono.

— ¿A quién tenemos aquí? —Levanto la vista de mí destruido teléfono, cuando escucho esa voz tan entusiasta, como la de papá.

— ¿Tía Mabel? — pregunto, no reconociéndola de inmediato. Esta luciendo un nuevo corte cabello, aunque siendo sincero luce horrible.

—La única e inigualable—Responde. Apoyándose en el mostrador. —Supe que estas castigado por dos semanas. Hiciste enojar a Dipper de la peor forma. —entorne los ojos con fastidio. —Vaya, que estaba enojado contigo y Bill cuando hablamos por teléfono.

En realidad él no estaba enojado después, decepcionado sí. Al igual que papá… en especial papá que no ha interrumpido mis pensamientos desde ese día.

—Tía Mabel, ¿tan malo es creer que mis padres son malas personas? —Pregunte cabizbajo, continúe observando mi teléfono destruido. Para no mirarla a los ojos, eso mismos que tiene mi padre.

—Ellos aún son novatos en cómo tratarte. Debes comprenderlos. —Respondió. —Piensa que nunca planificaron tenerte en sus vidas.

—Gracias. —Le dije con ironía.

—Lo siento, Devon. Pero si quieres que sea sincera contigo, debo decirlo. —Dijo ella mirándome a los ojos. —Hace mucho que no escuchaba a mi hermano llorar, y realmente me preocupe. Además cuando hable con Bill, no lo había visto tan deprimido desde… bueno prefiero no recordarlo. —Hizo un además con las manos, frunciendo ligeramente el ceño. —El punto es que nadie elige a sus padres.

Eso no fue el mejor consejo, no iba a pensar diferente sobre ellos, porque debía conformarme con lo que me tocó vivir.

Cuando ella se retiró, el día en la tiendo continuo igual, y nadie más de mi familia apareció para ver como marchaban las cosas. Suspire con cansancio, por enésima vez ese durante la tarde. Una vez que cerré todo pase a la sala para ver un poco de televisión, y me encontré con el "Muro de los fracasos de Devon".

El muro de los fracasos lo acomodaron en un lugar referencial de la sala. En realidad yo lo llamaría el muro de la vergüenza, y en este tipo de cosas era como yo pensaba sobre ellos. Bufé cuando vi todos y cada uno de los momentos más vergonzosos y peores de mi vida, desde el jardín de infantes hasta mi peor calificación, la redacción sobre mis tutores. Donde me gane una gran roja F, por no ser serio con mi trabajo.

No sé en que consiste en que me humillen de esa forma, además de la poca ¡qué digo! nula privacidad que tengo con papá y la relación tensa que conservo con mi padre por sólo ser él.

Sin encontrar nada bueno en la televisión, decido que ya es hora de comer algo e ir a la cama. No tengo ánimo de seguir dando vueltas por la casa. Apenas pongo un pie en la cocina me encuentro con mi padre, está durmiendo sobre el teclado de la computadora, y es que después de que nos topamos con ese ente del destino, tampoco habla con papá y la alianza en su dedo meñique emite un destello casi blanco, como si estuviera a punto de desaparecer.

Fui analizando esa unión de mis padres. Llama normal y color celeste, es como normalmente estaba, pero desde el día que regresamos de allí, ambos se han mantenido en un celeste pálido, casi pareciendo un anillo normal.

Se queja ligeramente y prefiero despertarlo. Él me ve confundido.

—Te quedaste dormido. —No responde inmediato, pero se levanta del asiento lentamente.

— ¿Cenaste? —Pregunta.

—No. Aunque me preparé algo rápido. —contesto. Él asiente, sus movimientos parecen erráticos e indecisos, sé que no quiere estar conmigo en el mismo lugar.

Comienzo a buscar en los muebles y el refrigerador para cocinar algo rápido, sin importarme mucho por su presencia.

—Lo siento mucho, Devon. —Dice de pronto rompiendo el silencio de la cocina. Yo me congelo en el lugar, pero me mantengo de espaldas a él. — Era muy joven cuando llegaste a mi vida. Y no ayudo mucho que Bill no supiera nada sobre lo que ocurría. La combinación de joven e inexpertos, venían excelentes para nosotros, además de otros factores que acompañaron tu llegada.

— ¿Qué edad tenías?

—Diecisiete. —Yo asentí, él paso por mi lado para sacar algunas cosas del refrigerador.

— ¿Por qué decides contarme eso ahora? —Pregunte.

—Fueron momentos difíciles, Devon. —respondió, mientras comenzaba a cocinar. —Considera que un día tienes una vida relativamente normal, y te reencuentras con alguien indeseable… ocurren cosas que no esperabas en menos de un año… —Se le ve más pensativo de lo normal y hace una pausa. Esto es algo que no he escuchado antes. —…Te enamoras y te das cuenta que tu vida está en sus manos…—Sus ojos comienzan a cristalizarse, nunca antes lo había visto así. Se detiene, emitiendo un quejido débil, avisando que pronto se quebrara. —Cuando supe que venias en camino, estaba solo y asustado… esperando que un milagro me salvara.

—Dipper… —la voz de papá se hace presente en la entrada de cocina. Ambos se ven indecisos, pero mi padre toma la iniciativa lo abraza y esconde su cara en su cuello, comenzando a llorar. No es común este tipo de muestras de afectos en casa, debo decir que lo común es escucharlos hablar sobre matemáticas y física cuántica. Además de comportarse como niños.

Prefiero retirarme del lugar para darle espacio a ambos. Aunque papá no me deja, toma la manga de mi camisa haciendo un ademán para unirme a su abrazo, pero cuando lo hago caigo todo se vuelve gris. Estoy en el Mindscape. Papá me mira en su manera no física, flotando alrededor de mí observando de manera inquisidora.

—Te quedaras aquí para reflexionar un poco. —Y desaparece dejándome aquí.

Mi única reflexión es que no aprendí nada con lo que sucedió. No pueden esperar una disculpa de mi parte porque ni fueron capaces de comportarse conmigo.

—Se llamara Devon… —Una voz suave y débil se escucha mostrándose poco a poco una escena desgarradora. Un lugar que parece estar en ruinas y mi padre, uno más joven del que conozco. En el suelo, débil y un demonio burlándose de él. —Yo lo cuidare con mi vida. ¡No importa lo que hagas, Bill! Te enfrente antes y gane. Ahora no será la excepción. —Siempre desafiante ante el peligro.

"Fueron momentos complicados"

Esta no es mi mente, es la de mi padre.

La escena desaparece rápidamente para dar pie a otra.

—Tengo mucho miedo… —le dice a papá, ambos están en lo más profundo del bosque, él está sudando, temblando, y las lágrimas en su rostro corren sin parar. —Es muy pronto para que llegues, pequeño. —Dice apoyando la mano en su vientre, no muy notorio.

—No debiste haber salido a caminar. —Dijo papá con una sonrisa burlesca, mientras apoyaba la cabeza y la espalda de mi padre en su pecho. —Respira profundo y relájate, estoy aquí.

— ¿No te iras? —Pregunta él, casi desesperadamente.

—No, me quedare aquí con ustedes.

—Prométeme que no te iras, Bill. Que te quedaras con nosotros. —Dijo rápidamente, antes de que su rostro mostrara señales de dolor.

Y papá extiende su meñique. —Te propongo un trato. —él lo miro, jadeando debido al dolor. —Te entrego mi alma, y tú me entregas la tuya.

— ¿Cuál es… la… trampa? —Dice entrecortadamente.

—Si ambos somos almas gemelas sobreviviremos a este trato, pero si no ambos morimos al instante —Responde. — Si llegamos a sobrevivir, tendrás vida eterna conmigo, Dipper. Es un trato de almas entrelazadas, jamás podre irme de tu lado, ni tu del mio porque de esto depende nuestra vida. Nuestras almas estarán condenadas al infierno, si alguna vez morimos por razones externas.

—Es… riesgoso…—El extendió su meñique y un débil fuego azul cubría su dedo.

—Pongo en juego mi vida también.

—Idiota…—responde mi padre. Y engancha su meñique con el de papá. El fuego cubrió ambas manos dejando al descubierto las alianzas que actualmente están presentes en sus dedos. —Es un trato, Bill… pero deberás buscar la forma en que soporte esto, porque o sino yo mismo te mataré.

—Dolores de parto, puedo con eso. —Dice con confianza y recibe un codazo en sus costillas. Dejándolo sin aire.

—No te burles, ya quisiera verte… en mi lugar. —dijo molesto. —Espero valga la pena haber llevado esto hasta el final…

"Creo que cometí un error"

Desperté en mi habitación, saliendo del Mindscape. Me levante despacio recordando mi intromisión a la mente de mi padre, eran las de dos de la madrugada y pensé que tal vez sea momento de aclarar las cosas.

— ¿Papá? — pregunto, mientras toco la puerta de su dormitorio. Sin embargo nadie responde, deben estar durmiendo, entro con sigilo. Él está durmiendo profundamente, pero papá no está aquí. Veo una nota que avisa que esta noche tiene "asuntos pendientes que tratar", me estremecí con lo leí, eso no puede significar nada bueno.

— ¿Devon? —Pregunta soñoliento, cuando dejo la nota sobre la mesa de noche. Se sienta aletargado en la cama y me mira curioso. Es ahora o nunca.

—Sí. Oye sé que he dicho y pensado cosas malas. —Comencé diciendo, pero sin querer verlo a los ojos. —Y que tú has dado y arriesgado mucho por nuestra familia.

—Devon, yo nunca quise tener hijos. —Dice seriamente. —Pero cuando supe de ti, decidí que lo daría todo, o al menos haría mi mayor esfuerzo para no decepcionarte.

—Bueno… —Contesto y añado; —Aunque podrían dejar de avergonzándome en primer lugar. —Le digo —Es un poco humillante.

—Haré lo que pueda. Sólo dime si algo te molesta. —responde.

— ¿Y podrían eliminar el recordatorio de mis fracasos de la sala? —Pregunto.

Él comenzó a reír a carcajadas. Yo no le vi lo divertido

— ¡¿Qué es tan divertido?! —pregunto indignado, pero el ríe más fuerte.

—No me pidas tanto, Devon. Además tú siempre quieres ser tan perfecto, que si pongo tus logros en la sala, no quedaremos sin espacio. —Dice mientras se seca una lágrima del borde sus ojos y continúa riendo.

— ¿Al menos puedo tener un nuevo teléfono?—Pregunto. Hay cosas que nunca podre cambiar.

Y el ríe más fuerte. — ¿Otro más?, eres tan divertido. Si hace dos semanas te compre uno.

—Pero ya no tengo. Esta destruido.

—Para tu cumpleaños

— ¡Falta una semana!

—Puedes sobrevivir una semana, sin decirle a tus seguidores lo que estás haciendo.

— ¡No puedo, no me entiendes! —Exclamo exageradamente —Soy un adolescente que tiene una reputación en la red.

—Hablas como tu papá. Quizás te parezcas más a mí, pero tienes una personalidad muy ególatra, igual que la de él. —Observa con una sonrisa.

Nos quedamos en silencio, y me abraza sin previo aviso. Las muestras de afecto son algo escasas en nuestro hogar. El agarre de sus brazos en mi cuerpo se hace más cercano y puedo sentir las lágrimas de mi padre en mi hombro, escuchando nuevamente ese murmullo.

"Llegaste para cambiar mi mundo... y hacerme una mejor persona."


Muchas gracias por leer.

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