Primero que nada una disculpa por la tardanza, de verdad no era mi intención dejar esto a medias, odio cuando los fics no son terminados y te dejan con la intriga, al final eso causa pendientes de vida y la gente no logra descansar en paz al morir xD y como no quiero cargar con eso en mi conciencia, aquí les traigo otro capítulo, terminaré este trabajo, es una promesa.
Pasó un mes desde su primera visita al hospital, luego de eso comenzó a ir cada fin de semana, Max continuaba durmiendo, no quería perder la esperanza, en casa las cosas se habían normalizado un poco, había dejado ya de ayudar a los vecinos acarreando materiales, su casa ya se encontraba repuesta pues esta no había sufrido mucho daño, el agua de nuevo comenzaba a correr por las tuberías, lamentablemente no podía decir lo mismo del gas, algunas líneas aún tenían fuga y no podían reestablecer el servicio, no estaba segura del porque, pero había vuelto a su rutina de no hacer nada, vagabundeaba por ahí y de vez en cuando iba al bar local a beber un poco, era miércoles por la noche, esta vez no tenía ganas de socializar así que se había ido al faro desde donde podía contemplar las luces del pueblo que Max había salvado, se sentía más miserable que nunca, la muerte de Rachel le había caído de peso y el estado de Max la tenía devastada, había dejado ya de pelear con su padrastro, no tenía energías para seguir aquel acelerado ritmo que antes llevaba y tampoco los ánimos, su celular comenzó a vibrar dejando escuchar la melodía de una canción de su banda favorita ¿Debería contestar? La verdad no quería, dejó el aparato sonar, en fin la canción le gustaba, la llamada ceso, suspiró.
- Justo en la mejor parte. – Sonrió, no paso mucho antes de que el celular volviera a vibrar, ciñendo el entrecejo miro la pantalla brillante del artefacto. – Alguien se siente persistente el día de hoy. – Renegó. - ¿Qué no me pueden dar al menos un descanso? – Sus ojos se abrieron ampliamente al ver que se trataba del padre de Max, de inmediato la expresión en su rostro cambió y sin dudarlo contestó.
- ¿Chloe?
- Si. – El hombre se escuchaba algo alterado.
- Oh, gracias a dios que respondes…
- Lo siento, estaba manejando… ¿Qué pasa? – Preguntó temerosa de lo que podría llegar a escuchar.
- Lamento llamarte tan tarde… se trata de Max.
- ¿Qué pasa con ella? ¿Está todo bien?
- No lo se…
- ¿Qué? ¿Eso que significa? ¿Qué le paso a Max?
- No lo se, no está en su habitación, su madre volvió a casa y yo ya iba en camino, no fueron mas de veinte minutos y cuando llegue ya no estaba.
- ¡¿Qué?! ¿A que hora paso eso?
- En la mañana… buscamos por todas partes y no la encontramos, las enfermeras no la vieron salir, nadie la vio, por eso esperaba que tu la hubieras visto ¿No está allá?
- ¿En la mañana? Tal vez solo la pasaron por alto, nadie esperaría que Max se pusiera de pie y se fuera así nada más… ¿Por qué no me hablaron antes? – Reclamo.
A donde demonios te has ido Maxine. Pensó para si misma mientras miraba el horizonte.
- Lo siento, no queríamos apresurarnos a las cosas, pero no está por ninguna parte ¿Entonces no la has visto?
- No… pero ahora no estoy en casa, volveré de inmediato y comenzaré a buscar por el pueblo, tal vez volvió… - Se sentía preocupada y al mismo tiempo emocionada, Max había despertado, o al menos eso parecía.
- Gracias Chloe, los doctores dicen que tal vez pueda ser que Max haya perdido la memoria, no están seguros de la causa de su estado de coma, pero cualquier cosa podría suceder.
- Gracias por avisarme, los ayudare en todo lo que pueda. – Respondió tomando las llaves de su camioneta mientras caminaba a prisa hacia ella, no podía decirle la causa del agotamiento de Max a sus padres, simplemente no tenía sentido que lo mencionara, así terminó la llamada y ella arrancó el motor de su automóvil dirigiéndose a toda prisa hacia su casa, eran las once de la noche, si Max hubiera aparecido tal vez Joyce le habría llamado, suspiró, debía encontrarla cuanto antes, si ella había escapado desde la mañana entonces ya debía haber llegado a Arcadia Bay, eso si era ahí a donde se había dirigido, sin avisar sobre su presencia entró a la casa y subió las escaleras, su corazón latía a toda prisa, era absurdo, no era como si la fuera a encontrar ahí, aún así se sentía especialmente inquieta, al encontrarse frente a la puerta de su habitación contuvo la respiración mientras introducía la llave a la perilla y la giraba, lentamente abrió la puerta y asomo la cabeza, todo parecía normal, pero se encontraba totalmente obscuro, encendió la luz, de inmediato perdió el aliento, sus ojos se llenaron de lágrimas.
- ¡Chloe!
- Sabía que estarías aquí… - Murmuró al sentir como la chica de cabello castaño la abrazaba y la estrechaba con fuerza. - ¿Qué demonios haces aquí Max? Tus padres están enloqueciendo de miedo.
- Lo siento… es solo que desperté en un hospital lejos de Arcadia Bay, me aterro la idea de que el tornado hubiera azotado el pueblo y de alguna manera los rescatistas lograron sacarme de ahí mientras que el resto del lugar había sido devastado… pensé que te había perdido de nuevo.
- Oye, tranquila, salvaste Arcadia Bay y a mi el mismo día, no tienes porque preocuparte Súper Max… - Su voz se quebraba, intentaba no llorar, de nuevo la tenía de vuelta, de nuevo la podía escuchar y sentir entre sus brazos, aquella chica que representaba su razón para seguir adelante, estaba de vuelta.
-Me alegra… no podría volver a perderte Chloe, lo he presenciado tantas veces, no más de las que puedo contar con los dedos de una mano, pero es demasiado.
- Estoy aquí… tranquila. – La reconfortó al sentir su inquietud, en su mente Max parecía haber despertado justo el día del tornado, era de comprenderse luego de que la chica perdió el conocimiento antes de que aquel alocado día siquiera llegara a su fin, ambas permanecieron en silencio disfrutando de la compañía mutua, entre sus brazos le era fácil notar lo pequeña que era Max, la salvadora de Arcadia Bay era ni mas ni menos que aquella pequeña chica de 18 años, hipster y despistada, tranquila y sencilla, su mejor amiga, le era difícil de creer, pero esos últimos días habían bastado para ver la valentía y determinación de Max, era digna de admirarse
-¿Cuánto tiempo estuve fuera?
- Un mes y dos semanas… aproximadamente. – Respondió sin apartarse del abrazo, no la soltaría, estaba ahí para ella, la haría sentirse segura.
- Wow… Ahora comprendo porque mi cuerpo se siente tan débil…
- Si… me diste un buen susto al ver que no despertabas luego de un par de horas… luego días y semanas.
- Lo siento.
- Olvídalo, no tienes porque disculparte y todos tienen mucho que agradecerte, eres la nueva heroína de Arcadia Bay, con suerte se erguirá una estatua en tu nombre justo en el centro de Arcadia Bay. – Comentó con tono divertido.
- Espero que no sea así… - Respondió pesarosa. – No quiero ver mi cara en bronce en el centro del pueblo todo el tiempo.
Ambas rieron.
-Bien dicho Max, espero que no se te suba la fama a la cabeza porque yo me encargare de devolverte a tu estado normal.
- ¿Y cual es ese?
- La torpe hipster estudiante de fotografía que usa la misma sudadera las 24 horas los 7 días de la semana.
Max ciño el entrecejo, le gustaba verla así, la había echado demasiado de menos y ahora no cabía en si misma de la alegría que sentía, al encontrarse sus miradas se dio cuenta de que el abrazo había durado demasiado, sus mejillas se tornaron rosadas y de inmediato se echo hacia atrás.
- Y bueno, luego de este inesperado y fascinante rencuentro de película… hay que avisar a tus padres que estas aquí, estaban muy preocupados.
- Chloe… no quiero irme. – Los ojos de Max le suplicaban amparo ¿Qué podía hacer?
- La universidad fue borrada del mapa casi por completo Max...
- No quiero irme, me quedaré aquí a ayudar, tal vez Joyce me deje quedarme ¿No te molestaría que me quedara contigo mientras reconstruyen los dormitorios verdad?
- Bueno… eso llevaría nuestra relación al siguiente paso, no me siento del todo preparada pero… creo que estaremos bien. – Sonrió de forma juguetona mientras miraba a Max girar los ojos.
- Hablo en serio Chloe… - Bufó la de cabello castaño.
- Está bien, le diremos a Joyce mañana, no creo que se niegue… no sabiendo que eres la salvadora del pueblo y además tal vez una de las pocas amistades "sanas" que tengo.
Max sonrió. - ¿Me podrías hacer otro favor?
- Claro, lo que tú quieras Súper Max.
- ¿Podrías avisarle a mis padres por la mañana y no ahora? – Sorprendida miró los ojos de la fotógrafa que perforaban dentro de ella al tiempo que una de sus manos se posaba sobre el celular que sostenía a punto de llamar a sus padres, lentamente comenzó a bajar el aparato cediendo a la presión que la mano de Max ejercía sobre la de ella.
- Están preocupados Max… pasarán la noche en vela.
- Si… no me siento con ánimos ni con la energía suficiente para hablar con nadie más por hoy…
- Oh basta, me harás sonrojar, ahora me siento especial. – Bromeo alzando una ceja.
- No es para tanto… eres como mi secuaz, conoces mis poderes y me ayudaste a salvar el pequeño mundo de Arcadia Bay, debía volver a asegurarme de que estuvieras bien.
- Ahora me has roto el corazón… - Sonrió.
- Lo dudo. – Respondió su amiga con una leve risa.
- Aún así pienso que deberíamos avisarles que estas aquí y que estás bien.
- ¿Quién lo diría? Chloe Price siendo la voz de la razón…
- Más sorprendida estoy yo de que tú no lo seas. – Respondió mirando de forma fija a su amiga que se había adelantado tomando su celular, la observó mientras parecía dedicarse a escribir un mensaje, llevaba puestos unos pantalones de mezclilla azul marino y una camiseta blanca de manga larga, seguro esa ropa la había tomado del hospital, estaba segura de que no le pertenecía, además los tenis que llevaba puestos eran deportivos.
- Listo ¿Ves? Enviaré esté mensaje y apagaré tu celular hasta nuevo aviso ¿Te parece lo suficientemente justo? De verdad, me siento débil. – Fijando su mirada en la pantalla leyó.
Para: Señor Caulfield: Papá soy Max, estoy bien, en el hospital desperté algo confundida así que lo primero que hice fue dirigirme a toda prisa a la estación de camiones para volver a Arcadia Bay, estoy con Chloe, estoy bien, no llamen, yo los llamaré por la mañana, estoy algo cansada y por el momento solo quiero dormir, no se preocupen, si quieren llamar pueden hablar al número de la casa, el teléfono de aquí sigue siendo el mismo de siempre, pero ya es tarde y Joyce se encuentra durmiendo, prometo contactarlos en cuanto despierte por la mañana. Los quiero. Buenas noches.
- Me parece justo. – Respondió.
- Ahora, si no te molesta, lo apagaré y me acostaré a descansar un poco.
- Como tú ordenes Súper Max…
Simplemente no le podía quitar la mirada de encima, era como si necesitara asegurarse de que aquello no se trataba de una ilusión.
- ¿De donde sacaste esa ropa? Y ¿Cómo llegaste hasta aquí?
- ¿No tienes problemas en asimilar mis viajes en el tiempo, pero se te dificulta comprender la manera en que pude llegar aquí? La ropa la tomé del hospital, tuve que buscar por un tiempo antes de encontrar esto en un casillero.
- Lo siento, es solo que no pensé que algún día pudieras llegar a usar tus poderes para tu propio beneficio… - Sonrió.
- Necesitaba volver… era algo urgente, pero usar mis poderes me causa fuertes dolores de cabeza, así que fue más cosa de precisión que de ensayo y error.
- ¿Y por donde entraste aquí?
- La ventana… me enseñaste bien tu vía rápida de escape.
- Wow… mírate, Max Caulfield, toda una maestra en el arte de burlar la ley.
Max rió de forma leve, se le veía agotada, era de esperarse, después de todo llevaba más de un mes sin moverse de una misma cama.
- ¿Podrías prestarme algo para dormir?
- Si, hay unas blusas que puedes usar en aquel cajón… - Respondió sintiéndose algo distraída, dejando su agotamiento de lado Max lucía igual que siempre, todos en el pueblo hablaban de su gran hazaña, definitivamente nada volvería a ser igual, su mejor amiga ahora sería el centro de atención de todos, muchos tendrían sus ojos puestos sobre ella y por alguna razón eso comenzaba a inquietarle, no quería perder aquellos tiempos tan tranquilos y cómodos a su lado, todo eso podía ser egoísta e infantil, la verdad no estaba segura de porque le daba tantas vueltas, no solía meditar mucho sobre el futuro, suficiente tenía con un solo día a la vez, pero ahora se sentía diferente, tal vez incluso un poco perdida, el pueblo iniciaría de nuevo, Max seguro volvería a la escuela y ella… ¿Dónde encajaría? Suspiró, sus azules ojos no se despegaban de la silueta de Max mientras cambiaba sus prendas por algo más cómodo, estaba acostumbrada a verla cambiarse de ropa, a dormir con ella por las noches, su presencia no la incomodaba en lo absoluto, sin embargo ahora había algo distinto, con el simple hecho de tenerla ahí cerca de ella podía sentir su pecho lleno de un reconfortante calor que comenzaba a relajarla, todo estaría bien, sentía dentro de si.
- ¿Lista para dormir? – La cuestionó al observar como la fotógrafa tomaba asiento en la orilla de la cama antes de dejar caer su espalda hacia atrás.
- Lista. – Suspiró Max. – Aunque… no quisiera volver a dormir, llevo demasiado tiempo soñando.
- Eso tiene sentido. – Max parecía perdida en sus pensamientos, lucía más distante que de costumbre, tal vez aún intentaba asimilar todo lo ocurrido, para ella todo debía sentirse muy reciente, para Max ese día recién era el día después del tornado, sin decir nada comenzó a cambiarse de ropa, se deshizo de sus pantalones y de la chaqueta que llevaba puesta, dejó su gorro y pulseras sobre el escritorio al lado de la ventana, en silencio subió a la cama acomodándose al lado de su amiga, acostada a su lado contemplaba su rostro pensativo.
- ¿Te sientes bien?
- Mejor que nunca. – Respondió Max sin despegar la mirada del techo de la habitación.
- Parece que algo te inquieta. – Insistió utilizando un tono de voz tranquilo y comprensivo, no era su intención sonar así, pero se sentía feliz de que estuviera de nuevo ahí.
- No quiero volver con mis padres… me gusta estar en Arcadia Bay.
- Te partiste la espalda intentando salvar este lugar, lo menos que podrías hacer es quedarte a vivir en él, lo entiendo. – Respondió con tono juguetón.
- Hay cosas importantes en este pueblo que no puedo dejar atrás… ya cometí suficientes errores en el pasado.
- No se de que hablas Max… yo habría hecho lo mismo, no fue tu culpa el que tuvieras que irte entonces y tampoco lo sería ahora. – Su pecho comenzaba a comprimirse con la simple idea de saber a Max lejos de nuevo, pero no quería atarla a ese lugar, no quería atarla a ella, llenarla de culpa. – Pude sobrevivir bien todos esos años sola, confía en mi, estaré bien.
- Yo no estaría bien… - Aquella respuesta logró hacerla enmudecer por un momento, la había escuchado antes, el día del tornado Max había dicho que jamás se apartaría de su lado, pensaba que tal vez lo había dicho debido a la emoción del momento, sabía que Max la quería, que la apreciaba tanto como ella misma la quería a ella, el vínculo que tenían era fuerte, había lamentado su abandono, había resentido su partida, pero el día que se encontraron de nuevo, aquel reencuentro en el campus de la escuela, le había quedado claro que Max nunca dejaría de ser su mejor amiga, sin embargo la intensidad de aquellas palabras, el día de la tormenta, lograron tomarla por sorpresa.
- No te pongas cursi o reconsideraré la idea de que te quedes a dormir aquí… luego de aquel beso comienzo a dudar de ti. – Bromeo intentando sacar de su mente aquellos novedosos y enredados pensamientos.
- Está bien Price… nada de cosas cursis.
- Bien, mucho mejor que sea así… y bueno, ya sabes que si quieres quedarte aquí las puertas siempre estarán abiertas, no hay porque hacer todo un drama al respecto, solo debes convencer a tus padres y ya está.
- Esta vez no te cuestionaré Chloe… así que espero no te moleste tener a otra persona más durmiendo bajo tu mismo techo por más de un mes.
- De alguna manera te haré pagar mi hospitalidad. – Sonrió.
- Nada que involucre mis poderes. – Condicionó la menor.
- ¿Entonces cual es el objetivo de ser amable? – Ambas rieron.
- Olvídalo Max, mejor duerme, ajustamos cuentas mañana.
- Me parece buena idea, buenas noches.
- Buenas noches.
De inmediato el silencio inundó la habitación, habría deseado que su mente también hubiera tomado aquella tranquilidad con tanta facilidad, no podía quedarse en paz, se sentía contenta pero algo confundida, por alguna razón la presencia de Max parecía mantenerla un poco nerviosa, no era nada grave, nada fuera de control, pero lo notaba, había algo distinto. Los minutos pasaban y ella permanecía recostada en la cama sin despegar la mirada del techo, al fin su mente se había silenciado pero no lograba conciliar el sueño, se sentía tranquila y disfrutaba de ello sabiendo que por la mañana le costaría el levantarse temprano, tenía un compromiso que atender, le había prometido a su madre llevarla al trabajo, luego de lo del tornado las cosas habían cambiado, ambas parecían más abiertas al diálogo, no era mucho pero si se comparaba con la situación anterior se podía observar una pequeña mejoría.
- Chloe… - Al escuchar esto se estremeció, no esperaba que Max continuara despierta.
- Dime… - Respondió intentando no mostrarse sorprendida.
- No puedo dormir.
- Ni creas que te traeré leche tibia… ya sabes donde está el refrigerador.
- Mientras dormía tuve tantas pesadillas, si algún día llegas a desmayarte, y planeas hacerlo durante un mes completo, no lo hagas luego de un día angustioso.
- ¿Tienes miedo a las pesadillas? – Cuestionó girando la cabeza un poco para poder ver a su amiga que para su sorpresa ya tenía la mirada fija sobre ella.
- No, son solo sueños, creo que lo que más me da miedo es la posibilidad de que no vuelva a despertar, que vuelva a perderme durante otro mes más… o quizá más, no pensé que fuera tanto, dormir es agradable pero más allá de doce horas es algo aterrador.
Sonrió de forma cálida. – Estarás bien Max, aquel día usaste demasiado tus poderes, tu cuerpo se agotó, ya estas bien así que puedes dormir tranquila. – Podía sentir la insistente mirada de la fotógrafa, parecía buscar algo dentro de sus ojos, su corazón saltó dentro de si al sentir la mano de Max posarse sobre su mejilla.
- ¿Max?... – Murmuró titubeante.
- Lo siento. – Respondió retirando su mano. – Solo me aseguraba de que fueras real.
- Amiga mía creo que tu larga siesta te ha dejado secuelas... – Max rió.
- No tantas como las que te dejan las drogas a ti. – Ambas rieron por lo bajo.
- ¿Te molesta si duermo cerca de ti? – De nuevo todo quedó en silencio.
- Pensé que ya dormías a mi lado…
- Tu cama es bastante grande, por eso pregunté que si podía dormir cerca de ti. – Con mirada traviesa acercó su rostro al de su amiga.
- Maxine tiene miedo… - Pronunció con tono burlón.
- No. – Bufó Max.
- Es eso o definitivamente me echaste de menos. – Jugueteaba.
- Es más probable que fuera el miedo. – Sonrió la de cabello castaño.
- ¿De nuevo recuérdame porque sigo siendo tu amiga? – Max rió al escucharla.
- Bien, te entiendo. – Comentó ahora de forma más seria. – Solo no vallas a besarme de nuevo. – Advirtió.
- No prometo nada. – Escucho la voz divertida de su amiga.
Una vez más su mente le jugaba malas tretas, su corazón parecía estar latiendo con más rapidez, aún así no dudó y se acercó a ella rodeándola con uno de sus brazos, acomodándose por detrás de ella, Max era fácil de envolver, era más pequeña que ella, una torpe sonrisa se dibujó en su rostro, había salido de la nada y ella misma no lo había notado, cuando se dio cuenta agradeció que Max no pudiera verla.
- Bien, digamos que te ganaste esto por todas las veces que me salvaste la vida aquella semana.
- No era esto lo que tenía en mente…
- Me puedo mover si quieres.
- No, así está bien… - Max, que al principio parecía algo tensa y sorprendida comenzó a relajar su cuerpo acorrucándose entre los brazos de la chica de cabello azul.
- Me alegra tenerte de vuelta Súper Max. – Murmuró sin poder evitar ese pensamiento.
- Me alegra estar de vuelta. – Escuchó la tranquila voz de su amiga que ahora parecía encontrarse más relajada.
Por la mañana partió, a penas con ánimos a dejar a su madre al trabajo, en el transcurso de ida y vuelta se llevó poco más de una hora, eran las nueve da la mañana, aún tenía demasiado sueño como para sentir hambre así que se dirigió de regreso a su habitación, entrando aventó sus botas hacia un lado, perezosa caminó hasta la cama donde Max continuaba durmiendo de forma apacible y para su desgracia también dormía atravesada por toda la cama.
- Muévete Max. – Bufó aventando uno de los brazos de su amiga hacia un lado para moverlo, la fotógrafa refunfuño entre sueños y se recorrió un poco, esta acción le pareció algo divertida, y pensar que durante la noche había tenido problemas para conciliar el sueño, pensó antes de dejarse caer a su lado, Max no le había dejado mucho espacio para acomodarse así que sin dudarlo se giró hacia donde ella estaba y la abrazó, Max bufó y luego suspiró, aún dormida volvió a acurrucarse entre sus brazos, esta vez no paso mucho tiempo antes de caer presa del sueño, una vez más perdió la conciencia.
No estaba segura de cuantas horas habían pasado desde que volvió a dormirse al lado de Max, con los ojos cerrados suspiró, podía escuchar a Max hablando con alguien, poco a poco comenzó a salir de su sueño y a prestar más atención a lo que escuchaba, al parecer hablaba con sus padres por teléfono, la luz del sol entraba por la ventana, abriendo los ojos lentamente pudo divisar a su amiga sentada en la silla del escritorio con su celular en mano, parecía estar negociando con sus padres la idea de quedarse ahí con ella a vivir en Arcadia Bay hasta que la Universidad se irguiera de nuevo, en silencio la observaba, Max era buena conversando con las personas, al parecer sus padres habían aceptado que se quedara pues la chica lucía contenta, escuchó atentamente volviendo a cerrar los ojos, al cabo de unos minutos escuchó el final de la llamada y un "Nos vemos mañana" No pudo evitar sonreír, Max se quedaría a vivir en Arcadia Bay.
- Chloe despierta.
- ¿Qué pasa? – Respondió girándose para darle la espalda, al parecer la hora de dormir oficialmente había terminado, Max parecía llena de energía, seguro tenía algo en mente.
- Ya le dije a mis padres lo de quedarme aquí, aceptaron, pero… ¿Joyce lo sabe?
- No… se lo diré en cuanto vuelva hoy, no te apures, no te dirá que no.
- ¿Y David?
- ¿Bromeas? Luego de haberlo defendido aquel día no creo que te rechace, de cualquier manera, creo que ambos te ven como una buena influencia para mí.
- Mis padres dijeron que vendrían mañana a traerme algo de ropa así que tenemos todo el día de hoy para informarles a tus padres que me quedaré aquí por un tiempo.
- Es tiempo más que suficiente para decir "Joyce, Max se quedará aquí hasta que la universidad abra de nuevo"
Max rió. – De pie Chloe, tengo hambre, no he comido nada bueno desde hace poco más de un mes ¿Está bien si vamos al trabajo de tu madre?
- ¿Piensas aprovechar el viaje para informarle de tu permanente visita?
- Tal vez…
- La lleve temprano en la mañana… debiste decirme que querías ir para dejarte allá también. – Sonrió entretenida.
- Vamos Chloe… solo será esta vez.
- Bien… solo esta vez. – Bufó. – Ya sabes en donde está la regadera, en el estante hay varias toallas, puedes tomar la que sea, en el closet puedes buscar algo que te quede y buena suerte, yo dormiré 15 minutos más.
Luego de pasar por el comedor donde trabajaba Joyce Max pidió ir a visitar los restos de la universidad, al llegar la fotógrafa no pudo evitar la necesidad de sacar su cámara para ponerla en acción, varios edificios del campus se encontraban dañados, los escombros que habían caído al suelo ya habían sido limpiados, ahora la obra se concentraba en la reconstrucción del lugar.
- Creo que esto les tomará más de un mes… - Comentó Max.
- Si, todo quedo bastante jodido acá. – Respondió exhalando una densa nube de humo del cigarrillo que llevaba en la mano derecha.
- ¿Volverás a la universidad? – Cuestionó la menor sin dirigirle la mirada.
- ¿Volver? Me corrieron de ahí por ser demasiado cool ¿Lo recuerdas? – Pudo notar a Max sonriendo de lado.
- Si, ¿Cómo podría pasar eso por alto? Pero bueno, todo está empezando de nuevo… ya sabes, tal vez te acepten.
Por alguna razón Max parecía evitar el mirarla a los ojos, la chica continuaba concentrada mirando a través del lente de su cámara.
- Tal vez… pero sigo siendo tan cool como antes así que al final el resultado será el mismo.
- ¿Y no puedes intentar ser menos "cool"? Sonrió la fotógrafa dirigiéndole al fin una pequeña mirada por encima del hombro.
- Podría intentarlo, no lo se… aún me queda algo de tiempo para pensarlo. – Concluyó dejando caer la colilla de su cigarro para luego aplastarla bajo su bota.
- Y bueno súper Max, suficiente de este sitio por hoy, vallamos a hacer algo más interesante.
- Claro ¿Qué tienes en mente? – Respondió animosa, por un momento permaneció en silencio.
- Te lo diré luego. – Max sonrió.
- Si claro, no tienes ni idea.
- Oye no me subestimes. – Bufó al tiempo que se subía a su camioneta.
El camino fue largo hasta el lugar al que tenía planeado llegar, en todo el trayecto ninguna dijo nada, ambas se limitaron a disfrutar de la música que sonaba en el interior de la cabina, Max miraba por la ventana y se le podía ver relajada, feliz, pasar el tiempo con ella era algo fácil de hacer, no tenían porque platicar para sentirse a gusto, podían compartir el silencio igual de bien que una buena charla, le agradaba eso de su relación con Max, con ella nunca tenía ese extraño sentimiento de intriga, de culpa por ser tal cual era, por lo general su actitud rebelde y gruñona solía ofender a sus amigos o conocidos, por eso no tenía muchos, no se iba a molestar en darle a todo el mundo una explicación de su manera de comportarse, podía quedarse el que quisiera e irse el que así lo deseara, y Max era una de esas pocas personas que permanecía a su lado de forma incondicional, Rachel también había sido así, pero Max lo había sido desde mucho tiempo atrás, de nuevo su mente comenzaba a entrar en una intensa lluvia de ideas confusas y molestas cuando notó que habían llegado a su destino, las vías del tren en las afueras del pueblo, le agradaba ir ahí, era un lugar tranquilo y solitario, no habría nadie que pudiera llegar a molestarlas, durante aquel último mes había extrañado demasiado a Max, de tener su compañía en lugares como ese donde pudieran llegar y solo tumbarse en el suelo a platicar o a ver el cielo, no pedía demasiado, solo su presencia.
- Aquí de nuevo… - Comentó Max mirándola de forma divertida.
- No me volveré a atorar en las vías… - Bufó girando los ojos hacia atrás causando que la fotógrafa riera.
- No es que no te crea… ¿Pero te molestaría que esta vez nos recostemos en el pasto frente a las vías?
- Aceptaré tu propuesta solo por el hecho de que tengo ganas de recostarme en el pasto, si luego se me antoja acostarme en las vías lo haré.
- De eso no me cabe duda. – Respondió Max soltando un breve suspiro que demostraba resignación, ambas se recostaron sobre el pasto.
- Mi cabeza da vueltas. – Pronunció Maxine entre dientes al tiempo que con su mano derecha cubría sus ojos.
- ¿Estas bien? – Se enderezó para mirarla.
- Estoy bien, ayer estaba peor… me duele la cabeza en lapsos cortos de tiempo, va y viene.
- ¿Por qué no me dijiste de eso antes? – Reclamó preocupada y algo molesta.
- No es gran cosa Chloe, supongo que se debe a todo el tiempo que duré acostada.
- Debes avisarme en cuanto te sientas mal, saliste del hospital de un momento a otro luego de haber dormido por más de un mes, los doctores debieron revisarte pero no le diste ni una oportunidad a esos pobres infelices ¿Me entiendes? Debes tener cuidado Max.
Su rostro enrojeció de inmediato al notar una traviesa sonrisa y una profunda mirada en el rostro de su amiga, era como si pudiera ver a través de ella, ante esto no le quedó más que ceñir el entrecejo y bufar mostrándose molesta.
- Hablo en serio Max. – Insistió.
- Lo sé, no te preocupes, sí siento que esto rebasa mi nivel de resistencia de inmediato te lo haré saber.
- Mañana te llevaré al doctor, deja que al menos te de un vistazo rápido para asegurarnos de que todo está en orden… no es que no crea en tus súper poderes, es solo para prevenir.
- Está bien, está bien… mamá. – Molestó Max sonriendo de lado y mirándola de forma retadora, sin poder evitarlo también sonrió.
- Agradece que acabas de salir del hospital, de no ser por eso ya estarías comiendo pasto. – Amenazó.
- Lo dudo. – Insistió Max alzando una ceja.
- Bien está decidido, dormirás en la sala. – Sentenció alzándose de hombros.
- Si claro, si quiero puedo volver en el tiempo y hacerte cambiar de parecer.
- No lo harás a menos de que pidas disculpas. – Ambas rieron, Max se detuvo un momento para volver a colocar la mano derecha sobre su frente al tiempo que ceñía el entrecejo en señal de dolor.
- ¿Estas bien? – Preguntó acercándose a ella, ya la había visto desvanecerse en más de una ocasión y siempre era esa expresión por parte de su amiga la que la alertaba de sus ausencias de conciencia.
- Si. – Suspiró Max. – Ya paso.- Concluyó, al tener al Chloe cerca no dudó y se recargó en su hombro cerrando los ojos.
- Te prometo ir al doctor mañana y de avisarte cada vez que me sienta mal… si tú prometes nunca acostarte en las vías del tren cuando vengas sola.
Un periodo de silencio siguió esas últimas palabras de la fotógrafa, ella cuidaba de Max tanto como Max cuidaba de ella "Siempre estaré contigo" Escuchó el fuerte eco de dichas palabras rebotando de un lado a otro en su cabeza.
- Bien, lo prometo. – Respondió con tono cálido rodeando con los brazos a su amiga recargando su cabeza sobre la de ella, su pecho parecía arder en esos momentos, era una sensación cálida, agradable e inquietante a la vez.
Hasta aquí este segundo capítulo, espero que sea de su agrado, actualizo pronto, saludos, chau!
Un especial agradecimiento a aquellos que me dejaron review
VictoriA11
Susurro Nocturno
yetaRos67
Carluuch
Gracias por el apoyo!
