Capítulo 2: De Regreso en el Tiempo
En el país de Nunca Jamás el tiempo Nunca pasa, y los cambios Jamás se notan, a pesar de que existan el día y la noche. Más, en el mundo real, el tiempo pasa en un simple suspiro. Nunca Jamás nunca había estado tan tranquilo desde hacía rato, y con razón, después de todo, no había piratas con quienes pelear, sirenas a las cuales evitar, ni cocodrilos con quienes jugar. Los indios permanecían tranquilos, al igual que las hadas. Más, a pesar del suave sol que se filtraba por entre las nubes, el cielo siempre se encontraba nublado, y de vez en cuando, caía una suave llovizna. Quién manejará tal clima deprimente? El creador de aquel maravilloso mundo.
En lo profundo del bosque, dentro de un árbol camuflado, se encuentra la guarida del joven Peter Pan, aquel que decidió nunca jamás crecer. Aquel hogar era de un ambiente cálido, amplio y, podría decirse, familiar. Más aquel ambiente acabó, como se indicó antes, desde hacía rato. Ya no había más gritos, ni risas, ni juegos, ni cuentos, sólo un frío silencio, y un sollozo lejano cada tanto. Se puede notar en una de las camas a un joven niño, Peter Pan, abrazado a sus rodillas y ocultando su rostro entre los brazos. Desde cuándo ha permanecido así? Desde hacía ya un buen rato, ya que aquí no es posible hablar del tiempo. Tal vez días, quizás años, nadie lo sabe. Lo que se sabe es que un niño no debería sufrir tanto, no de aquella forma. El pobre Peter Pan llora y llora, y nunca ha de parar. La tristeza de quedar solo era muy grande. Y con razón! En su hogar ya no había nadie, ni un solo niño aparte de él. Ya no había niños perdidos con quienes jugar, a quienes gritar, e inclusive a quienes criar. Se habían ido, todos se habían ido, hacia la gran aventura de vivir. Incluso su bella Wendy, la que le contaba cuentos, se había ido para siempre. Aún recordaba sus palabras: "Jamás es demasiado tiempo…lo siento Peter, debo crecer…". Quién quiere crecer? Quién quiere llevar la vida aburrida y monótona de los adultos? "Nos divertimos, no!? Qué mas crees que hay!?". Un gemido de dolor salió de su garganta con aquel recuerdo. "No lo sé, lo entenderemos cuando crezcamos". Más lágrimas y más sollozos. "Nunca creceré! No puedes obligarme!"
En la habitación entró volando una pequeña hada, que al ver al pobre niño en aquel estado, se posó sobre su cabeza y le acarició dulcemente. El niño levantó el rostro sorprendiendo a la hada; tenía los ojos muy rojos e hinchados de tanto llorar, la cara toda roja y las marcas de las lágrimas se le profundizaban. El dolor y la desesperación se notaba en su rostro, y los gemidos no paraban de salir de sus labios. Campanita trató de limpiarle una nueva lágrima que salía de sus ojos, pero eso no impidió que la siguiente resbalara por su rostro, y la siguiente, y la siguiente. Campanita no podía ver a su querido Peter así. "Es culpa de esa Wendy, por querer crecer!" Por medio de expresiones, se comunicó con Peter, quien la miró sin emoción alguna.
Peter: ay, Campanita! No sé que hacer, no sé por qué estoy llorando, pero es que me siento tan sólo! Extraño a los niños perdidos, extraño a las sirenas, a las aventuras, al Capitán Garfio… - comenzó a derramar más lágrimas y a ocultar su rostro entre sus brazos - …extraño a mi Wendy…
Campanita quedó sorprendida con lo último que dijo. Después de todo, y siendo un niño, Peter Pan sentía amor, algo que sólo los adultos sienten. Quizás Garfio tuvo razón: Peter creció, o por lo menos creció un poco desde la llegada de Wendy. Campanita quería mucho a su amigo, y a pesar de tener celos, quería que Wendy estuviese allí para calmarle su dolor. Fue cuando se le ocurrió una grandiosa idea. Sonriendo, revoloteó sus alas para tratar de llamar la atención del joven. Peter alzó su rostro y miró con seriedad lo que su pequeña hada le estaba diciendo. "Visitar a Wendy y a los niños perdidos a Londres?". Peter se quedó pensativo por unos instantes, mirando hacia el suelo, cuando una sonrisa se expresó en su rostro, y con lágrimas en los ojos, sonrió a Campanita.
Peter: que excelente idea, Campanita! – se paró de un salto – iremos a Londres a visitar a Wendy y a los demás!
Salió de la guarida, y con un salto, trató de remontar el vuelo, pero cayó al suelo. Campanita le ayudó a ponerse de pie.
Peter: no puedo volar… - mirando al cielo con tristeza – he estado tanto tiempo triste que ya no recuerdo como volar…
Campanita se le puso enfrente mirándolo con ternura: "sólo ten el pensamiento feliz de que volverás a ver a Wendy". La hada remontó el vuelo sobre el joven y le esparció sus polvos sobre la cabeza. Peter se concentró unos momentos, y se encontró flotando. Sonrió hacia su amiga, y salió disparado hacia el cielo.
Desde tierra, notó como las sirenas le miraban, los pocos piratas que quedaban se ocultaban y los indios hacían festejos con gritos y alegría al ver que su joven espíritu y creador volvía a la normalidad.
Peter remontó aún más el vuelo. A su lado iba Campanita feliz al ver que pudiendo volar otra vez, y sonriendo con alegría, Peter Pan había vuelto a tener su cara de niño. Llegaron a donde un montón de planetas se encuentran, y lograron entrar a la atmósfera de la ciudad. todo había cambiado un poco; reconoció el famoso reloj, que daba las diez de la noche, las calles se veían distintas, las ropas de las personas, y se usaban más aquellos aparatos mecánicos en vez de los carros tirados por caballos. Peter siguió volando hacia una ventana conocida. "y si cerró la ventana y se olvidó de mí?". A lo lejos, distinguió la habitación que buscaba, y cual fue su sorpresa al ver que la ventana se encontraba abierta de par en par. Sonrió con alegría ante aquello. Entró a la habitación, la cual también había cambiado bastante. Se paseó por el lugar recordando el momento en que conoció a John, Michael y Wendy, cuando escuchó que unas voces se acercaban. Salió por la ventana y se ocultó por entre las cortinas. Vio que en la habitación entraban una niña y un niño de casi la misma edad, quienes estaban disfrazados de piratas jugando entre risas y gritos. Fue cuando Peter notó que una mujer ya adulta entraba a la habitación sonriendo. Los niños dejaron de hacer lo que estaban haciendo y corrieron hacía donde ella estaba esperándoles con los brazos abiertos para contarles un cuento. Peter miraba a la mujer fijamente; "quién será?"
La mujer sentó a los dos niños sobre su regazo y comenzó a contar la maravillosa historia de cuando el príncipe peleaba contra piratas para rescatar a la princesa Cenicienta. Cuántas veces no había escuchado Peter esa historia? Le fascinaba, era una de sus favoritas, aquella sobre aventuras en donde el bien siempre triunfa sobre el mal, y en donde hay amor. "Amor!!??"
Para cuando la mujer terminó de contar su historia, los niños ya se habían dormido. Los arropó a ambos y se los quedó mirando con ternura. Peter sonreía, le recordaba a Wendy con John y Michael. Fue cuando en la habitación entró un hombre alto, de cabellos oscuros y ojos bondadosos. Se acercó a la mujer y la saludó. La mujer le devolvió la sonrisa.
Hombre: mi querida Wendy, cada día estas más hermosa…
Peter: "Wendy!?"
Wendy: James, mi querido esposo, siempre me dices eso para no sentirme tan envejecida
Peter: "entonces si creció… y en mi lugar esta otro hombre…" – puso una cara triste, y Campanita lo notó, pero no podía hacer nada, todo había ocurrido como se suponía que tenía que ocurrir. Y Peter recordó a la perfección lo que el Capitán Garfio le había dicho: "y qué es eso que veo? Un hombre en tu lugar, a quien ella le llama esposo"
James: claro que no, lo digo porque es la verdad, y porque te amo – la tomó por la cintura y la besó dulcemente, luego ambos se abrazaron y quedaron así por unos instantes.
El hombre llamado James se encontraba abrazando a su esposa de espaldas a la ventana, y Wendy de cara a ella, cuando abrió los ojos y vio como una sombra se ocultaba de golpe. Wendy se separó de su esposo y le indicó que fuera yendo al cuarto, que ella iría después. El hombre asintió sonriendo, y salió de la habitación luego de besar a sus dormidos hijos. Wendy lo miraba con ternura, y cuando salió, se acercó sigilosamente a la ventana, asomándose de apoco. Fue cuando se encontró de cara, accidentalmente, con unos ojos verde azulados y la cara de un niño. Wendy sonrió con alegría y unas pocas lágrimas en sus ojos.
Wendy: hola, Peter
El niño se la quedó mirando sorprendido; ella aún conservaba sus mismos ojos, su misma sonrisa, la misma alegría y dulzura. No sabía que decir, se había quedado sin palabras.
Wendy: regresaste…aunque nunca te dejaste mostrar…
Peter:…
Wendy: Peter?
Peter: has cambiado…
Wendy: no, Peter, claro que no. Simplemente he crecido, pero sigo siendo la misma Wendy de siempre, la que le encanta contar cuentos sobre aventuras, la que siempre cree y creerá en el valiente Peter Pan, y en las hermosas hadas, y en volar, y en Nunca Jamás!
Peter no parecía muy convencido, cosa que desanimó un poco a la adulta Wendy, y cosa que notó Campanita, quien tuvo una idea. Revoloteó alrededor de la mujer, haciendo que esta riera y comenzara a flotar en el aire. Al ver esto, Peter sonríe felizmente: "aún cree…". Pero aún así, sentía dolor en su interior. Bajó la cabeza con tristeza. Wendy lo notó al bajar nuevamente al suelo.
Wendy: Peter… - con su mano, le alzó el rostro al niño, quien de sus ojos brotó una lágrima que ella limpió con su otra mano – crecer no fue tan malo. Hay complicaciones, claro, pero aún así siendo adulto es posible ser feliz, créeme.
Peter: pero yo no quiero crecer…quiero ser joven y feliz… -Wendy le sonrió y le dio un beso en la mejilla
Wendy: por lo menos trata de visitarme más seguido, estoy segura de que Lily y Davis, mis hijos, quieren conocer a su héroe… - sonrió por última vez, y despidiéndose de Campanita, salió de la habitación. Peter se quedo allí un rato, y sin darse cuenta, había comenzado a descender del aire.
Entró en la habitación para no tener que terminar en el suelo, y cayó de rodillas en la alfombra, cubriéndose la cabeza en el suelo y llorando amargamente. Campanita no soportó más. Levantó el rostro del joven, pero Peter la empujó saliendo disparado por la ventana hacia el oscuro firmamento. Campanita le siguió, notando que el niño no mantenía intención alguna de regresar ni a la casa de Wendy ni al país de Nunca Jamás. Campanita voló a su lado, y luego de pensarlo cuidadosamente, le propuso algo a Peter le hizo que se detuviera y pensara detenidamente.
Peter: retroceder en el tiempo? – Campanita asintió – y al hacerlo, puedo elegir quedarme con Wendy? – la hada volvió a asentir, y al joven se le iluminó la cara con una sonrisa – de verdad lo harías por mí, Campanita? – Campanita estaba dispuesta, pero tuvo el deber de advertirle a Peter que si retrocedían y cambiaban el transcurso de los hechos, las cosas podrían cambiar radicalmente, ser completamente distintas. – Muy bien, hagámoslo!
Peter y Campanita remontaron el vuelo hacia el espacio, y es cuando la pequeña hada comienza a brillar con un tono azul tomando a Peter, quien también comenzó a brillar de un color azul. Es cuando aumentan aún más la velocidad, llegando a la de la luz, y comenzaron a girar rápidamente, escuchando varios momentos de sus vidas que pasaron a través del tiempo: "Jamás es demasiado tiempo…" "...la hermosa Wendy va a despedirse…" "…dice que si vuelves a darme otro dedal, te asesina…" "…Pan, estas creciendo…" "esto te pertenece sólo a ti, ahora y por siempre…" "Lo siento Peter, debo crecer…" "…sólo y acabado!" "Esa sería una grandiosa aventura…" "Muere, Peter Pan" "Peter!!" Las voces se iban apagando, y siguieron girando hasta que Peter se halla así mismo flotando mareado en el aire. Y escucha una voz que lo saca de su ensimismamiento.
Wendy: …– vas a regresar?
Continuará….
