Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling
Pareja: Sirius & Harry, leve mención de: Sirius & James, Harry & Draco, Sirius & Remus, entre otras.
Advertencias: Es una historia Slash [Relación Hombre x Hombre], WI? (Iré colocando las advertencias mientras vayan apareciendo)
Este fic participa en el reto anual "Long Story 3.0" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
¡Hola!, ¿Cómo están?, gracias por los reviews del capítulo anterior, y disculpen la tardanza.
Aunque este capítulo podría considerarse como introducción, yo consideré que era necesario colocarlo, sin más, ¡a leer!
Capítulo 1
De cómo Sirius llegó hasta Harry
Si alguna vez alguien le hubiera preguntado a Sirius que fue lo que más le dolió de dejar su forma de vida al hacerse cargo de "El-niño-que-vivió", la respuesta habría aparecido sola: extrañaba su libertad. Y podía notarse en la manera en la que trataba de revelarse con ciertos actos, como manteniendo su motocicleta, fumando un cigarrillo cuando estaba lejos de Harry, mal gastando su dinero en pequeños caprichos —aunque la mayoría de ellos fueran para su ahijado—. Extrañaba la manera en la que podía hacer de su vida lo que quisiera y no tenía que preocuparse por nada ni nadie. En serio que lo extrañaba. Pero, como le había dicho Dumbledore aquella vez que reclamó a Harry, tenía que conseguir un poco de estabilidad en su vida, la estabilidad que ameritaba cuidar a un bebé. Por supuesto que el hijo de James lo valía.
Pasaron seis meses antes de que Sirius pudiera tener (o casi tener) el 100% de la responsabilidad sobre el cuidado de su ahijado. En este periodo de tiempo el pequeño Harry vivió con sus tíos, algo que no le agrado ni a Sirius ni a Petunia y Vernon. Sin embargo, así lo dicto Dumbledore, y muy al pesar de los Dursley tenían que hacerlo, sinceramente Petunia no había tenido el corazón para negarse a aceptar en su casa al pequeño. Supuestamente en este tiempo el joven mago tendría que conseguir esa "estabilidad".
Así que Sirius tuvo que dejar de acostarse con todo aquel que se le ponía en frente, dejar de beber y fumar, dejar de frecuentar los lugares de mala muerte que acostumbraba; en fin, tuvo que dejar la vida que llevaba, y volverse un "adulto responsable", o lo más responsable que podía ser.
Compró una enorme y angulosa casa de tres pisos en Ottery St. Catchpole, cerca de la casa de los Weasley (quienes le parecían muy agradables y, además, tenían un hijo de la edad de Harry), se volvió más responsable con su trabajo de auror, y obligó a Remus a vivir con él, después de todo alguien tenía que cuidar de su pequeño ahijado mientras trabajaba, pero no se atrevía a dejarlo con nadie más que con su amigo licántropo, aunque la señora Weasley o Molly, como le hizo llamarla, también parecía una buena opción, y seguramente se haría cargo del pequeño si tenía que trabajar la noche de luna llena. De todas formas, le gusto aquel lugar y la casa le parecía un excelente lugar para la crianza de Harry; además era lo suficientemente diferente al N° 12 de Grimmauld Place como para hacerlo sentir cómodo.
La aventura más grande en la que Sirius se había embarcado comenzó aquel viernes primero de mayo, aunque bien podría poseer la fecha de la madrugada del sábado dos de aquel mes. La noche ya estaba bastante entrada cuando Sirius hizo su aparición en Privet Drive. Los Dursley, que siempre procuraban cuidar su apariencia ante los vecinos, le habían pedido (o exigido) a Dumbledore que quien quiera que fuese por Harry tendría que llegar muy tarde, puesto que se negaban a tener que enfrentarse a las preguntas de los vecinos. Así que ahí estaba el joven Black, un poco temeroso a estrellarse contra la fachada de alguna casa por la falta de luces, Dumbledore había usado su Apagador en cuanto llegó, por lo que no había ni un poco de luz. Y el director también le había pedido que apagara el faro de su 'vehículo'.
Con cuidado estaciono su motocicleta y se encamino a la puerta, que se abrió repentinamente, dejando ver a un sonriente Dumbledore. Y a una pareja no muy feliz con un niño regordete en brazos. El joven mago sintió que se le caía el alma a los pies, no era posible que Harry hubiera cambiado tanto en tan pocos meses, ¿cierto?
Dándose el valor que creía perdido se acercó a la puerta, y sin poder evitarlo soltó la pregunto que rondaba su mente apenas la puerta se abrió.
—Él no es Harry, ¿verdad?
Dumbledore sonrió divertido y le palmeo el hombro, mientras que Vernon y Petunia parecían horrorizados.
— ¡Esto es el colmo! —exclamó Vernon, poniéndose colorado—. ¡Mira que comparar a mi pequeño Dudley con ese…, ese fenómeno! ¡Ya quisieras que lo fuera!
La furia invadió a Sirius, nadie, absolutamente nadie, podía decirle fenómeno a Harry sin recibir una paliza a cambio. Cuando estaba a punto de darle un golpe en la horrible cara de morsa un suave sollozo se escuchó al interior de la casa.
—Estoy seguro de que quieres volver a ver a Harry, ¿no es así, joven Black? —dijo Dumbledore, apartándose de la puerta para dejarlo entrar.
De repente lo único en lo que podía pensar era en ver a su pequeño ahijado, así que dejó pasar lo dicho por, según sus pensamientos, aquel despreciable muggle. Caminó apresuradamente hasta la sala, donde reposaba un pequeño niño de cabellos oscuros y la característica cicatriz en forma de rayo. Lo levantó en sus brazos con suavidad, intentando no despertarlo, al parecer el niño había sollozado entre sueños.
Luego de una apresurada despedida envolvió a Harry en una manta que había traído, y se alejó de Privet Drive, con intención de no regresar jamás.
Llegó a su casa cuando el sol asomaba en el horizonte, el niño a penas y se había movido durante el viaje, pero supuso que de todas formas se encontraría incomodo, por lo que se apresuró a entrar. A penas había puesto un pie dentro cuando unos apresurados pasos resonaron en la planta de arriba; en un abrir y cerrar de ojos Remus ya se encontraba ahí, con una pinta de no haber dormido en toda la noche (y posiblemente así era).
Justo en ese momento Harry despertó, se desconcertó ante el cambio de panorama, pero unos meses no eran suficientes para que olvidara la cara de aquellos dos; ¡si lo habían atormentado desde que nació!
Una suave risilla escapo de sus labios mientras se aferraba al pecho de Sirius, en ese momento aquel que nunca se había imaginado cuidando de un niño —ni siquiera después de los recientes acontecimientos— supo que nunca podría alejarse de ese pequeño.
¡Espero les haya gustado!, porque me esmeré en hacerlo. Perdonen los errores que tenga, yo intento corregirlos, pero no soy muy buena.
Kristy SR: ¡Muchas gracias por tu crítica constructiva!, te la agradezco mucho. Y sí, yo tampoco soy muy fan del Sirius/Harry prefiero el Sirius/Remus (Aún estoy explicándome como termine escribiendo esto), y sinceramente espero que esto termine bien~
¡Gracias por leer!
