Antes de leer:

Quiero agradecer a: Izumi-sakachita, arabellaw, karina blest y Dzeta por sus comentarios, muchisimas gracias!.

Este capitulo se lo dedico a ellas y a Shu-chan!

esto "..." son pensamientos

No les entretengo mas...

Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de sus respectivos autores y al escribir sobre ellos, no obtengo beneficio económico alguno.

Perfección, un piano y romanticismo.

Sirius Black, como lo denominaban, era perfecto.

Era un perfecto amigo, era un perfecto amante, un perfecto alumno y un perfecto conocido.

Era una perfección entre los Griffindors, que aunque, su linaje, antepasados y familiares de la antiquísima familia Black nunca habían pertenecido entre "aquella sociedad de sucios amantes de muggles", habían aceptado su camino, porque "por alguna extraña y misteriosa razón el heredero Black debe tener un destino poderoso para pertenecer entre los leones".

Era perfecto entre las demás casas, aun por su poco agrado entre los Slytherins, no podían dejar de admitir su perfección.

Así era, perfecto. Sirius Black era perfecto y nada lo contradecía, nada probaba lo contrario.

Sirius Black antes de entra a Hogwarts, nacido en el seno de una familia prestigiosa, era superficial, malcriado y siempre hacia lo contrario de lo que le mandaban, en especial si era su prestigiada y perfecta madre, después le seguía su prestigiado y prefecto padre y después su prestigiado y perfecto hermano...

"Pero todo cambio con Hogwarts" admitía Sirius dentro de si mismo" todo cambio con James, todo cambio con Peter, todo cambio con Remus..."

Esa mañana, un lunes totalmente iluminado y despejado, Sirius se levanto con su cabello desordenado perfectamente, observando todo a su alrededor con su magnificente mirada plateada.

Y el portador de esa mirada plateada, portador de toda aquella maravillosa perfección también podía aceptar cosas.

Sirius Black tenía una imperfección perfecta.

Esa imperfección perfecta tenía nombre.

Se llamaba Remus Lupin.

-Buenos días- había saludado débilmente el licántropo sentándose en la esquina del colchón y llevándose ambas manos al rostro.

-Buenos días Moony

Sirius observo por la ventana mientras lo abierto de su camisa desaparecía lentamente, poco a poco, porque, si miraba hacia a un lado suyo se iba a morir.

Se moriría porque Remus se quitaba lentamente la pijama y dejaba a la vista su pálido y delgado cuerpo, que no dejaba de parecer de un chico, además de que tenia cierta similitud femenina, cierto encanto a la vista, capaz de hacer de que mandara al diablo la vista húmeda de los terrenos en la mañana e ir con aquella criatura que le volvía loco hasta cuando no lo miraba.

El animago denominaba a esa hermosa criatura como su imperfección perfecta, puesto que a Remus no lo designaba como totalmente una imperfección, lo encontraba hermoso, lo encontraba como su otro yo perfecto, como su otra persona y lo encontraba suyo. Pero, a caso, ese sentimiento, esas emociones nuevas que crecían en su interior, esas extrañas y misteriosas sensaciones que le provocaban apenas si al escuchas su nombre¿tendrían carencia de perfección¿serian claramente perfectas?, eran agradables en un principio y en su centro y en su final, pero... ¿como podrían serle causadas por su amigo?.

La atracción era perfecta.

El deseo era perfecto.

Eso llamado... ¿como era?, lo que todo el mundo dice haber encontrado alguna vez en la vida... esa cosa... llamada...

-Señor Padfoot, centro del universo¿Podría usted decirme la hora...querido amigo?

Habían sido las palabras de su hermano, que se encontraba ya despierto, Sirius desconecto su vista de los aburridos terrenos del colegio, para, mecánicamente, observar con aun mas aburrimiento que el anterior al reloj sostenido por la mesita de noche.

-Las... 8:03

-Me alegra de que sepa leer la hora - observo James Potter, vestido con le pantalón de la pijama y la camisa blanca de la escuela, que abrochaba con exagerada rapidez los botones de esta; si no fuera porque Sirius se encontraba todavía con media conciencia dormida placidamente en su cómoda cama, se habría dado por enterado de que la voz de su amigo sonaba mucho mas molesta de lo acostumbrado, porque, solo usaba esa voz y cordialidad cuando se encontraba realmente enojado.

-Si no es mucha molestia... ¿puedo preguntarle si sufre de memoria a corto plazo?

-Solo si se trata de escaparme de chicas increíblemente fastidiosas -contesto el animago, ya dándose cuenta de como la cólera transformaba el rostro del otro.

-Solo que hay un punto Padfoot... yo no soy una chica, ni mucho menos una de tus estupidas conquistas, ahora...-James tomo aire, pensando en las posibilidades que tendría ahogando a un mago en el lago sin que pareciera un asesinato.- ¿recuerdas lo que hacíamos en el gran comedor ayer por la tarde?

Sirius cerró los ojos fastidiado, mientras se colocaba los pantalones.

-Comíamos... Remus nos comento que teníamos que esforzarnos en ganara mas de 300 en puntuación en el quidditch para alcanzar a Ravenclaw...tu coqueteabas con Evans... yo intentaba quitarme a Helga Windmill de encima... tu dijiste algo groseramente gracioso que hizo que Peter sacara su zumo por la nariz...- Sirius tomo aire despreocupadamente- Prisila Vicindel le comunico a Remus unas actividades de prefectos y nos dijo que Snivellus...

Sirius parpadeo varias veces como si se hubiera despertado

James terminaba de hacerse el nudo de la corbata con más fuerza de lo habitual

Remus se había terminado de cambiar y acomodaba su horario como debidamente Merlín mandaba

Peter preguntaba si todavía no era fin de semana para seguir descansando

Fuera del dormitorio bautizado como el de los "Merodeadores", los demás chicos de la torre que se dirigían a sus labores diarios y acostumbrados se preguntaban como la mayoría de las chicas se podían fijar en el loco de Sirius Black, que iniciaba el día con un grito rompe tímpanos que se había escuchado como un sonoro...

-DIABLOS!!!!!

La respuesta para este comportamiento, si se lo preguntaban a cualquiera de ambos, que no fuese a Peter que en ese momento del dia anterior se encontraba riendo y limpiándose sus partes nasales, o a Remus que tenia una agradable platica con Prisila Vicindel y esta se derretía como helado a pleno verano en su asiento, encontrarían a Prongs y a Padfoot planeando una venganza al haber escuchado a la chica después de haber comentado sobre como Severus Snape era el responsable de ganar 50 puntos para su casa después de una clase de Defensa contra las artes oscuras.

"es un idiota"

Había sentenciado James, pero para su mala fortuna, Lily Evans, con su cabellera pelirroja y esos ojos verdes que en ese momento irradiaban enojo hacia el portador de ese comentario, se había levantado de su lugar en la mesa, había susurrado algo entre dientes y se había cambiado de asiento que había mantenido en tiempo record al lado de James.

"yo soy el idiota"

Había sentenciado por segunda vez en el día el menor de los Potter.

-¡Hay que darse prisa prongs! – Sirius tomo la túnica del ya mencionado y se la tiro dándole al rostro

- Auch!... Sirius…

-¡No se porque no me levantaste mas temprano¡se supone que siempre te levantas antes que yo!

-Por Merlín... Sirius...

-¡Echadme la culpa a mi¡Siendo que ambos fuimos los que...

-¡Sirius, con un demonio¿Quieres callarte de una puñetera vez?!

Y es que era simplemente que desde hacia siete años no solo habían sido mejores amigos de un hombre lobo que tenia un oído súper desarrollado, si no que desde hacia dos años habían sido mejores amigos de un hombre lobo que tenia un oído súper desarrollado y era, señoras y señores...

Prefecto.

-¿Hay algún problema¿Te sientes bien Sirius?

Voz suave, cansada y preocupada

Remus, en comparación a sus amigos y compañeros de cuarto, se encontraba ya listo para iniciar el día. Había rodeado en torno a su cama con un cansancio del que hasta ahora se había dado cuenta ambos animagos, cargaba con ojeras debajo de sus ojos además de los libros debajo de su brazo.

Al parecer el pequeño hombre lobo no había descansado mucho durante la noche.

-¿Que si yo estoy bien?, por Merlín Moony.

Sirius le toca el rostro y Remus siente como le tiembla el cuerpo.

-¿Tu estas bien? -pregunta el chico de anteojos, acercándose para tomarle de la frente.

-Si, Remus¿estas bien? -le sigue el otro, delineando con ambos pulgares debajo de los ojos

-¿Por que tanto grito?

-Te hice una pregunta

-Yo también

James les mira, uno a uno, que no han cerrado los ojos en ningún momento, así como si tratara de un juego de tenis. Remus se encoge en hombros, rendido por la obstinación del perro sobre protector.

-No e dormido mucho - responde quitándole sus manos de encima.

Sirius no sabe porque le molesto tanto lo que acababa de hacer.

-¿Seguro Remus?, puedo acompañarte a la enfermería si quieres –le ofrece amistosamente Peter desde su cama, tratando de meterse los zapatos sin desabrochar.

-No tengo absolutamente nada –les dice a todos los presentes, sin siquiera enojarse. Ni siquiera un poco.

-"Remus debería admitirlo" –piensa James- "creo que le sofocamos un poco cuando nos preocupamos por el, no tiene nada de malo que se enoje de vez en cuando".

-Esta bien –Cede Sirius como buen Perro, volteándose ante la atenta mirada de los demás- Seguro que no querrán perderse el desayuno, y apuesto que no querrás perderte la primera clase Remus, así que mejor nos damos prisa.

-"Creo que Sirius es el que mas se preocupa y el que mas le sofoca".

-Les espero en la sala común- Avisa Remus frotándose los ojos y bostezando calladamente- Seguro que alcanzaran algo que comer con lo lentos que son para arreglarse.

-¡Anda Remus!, sabes que todo es culpa de este – James le apunta con el dedo acusador a su hermano.

-¡Claro que no Moony¡Todo es culpa de este cuatro ojos!

Cuando empieza la pelea de almohadas, en el que no tarda en participar Peter también, Remus se retira del dormitorio con una sonrisa.

-¿Crees que se haya alejado lo suficiente? – James no pregunta refiriéndose a alguien en concreto, aunque Sirius y Peter asienten al mismo tiempo con la cabeza convencidos.

-¿Por qué todo esto?, No me digan que…-Peter parece indignado- ¿planearon una broma sin mi ayuda y la de Remus?

-¡íbamos a decirte anoche pero no te despegabas de Remus para terminar tu deberes! – Le aclara James- Sabes que a Remus no le gusta que nos metamos con Snivellus desde lo que paso en Quinto.

-Ahora entiendo.

Sirius mientras recoge sus libros baja la cabeza un poco incomodo.

-Hay que ponerle en claro a Snivellus quien manda, no puede andar ganándole a nuestra casa –Habla James recogiendo un pergamino que se encuentra debajo de su cama- El problema es que sabemos, a Snivellus le encanta levantarse temprano y comer mucho antes que todos, lo que nos deja un problema en cuanto ya teníamos planeado hacerle la broma en el desayuno.

-Todo por tu culpa Jimmy –le señala Sirius

-Es tu culpa Siri – le señala el otro también con disgusto

-Si me lo preguntan –se mete Peter un poco divertido- Creo que a sido culpa de ambos y no quieren aceptarlo

Ambos se miran

-Peter tiene razón –acepta James ya muy fastidiado- ¡Mejor nos repartimos la culpa y ya estuvo!

-¡Estoy de acuerdo!

Los dos se estrechan las manos en tregua y Sirius exclama lo que se le acaba de ocurrir.

-¡Tal vez todo no este perdido!, todavía podemos hacerlo durante la comida de la tarde¡Todos siempre van a comer en la tarde¡Tendremos más espectadores!

-¡Bien pensado Sirius! –Le felicita el otro satisfecho- ¿Quién lo diría?, si no fueras un chico hermano, y si no encantara mas Lily que el aire que respiro¡me casaría contigo hombre!

-Párale, Cuatro ojos –le aleja el moreno con una mano- si todavía siento lastima por la pobre de Lily que tanto la persigues, si fueras mi "marido" no me imagino mi futuro contigo.

Peter y James se ríen con fuerza

-Es una suerte que Remus no haya preguntado nada, tenemos suerte que el sueño le distraiga –James sale de la habitación junto a los demás, aunque no se da cuenta de que uno se queda pensativo y quieto después de sus ultimas palabras.-según dice no durmió mucho, aunque falta todavía para la luna.

"falta todavía para la luna"

"Remus no durmió mucho"

-"No puede ser… debió haber ido… ¿sin darme cuenta?"

-¿Pasa algo Padfoot? –Pregunta Peter al lado de James a punto de bajar por la escalera de caracol.

Sirius reacciona.

-N-no… no es nada-garantiza con voz extraña- nada de nada

-¿Entonces que esperas Padfoot? –James se sube las gafas- Remus nos espera abajo, tenemos que apurarnos.

Sirius no responde, pero camina deprisa empujando a ambos para abrirse camino y bajar corriendo las escaleras de piedra, como si le esperara un hueso jugoso justo abajo.

-¿y a este que bicho le a picado?

El otro sonríe

-pulgas –asegura James con lógica- a los perros lo que les pican son las pulgas.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Cuando llegan al gran comedor comienza a ocurrir lo acostumbrado.

Peter sigue a James y James trata de seguir a Lily sentándose lo mas cerca que puede de ella, pero no lo logra porque Lily se sienta junto a Remus y le sonríe, provocando que James sienta una gran necesidad de golpearse en la mesa, pero todavía respira aliviado al darse cuenta que puede sentarse frente a ella. Remus siempre le tiene el lugar que le conviene.

Sirius tiene que deshacerse de todas sus seguidoras, empujando levemente a algunas que son más resistentes, obstinadas e insistentes, demasiadas que tienen sonrisas extrañas y otras que pestañean con exageración.

-disculpadme guapas, pero este hombre tiene que comer.

Otras le siguen a la mesa, pero Sirius las desaparece prometiéndoles que luego se verían, todas se van creyendo ser la afortunada, cuando no exactamente se había dirigido a una en específico.

-Esta vez haz hecho record Sirius – le reconoce Remus mientas se sirve avena- ¿ya tienes una técnica especial para alejarlas mas rápido¿O tal vez solo haz salido corriendo?

-Es mas tentador lo segundo –Sirius se sienta imitando a Remus, aunque en comparación se sirve mucho de todo.

Escuchan una risa al lado suyo y ambos voltean.

Son Peter y una chica de curso inferior, se llama Sarah Blenzer y es de sexto curso, no llevan mucho conociéndose pero se ve que se agradan bastante; Sarah tiene el cabello negro y corto hasta llegarle a las mejillas, es mas delgada y pequeña que sus demás compañeras de curso, además que peculiarmente posee ojos color violeta y siempre parece contenta.

Peter siempre parece hacerla reír.

Sirius mira a Remus y Remus mira a Sirius, pera después, voltear hacia el otro lado.

Allí se encuentran con lo que parece una imagen cómica y lamentable al mismo tiempo, James parece interesado en saber como funciona eso de las "películas" y decide peguntárselo a Lily, naturalmente. Lily parece no querer hablar mucho y le explica sin llegar a detalles, produciendo que James quede mas confundido e interesado que antes.

No hay duda de que James lo intenta, lo intenta una y otra vez, siempre trata de destruir esa barrera que a puesto Lily sobre ambos. Y tampoco hay duda de que Lily intenta, intenta una y otra vez ignorar olímpicamente a James y sus esfuerzos sobrehumanos.

-Parecen entretenidos –comenta Remus sosteniendo una tostada a la que le unta mermelada de durazno.

-Seguro que si –Reconoce Sirius observándole.- Peter parece conseguirse novia y James perece solo perder el tiempo.

-Quien sabe –Remus se encoge en hombros- conociendo a Lily tal vez algún día lo logre.

Este muerde su tostada y Sirius no deja de observarle, porque cuando Remus come mermelada se mancha un poco el rostro, Sirius cree que se ve adorable con mermelada en la punta de la nariz.

Y traga su comida con dificultad.

Como le daban ganas de lamerle la nariz.

-Pero debo decirte algo que se que estarás de acuerdo conmigo padfoot –Remus se limpia con una servilleta y le mira – No creo que Lily le de nunca una oportunidad si siguen con sus bromas.

Sirius pego un bote, aunque el único que se dio cuenta fue Remus y una que otra chica que le miraba de lejos y de otras mesas.

-¿bromas? –pregunta Sirius

-Así es

-¿Por nosotros? –Vuelve a preguntar Sirius

-Lo que oyes –Vuelve a hablar el licántropo, tomando un cubierto y apuntándole con un tenedor- Los e visto muy sospechosos desde la mañana.

Sirius se siente descubierto, siente como se le nota en el rostro.

"El lo sabe" piensa rápidamente "Oh, si, claro que lo sabe"

Miro aquellos ojos color miel, casi dorados que lo miraban interrogante, después fruncía el seño.

Sirius trago saliva, nervioso.

-¿Que planean hacerle a Snape?

Mierda

-Siempre lo sabes –le espeto un poco ofuscado- ¿Por qué siempre lo sabes Remus¿Tienes un sensor invisible o algo parecido?, pereces la clásica madre que sabe todo de sus hijos.

-No se te da la mentira Sirius –Le aclara Remus sinceramente- y no soy la madre de nadie.

No puede evitar las ganas de bromear.

-Es que eres sumamente femenino Moony –Apunto Sirius, recargando el codo sobre la mesa y el rostro sobre la mano.

Remus desvió la mirada del moreno, con gesto de indiferencia y aparentando un poco de enojo.

-Vale, no me lo restriegues en la cara

-Es verdad

-Vale, vale, puedes apuntarme de…

-No te apunto de… tu sabes…-Se apresuro a decir, levantando ambas manos con gesto inocente- Lo que te trato de hacerte entender es que tienes mas gestos maternales que paternales, además de la apariencia, si de un principio me hubieran dicho que eras una chica me lo hubiera creído.

-Si claro, seguro me hubieses pedido una cita –Trato de bromear el aludido, regresando su atención a un sonriente Sirius que afirmaba con la cabeza.

-Tenlo por seguro

Remus se ruboriza

-Si fuera una chica –le dice recuperando un poco de compostura- no saldría contigo Sirius Orión Black.

Sirius siente que le acaban de abofetear.

¿Cómo dijo?

-¿Qué?

-Que si fuera una chica…

-Eso no me lo tienes que repetir –ojala no lo repita nunca- ¿Qué quieres decir con eso? Las chicas se mueren por mi Moony.

-Pues yo no seria así Padfoot –Parece tan calmado como si comentara algun asunto del profeta- Y antes de que me salgas con otra cosa que no tiene nada que ver con lo que estábamos hablando un minuto antes… creo haberles dicho que no estaba de acuerdo con nada malo que le hicieran a Severus…

-¿desde cuando le hablas por su nombre?

-Por favor Sirius, estamos en el mismo grado, además ¿desde cuando me esconden cosas de este tipo?

-Es la primera¡Te lo juro!- Sirius levanta la mano en juramento- ¡era la ultima Moony, en serio que era la ultima para Snivellus¡Por favor Moony Moon¡Déjanos hacerle la última!

A Remus no le molesta que hagan bromas, siempre y cuando no se pasen de la raya, lo que le molesta es que se metan con Snape, ya mucho tuvo con la broma de Quinto.

Remus pone lo ojos en blanco, Sirius le esta haciendo esa cara de perro apaleado que no puede soportar.

Es que es INCREIBLE que siempre le convenza.

-Júramelo, cielo santo…

-Te lo juro

-Por circe santísima…

-Te lo juro

-Por Morgana…

-También por ella te lo juro…

-Por Merlín…

-También por el hermano de Dumbledore¡hasta por el mapa Merodeador!

-Estaré en problemas si saben que te ayude en esto.

-Si nos atrapan moriré antes de que salga tu nombre de mi boca¡También matare a James o a Peter si dicen algo!

-¿De que estáis hablando?

Es James y Peter que se encuentran en pie, Lily se ha ido y Sarah también.

-Hablamos de que nuestro pequeño plan tiene que ser el mejor.

Sonrisa canina, muy característica del joven Black.

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Primera hora, clase de Historia mágica Universal.

-¿alguien puede decirme que es el Romanticismo?

Nadie contesta

Remus lo sabe, claro, pero se siente demasiado cansado como para tan siquiera levantar la mano.

-"Movimiento literario, artistico..." -empieza Remus mentalmente

-Movimiento literario, artístico e ideológico de la primera mitad del siglo XIX, en que prevalece la imaginación y la sensibilidad sobre la razón y el examen crítico - lee el profesor Binns, que si no fuera por que ya esta muerto, se mataría de nuevo por el poco interés que les causaba a sus alumnos.

-Esto hasta un muggle lo sabe –dice despacio dejando que su arrullante voz llenara el Aula, esa voz vieja y cansada que solo un fantasma podía emplear y dejar, de paso, unos cuanto estudiantes dormidos- pero se que están mas interesados en sus ensoñaciones que prestando atención de cómo al ministro mágico de ese entonces encontraba fascinante la literatura muggle, era fiel seguidor de…

A Sirius no le interesaba en lo más mínimo

Si no que encontraba muchísimo mas interesante el sueño que había tenido anoche.

"no te detengas Sirius... no pares"

A veces es mas sencillo concentrarse en lo que nunca a pasado o nunca pase, Sirius lo imagina así, porque aquella manera de desear estar tanto con una persona le esta sacando de quicio, siente que se vuelve torpe, inseguro, y eso ya es algo grave pues el no es nada de eso.

"Sirius tocame, porfavor" jadeaba Remus esa misma noche en su sueño.

En su cama.

Sirius al recordar siente como la sangre se le reúne directamente a lugares mas abajo de la cintura, y no precisamente a las piernas, si no, a lugares que seguramente podría notar Remus que esta sentado al lado suyo.

Por que cierta parte suya empieza a despertar.

Vaya forma de morirce lentamente, piensa ya un poco fastidiado.

Porque nadie le puede decir nada¡Si quiere soñar con su amigo puede hacerlo y nadie le puede obligar a hacer lo contrario si no quiere!, nadie se muere si puede tener fantasías con el este dormido, este despierto. ¡Y aunque Remus lo supiera el no puede controlar su mente¡El no puede decidir que tan inocentes pueden ser sus sueños cuando el esta participando en ellos!

Porque, claro, no eran nada inocentes.

El animago voltea a ver a Remus, que es el único que esta tomando nota además de Evans.

Le observa un momento y no puede dejar de recordar, no puede evitar preguntarse si el culpable de su cansancio era por que había vuelto de nuevo a la casa de los gritos a tocar el piano.

Por que eso hacia, Sirius lo sabia, sabia que Remus tocaba el piano cuando la luna no esta llena en la vieja casa de los gritos.

Sirius se pierde en el pergamino, en el que la imaginación se trasforma en tinta, la pluma se moja en la tinta y la tinta se adhiere al papel.

Y recuerda, recuerda como hace unas semanas le encontró, como hacia unas semanas le siguió en la noche preguntándose a donde iría.

Era media noche y Sirius pensaba cegado de odio si se encontraría con alguien.

Pero grande fue su sorpresa cuando le siguió un buen rato, cuando llego al sauce boxeador y fue directamente a la casa vieja.

Espero un rato para que no le viera, entro después y al llegar, subir las escaleras y concentrarse en ver por la puerta entre abierta, fue mas grande su sorpresa ver y escuchar a Remus tocar el piano.

Ese piano negro y viejo, gastado por los años.

Remus lo tocaba y lo hacia parecer mas joven.

Remus levanta los dedos y los baja concentrándose en las notas tristes que se encuentran gravadas en su mente, hace música con esos dedos largos y delgados.

"Quiero encontrar la felicidad...

Quiero encontrar la felicidad..."

"quiero ser feliz a tu lado,

quiero convertirme en tu felicidad."

Y no cantaba.

Apenas susurraba las palabras como si fueran sostenidas por un hilo delicado, un hermoso poema susurrado por Ángeles que habían bajado del firmamento, hubiesen manipulado su cuerpo y expresado con sus largos dedos en las teclas del instrumento…

"por eso, llévame... llévame lejos de aquí.

quiero estar en un lugar distinto,

tómame y llévame lejos de aquí."

"Un lugar donde jamás se termine la magia. Donde los besos duren una eternidad.

Un sueño del cual jamás despertemos.

Donde la felicidad siempre este presente."

Despacio.

Firme.

Seguro.

Sin mover apenas los labios, aquellos labios que estaba seguro, nunca hubiese deseado mas que en aquel momento.

"Llévame,

a esa gran felicidad."

"Las aves cantan,

en un lenguaje desconocido

y aunque posean alas,

jamás alcanzaran el cielo."

"Llévame a un lugar donde jamás estaré solo."

La melodía llegaba a su fin al igual que la noche que acompañaba a ambos, no solos, si no, acompañados.

"Por eso llévame,

a un lugar lejano y distinto."

"Donde las alas se mojan,

donde los dedos se entrelazan,

donde nuestros cuerpos se derritan

fusionando nuestras mentes."

"Así que, llévame.

Quiero ser feliz."

"No busco tu pasado,

lo que me interesa es saber tu presente."

"Tejiendo juntos aquel futuro frágil."

"Llévame..."

"A una eterna felicidad..."

El hombre lobo suspiro largamente cuando las palabras terminaron, llenándose de un silencio repentino.

A Sirius, en aquel instante, detrás de la pared del cuarto contiguo al piano, al lado de la puerta, el corazón le latía como si se le fuese a salir sin avisar, repentinamente, por que aquello se le habia gravado en la mente y también en la piel.

¿Que era eso que le provocaba Remus Lupin?

-¿soy yo?

Sirius brinca un poco de su asiento, dándose cuenta de que aquel dibujo no era obra de su imaginación. Tanto se había distraído que no se había dado cuenta del dibujo del lobo del color del pergamino que corría deliberadamente sobre este, encima tenia un letrero que lo señalaba como "Moony".

-Me gusta -le habla bajito, el profesor se encuentra demasiado distraído como para saber quien esta hablando, es imposible que escuche la voz suave y silenciosa de Remus.

-Déjame intentar

Y no le dice nada, el recuerdo con el piano todavía queda demasiado presente, demasiado real, como si hubiese ocurrido allí mismo, pero había sido noches atrás, en una vieja casa.

-¿Qué opinas del mió?

Le pregunta Remus, al señalarle el dibujo que a hecho de un perro negro y del mismo tamaño que el lobo, este corre y se da vueltas, tiene un letrero que le señala como "Padfoot", Remus junta su pergamino con el suyo y ambos, el perro y el lobo, juegan mientras los dos les observan, se muerden, corren y se avientan, hasta que se acercan y frotan sus hocicos, en un gesto cariñoso.

-Creo que se te da mejor el dibujo que a mí.

Mientras esa sonrisa agradecida, pura, cansada, le regalaba Remus bajando la escalera, Sirius se sonroja cuando nadie le ve.

No necesita más

Con eso le basta, porque no hay nada mejor que ver amanecer a Remus por la mañana, acompañarle a todas partes y verle dormir por las noches.

No hay nada más mágico que acompañarle en su tormento de noches de luna, no hay nada mejor que protegerle, hacerle saber que esta allí, acompañándole como animago, correr bajo el encanto casi fantasmal que les brindaba el cielo una vez al mes, recorriendo el bosque lleno de misterios.

Le bastaba con perderse en pequeños momentos en la inmensidad y profundos tarros de miel en sus ojos, verle en la oscuridad distorsionada que le proporcionaba la luna menguante al tocar el piano en la casa de los gritos.

Aunque el no lo sepa, y tal vez jamás lo sabría

Eso era, para el chico de cabello largo negro y azulado, ojos de luna y no tan poseedor de la totalidad de la perfección.

El romanticismo.

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continuara...

Solo me queda agradecer de nuevo sus comentrios y que recibire con mucho gusto mas (si es que desean dejarme), tomare en cuenta sugerencias, estare gustosa de saber si hay gente que les agrada u aborrece mi fic, despues de todo asi podrian dejarme algo u.

Su comentario es mi sueldo.

Hasta el proximo capitulo.

Saku Chan