Bath Time, Bed Time

Había pasado una semana desde que Marceline le había gastado esa maldita bromita y PB había estado recibiendo sus visitias constantemente durante esas noches. La mayoría de veces la pillaba durmiendo, pero un par se la encontró colándose por su ventana cuando ella aún estaba sentada en su escritorio, acabando alguna ecuación.

Le había dado ya mil vueltas a la razón por la cual debía estar visitándola tan a menudo. Tal vez quería volver a gastarle otra broma como la anterior.

Decidió, esa noche, meterse en la cama antes de que llegara y hacerse la dormida, para comprobar como se comportaba la Reina Vampiro.

Y así, calló la noche sobre Ooo y nuestros amigos volvían a descansar en sus camas tras un día de aventuras y diversión. La princesa ya estaba acostada bajo las mantas, con su pijama favorito, una simple camiseta (Que sustituía a la que Marceline le regaló, como la echaba de menos.), y unos pantalones rosas bastante anchos. Estaba cansada, ya que, otra vez, Ice King había intentado secuestrarla, llevándose una paliza por parte de Finn y Jake. Aparentemente se había convertido en su rutina semanal el ser raptada.

Ya estaba bastante adormilada cuando oyó la ventana abrirse, con cuidado, y sintió el aire frío colarse dentro y enfriarle las mejillas. Vio la sombra de Marcie moverse por su cuarto, mirando por encima la hoja de cálculos que había sobre su mesa. Se estremeció un poco al ver el brillo de sus colmillos a la luz de la luna cuando se giró para mirarla y cerró los ojos, haciéndose la dormida mientras sentía la presencia de la vampiresa justo a su lado.

Se sorprendió ligeramente al sentir los fríos dedos apartarle un mechón de pelo que había caído sobre su rostro y acariciarle con dulzura la mejilla, tapándola algo mejór con la manta para que no se enfriara.

¿Porqué estoy aquí otra vez?- Se dijo a si misma la pelinegra. ¿Porqué no puedo dejar de venir a verla? ¿Porqué cuando tengo que irme siento como que algo se queda junto a ella? - Se mordió el labio, observando el rostro tranquilo de Bubblegum.

Algo dudosa y siguiendo una pequeña voz que había en su interior, se agachó para poner su rostro a la altura del de la princesa, que permaneció impasible. Sin embargo, Marcie se percató de una cosa en la que no se había fijado antes. Los latidos del corazón de la pelirrosa aumentaron notablemente, dando a conocer que se encontraba consciente, y el fino oído de la vampiresa captó ese cambio y se apartó, sintiéndose sonrojar de golpe.

-Mierda…- Murmuró, girándose hacia la ventana dispuesta a salir volando por ella, pero en ese momento sintió una mano sobre la suya y se petrificó.

¿Qué haces?- Se dijo a si misma Bonnibel. ¿Porqué no la estás echando a patadas de tu cuarto? ¿¡Qué demonios, PB!? ¡No! ¡No acerques tu rostro al de ella! ¡No te sonrojes!

Sí, como habéis podido adivinar, Bonnie se había erguido, llevando una de sus manos a la mejilla de la Reina Vampiro y atrallendo su rostro al de ella.

Marceline sentía el rostro encendido, sonrojada. ¿Qué había pasado con la valentía que la había llevado a aparecer desnuda el día anterior en el baño de la princesa? Pues se la había comido esa sensación de calidez que la inundó en cuanto sintió la mano de PB sobre la suya.

La pelirrosa no separaba los ojos de Marcie, internándose en su iris verde y sintiendo una descarga eléctrica atravesarla por completo, proviniente de la unios de sus labios con los de la vampiresa.

La Reina Vampiro pareció despertar ante ese beso y se empujó algo hacia delante, volviendo a tumbar a Bubblegum y situándose sobre ella.

Dicho beso se volvió más necesitado, más hambriento. Sus labios se separaron, dejando paso a un par de lenguas que bailaban juntas, mientras manos se colaban bajo la ropa de la otra, buscando más piel que rozar con los dedos.

Todo se volvió entonces muy delicado. Besos que rozaban la piel y ligeros mordiscos que marcaban sus cuellos, caricias de sus dedos y gemidos, jadeos y nombres gritados. Y besos, tantos que no se pueden contar.

Y ahí se encontraban, ambas bajo las sábanas de la enorme cama de Princess Bubblegum, abrazadas y con los ojos cerrados, con la respiración acompasada. Marcie detectó entonces el tranquilo latido del corazón de PB y sonrió, abrazándola con fuerza y plantándole besos en su hombro.

-God night, my princess…

¡Volví!

Madre mía, mi primer TwoShots… ¡Y sigue sin ser lemmon! ¡MUAJAJAJAJAJAJAJA! Vale, creo que he exagerado ._.

Pero no me apetecía hacer lemmon con este fic… Habrá lemmon de estas dos, no os preocupéis. ¡¿Cómo puedo yo No hacer lemmon?! Es como… obligatorio. XD

En fin, espero que os haya gustado la segunda parte del fic y si es así, dejadme un review opinando sobre él y matándome a tomatazos por no hacer lemmon. xD

¡Arigatou por leer!

-Muco! ;D