Los personajes de Saint Seiya The Lost Canvas, Clásico y Leyenda del santuario no me pertenecen.
Capitulo 2
-¿Qué es eso que querías pedirme?
-Antes que nada, quiero que veas algo. -Informo el hombre, antes de comenzar a caminar por el elegante pasillo de su magnífico castillo.
La puerta fue abierta levemente, dejando a la vista a un joven que observaba de manera descorazonada y completamente sufrida un pequeño retrato. Le escucho dejar salir un lento suspiro, claramente la joven retratada era la responsable de su desdicha emocional.
-¿Qué le pasa que parece un trapo de piso?
-Shhh... -Le chito el padre del joven y soberano de todas esas tierras.
Como quisiera poder vivir sin aire
Como quisiera calmar mi aflicción
Como quisiera poder vivir sin agua
Me encantaría robar tu corazón
-¿Qué diablos le agarro? -Pregunto el hombre al padre de su ahijado. El chico nunca cantaba, bueno nunca mostraba algún tipo de emoción. Observo al chico cambiar de posición el retrato, para que la luz favoreciera aún más a la imagen.
-Ven, amigo, necesito que me hagas un favor.
Despacho del rey.
-¿Es un chiste? -Pregunto muerto de risa, luego de escuchar el favor que quería que realizara.
-Eso es lo único que le devolverá las ganas de vivir a mi hijo.
-Tu hijo nunca fue alguien que se pudiera decir... "O pero que entusiasmo por la vida" -El rey le dedico una mirada filosa.- Ya entendí... Si quieres levantar el ánimo de tu hijo, podrías contratar a alguna señorita que...
-Ya lo intente. -Dijo el rey, en tono frustrado mientras se dejaba caer en el sillón- Lo intente con todas las recomendadas...
-Entonces es serio.
-¿Que tan serio?
-Muy serio –Comento con su mejor cara de seriedad y preocupación- Está enamorado.
-Ya lo sé, por eso te pido que la secuestres -el rey miro al hombre- si esa chica se casa, mi hijo seguirá siendo esa cosa lamentable que se pasa el día mirando un retrato.
-Está bien, se la traeré como presente de cumpleaños ¿Te parece? -Sonrió ladino ante el semblante de mal humor del otro- Como presente de este cumpleaños y todos los que sigan.
-No te lo tomes a broma -gruño el rey por demás indignado.- Ni te imaginas lo que me cuesta pedirte que secuestres a la princesa de un reino aliado.
-Que se va a casar con el hijo de otro aliado. -Comento el comandante de la armada.- Vaya que quieres mucho a tu hijo.
-Solo secuestra a la chica. –Pidió, tratando de apartar la idea del crimen que estaba mandando a hacer.
-¿Y si me matan?
-Diré que no tenía ni idea de que hacías.
-Tan buen amigo... Que me conmueves.
-Te diré que quiere tu esposa para el aniversario y te recordare cuando es.
-Tenemos un trato. -Informo el hombre, con una sonrisa- seis meses de castidad por olvidarme del aniversario ¿Lo puedes creer?
-Trae a la chica intacta, procura que no sepa que estas a mi servicio...
-¿Acaso planeas que tu hijo la rescate de los malvados piratas? -El rey le miro y lentamente se le fue formando una sonrisa. -Oye yo...
-Es una excelente idea, Kardia.
Unas semanas después.
-Hay dioses... Si no te quisiera ahijado -Gruño el hombre, mientras manipulaba el timón en medio de una tormenta por demás enardecida. A la chica la habían encerrado en una bodega, no le convenía que supiera que un preocupado padre la había mandado a secuestrar para esposarla con su afligido y deprimido hijo.
Continuara.
