Disclaimer: Twilight no me pertenece, todo es de la maravillosa señora Meyer, yo solo me dedico a jugar con los personajes.
Summary:Bella Swan era una adolescente de 17 años que quería un poco de diversión en su aburrida vida. El, un adolescente "problema" que quería vengarse de Charlie Swan, y… ¿Qué mejor manera de hacerlo que seduciendo a su hija? –Te lo dije Bella, nunca confíes en el chico malo.
Never Trust in Bad Guys:
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By: BelieverCullenGirl
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Un Día En La Vida De Un Chico Malo:
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"Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida"
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Capítulo I :
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Edward Masen POV:
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¡Oh velocidad!, amaba la velocidad. Sonreí maliciosamente mientras observaba como el velocímetro de mi bebé, mi preciosa Harley-Davidson XR 1200 iba en aumento. Apreté mi agarre al embriague y al freno. ¡Era el amo del camino! Estaba rebasando mi marca de velocidad, podía apreciar el verde borroso de los árboles mientras pasaba por la carretera del frío Forks.
Podía sentir el viento soplando a mí alrededor, mientras el único sonido que se escuchaba en la carretera era el rugir de mi moto negra. Mi sonrisa aumento cuando rebasé los 160km/h. ¡Rayos! Podía sentirme libre. Alejado de la sociedad, de la muchedumbre que habitaba en este patético pueblo alienígena, donde lo único que se podía observar era ese fastidioso color verde.
Hoy, era un día de esos raros en los que Forks estaba soleado; aunque debo admitir que me daba igual si lo estaba o no. Iba a seguir siendo un patético pueblo al fin de cuentas.
¿Qué diablos?
-Maldición.- musité con desprecio, al divisar por el retrovisor de mi moto a la patrulla de policía que me venía siguiendo. Las luces azules venían encendidas.
¡Rayos!
Rodé los ojos con cansancio. Típico. Ya era la tercera vez en este mes.
Reduje la velocidad de mi motocicleta hasta quedar aparcado a un lado de la desierta carretera.
Baje de la moto y me quité el casco con fastidio y lo coloqué bajo mi brazo. Odiaba a la puta seguridad, o mejor dicho, odiaba a Charlie Swan.
Me recargué sobre mi moto y crucé mis brazos haciendo una mueca de burla, mientras observaba como el hombre pelinegro de bigote y ojos negros bajaba de la patrulla y se dirigía hacia mí con cara de perro amarrado, acomodándose la correa, donde se podía apreciar el arma y las balas. ¡Ja! Como que si un arma me fuera a asustar.
Fruncí el ceño. Definitivamente este tipo creía que estaba en Baywatch, era más lento que una anciana en silla de ruedas.
Saque un cigarro de mi chaqueta de cuero negra y lo encendí despreocupado, mientras observaba como el oficial hacía una mueca expresando su descontento. Créanme, fumar era más divertido que ser acosado por un maldito policía.
Dos segundos después, el hombre por fin estuvo a mi lado.
—Jefe—saludé con un asentimiento de cabeza.
—Muy mal Masen, segunda vez en este mes— ladeó la cabeza con burla.
Mis labios se curvaron en una sonrisa torcida. Chasqueé la lengua y el humo salió de mi boca.
Charlie arrugo la nariz.
—De hecho, es la tercera vez, Charlie, al parecer los… lacayos…que mandó la otra vez, no son efectivos… son muy fáciles de sobornar ¿Usted me entiende verdad?— pregunte con burla.
Su expresión cambio de burla a una de total furia. Chasqueó la lengua y entrecerró los ojos.
—Deberías dejarlo— murmuro señalando mi cigarro, cruzándose de brazos. Ignorando mi comentario anterior.
—Debería— me encogí de hombros haciendo una mueca despreocupada.
¡Si supiera que no me importaba en absoluto lo que dijeran sobre las consecuencias de ser un fumador! No me importaba que me dijeran: "¿Sabes que por 1 cigarro que fumes se le restan 3 minutos a tu vida?" ¡Ja! Puras tonterías… ¡Si quisiera dejar de fumar fácilmente lo dejaría! ¿Pero cuál era la situación? ¡No quería!
Me volví hacia mi moto ignorándolo y guarde el casco en la parte de atrás.
— Sabes lo que sigue… ¿No Masen?— preguntó con burla— Por lo que me has dicho, no son dos multas las que todavía no han sido pagadas, sino que son tres— murmuró revisando una libreta amarilla que segundos antes había sacado de su pantalón.
—No tiene como probar la tercera multa— musité con suficiencia.
El tensó su mandíbula y las aletas de su nariz se dilataron.
—Tus tíos no saben sobre esto ¿No?— preguntó guardando la pequeña libreta en su bolsillo.
Me encogí de hombros.
—No, ni lo sabrán— murmure viéndolo amenazante; mientras botaba las cenizas de mi cigarro al suelo de la carretera.
— ¿Me estas amenazando Masen?— preguntó con cautela entrecerrando los ojos.
Le sonreí de esa manera que sabía que a la demás muchedumbre de este patético pueblo le asustaba. Definitivamente Charlie Swan, estaba en mi lista negra.
—Si lo toma de esa manera— ladeé la cabeza encogiéndome de hombros, el humo salió de mi boca— más bien diría que es una advertencia— dije con convicción.
El tensó su mandíbula y se puso rojo, un claro signo de que… estaba furioso. ¡Bingo!
Yo sonreí con malicia y lancé el cigarro desgastado al bosque que se extendía a un costado de la carretera, eso al parecer lo molesto más ya que puso sus manos en puños.
Me divertía mucho con las reacciones de todos los patéticos humanos que habitaban en Forks, pueblo de 3.120 habitantes.
¡Bah!
No sé qué ocurrió, pero de un momento a otro sus manos se encontraban haciendo presión en mi cuello, podría decirse que casi me estaba elevando del suelo.
¡Rayos! El maldito viejo me estaba asfixiando.
—Me está asfixiando— murmure con coz ahogada, pero con mi mirada le lanzaba dagas. ¡Ojala las miradas mataran!
El arqueó una ceja burlona.
—No te metas con este viejo Masen— murmuro y enseguida me soltó, haciendo que casi cayera al suelo de no ser porque me sostuve en mi moto.
No comente nada, simplemente porque no quería ser buscado por todo el país como asesino del jefe Charlie Swan. ¡Rayos! Si abría el hocico probablemente me dejara dominar por mi fastidioso temperamento.
—A la moto Masen, sígueme a la delegación— dijo volteándose, haciendo camino hacia su patrulla nuevamente.
¡Mierda! Estaba… Jo-di-do.
Esto no iba a quedar así…, lo jale del brazo provocando que parara su caminar y se tensara.
Sonreí con malicia, el se volteó de medio lado.
—Lo sigo… jefe…— le dije con burla en el oído. El se quedo tieso.
Me subí de nuevo a mi moto, la encendí y sonreí divertido. Arranque a mucha velocidad, dejándolo parado en medio de la carretera furioso.
— ¡Sígame si puede!— grité ya a distancia divertido por la situación.
Cuando desaparecí en la carretera lo último que escuche fue…
— ¡MASEN!—
Sonreí con malicia, su gritó seguramente se debió haber escuchado en la China.
Por supuesto que no me iba a escapar, esta vez… si iba a la delegación. ¿Pero… quién dice que no puedo ir con un poco de diversión? Con tal, ya me habían multado por violar los límites de velocidad.
Apreté mi agarre a las palancas. ¡Esto sería divertido!
…
— ¡Mierda!— musite viéndome en el pequeño espejo que había en la jaula en la que me tenían encerrado— maldito viejo psicópata— volví a musitar, viendo como la sangre salía de mi nariz. Tenía golpes en todo el rostro, que seguramente más tardes se convertirían en morados. ¡Ahora sí que parecía un prófugo de la ley!
Charlie Swan me había golpeado, ¿Y todo porque? Porque según el… ose a desafiar su "poder judicial"
¡Bah!
— ¿Dónde está ese mal nacido?, Exijo verlo— chilló una voz femenina, sus tacones de aguja resonaban por toda la estancia.
Rodé los ojos, mientras observaba como mí "querida, prima"-nótese el sarcasmo- venia despotricando por los pasillos de la comisaria, blasfemias sobre mí, mientras dos oficiales la seguían tratando de calmarla.
—Señorita, cálmese— le dijo un pelinegro a mi rubia prima agarrándola por el codo.
Ella con su mirada le lanzó dagas, haciendo que el oficial la soltara inmediatamente.
—Rosie— murmure divertido apoyándome en las rejas.
Ella se volteó hacia mí y sus ojos azules chispearon con furia.
¡Que alguien calme a la fiera!
—TU— chilló apuntándome con su dedo índice. Sus uñas estaban pintadas por un color rojo sangre.
Rodé los ojos divertido.
—Eres. Un. Estúpido, ¿Cómo se te ocurre hacerle esto a Carlisle y a Esme? ¿Es que no tienes conciencia?— preguntó con desprecio acercándose a mi reja.
Carlisle Cullen y Esme Hale, mis tíos. Yo, su sobrino "prodigo", la desgracia de la familia, para ser exactos. Era considerado por todo el pueblo como el "chico malo" ¡Bah! puras tonterías, yo no lo veía de esa manera, ¡Vamos! ¡Estaba viviendo la vida!, ¡disfrutándola a todo dar! Lo que dijeran un montón de mocosos ignorantes y criticones cegados por la envidia carecía de sentido para mí.
—Disculpa rubiecita, pero yo no los llamé, y mucho menos pedí SU ayuda, estoy perfectamente bien solo— murmure, fulminante.
— ¡Ja! Si, se ve que estas perfectamente bien— señalo mi cara— ¡Al parecer te estás tomando demasiado en serio la frase: vive la vida loca!— Si no fuera por nosotros te pudrirías en la cárcel, ¿Sabes lo que le ocasionaría a Esme saber esto? ¿Tienes la mas mínima idea del dolor que les causas a Carlisle y Esme con cada tontería que se te pasa por esa cabecita cobriza?— preguntó con desprecio— Blah, Blah, Blah. ¡Calla a la rubia! ¡Señor!— No sé qué vas a hacer cuando tengas 18, cuando los cumplas vas a estar en este barco solo, ¡MI AMIGO!, ya te veré en el periódico como prófugo de la ley— seguía despotricando alzando las manos al aire. Esto era absolutamente aburrido—da gracias a Dios que cuando llamaron a Carlisle al hospital me mando a MI para que Esme no se enterara— terminó de hablar con la respiración agitada.
¡Por fin se calló la cabra loca!
—Yo no necesito de tu ayuda, Hale...
Sus dientes rechinaron.
—No me retes Masen—
—Como diga la diosa Afrodita— me burlé.
Me regalo una mirada despectiva.
Un carraspeó nos saco de nuestra "interesante" discusión.
—Les pido que se tranquilicen, este no es lugar para pelear, señorita, por favor muévase para abrir la reja del señor Masen— murmuró el oficial sin expresión alguna.
—Si por mi fuera… no la abra— murmuro Rosalie por lo bajo, mirándose las uñas como si fueran la cosa más interesante del universo.
Hice una mueca divertida, que por supuesto me dolió. ¡Maldito Charlie!
—Estúpido— murmuró Hale mientras observaba como el oficial abría mi reja.
Sonreí con suficiencia.
Amaba ver a la princesita enfurruñada.
Rosalie Hale, "Diosa de la belleza" o "princesita de hielo"; simplemente… otra adolescente caprichosa como cualquier otra que cree que… solo por tener una figura bonita; tiene al mundo en sus manos. Típico. Ella, junto con su Gemelo Jasper Hale, un rubio con una cara de pasividad absoluta, serio hasta el cogote. Imperturbable. Son hijos adoptivos de mi tía política Esme Hale, una mujer estéril, pero a pesar de eso, tiene tanta dulzura en las venas que empalaga.
Ella se caso con mi Tío varios años después de la muerte de la esposa del mismo, Carlisle Cullen, médico de Forks, es padre de Emmett Cullen, alias "hombre, infantil, fornido, sin cerebro" y de Alice Cullen "Enana diabólica, con obsesión por la compras". Esta última tiene un romance con Jasper desde hace varios años y la rubiecita también tiene una relación amorosa con el fornido sin cerebro. Raro. Era una situación enigmática; Pero… yo no era nadie para meterme en sus jodidas vidas.
Todos mis "primitos queridos" tenían algo en común, aparte de ser incestos; claro está, ¡Me odian! Y yo no podría ser más feliz con esa idea.
—Dile a Carlisle que después le mando el dinero de las multas— le dije a la rubiecita, cuando ya estuvimos fuera de la comisaria.
Ella chasqueó la lengua y se acomodo el cabella atrás de las orejas. Se colocó unos lentes de sol negros.
—Claro, mi madre y Carlisle quieren que vuelvas, están preocupados por ti, no saben dónde estas — dijo con molestia. Yo sonreí divertido, claro estaba que la rubiecita, ni ningunos de mis primitos quería lo mismo. Era capaz de volver a esa casa pero solo para molestarlos.
—No, diles que estoy bien, después los voy a visitar— dije haciendo camino a mi moto, a mi pobre bebé. ¡Estúpidos policías!, Según la "ley" si me encontraban otra vez conduciendo de esa manera tan "irrespetuosa" me la iban a quitar. ¡Primero muerto!
—Claro, esperaremos con ansias tu visita— dijo. Sonreí satisfecho. El sarcasmo fluía en el aire.
—Otra cosa— dijo ya montada en su carrito de Barbie, un BMW convertible rojo. "El sueño de cualquier princesa"— pensé rodando los ojos.
— ¿Si?— pregunté ya montado en mi moto.
—Carlisle manda a decir que si no te presentas a la escuela este lunes, sufrirás las consecuencias— dijo burlona, jugando con un rulo de su cabello rubio; mientras se observaba en su espejo retrovisor. Subio sus lentes a su cabeza.
Rodé los ojos con fastidio. Consecuencias… ¡Bah! ¿Qué más me podría pasar?
Otra cosa que odiaba… era el maldito instituto, y sobre todo el montón de adolescentes con hormonas revolucionadas que yacían en el. Los profesores, ignorantes hasta la médula, con ausencia de conocimiento sobre lo que significa la palabra "adolescencia". Es gracioso el ver como todo el día batallan para controlar a la sarta de adolescentes, ¡Como si pudieran hacerlo!, creen que tienen el mundo en sus manos solo por ser "adultos", pero no sabian que equivocados estaban.
Ladeé la cabeza, y arranque mi motocicleta, sin darle contestación. Por mi espejo retrovisor pude divisar como rodaba los ojos y arrancaba hacia el lado contrario al mío.
…
—Maldición— murmuré con dolor; mientras desinfectaba mis heridas. ¡Qué horrible! , esto dolía horrores. Definitivamente Charlie Swan tenía que pagar por esto. Nadie le hacía algo ofensivo a Edward Masen y se quedaba feliz de la vida galopando por el mundo.
La puerta del pequeño y desordenado apartamento se abrió.
— ¿Mal día Masen?— preguntó mi corpulento compañero de piso con burla, entrando a el lugar. Jacob.
Lo fulminé con la mirada.
—Cállate Jacobo, tienes el privilegio de ser el único individuo que me cae bien de esta patética población, ¿A sí que no lo arruines ok?
—Es Jacob Eddie— murmuró agarrando una cerveza de la nevera y lanzándome una.
Hice un asentimiento de cabeza como muestra de agradecimiento.
—Como digas Jacobo— le respondí arqueando una ceja.
El moreno de ojos negros me fulminó con la mirada y se fue a sentar en el mueble, no sin antes quitar algunos desperdicios que yacían sobre él.
Yo fui tras de él y encendí el pequeño televisor. Prefería vivir en aquel pequeño desastre, con pocas comodidades, que con la familia "perfecta".
—Déjame adivinar, te quitaron la moto esta vez— dijo, y bebió un sorbo de la bebida.
—Casi— dije tomando un trago de mi bebida— "la familia perfecta" quiere que regrese a casa, y si no voy al instituto el lunes "sufro las consecuencias"— dije haciendo comillas en el aire con burla.
Soltó una carcajada incrédulo.
Saqué un cigarro y se lo ofrecí, el negó con la cabeza. Me encogí de hombros y lo encendí para mí.
—Amigo, fumar y tomar al mismo tiempo no es bueno— murmuro divertido apagando el televisor. Arqueé una ceja.
—Yo no soy bueno… ¿Recuerdas Jacobo? ¿Desde cuando el rebelde sin causa piensa de esa manera?— le pregunté llevándome el cigarrillo a la boca.
El negó con la cabeza divertido.
— ¿Y la cara?— pregunto con curiosidad, luego de algunos minutos.
— ¿mmm?—
— ¿Qué te paso en la cara? No me digas que el gran Edward Masen que creé que todo el patético mundo es ignorante se metió en un pleito— preguntó incrédulo.
—Charlie Swan— murmuré con odio.
— ¿El jefe?— pregunto incrédulo.
Asentí, para después terminar de un solo trago toda mi cerveza.
—El maldito viejo psicópata me golpeó— dije despreocupado poniendo mis brazos atra de mi cabeza.
—Tengo mejor suerte que tú— se burló—A mí nunca me atrapan haciendo una travesura— se carcajeó.
—Tienes suerte Jacobito— le dije con indiferencia.
— ¿Recuerdas la ves que incendiamos aquella señal de transito en la carretera hace tres meses? ¿Lo recuerdas Edwardcito?—Preguntó sonriente ignorando como lo había llamado— ¡Cuidado señores! ¡Somos los prófugos de la ley!— musitó orgulloso alzando su puño al aire.
— ¿Cómo no recordarlo compañero?, fue la mejor huida de todas—sonreí, recordando como el jefe Swan trato de perseguirnos, pero por la oscuridad de la noche y la velocidad de nuestras motos, no nos alcanzó ni nos pudo identificar.
—Odio a ese viejo verde— rugí.
El sonrió de esa manera.
— ¿Qué tramas Jacobo?, se que esa sonrisita sádica significa que tienes algo en mente— dije interesado.
— ¡Querido amigo, que bien me conoces!— murmuró tirando su lata de cerveza al cesto de basura.
— ¿Sabes que el viejo tiene una hija?— preguntó sonriendo maliciosamente.
¿Quién lo diría? ¡Yo pensaba que el viejo era virgen!
—Esto me está interesando, ¿Qué quieres decir?— pregunté nuevamente arqueando una ceja.
—Su hija se llama Isabella Swan, estos días que te perdiste del panorama, en el instituto se rumorea que la hija del "jefe" viene al pueblo a vivir con su papito— dijo sonriendo divertido— ¡Ah! , apropósito todos dicen y comentan, que no has ido esta semana a clases porque estabas metido en el área de contrabando y estabas en Europa realizando algunos "negocios" — se carcajeó. Típico. Chismosos Adolescentes.
— ¡Ok!, pero sigue con lo que estabas diciendo— le urgí mientras llevaba el cigarro a mi boca.
—Bueno, Isabella Swan, una morena espectacular, de esas que te gustan— dijo despreocupado.
— ¿La conoces?— pregunté interesado. De mi boca salió el humo.
—No, pero he visto fotos, cuando estuve en casa de Charlie hace una semana— yo hice una mueca interrogativa, el se percató de esto— mi papá me mando a llevarle algunos pescados de la reserva— yo asentí.
— ¿Y tu idea cual es Jacobo?— pregunte interesado, dejando mi cigarro en el cenicero de la pequeña mesa frente a nosotros.
—No me digas Jacobo Eddie, a no ser que quieras que tu querida Bebé sufra las consecuencias— dijo amenazante. Yo entrecerré mis ojos. ¡Mi moto nadie la tocaba!
Le hicé un gesto con la mano para que siguiera contando su idea.
—Bueno, que tal si… la pequeña Isabella sale herida— preguntó con burla.
Mis ojos se dilataron.
—Jacob, no estarías pensando en golpearla ¿O sí?— pregunté incrédulo. Nunca podría lastimar a una mujer físicamente.
— ¡NOO!— gritó exaltado— digo herida, pero algo más emocional— sonrió malicioso alzando una ceja. ¿Me estas comprendiendo?
Sonreí con burla.
—No estás hablando enserio...— negué con la cabeza.
—Muy en serio, mi amigo, eres el gran Edward Masen, alias "chico malo" Todas las mujeres caen a tus pies, enamoras a Isabella, la botas y chas...—Chasqueo los dedos—… todo listo, el jefe Swan ¡Si que te va a odiar! Créeme, el ama a su hija, la AMA, lo sé por como habla de ella— hiso una mueca burlona—si ella sufre, el sufre, ¿Entiendes lo que digo?… Y lo mejor de todo, no te va a poder llevar a la cárcel o algo parecido, además- se encogió de hombros- sales ganando por dos, te vengas, y obtienes un poco de diversión— terminó moviendo las cejas sugestivamente.
—Tienes una mente maquiavélica— me carcajeé.
— ¿Qué opinas?— preguntó.
Sonreí torcidamente.
— ¿Qué tan difícil puede ser enamorar a una adolescente?— me encogí de hombros.
Chocamos las palmas.
—Por eso me caes bien Jacobo— reí divertido, dándole unas palmadas en el hombro.
—Ya la veré diciendo: "Te amo Eddie" — murmuró sonriendo burlón.
— ¿Es morena dices?— pregunté divertido. ¡Solo Dios sabia cuanto amaba las morenas!
...
...
¡Hola chicas hermosas! ¿Cómo están? ¿Qué les pareció el primer capítulo de esta pequeña locura? ¿Odian a Eddie? , pues no lo hagan, el pobrecito es un simple individuo que no sabe lo que hace. ¿Pero me van a negar que es súper sexy? ¿A que si? Jajajaja.
Debo admitir que ayer casi me puse a llorar, todos los capítulos que había escrito se me habían borrado, pero al final creo que así fue mejor, porque este capítulo quedo mejor que el que pensaba colocar anteriormente. No se preocupen que no voy a tardar en actualizar, ya tengo el siguiente casi por la mitad.
¡Estoy muy emocionada con la aceptación que tuvo el fic! ¡22 Reviews y solo en el prefacio!
Para todas las que leen "Seduciendo al seductor" el lunes actualizo.
Creo que no me queda más que decir, solo que….
¡Dejen muchos Reviews! ¡Recuerden que es el pago de toda escritora!
Yarhe(:
