Capitulo 2
El fuerte olor de madera chamuscada se había aclarado un poco y los vikingos, entre fuertes sollozos, prepararon a los difuntos para darles un entierro digno, mientras tanto Spitelou, el hermano del jefe, organizo una junta en la cual todos los guerreros sobrevivientes tenian que asistir y para ello se tendrán que presentar en "El Gran Salon" donde se encontraba Stoiko y su mejor amigo Bocon para arreglar asuntos de suma importancia:
-Tenemos que atacar Roma, despedazarlos, humillarlos -esta claro que Stoiko primero toma manos a la obra antes de pensar bien lo que puede ocasionar y este es uno de esos casos, pero ¿Tendra razón?, es decir, primero: no avisaron, pues de una guerra todo involucrado se tenia que enterar, segundo: no había lógica, si provoco algo en aquella ciudadela debieron haberla olvidado, tal y como lo hiso el, tercera: porque el escándalo, con una platica todo se arreglaba, bueno casi todo -esto no se va a quedar asi- volvio a hablar, la expresion en el rostro, del ya cansado y viejo vikingo, era la mas temible y horrorosa que su amigo jamás presencio de el y eso, tenia que admitirlo, lo asustaba un poco, y antes de que reclamara, de nuevo, una voz muy familiar se hiso presente en la tensa y silenciosa sala:
-No, aun no podemos atacar- los presentes se abrieron paso rebelando a un joven de cabello castaño y ojos verdes, era Hipo -no podemos atacar aun, y tu lo sabes -para haber dicho lo anterior Hipo tuvo que reflexionar cada palabra, para que asi, su padre no se enfadara, de la peor forma, claro, de que se iba a molestar, le quedaba muy grabado. Hipo había cambiado demasiado, podrá decirse que ya no era el testarudo pescado parlanchin que consideraban antes y eso ayudo demasiado a Stoiko, no solo a el sino a todo el pueblo, pero si hubo un cambio que no agrado mucho a sus amigos: cambio su estado de humor. El muchacho ya no era alegre, si lo era, pero no como antes, ¿Qué lo cambio?, solo Odin lo sabia. Se guardo un momento de silencio antes que la discusión regresara:
- Si, lo se, es lo justo nos invadieron si aviso alguno-
-Pero tu lo sabes, y siempre a sido asi, los romanos no pelean limpio-
-Stoiko, no frecuento decir esto , pero tu hijo tiene razón- se entrometió Bocon –los romanos se llevaron todo, tenemos que recuperarlo de otra forma y esperar a que bajen la guardia-
-¡¿Pero como lo sabremos Bocon!- el pelirrojo comenzaba a perder la paciencia
-Calmate, tenemos que idear una estrategia para darnos mas tiempo-
-Pero Bocon, no tenemos mas tiempo, si no hacemos algo moriremos de hambre-
-Por hoy ya fue suficiente tenemos que descansar, los próximos días no será nada sencillos-
-Si, creo que tienes razón- dijo a regañadientes –todos regresen a sus casas, aun quedan asuntos por resolver-Bocon al igual que Hipo dibujaron una sonrisa de satisfacción pues era un echo que el líder no tomaria riesgos innecesarios tan pronto, o eso creían.
Hipo camino por lo que quedaba de Berk para pensar algo, cualquier cosa que pudiera ayudar a su padre, pero todos sus pensamientos desaparecieron por el dolor que sentía, no era una jugada muy limpia lo que los romanos habían ocasionado, y eso sin duda lo molestaba, su padre no era tonto y sabia perfectamente lo que tenia que hacer pero no era momento, como dijo Bocon primero hay que preocuparse por lo que se necesita. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando una gran bestia negra se le acerco y comenzó a olfatearlo y entre risitas Hipo hablo:
-Jajaja…Chimuelo, jajaja para …. vamos – las débiles pero contagiosas risas del chico se detuvieron cuando presto atención en lo que Chimuelo había clavado la vista e Hipo sabia que el dragon no dejaria de insistir hasta que descubriera de donde provenia aquel diferente aroma –bien , lleguemos a casa y te muestro lo que he conseguido-
No paso mucho para que se detuvieran en la entrada de su hogar y muy a su pesar el dragon paso solo por la curiosidad de lo que su jinete traia entre manos; al ver que el joven se detuvo sobre la mesa decidió estudiar cada movimiento que hacia y al desenvainar la espada sus ojo cambiaron por completo, sabia que esa cosa solo traería problemas; al ver el estado en el que se encontraba su dragon Hipo desidio volver a envainar la espada, podría darle un vistazo mas tarde ahora tenia que tranquilizar a Chimuelo:
-Bien amigo tranquilízate, mira- se aseguro que el drago observara que guardo la espada –ya no habrá problema- después de esto Chimuelo salió e Hipo subió a su habitación a descansar y antes de tirarse a la cama, dejo, en una pequeña mesa de noche, la espada.
Pasado el tiempo, Hipo despertó y tomo asiento al borde de la cama, no tardo mucho en percatarse que algo se reflejaba en la mesa de noche y decidió acercarse, observo atentamente, el resplandor venia del mango de la espada, la tomo y supo, por la ausencia de Chimuelo, que era momento perfecto para estudiar la espada; el mango tenia piedras incrustadas además de una escritura la cual decía "Tiberius", de seguro era el nombre del joven y alguien muy importante, lo suficiente para que tuviera detalles tan complicados, esperen ¿Alguien que?, o no, no podía ser, si el hombre tuvo lugar en los asuntos políticos, era seguro que volverían a invadirlos, Hipo estaba decidido, esto tendría que areglarse.
