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Desde que Comencé a Amarte
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Desclaimer: los personajes y todo lo referente a Naruto, sólo le pertenecen a Masashi Kishimoto.
-diálogo-
"Pensamientos"
N/A: holis! Estoy de regresooo! Disculpen el atraso pero fue difícil adaptar este capítulo! Pero bueno, ya lo he traído para todos ustedes. Muchas gracias por los reviews que me dejaron, estaba super contenta cuando los vi y espero que no se decepcionen de este cap! Y ahora los dejo para que lean!
¡Esta adaptación se la dedico a Eymi por crear tan fabulosa historia y a mi hermana menor por todo su apoyo en todas mis historias!
Capítulo 2
-Hyuga-san podría repartir los exámenes- pidió el profesor señalándole la pila de hojas sobre su escritorio, mientras luchaba por encender su cigarrillo.
-¡ha-hai!- dijo Hinata y se dirigió al escritorio del profesor para tomar las hojas.
Era de mañana, y se encontraban en clase de Historia a punto de realizar el examen que se había pospuesto dos semanas atrás porque al profesor Asuma le había dado fastidio de realizar.
-Asuma-sensei si quiere, le presto mi encendedor- le ofreció un estudiante de mirada aburrida y cabellos negros al hombre.
-¡Ah! gracias Shikamaru- agradeció Asuma tomando el pequeño aparato de plata y logrando encender por fin su primer cigarro del día.
Hinata iba entregando los exámenes uno a uno, sin la concentración necesaria por lo que cuando llegaba a la última columna, sus pies como cosa rara se tropezaron y las hojas se esparcieron por todos lados.
Las carcajadas no se hicieron esperar y sus mejillas se colorearon de un intenso rojo por la vergüenza que estaba pasando, así que con la ayuda de su amiga Kurumi logró recoger el desastre, terminando de entregar todas las hojas.
Con la pena saliendo por cada uno de los poros de su piel, se sentó en la misma silla en la que le habían asignado desde principio de año y justo cuando dejó caer su cabeza a la mesa sintió la mirada fija de alguien sobre su nuca.
Levantó los ojos.
Era Naruto con una sonrisa encantadora y sus labios deletreando "que graciosa eres".
Se ruborizó completamente como un semáforo. Y enterró su cabeza con más fuerzas en la mesa, ocultando sus ojos con su flequillo negro.
-muy bien, pueden comenzar- anunció Asuma recostándose de su silla y botando la colilla del cigarro en el cenicero encima de su escritorio.
Y así fue como consiguió su primer examen con una nota inferior a 90.
¿Cómo se preguntarán?
Pues su cabeza no tenía más que la mirada divertida de Naruto, lo que le hacía confundir algunas respuestas y que perdiera cualquier concentración o preparación que hubiese tenido.
-¿Por qué? ¿Por qué tuve que caer ante la tentación de Ninja Sangriento 5?-
Hinata observó a su amiga Kurumi lamentándose en la mesa al lado suyo, con unas marcadas ojeras bajo sus castaños ojos que no apartaban su vista del 55 que ponía su examen.
-te dije que era adictivo, pero no me escuchas- le dijo Kiba acercándose a las mesas de ambas en compañía de Shino.
-¿ah si? ¿Y cuanto sacaste tú geniecito?- preguntó Kurumi guardando su examen dentro del bolso y mirando a Kiba con mala cara.
Una sonrisa perruna apareció en los labios del moreno a la vez que le mostraba con orgullo el 89 que sobresalía en el examen, la pelirroja sólo bufó molesta mientras se cruzaba de brazos.
¿Cómo aquello era posible?
-si q-quieres, la próxima vez estudiamos j-juntas en mi casa, Kuru-chan- dijo Hinata con una sonrisa tratando de animar a su amiga –l-lejos de cualquier v-videojuego-
-¡Sí! ¡Sí! Me encanta estudiar contigo Hinata- dijo la chica abrazándola efusivamente dándole un toque exagerado -¡siempre haces galletas deliciosas!-
-¿nosotros también podemos?- preguntó Kiba poniendo cara de cachorro abandonado.
Hinata asintió con la cabeza un poco más contenta.
-¡Asuma-sensei exijo que me cambie la nota!-
El reclamo de Naruto resonó por todo el salón de clases, llamando la atención de todos los estudiantes.
El rubio agitaba enfurecido su hoja de examen en la que lucía un pulcro 50, a su lado estaba Sasuke con cara de pocos amigos y Sakura mirándolo de forma reprobatoria, ¿por qué no simplemente se conformaba como todos los demás?
Ella también quería quejarse por no haber sacado un 100, pero ni modo, no se le podía hacer nada, tenía que conformarse con aquel desagradable 98, nota que parecía perseguirla como una maldición.
-Naruto, deja de berrear- explicó Asuma botando la colilla del cigarro y chequeando su reloj de muñeca -esa es la nota que sacaste y punto-
Sin tiempo para réplicas el timbre anunció el comienzo del recreo y a una velocidad impresionante Asuma ya había desaparecido por la puerta.
Hinata observaba de forma distraída como el rubio se iba en compañía de sus amigos, y como en sus ojos azules la sombra volvía a hacer acto de presencia.
Más tarde, en el comedor
-¿qué tanto piensas Naruto?-
-en una persona rara y graciosa- respondió sin darle importancia mientras se llevaba unos cuantos fideos a la boca.
Los ojos verdes de Sakura lo miraron sin comprender por unos segundos, pero luego desecho aquello y le dio un sorbo a su soda dietética.
-¿Qué tal la película con el teme el sábado?- preguntó el rubio con una sonrisa al ver como la expresión en el rostro de Sakura se iluminaba.
-¡estuvo muy buena!- le dijo Sakura mucho más animada comiendo de su almuerzo –y eso que no me gustan mucho las películas de acción-
-¿en serio~ttebayo?- preguntó Naruto embargado de la emoción de la chica.
-la hubieses visto con nosotros, dobe-
En esos momentos, Sasuke se acercó a la mesa con una bandeja de comida y una expresión de indiferencia en todo el rostro. Las mejillas de Sakura se colorearon un poco y le señaló un puesto vacío a su lado.
-tenía cosas importantes que hacer, teme- se defendió Naruto dándoselas de adulto ocupado, que no convenció a nadie.
-traducción, jugar videojuegos hasta el día siguiente- dijo Sasuke con una sonrisa de medio lado y tomando una porción de su tazón de arroz, su alimento predilecto.
-eres un…- dijo Naruto con rabia y fulminando con la mirada al Uchiha el cuál le correspondía.
Sakura soltó un suspiro audible, ya iban otra vez con sus peleas.
Se llevó un mechón de cabello tras su oreja y entonces recordó algo importante, por lo que miró al ojiazul con curiosidad.
-Naruto, escuché que te castigaron ¿es cierto?-
El duelo de miradas se detuvo abruptamente cuando Naruto desvió la mirada hacia Sakura con un poco de pena, pues en el rostro de la chica apareció una mueca que dentro de unos segundos sería un regaño seguro.
-si… algo así…- dijo Naruto pasándose una mano por los desordenados cabellos y con una sonrisa de culpabilidad –digamos que Ebisu me las está cobrando-
-hmn, dobe tenías que ser- soltó Sasuke con arrogancia y ladeando su rostro.
Naruto lo miró con mala cara destapando su tercer pote de ramen instantáneo sabor a pollo.
-¿y de que va el castigo esta vez?- preguntó Sakura ya un tanto acostumbrada a las malas conductas de su amigo y evitando otra batalla campal.
-tengo que ayudar en el club de teatro hasta el final del semestre- explicó el rubio de forma dramática –¡por lo que perderé mis prácticas de fútbol!-
-pero no puedes faltar a las practicas usuratonokanchi*- le recriminó Sasuke con una voz seria que captó toda la atención de la pelirosa.
-¡ya lo sé! ¡Pero el imbécil de Ebisu no quiere entender!- se defendió el ojiazul.
Claro, que lo sabía, el entrenador le quitaría su puesto de titular si faltaba a mas de dos prácticas y como le había costado conseguir aquel puesto.
Sasuke lo observó por unos segundos en silencio, mientras se terminaba su comida.
-hablaré con el entrenador, le convenceré para que tengamos prácticas el fin de semana y para que hable con Ebisu-
Naruto y Sakura lo miraron con los ojos abiertos de par en par. ¿Sasuke había dicho algo amable?
-teme ¿te sientes bien?-
-claro que estoy bien, imbécil-
-entonces, ¿por qué me ayudas?-
El pelinegro frunció el ceño, eso le pasaba por hacer un buen gesto, una cara de idiota y el hecho de tener escrito en la frente "el peor amigo del mundo".
-porque como capitán no puedo permitir una derrota con un delantero que no haya practicado- mintió como algo obvio y de forma tajante.
Una sonrisa se formó en los labios de Sakura, acompañados del rosado en sus mejillas. Aparte de guapo e inteligente, Sasuke podía llegar a ser muy amable.
Naruto sólo observó con cierta incomodidad como Sakura no apartaba su vista del pelinegro, sintiendo un poco de coraje por haber recibido ayuda del susodicho.
Aquello apestaba.
En el teatro
Llegó todo lo pronto que pudo, con su uniforme de colegio desordenado, su cabello despeinado y corriendo a toda velocidad para llegar a tiempo a su castigo.
-Lo siento… profesora, de verdad lo siento~ttebayo-
-No importa Uzumaki-san, la verdad es que aún no hemos empezado. No sé muy bien que debería pedirles hacer-
Entonces se puso al lado de la ojiperla quien no pudo evitar sonrojarse cuando, el joven le dio una sonrisa divertida y se desordenaba aun más los dorados cabellos. Era la segunda vez que estaba tan de cerca del amor de su vida.
-¡ya sé!- dijo la profesora captando la atención de ambos -podrían limpiar el cuarto de vestuario, está tras el escenario. La puerta está en mal estado así que por favor no intenten cerrarla-
-Está bien-
-S-si-
-Uzumaki-san, ¿de verdad no hay manera de que Uchiha-san quiera actuar en una de nuestras obras?-
Él se encogió de hombros, al igual que todas las veces en que la profesora le salía con la misma pregunta.
-al teme no le gustan esas cosas-
-una lástima, el club por fin tendría audiencia si él está presente-
Hinata sabía a la perfección a que se refería.
Uchiha Sasuke, el mejor amigo de Naruto, era el chico más popular de toda la preparatoria, pues además de que sacaba 100 en todas las materias, era bueno en los deportes y muchas pensaban que era sumamente atractivo. Por lo que recibía admiración por los estudiantes masculinos y una persecución por parte de todas las chicas que pertenecían a su club de fans.
En su opinión, el Uchiha le causaba profundo terror, siempre con una mirada gélida en los ojos y ni que decir cuando se molestaba. ¡Terrorífico!
Para ella Naruto era mil veces más atractivo.
-de todas formas, ¿podrías mencionárselo?-
-no hay problema, yo se lo diré-
Allí estaba otra vez, esa extraña sombra opacando los ojos de Naruto contrastando visiblemente con la actitud relajada y divertida que trataba de mantener.
¿Por qué quería mentir?
-¿qué sucede?- preguntó él mientras lanzaba algunas cajas amontonadas y la sacaba de sus pensamientos.
-n-nada- negó ella moviendo la cabeza.
¡Naruto le estaba hablando por segunda vez!
-¿segura? Porque llevas rato con la boca abierta- dijo en tono divertido y logrando que la joven se coloreara hasta la punta de las orejas –sí que eres rara~ttebayo-
Una pequeña risa se escapó de los labios del joven, mientras movía otro par de cajas.
-¿en qué pensabas~ttebayo? Es que me dio curiosidad-
Un momento, ¿Naruto le estaba haciendo conversación a ella? ¿Era esto verdad?
-p-pensaba… s-si no t-te molesta e-esto- le respondió ella tratando de controlar sus tartamudeos pero era imposible, él la ponía demasiado nerviosa –d-digo, podrías e-estar haciendo a-algo mas-
-un poco, pero hay veces que es bueno apartarse de todo- respondió –creo-
Y entonces lo entendió.
Por fin, le había encontrado la respuesta a aquella sombra imponente que opacaba sus azulinos ojos y que habían modificado el sonido de sus palabras.
Tristeza y melancolía. Eso era lo que oscurecía el brillo de la persona de la cual estaba tan enamorada y saberlo, sólo generó cierta opresión en su pecho.
Incapaz de decir algo, ambos se mantuvieron en silencio otorgándole mayor credibilidad a su hallazgo, porque una de las pocas cosas que sabía de Naruto, era que nunca estaba callado.
Poco a poco las cajas fueron desprovistas de todo lo que llevaban.
Y ahí de pie donde estaba ella, pudo ver su perfil… pudo ver su rostro herido y triste.
Se levantó sin darse cuenta e instintivamente se acercó a él, sus dedos hicieron un ademan de tocarlo pero se detuvo a tiempo, tal vez por miedo.
-¿e-estas bien, N-Naruto-kun?- susurró tan bajito que ni ella misma se escuchó.
Unos segundos después, él se dio vuelta sorpresivamente, dándole un susto a la joven.
-¡terminemos con esto!
-¡h-hai!-
Él le sonrió como un niño pequeño, tratando de ocultar todo lo que querían mostrar sus ojos. Al parecer, Naruto no quería que ella supiera lo que le pasaba.
Le correspondió con una tímida sonrisa, continuando con su mentira y volviendo parte de su atención a los quehaceres.
Había cosas que debía aprender de Naruto.
Y así fue como comenzó su tormentosa relación.
Durante días lo contemplo, lo admiró desde una esquina adentrándose poco a poco y con temor a todo ese entuerto que era Naruto, con sus gamas de colores y humores, su risa burlesca y escandalosa, sus llamativos ojos tristes.
Pronto pasaron las semanas, y su relación cada vez se hacía más cercana, superficial pero cercana.
¿Por qué superficial?
Pues, simplemente porque había cosas que no se podían hablar con Naruto, simplemente porque sus ojos se volvían oscuros mientras a su alrededor aparecía aquella máscara de falsa felicidad.
Eso destrozaba los momentos, sin embargo y con todo eso ella estaba sinceramente agradecida de haber tropezado con él aquel día.
En estos momentos se encontraba esperando a que su amiga Kurumi terminara de rellenar los papeles para su admisión en el club de Atletismo, pues al final después de mucho pensarlo y de no tener nada mejor que hacer, la pelirroja había aceptado la idea.
Como siempre llevaba un suéter azul marino dos tallas más grande, que cubría parte de la falda plisada, y unas medias completas del mismo tono. Su cabello estaba recogido en dos colas bajas, con dos mechones sueltos al lado de su flequillo.
-¿qué haces aquí parada?-
Dio un respingo, cuando escuchó la voz de Naruto tan cerca de ella, logrando que el chico comenzara a reírse y decir que era rara.
Sus mejillas se sonrojaron, de la rabia y la vergüenza. ¿Por qué su cuerpo sucumbía a todo lo que Naruto hiciera?
-y bien, ¿qué haces aquí~ttebayo?-
-s-sólo espero a m-mi amiga K-Kurumi– le explicó mientras levantaba un poco la vista hacia él.
-umm… la que corre rápido, ¿no?- dijo el rubio colocando sus manos tras la cabeza para luego mirarla con ansias -¿vas al taller hoy?-
Asintió muchas veces con su cabeza, de forma enérgica y con una sonrisa en los labios.
Por fin podía hablar con él con normalidad y sin que estuviese soñando en su cama. Podía hablarle como si fuesen conocidos, como si estuviesen al mismo nivel.
-¡entonces nos vemos allá~ttebayo!- dijo mientras comenzaba a correr con una sonrisa divertida en los labios -¡Ah! el pelo así te queda muy bien-
El rojo se disparó por toda su cara. A veces, Naruto también podía ser de esa manera, alegre y diciendo comentarios que le aceleraban el corazón a mil pulsaciones por minuto.
-perdona la tardanza–dijo Kurumi corriendo hacia ella desde la sala del consejo estudiantil –es que no encontraban la planilla de ingreso-
-no… no te p-preocupes-
-¿qué pasó Hinatita? Tu cara está toda roja-
-y-yo… no, e-es que N-Naru…-
-¡oh! Ya entiendo todo- dijo la pelirroja sonriendo de oreja a oreja y tomando a su amiga del brazo -Naruto ha pasado por acá y te ha dicho algo, ¿no?-
Abrió los ojos por la impresión.
¿Cómo es que Kurumi siempre lo sabía todo y lograba leerla a la perfección? Quizás debería tener más cuidado con esa cualidad suya.
Al día siguiente, hora de salida
-¡Hey Hinata!-
Se volteó al escuchar esa voz.
-N-Naruto-kun, ¿q-que sucede?- soltó tratando de contener el nerviosismo y la felicidad que la embargaban cada vez que Naruto decía su nombre y se le acercaba.
-¿Estás ocupada después del castigo?-
Ella negó con la cabeza varias veces, sin entender del todo lo que estaba ocurriendo.
-Genial, me preguntaba si me quisieras acompañar a un lugar cuando terminemos el castigo~ttebayo-
-¿a-acompañarte? ¿y-yo?- preguntó incrédula con su vista clavada en el rostro de Naruto.
-¡pues claro! eres una chica, ¿no?-
Parpadeó un par de veces, nuevamente caía en la confusión. Naruto estaba hablando en un idioma que su cerebro no entendía.
-s-si… ¿por q-qué?-
-Es que necesito tu ayuda, Hinata- le explicó Naruto acortando un poco las distancias –Sakura-chan acaba de ganar un torneo de voleibol y quiero regalarle algo, ¡pero no sé qué!-
Sakura... ¿Cuántas veces había escuchado a los labios de Naruto pronunciar aquel nombre? Eran tantas que seguramente ya no las podía contar, teniendo en cuenta que cuando estaba de buenas Naruto podía ser excesivamente conversador.
-¿me ayudaras?- le preguntó con ojos suplicantes.
-si, n-no te p-preocupes- le contestó sonriente
Con Naruto junto a ella era imposible que no actuase de esa manera tan sumisa, feliz y estúpida.
-¡Eres lo máximo Hinata~ttebayo!- exclamó con una gran sonrisa que no llegó hasta sus azulinos ojos nuevamente.
Él seguía triste, lleno de sombras opacas ¿cuándo acabaría eso? ¿Sería siempre así?
Poco a poco lo vio alejarse corriendo por el campus de la escuela, hasta que desapareció de su vista.
Al girarse sobre sus talones, dio de frente con un par de ojos castaños que la miraban con el ceño ligeramente fruncido.
-¡K-Kurumi-chan!- dijo dando un pequeño salto hacia atrás de la impresión.
-muy extraño que Naruto te pida que lo acompañes- dijo su amiga en un tono indescifrable con las manos sobre sus caderas y sin apartar sus ojos de ella -¿tienes idea del por qué?-
Kurumi llevaba puesto el uniforme deportivo de la preparatoria, el cuál consistía de un short azul marino y una camiseta blanca con el escudo en el lado izquierdo. Para recogerse un poco algunos flequillos, se había colocado un broche con forma de corazón.
La ojiperla negó lentamente con la cabeza un par de veces, temerosa de la reacción que pudiese desencadenar en su explosiva amiga.
-pues deberías, porque estás haciendo algo muy malo-
-¿m-malo?-
-definitivamente, eres un peligro si se te deja sola- dijo Kurumi ignorando el comentario de la pelinegra -¿no ves que te estás convirtiendo en su "amiga"?-
Hinata parpadeó unos instantes sin comprender en absoluto lo que le trataba de decir la pelirroja.
-no me estás entendiendo-
-n-no, ¿q-que tiene de m-malo ser su a-amiga?-
-¿Qué tiene de malo? ¡Todo!- dijo Kurumi explotando ante la ceguera evidente que padecía su amiga –si te vuelves su "amiga" jamás lograras que te vea como a una mujer, ¿entiendes?-
Nuevamente negó con la cabeza.
-lo que quiero decir es que deberías decirle lo que sientes, de otra forma sólo serás su amiga por siempre y créeme con los chicos como Naruto, una vez que llegues a eso dile adiós a cualquier posibilidad de ser novios-
Desvió la vista a sus pies, ahora comprendiendo lo que Kurumi trataba de explicarle.
-yo... yo no aspiró a eso Kurumi- le dijo Hinata componiendo una sonrisa distante y bella a la vez –yo q-quiero verlo, e-estar con él, n-no me importa si es siendo su amiga o c-como la c-compañera a dos a-asientos tras él-
-Hinata tú…-
-¿q-qué?-
-Tú, estás realmente enamorada de Naruto-
Sonrió con desgana. Claro que estaba enamorada de Naruto ¿cómo no estarlo? A su pesar se había adentrado en lugares oscuros de los que seguramente no podría volver a salir.
Más tarde, en el teatro
-¡Hinata! cuidado con la...
Pero antes de que Naruto terminase de decir cualquier cosa la viscosa pintura le escurrió por el rostro.
La risa de Naruto lleno el lugar maravillando a sus oídos y le fue imposible mantener la seriedad, pues se contagiaba con su felicidad, con sus días buenos... con su ánimo.
-ese color te queda realmente bien~ttebayo-
Las mejillas de Hinata se colorearon, en parte por la vergüenza y en parte por la rabia de que el rubio la usará como forma de entretención. Pero sin poder ser capaz de recriminarle porque, después de todo, era Naruto de quién estábamos hablando.
-¿qué demonios se supone que están haciendo?-
-¡s-sensei!- fue lo único que pudo decir, pero Naruto siempre era más rápido con las palabras.
-Lo sentimos, mientras pintábamos uno de los baldes se le vino encima a Hinata, no es su culpa-
-Creo... que deberían dejar de pintar por hoy, mañana vuelven a limpiar todo este desastre- dijo la profesora y sus ojos se detuvieron en la pelinegra –mejor vaya a casa y quítese la pintura Hyuga-san-
La joven pudo escuchar como Naruto trataba de contener la risa, como si fuera un niño pequeño.
Estar con el rubio en días como ese era agradable, divertido, porque él estaba feliz.
Pero también había días en que estar con él era algo oscuro y un poco siniestro.
-está bien- Respondieron los dos.
Salió a buscar sus cosas y antes de que encontrase su mochila el grito de Naruto la obligó a voltearse.
-¡Hinata recuerda que debemos ir a comprar!-
Un momento, ¿acaso él pretendía que ella caminase así por las calles? ¿Qué se había vuelto loco?
Agarró su mochila y caminó hasta donde él la esperaba, con la clara intención –y nervios a flote- de decirle que no iría manchada de pintura a ningún lado.
Pero esa voluntad murió al instante cuando él se giró a verla con una sonrisa en los labios, que hacía ver graciosas las tres líneas a ambos lados de su rostro.
Al final terminó cediendo.
-¿qué crees que pueda regalarle?-
-n-no lo sé, ¿q-qué cosas l-le g-gustan?-
-le gusta el rojo, las flores, el voleibol y… ummm-
-b-bueno, ya t-tenemos algo y ¿c-cómo es e-ella?-
-Ella... ella es alegre, inteligente, enérgica, bonita... ella…-
¿Por qué con cada palabra que pronunciaba, cada vez le costaba más y su voz disminuía?
-p-podemos ver a-adornos para celular, hay de m-muchos colores y con d-diferentes a-adornos, s-si q-quieres-
-sí Hinata, ¡Es perfecto!-
Sus ojos perla se quedaron clavados en la figura alegre de Naruto, pues por aquellos breves segundos, hubo un brillo en sus palabras, haciendo que su corazón latiera acelerado.
-Hinata, otra vez tienes la boca abierta- comentó Naruto sumamente divertido –un día te tragaras una mosca~ttebayo-
Sintió como la vergüenza le coloreaba la cara de un rojo intenso hasta la punta de las orejas.
-sí que eres graciosa, hasta pareces semáforo-
¿Por qué? ¿Por qué siempre tenía que decir cosas como esa?
Ella podía ser algo más que graciosa a veces, podía ser alegre como Sakura también...
Inconscientemente sujetó con más fuerza el bolso del colegio, mientras seguía a Naruto con la mirada clavada en sus pies.
En la preparatoria
-muy bien pueden tomar un descanso mocosas- anunció la profesora Anko mientras se llevaba un par de dangos a la boca –pero sólo diez minutos-
Todos los integrantes del club de atletismo se alegraron de que por fin hubiese llegado el receso. Algunos se sentaron en las bancas, otros en el suelo, unos se pusieron a conversar.
Hasta ellos llegaba el sonido de la práctica del equipo de fútbol, quienes se encontraban en un pequeño partido entre ellos.
Kurumi se dirigió hacia los bebederos que había tras la cancha, mientras se secaba el sudor de la cara y el cuello.
No se encontraba muy cansada, pues correr era una de las cosas que se le daba bien y al mismo tiempo le gustaba realizar. Adoraba sentir el viento frío contra su cara, el movimiento de sus piernas y la sensación de que todo se detenía durante ese pequeño momento.
Hinata tuvo razón, unirse al club no era tan malo, así podía tener algo que más que hacer.
Entonces, sus pensamientos se concentraron en la pelinegra, ¿cómo le estaría yendo en su salida con Naruto? ¿Se quedaría como una tarde de amigos?
Le había entusiasmado el hecho de que su amiga le contara sobre su amor secreto, le gustaba mucho ver como la pelinegra avanzaba en sus sentimientos, pero lamentablemente ella sólo podía apoyar pues su conocimiento sólo estaba basado en lo que leía en revistas.
Sus experiencias en el amor siempre fueron fugaces y no duraban más de dos semanas, siempre decepcionaba a todos los chicos que querían estar con ella, porque nunca pasaba de una atracción. Jamás se había comprometido con alguien.
Un suspiro se escapo de sus labios, mientras desechaba esos pensamientos y comenzaba a beber del agua fresca que manaba por el aparato.
-¿cansada Shiragiku?-
Al escuchar que alguien la llamaba, sus labios se apartaron del agua y se giró sobre sus talones. Estaba tan distraída que no se había dado cuenta de que ya no se encontraba sola.
Sus castaños ojos dieron con dos orbes negras que parecían la profundidad de un mar negro que la podía ahogar en un segundo y por debajo de ellos una sonrisa altanera.
Sintió como cada latido de su corazón resonaba en sus oídos, mientras una suave brisa hizo mecer algunos mechones de su rojizo cabello.
La persona que se encontraba frente a ella, era nada más que Uchiha Sasuke.
Se encontraba con la espalda apoyada de la pared, sus brazos cruzados a la altura de su pecho, una toalla azul marino colgaba de su cuello y vestía el uniforme de futbol con la única diferencia de la banda negra alrededor del brazo derecho, que indicaba su posición de capitán del equipo.
Todo en él parecía emanar un aire de superioridad que casi podía verlo y tocarlo.
-¿te comió la lengua el gato, Shiragiku?- dijo con voz grave y filosa que sólo logró poner sus nervios de punta.
Colocó sus manos a la altura de sus caderas, un tanto defensiva pues Uchiha Sasuke jamás en todos sus años de preparatoria le había dirigido la palabra y algo en su subconsciente le advertía de que tuviese cuidado, era demasiado sospechoso.
-no para nada, es sólo que dude de que me hablaras- dijo sin darle mucha importancia y concentrada en los gestos del pelinegro -¿y bien que quieres?-
Hubo unos segundos de silencio que pasaron de forma lenta entre ambos. Pero que fueron cortados por la voz del pelinegro.
-¿has estado en alguna competencia de atletismo?-
El rostro de la pelirroja mostró confusión. ¿A qué venía esa pregunta tan rara?
-no, es la primera vez que entro a un club-
Notó como Sasuke avanzaba hacia ella de forma lenta y cautelosa, como cuando un depredador trata de que su presa no se asuste y huya.
Nuevamente otros segundos silenciosos, pero cada vez dudaba de si era bueno permanecer allí parada, con el Uchiha a unos pocos centímetros de ella, haciéndola sentir diminuta ante su altura.
Sus ojos se volvieron a fundir en la negrura de la mirada del joven, quedando completamente paralizada, al punto de que no sabía si estaba respirando o no. Algo había en sus ojos que la mantenían acorralada.
-¿te comió la lengua el gato Uchiha?- repitió ella con una sonrisa de medio lado y una expresión de desafío en el rostro.
El pelinegro inclinó su rostro a la altura del de la pelirroja, sintiendo como su corazón latía acelerado a la vez que podía escuchar claramente la respiración de Sasuke.
Estaban demasiado cerca.
Su cerebro le mandaba mensajes desesperados a su cuerpo de que se alejara de él, pero este no respondía y aún se encontraba paralizada bajo la mirada cazadora del Uchiha.
-¿te parece que no la tengo?- dijo con su voz grave y su aliento chocando sobre los labios de la pelirroja, la cual sin evitarlo se sonrojó.
Otra sonrisa altanera se formó en los labios de Sasuke, ante aquella expresión y sin decir nada más se fue de allí, dejando a un par de ojos castaños confundidos.
¿Qué rayos había sucedido?
La tarde se les había ido entre las miles de tiendas que visitaron con el fin de conseguir el accesorio correcto para Sakura, una vez lo compraron ambos se habían puesto en marcha hacia sus casas.
Sus pies se quejaban por tanta caminata y ya la pintura se había secado completamente sobre su piel, aún podía recordar con vergüenza como las personas se le quedaban mirando.
Entonces se detuvieron frente a un complejo de apartamentos bastante lujosos que se alzaban sobre la calle.
-¿v-vives aquí?-
Naruto vivía de camino a su casa, y jamás lo había notado.
-si esta es mi casa, ¿Quieres pasar~ttebayo?-
-y-yo… h-he-
¿Por qué tartamudeaba cuando las palabras de Naruto salían de manera natural?
Se estaba volviendo estúpida, y el rubio parecía absorber lo poco que tenía de cordura.
-vamos- le invitó Naruto abriendo la puerta de cristal del lobby -se pondrá a llover y serás un chorro de color amarillo-
-e-esta b-bien-
Sumamente nerviosa tomó el ascensor junto al rubio hasta el piso 9, entrando en la puerta de madera oscura que había al final del pasillo.
Y así fue como conoció la casa de Naruto. Después de entrar con la timidez saliendo por los poros de su piel pudo observar por el ventanal de la sala como un aguacero comenzaba a caer como mandato divino.
El departamento no mostraba signos de que viviese alguien más que Naruto, pero era bastante espacioso y con una bonita decoración, aunque en algunas partes se podía ver un poco de desorden, algo muy característico de la personalidad del rubio.
-si que te ves graciosa con esa pintura- dijo Naruto divertido mientras encendía las luces y las mejillas de Hinata enrojecían.
-Si quieres usa el baño que está al final del pasillo-
-¿r-realmente puedo?-
-¡claro~ttebayo!-
Naruto también podía ser hospitalario y eso sólo aumentaba el concepto que tenía de él.
-Toma- dijo él mientras le aventaba una camisa y un short que había en el sofá –es lo único que tengo pero están limpios, así que no te preocupes-
-gra-gracias.
Caminó por el pasillo en dirección al baño, dejando a Naruto solo.
Su cuerpo estaba nervioso, ¿cómo es que había llegado a esa situación?
Prendió el agua tibia de la ducha y dejó que mojase su cuerpo, la pintura escurría por su pulcra y clara piel, por esa pequeña cintura que ella misma parecía desconocer.
Ella tenía un cuerpo esbelto y con marcadas curvas, de esos que todas las chicas envidian y quisieran tener pero que ella siempre ocultaba bajo muchas capas de ropa, por que de alguna forma le incomodaba.
Salió de la ducha, se secó con la toalla que había en la pared. Se amarró el cabello en una coleta sobre la cabeza y se colocó su ropa interior, entonces sus ojos observaron la franela naranja y el short gris que era obvio le pertenecían al rubio. Aquello le quedaría enorme.
Dicho y hecho, las mangas de la camisa le llegaban por los codos y el short cubría sus rodillas. El aroma de Naruto se sentía presente sobre la tela.
Salió del baño con calma, guardando su ropa en el bolso de sus cuadernos.
Cuando llegó a la sala, lo vio en la misma posición dónde lo había dejado, revisando el accesorio que habían comprado para Sakura, acariciándolo con uno de sus dedos como si en cualquier momento se fuese a romper, como si fuera la cosa más bella del mundo.
Sabía que no era de buena educación espiar pero era Naruto y con Naruto había muchas cosas que no podía evitar, una de ellas era mirarlo.
Sus ojos recorrían el regalo con un destello de melancolía, como si quisiese desesperadamente amarlo con la mirada.
¿Por qué? ¿Por qué Naruto hacía eso? ¿Por qué su pecho le dolía? ¿Por qué le costaba respirar?
Entonces entendió algo, algo que quizás siempre había entendido pero que prefería olvidar e ignorar.
Naruto estaba enamorado y no era de ella, nunca sería de ella.
Y también comprendió que aun cuando fuese feliz observándolo, teniendo momentos pequeños con él, ella quería más, mucho más, todo lo que él le pudiese ofrecer lo quería, aun cuando no tenía derecho alguno.
-Naruto-kun…-
Naruto apartó su rostro del regalo y se lo guardó en el bolsillo, tenía la expresión de alguien que acababa de despertar de un mal sueño.
-¿estás mejor Hinata?-
-s-si… N-Naruto-kun… yo…-
-¿sucede algo Hinata?-
-y-yo… t-tu…-
Él no dijo nada, sólo se quedó ahí de pie, con hombros perfectos, rostro perfecto y aspecto sombrío, la oposición de la felicidad volvía a la carga.
Naruto brillaba, siempre brillaba, pero a veces su luz era opaca, tanto así que se confundía con tristeza pero que sólo reflejaba alegrías.
Las palabras de Kurumi perforaron su cabeza.
"Su amiga, sólo su amiga" después de eso jamás habría vuelta atrás.
No.
Ella no quería, definitivamente no quería que eso sucediese.
Ella no era tan linda como las otras chicas, nunca se arreglaba, nunca se ponía maquillaje y no vestía su atuendo con meticuloso cuidado, su chaleco parecía quedarle una talla más grande y muy pocas veces se arreglaba el pelo, pese a que Kurumi se lo había pedido tantas veces con antelación.
Pero quería gustarle, desesperadamente quería gustarle.
El silencio pareció incomodarle a él.
-Si que te queda grande- dijo riendo
Ella rio también. Estaba nerviosa.
-yo… emm… yo…-
Él la observaba atentamente, ella era extraña, torpe, rara pero graciosa.
-yo… d-desde hace u-un tiempo…-
Respiró hondo, como demonios podía ser tan difícil decirlo, no quería arrepentirse por el silencio.
-t-tú… t-tú realmente me gustas Naruto-kun- dijo y entonces agachó la cabeza rápidamente, sentía sus mejillas enrojecer.
No quería verlo, temía por su mirada. Sintió los pasos de él acercándose y luego su mano entre su cabello húmedo.
Era la primera vez que Naruto la tocaba.
-¿Realmente te gusto Hinata?-
La voz de él había cambiado y sus manos súbitamente se habían vuelto más cálidas.
Ella asintió sin levantar la cabeza y entonces él tomó su mentón.
Sin que ella dijese nada ni pudiese hablar, Naruto la besó.
No fue un beso suave, no fue dulce, fue brusco y hambriento.
¿Así iba a ser su primer beso?
-¿me quieres Hinata? ¿De verdad me quieres?-
-si…- alcanzó a jadear ella antes de que él la besara otra vez y la fuera acorralando hasta el diván que yacía a unos metros de ellos.
Se sintió mareada de pronto, las cosas estaban pasando demasiado aprisa y no lograba procesarlas completamente, mucho menos con las manos de Naruto sobre ella, con su olor pululando en su nariz.
El beso se volvía cada vez más desenfrenado, desesperado, lleno de furia y rabia, pero de alguna forma su cuerpo era cálido y ella temblaba bajo él.
-e-espera… yo n-no…– dijo haciendo un esfuerzo para detenerlo.
-Pero dijiste que me querías- dijo él con una voz ronca, seductora y un poco siniestra –esto lo hace la gente que se que quiere-
Recordó las palabras que él mismo le había dicho a Sakura hace tiempo y sintió una oleada de calor esparciéndose sobre su piel.
Sólo debes tocar a la persona que te gusta.
¿Eso significaba que ella no le era indiferente? o ¿era una jugarreta más de su destino?
Sintió la mano de él sobre sus pechos y un pequeño gemido salió de su boca, enrojeció inmediatamente.
Él la besó, no sabía si para que se callara o porque tenía deseos de hacerlo, pero la besó.
Sintió su mano en sus cabellos, en su cintura, en sus muslos. Naruto la estaba recorriendo completamente y ella solamente podía aferrarse a su espalda, a su fuerte espalda, esa que siempre había mirado desde lejos.
Abrió los ojos, él los tenía completamente cerrados.
Sus facciones eran firmes, como ella siempre había imaginado, Naruto tenía un olor a canela muy intenso y muy atrayente.
Vio sus labios rosados justo antes de que él la besara descaradamente, de manera rebelde intentó suavizarlo pero él no lo hizo.
-l-lo siento… yo…-
-Shh… por favor no hables-
¿Por qué se empeñaba en eso? ¿Acaso le molestaba su voz?
Cuando hubo recuperado su conciencia ella lo detuvo, las cosas se habían salido de control demasiado rápido y ella necesitaba pensar.
Agarró sus cosas y salió de ahí sin decir una palabra.
Ni siquiera se quedó a agradecer por las ropas prestadas, sólo corrió a todo lo que le daban sus pies, estaba extremadamente feliz pero a la vez estaba asustada.
¿Qué había sido todo eso? ¿Qué era todo lo que sentía en esos momentos? ¿Por qué su cuerpo no dejaba de sentir los impulsos eléctricos de los dedos de Naruto sobre su piel?
Día siguiente en el teatro.
Estaba nerviosa por verlo de nuevo.
Por primera vez se había saltado las clases por dos razones, la primera de todas es que no estaba preparada para verlo entre toda la gente, necesitaba verlo y conversar con él a solas. La segunda era algo mucho más sencillo, ver a Kurumi significaría tener que explicar demasiadas cosas.
Entró al auditorio sigilosamente, no quería que nadie la viera por ahí caminando, por alguna razón cualquier mirada inquisidora, lograba avergonzarla completamente ese día.
Miró el desorden que Naruto y ella habían causado el día de ayer, y sonrió.
Cuando él era feliz la oscuridad de sus ojos parecía desaparecer.
Dejó sus cosas ahí y camino hacia el salón, donde había dejado las pinturas y seguramente también encontraría algo con lo que limpiar.
Avanzó hasta la puerta pero no pudo pasar de ella.
Se arrinconó contra la puerta y contuvo la respiración.
Llevó su mano al pecho… eso dolía, sorprendentemente dolía más de lo que se pudiese haber imaginado.
Una chica de largos cabellos platinados y morados ojos estaba sobre Naruto y se había quitado la blusa.
Sus cachetes enrojecieron.
Esto era… Dios… no sabía si quiera expresar como era realmente.
Lo único de lo que realmente podía estar segura, era que sus ojos, comenzaban a llenarse de agua.
Se quedó ahí, porque no pudo mover sus pies, si hubiese podido habría huido del dolor como cualquier persona normal, pero ella era realmente inútil cuando se trataba de estas cosas.
-¿está bien que sea yo hoy?- preguntó ella con voz sensual.
-No me importa- contestó él besándole el cuello
Una vez más ese dolor punzante resquebrajaba su pecho y apretaba su garganta.
¿Por qué había tenido que estar tan feliz el día anterior?
-que malo eres Naru…-
-por favor, no hables- dijo y le tapó la boca con la mano.
Entonces por fin pudo ser capaz de salir de ahí.
Sólo debes tocar a la persona que te gusta
Demonios, había sido tan estúpida. Era imposible que Naruto quisiese algo de ella y aún así su corazón trató de tener alguna esperanza.
Corrió hasta su casa, entre las calles. Tan sólo quería sentir que se alejaba de todo eso, de la desilusión, de la vergüenza por no haber asumido la posición que le correspondía, del engaño que ella misma había creado.
Más pronto que tarde había llegado a casa.
Y en su habitación, entre sus cosas, ella lloró, lloró por su estupidez y porque aun cuando sabía que no tenía derecho, verlo con esa chica le partía el corazón.
Porque él la estaba tocando y besando como lo había hecho con ella.
Kurumi llegó a su casa dos horas después, le había prometido que hoy verían ocho capítulos de un anime en emisión pero no tenía muchas ganas.
-¿Ha pasado algo con Naruto?- le preguntó Kurumi mientras le peinaba el cabello con suavidad.
-c-como si algo p-pudiera pasar con él-
-Hina, por favor no estés triste-
-a-ayer le dije que me g-gustaba-
Kurumi la miró sorprendida y dejó de acariciar su cabello.
-¿y qué pasó?-
-me beso...-
No le diría lo demás, no sabía cómo hacerlo, se sentía avergonzada.
-¡Pero Hina! ¡Eso es fabuloso!
-y-yo también lo c-creía pero...
-¿Pero qué?-
-él una vez dijo q-que sólo debes tocar a la p-persona que te gusta- dijo y podía sentir como las lágrimas amenazaban con salir de nuevo –p-pero estaba besando a o-otra chica, la estaba t-tocando y… y…-
-Entiendo-
La pelirroja dejó el cepillo a un lado y abrazó con cariño a su amiga.
-él le dijo… q-que no i-importaba quien fuese…-
Entonces no pudo resistir un momento más, y quebró en el llanto.
-aun así no te parece abominable, ¿cierto?-
Ella negó con la cabeza.
-Es porque estás enamorada de él-
-¿y qué d-debo hacer? yo nunca…-
-Lucha por él, Hinata eres hermosa, divertida y leal seguro que no tomará tiempo hasta que él se enamore de ti-
-no es v-verdad, lo dices p-porque eres mi amiga-
-claro que no, tú eres maravillosa, tan solo no te has dado cuenta-
-aun cuando quisiera... no sé cómo luchar por él, yo realmente... por un segundo me ilusione... ¿qué pasará cuando me diga que no me quiere?-
-Lo intentas otra vez-
La miró sin entender.
-¿que él te quiera o no cambia en algo tus sentimientos?-
Ella negó con la cabeza y se incorporó.
-¿entonces cambiará en algo si se lo dices otra vez?-
-n-no-
-entonces prefieres, pensar todo el tiempo que hubiera pasado si o hacer algo al respecto-
Un pequeño brillo apareció en los perlados ojos de la joven.
Quizás Kurumi tenía razón.
-Y si él osa hacerte algo Hina, tú me llamas y Kiba, Shino y yo estaremos en el teatro en menos de lo que dices ayuda-
Ella sonrió dulcemente.
-ahora veamos los ocho capítulos que me prometiste- dijo la pelirroja entusiasmada mientras sacaba las películas de su bolso -moría de ganas por verlos-
La tarde pasó tranquila, pero no podía dejar de pensar en Naruto y en todo lo demás que eso conllevaba.
El destino a veces es como un niño aburrido, le gusta jugar con la gente para sorprenderse con sus acciones pero al final siempre es él quien decide como terminarán.
Y justó ahora, parecía ser que le gustaba jugar con ella.
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Un beso
Kirumi
PD: usuratonokanchi es algo así como imbécil, retardado y siempre Sasuke se lo decía a Naruto al principio del anime.
