Capítulo 2.
-He hablado con Ingrid –dijo Wendy mirando el contenido de su taza.
-¿Has conseguido que salga de su habitación?
-He dicho que he hablado con ella no que he hecho un milagro –suspiró volviendo la vista a Joanna.
-Quizá a mi me escuche igual que hizo Freya, aunque lo dudo –suspiró antes de levantarse y salir corriendo hacia el baño por enésima vez ese día.
La poción que Freya y Victor habían hecho funcionaba, le estaba haciendo expulsar el Argentum, sí, pero tenía que vomitarlo y no sabía si era peor el veneno o la poción. Al rato volvió a la cocina junto a su hermana, se sentó en la silla junto a ella y siguió buscando en el libro la forma de localizar a Killian, como le había prometido a Freya. Wendy cogió sus manos y con la otra apartó el libro de ella.
-No deberías estar haciendo esto, se supone que deberías estar dormida en tu cama y, como Victor se entere de que te he dejado bajar en mitad de la noche, me va a matar. Vuelve ya a la cama –dijo mirándola seria- no estás bien todavía, a tu habitación –al ver que su hermana no se movía alzó la voz- ¡Ya!
Joanna se levantó a regañadientes sin soltar sus manos y tiró de ella, tras apagar la luz con un gesto de su mano, hacia su habitación.
-Si yo me voy a la cama tú te vienes conmigo –dijo mientras llegaban- de todas formas hoy voy a dormir sola.
-Si es la única forma de que duermas… -se cambió de ropa y se metió en la cama junto a Joanna- buenas noches Jo.
-Buenas noches Wendy, duerme –se abrazó a ella y ambas cerraron los ojos, durmiéndose al rato.
Esa noche alguien se metió en sus sueños, no fue la misma persona, ni fue el mismo tipo de sueño, pero a la vez que Wendy se despertó llorando de la alegría y la nostalgia, Joanna se despertó haciéndolo de puro terror e impotencia; pero, como siempre hacía, puso su mejor cara, intentando que pareciese que había soñado lo mismo que su hermana, forzó una sonrisa intentando tranquilizarse y olvidarlo todo, a pesar de que una voz en su cabeza repetía "No ha sido un sueño, va a pasar y no podrás evitarlo" Wendy la abrazó con fuerza y una gran sonrisa.
-Jo, ¿has soñado lo mismo que yo? –preguntó esperanzada.
-Lo dudo mucho, pero de igual modo no recuerdo mi sueño, ¿qué has soñado?
-He soñado que estaba viva, que volvía con nosotras y nos llevaba a ver a mamá –seguía llorando y sonriendo sobre su hombro, Joanna acarició su pelo y dejó un beso en su frente.
-Es imposible y lo sabes cielo, están muertas, las dos, no van a volver –las lágrimas volvieron a sus ojos ante el recuerdo de su familia, la mitad estaban muertos y la otra mitad corrompida por el mal- ¿por qué no bajamos a comer algo?
-Siempre hay que tener esperanza, sería tan bonito que se cumpliese… -miró a su hermana con ojitos de niña pequeña antes de suspirar- tienes razón.
-Se sacrificó por nosotros, por salvarnos, los tres lo hicieron, gracias a ellos conseguimos salir de Asgard vivos, si Él nos hubiese capturado la noche del baile…
-Sin ellos y todo lo que hicieron por todos ni siquiera una décima parte de los exiliados seguiríamos vivos –hizo una mueca y se separó- ¿se lo contaremos en alguna vida a las chicas?
-Cuando murieron la primera vez me pidieron que no lo hiciésemos, pero el portal está abierto y…
-¿Qué es lo que nos pedimos que no nos contaseis? –para sorpresa de las dos brujas era Ingrid Ingrid la que estaba en la puerta, cruzada de brazos, y acababa de interrumpirlas. Freya estaba tras ella.
-Nada que queráis saber, os lo aseguro –dijo Joanna mirando a Wendy de reojo- me alegro de que hayas salido de tu hab… -para su mala suerte las náuseas habían vuelto y tuvo que volver a salir corriendo hacia el baño.
-¿Qué le pasa a mamá? ¿Está…? –Ingrid dejó la frase a mitad preocupada y miró a las otras dos interrogante, ellas se rieron a carcajadas.
-¡Claro que no! Tu madre no está embarazada, sólo está vomitando todo el Argenteum por una poción de Freya –la otra no pudo evitar reírse por la tontería que había sugerido.
-¿De qué os reís? –preguntó Joanna desde la puerta al verlas con una pequeña sonrisa.
-Mami, yo quiero un hermanito –dijo Freya sonriendo y poniendo voz infantil.
Su madre miró a Wendy nerviosa antes de volver a salir corriendo de nuevo, no fueron las mismas razones pero quizá estas eran mayores. Era imposible que Freya supiese lo de Frederick, pero no habíanotra razón por la que precisamente ella hubiese mencionado el tema.
-Mierda, ¡Jo espera! –Wendy se levantó y salió tras ella, la alcanzó a mitad de camino de la escalera, la agarró por el brazo y la llevó hasta su habitación sin decir una palabra, cerró la puerta y la abrazó con fuerza- no lo había dicho a propósito, Ingrid ha preguntado si estabas embarazada y a Freya le ha dado por pedirte un hermanito. No saben lo de Frederick y no seré yo quien se lo cuente, esto es cosa tuya y de Victor.
-Me van a odiar si se enteran, Freya nunca me lo perdonará –se le escaparon un par de lágrimas ante el recuerdo de su hijo, pero se las secó enseguida, se dejó abrazar y le devolvió el abrazo con la misma fuerza.
-No se enterarán todavía, pero el portal está abierto y es cuestión de tiempo –le apartó el pelo de la cara poniéndoselo detrás de la oreja y sujetó su cara por sus mejillas- todo saldrá bien, no tienes de qué preocuparte, no te van a odiar, eres su madre.
-Eso espero –sonrió levemente y le dio un beso en la mejilla.
Acordaron que les contarían toda la historia esa misma noche, cuando ambas consiguieron tranquilizarse volvieron a la habitación.
