Como hizo Jules, subo el primer capítulo con el Prologo. Una aclaración, los titulos de los capítulos y los subtitulos dentro de ellos tienden a ser nombres de canciones, creo que a veces frases conocidas. Mientras vayan leyendo, los títulos van a estar en español, y al final del capítulo les voy a poner los títulos en inglés.

Una pequeña aclaración, los nombres y los apodos de los merodeadores o de cualquier otro personaje van a estar en su idioma original. Es algo que va mas allá de mi, no puedo escribir Quejicus en vez d eSnivellius. Perdon!

Si tienen ganas dejen reviews , asi le digo a Jules como se recibió su historia en el habla española

Disclaimer: todo le pertenece a JK Rowling y a Jules


Capítulo Dos

"Las Chicas Buenas Dice Te Amo"

O

"Como un Rolling Stone"

Ella a veces, pensaba que si saltaba desde la Torre de Astronomía, simplemente flotaría.

Él no recordaba la última vez que había mirado antes de dar un salto.

Ella creía en Dios.

Él fumaba demasiado.

Ella había tenido su primer beso en un jardín soleado a los 13 años.

Él había perdido su virginidad con una chica llamada Sarah a los 15 años.

Ella quería escribir.

Él quería jugar Quidditch.

Ella creía que estaba enamorada y el hecho le desagradaba.

Él sabía que estaba enamorado y lo odiaba completamente.

Ella sonreía y reía en gran cantidad.

Él también.

Ella era dramática.

Él era dinámico.

Ella era precisa.

Él era impulsivo.

Ella se destacaba en diplomacia.

Él se destacaba en diplomacia, pero a menudo recurría a lanzar golpes en su lugar.

Ella había servido siete detenciones en muchos años.

Él había servido setenta y cuatro.

Ella pensaba que él estaba completamente loco.

Él pensaba que ella estaba absolutamente demente.

Lo que sea que esto se termine convirtiendo, es primero y sobretodo una historia de amor. Es la historia de como un chico y una chica llegaron a estar—y luego a descubrir que lo estaban—enamorados el uno del otro. Verás, es probable enamorarse fuese la cosas mas importante que lograron, y ellas lograron un número de cosas bastante importantes. El era James, y ella era Lily, y un día compartieron un beso, pero antes de eso compartieron varias discusiones, porque él era arrogante, y ella era dulce, y situaciones del corazón pueden requerir tiempo.

Comenzó—el especularía luego mientras miraba al final de una varita que podría fácilmente matarlo—con un puñetazo. Un simple movimiento de su brazo mientras su puño tomaba contacto con la mandíbula de Nicolai Mulciber, lanzando al último contra el suelo y causando algo de revuelo.

Comenzó—ella especularía luego mientras estaba parada en el umbral de un cuarto preguntándose si esto podría funcionar—con un beso: el simple movimiento de pararse en punta de pies y abrazando a Luke Harper en la plataforma de la estación del tren en Hogsmeade.

Sea que él o ella estuviesen en lo correcto no es un asunto para nosotros discernamos, pero de cualquier manera, ambos estaban de acuerdo que "eso" comenzó el 1ro de septiembre de 1975: el primer día de su sexto año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Y, simplemente por el bien de la cronología, esta historia comienza con el evento que ella afirma inicio todo. Ella estaba parada en la plataforma de Hogsmeade aproximadamente a las siete y media p.m. en el 1ro de septiembre, viendo a su novio de dos meses por primera vez en dos días, y se besaron.

(Te Amo)

Los labios de Luke Harper eran cálidos. Él era suave, modesto, y cauteloso, moviéndose lentamente y tomando las señales de ella. No había ninguna música, pero el beso parecía carecer del lado romántico. Eso era desafortunado—pensó—porque ella era decididamente romántica. Miraba películas en blanco y negro y le gustaba el aspecto de la nieve en su cabello, por el amor de Dios; por supuesto que romántico era algo bueno. Por supuesto que ella quería… ¿porque demonios estaba su mente divagando de esta manera? Se suponía que estaba besándose con su novio, no… Por Dios.

Se separaron, y él sonrió su Hermosa, clásica, perfectamente dentada sonrisa. Era posiblemente su mejor atributo, y hacía los más o menos quince segundos de silencio entre ellos realmente agradables. Lily Evans había pasado la mayoría de su verano con Luke Harper, así que un beso en la plataforma no era, tal vez, un gesto tan dramático como lo pudo haber sido, pero habían estado separados los últimos dos días, así que había un cierto sentido de larga esperada reunión.

El cielo había comenzado a oscurecerse, y las antorchas de la estación de Hogsmeade habían sido encendidas cuando el Expreso de Hogwarts había parado en la estación hacía algo de diez minutos; ahora, casi todos los doscientos cincuenta y algo de pasajeros del tren estaban desembarcando o preparándose para ir al castillo que era el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. La suave luz de la luna apenas iluminaba el largo camino hacia el castillo convertido en colegio. Los chicos de primer año habían sido dirigidos por el Guardián de Llaves y Terrenos, Hagrid, hacia los botes que los llevaría a través del lago hacia el camino, mientras que los alumnos de años superiores habían comenzado a subirse a los carruajes que tomaban el camino alternativo a través de Hogsmeade.

En la pobre luz, Luke no lucía lo mejor de si mismo, pero eso no quería decir que el no fuese absolutamente atractivo, con suave cabello marrón, tiernos ojos marrones, y, naturalmente, es sonrisa. Incluso cuando Lily se encontraba irritada con Luke—una muy rara ocasión—esa sonrisa hacía que su estomago diese vueltas. Ahora, mientras sus manos descansaban en su pecho—una mano recorría gentilmente su perfecta corbata plateada y azul rayada—ella descubrió que los últimos dos meses (la duración de su relación con Luke) Habían sido bastante agradables.

Luke era una clase de muchacho decente: no le importaba mucho la política ni cosas serias, pero era romántico y el epítome de todo lo que el novio de diecisiete años de una chica de dieciséis años debía ser. Él vivía en Hogsmeade, porque su familia era dueña de una tienda allí, lo cual era el motivo por el cual él no tomaba el Expreso de Hogwarts con el resto de los estudiantes; igualmente, había esperado a Lily en la plataforma, lo cual era un gesto encantador… como algo de una película en blanco y negro, Lily pensó.

En un momento, de todas formas, los felices recuerdos de Lily del verano se vieron completamente destrozados.

"Te amo," dijo Luke.

Como su beso, su tono era suave y modesto, aunque el mismo gesto de profesar su amor luego de a penas dos meses era todo menos cauteloso. El tiempo se detuvo ante la declaración de esas dos palabras, y el corazón de Lily comenzó a latir rápidamente… no de una buena forma. Pesó sus opciones.

Él la amaba. Él la amaba. El amor era algo grande. El amor era épico. El amor era… Ciertamente, a ella le gustaba Luke bastante. Le gustaba como sus manos descansaban en sus caderas cuando se besaban y que haya manejado un show de entretenimiento moderadamente convincente cuando escuchaban sus álbumes de Led Zeppelin. Le gustaba que hubiera sido ridículamente vergonzoso en frente de su madre y que no haya preguntado a cerca de su amistad con Snape ni una vez. Le gustaba su sonrisa y que no estuviese siempre tratando de averiguar en lo que ella estaba pensando. Le gustaba que no pareciera molestarle que "tomaran las cosas lentamente" y que dijese esas tontas cosas románticas tal como un héroe de un poema medieval.

Me gusta Luke, pensó.

Amo a alguien más.

Y eso lo estableció en su mente.

"No puedo responder eso," Lily murmuro luego de lo que pareció una eternidad pero que en realidad fueron unos pocos segundos. Aun así, la confusión en los ojos de Lily había sido suficiente para que Luke supiese cual no sería su respuesta. Asintió abatido. "Luke, escucha, no es que yo no—que tú no me importes de gran manera, porque lo haces." La plataforma se estaba convirtiendo cada vez menos copulada mientras los otros estudiantes llenaban los carruajes. Lily ni si quiera jugo con la idea de darle a Luke el verdadero motivo por el cual no podía decirle esas malditas dos palabras… no lo comprendería.

"Quiero decir," ella continuo nerviosamente, "comprendes como soy. Tengo ideas bastante específicas sobre el amor y todo el resto, y podría teóricamente decírtelo ahora, pero—pero no significaría lo suficiente para mí. No podría decirlo al menos que verdadera, completa, desenfrenadamente lo sintiese."

"Diez semanas," corrigió Luke.

"Pero cuando lo dices así, suena más corto," marco Lily. El asintió sumisamente, ella suspiró. "¿Estas enojado?"

"No." La respuesta llego inmediatamente y sin vacilación, marcada por sinceridad y el deseo de asegurárselo a ella. "No, no estoy enojado. Y lo comprendo—tu eres… tu eres un año menor que yo y podría ser difícil para ti hacer este tipo de compromisos…"

Lily pensó que esa idea contenía más condescendencia que la que un año de diferencia permitía, pero no discutió el punto, porque salvaba su argumento. De todas formas, él era dueño de la razón aquí por simple moral: ella debería haber sido capaz de decir "Yo también te amo."

Ella movió sus manos de su pecho, y el espacio se abrió entre los dos adolescentes. "Será mejor que consigamos un carruaje," dijo Luke, sacudiéndose la decepción bastante rápido. Lily agrego mentalmente eso a la lista de cualidades admirables que este muchacho poseía: no era rencoroso.

Severus era rencoroso, pensó.

Esto era un hecho. Es más, en este preciso momento, Severus Snape estaba mirando la escena desde su carruaje a poca distancia y sintiendo rencor. Lily seguía saliendo con Luke Harper, aparentemente, y como él no tenía ninguna manera de saber el contenido de su conversación, el joven Slytherin—pálido, simple, y en toda forma el opuesto a Luke Harper —sentía rencor hirviendo dentro de él. Luego, su carruaje comenzó a avanzar, y apresuradamente aparto su mirada para que los otros Slytherins en el carruaje no notasen hacia donde había estado mirando.

"Lo siento," repitió Lily, mientras el par caminaba hacia los cuatro carruajes que quedaban.

"No lo piense," Luke comandó afectivamente. "No es de ninguna gran consecuencia—solo quería decirte lo que yo sentía"

Lily asintió, luego, con algo de reserve agregó: "Gracias." Él sonrió, beso la parte superior de su cabeza—cosa que hacia bastante—y el par entro al carruaje. Él realmente parecía haberlo olvidado, pero Lily permaneció obsesionada.

El carruaje estaba vacío cuando se sentaron. "Espero que nadie más entre," comenzó a decir Luke, pero las palabras apenas habían salido de su boca cuando alguien más asomo la cabeza a través de las puertas abiertas del carruaje. Él era atractivo, tenía cabello negro y ojos grises-azulados.

"Oh, hola, Lily," dijo el muchacho. "Hola… otra persona." Miro a Luke como si el Ravenclaw realmente no tuviese ningún papel en su propósito allí.

"Este es Luke, Sirius," le dijo Lily al recién llegado. "Luke Harper… esta en Ravenclaw."

"Bien por él," remarco el muchacho llamado Sirius. Dirigió el total de su conversación hacia Lily: "¿Has visto a James?"

"No…"

"¿Estas segura? Desapareció cuando desembarcamos del tren."

"Estoy segura."

"¿Que tal tu, Lucas?"

"Es Luke."

"Lo se. ¿Has visto a James Potter?"

"No."

"De acuerdo entonces. Tengan un precioso paseo en carruaje. Manténganse castos"

"Sirius, vete," ordeno Lily.

Sirius guiño un ojo. "Adiós, Lily. Adiós… otra persona."

Se había ido un instante después, y Luke negó con la cabeza. "¿Cuál es su problema, de todas formas? Él es tan…" Luke, sin embargo, no tuvo oportunidad de finalizar su idea, mientras una muchacha alta y rubia entró a la cabina y tomo un asiento. Lily arqueo sus cejas en sorpresa.

"Hola, Mar, pensé que habías ido hacia el Castillo con Miles."

"Miles Stimpson," comenzó Marlene Price, fuego en sus ojo azules, "es el más grande, más intolerable idiota que he conocido."

"Has estado saliendo con él por casi dos años," le record Lily a Marlene.

"Es un idiota," declare la rubia. "¡Él y su completa estúpida, malvada, molesta casa de Ravenclaw!" Como notando a Luke por primera vez, Marlene agrego: "Sin ofender, Harper."

"Esta bien," respondió Luke.

"¿Qué sucedió?" preguntó Lily cautelosamente.

"¡Es un imbécil!" Marlene casi chillo. "Me abandonó la mayor parte del viaje en el tren como tu ya bien sabes, Lily, porque tu estabas conmigo, y luego mientras salimos del tren me pide que lo espere en la plataforma mientras él va a su compartimiento a buscar algo. Así que esperé, y luego no pasaron dos minutos que lo veo subirse a un carruaje con esa zorra de Alexa Kyle."

"¿Es Alexa Kyle una zorra?" preguntó Lily escépticamente.

"No lo se," admitió Marlene. "Pero probablemente. ¿Y sabes que más hizo él? Él…"

Sin embargo, antes de que Lily tuviese oportunidad de aprender más indiscreciones de Miles Stimpson como un terrible novio, un cuarto pasajero se unió al carruaje. La puerta se cerró mágicamente detrás de ella, y casi instantáneamente el carruaje—habiendo completado su cuota de cuatro personas—se dirigió hacia el Castillo.

"Donna," observó Lily con sorpresa. Una bruja negra, alta, de cuerpo atlético, con cabello oscuro rizado y ojos color ámbar colapso en el asiento que se encontraba frente a Luke. "Pensé haberte visto subir a un carruaje con Mary."

"Estoy sorprendida que hayas podido ver algo," respondió Donna cortésmente, "con esto de tener tus labios pegados a los de este idiota." Señalo con su cabeza a Luke. Lily puso una mano apaciguadora en el brazo de su novio.

"Donna Shacklebolt," dijo la pelirroja firmemente, "¿Qué te dije sobre ser una perra alrededor de personas que no comprenden que siempre eres una perra?"

Donna frunció el ceño. "Está bien. Lo siento, Harper," se disculpo sin sonar para nada arrepentida. "Después de todo, no estoy realmente enojada contigo. Simplemente odio a todos los hombres."

"¡Yo también!" grito Marlene de una.

"Algo en lo que ambas están de acuerdo," se maravillo Lily. "Tal vez haya algo positivo en Marlene saliendo con un imbécil y en Donna… odiando a todo el mundo."

"Yo no odio a todo el mundo," discutió Donna, pero su declaración fue recibida con miradas de duda de sus tres acompañantes. "No lo hago."

"Tu odias a la mayoría de la gente," le dijo Marlene, y cuando Donna abrió su boca para protestar, la rubia continuo: "¿Cuál es el porcentaje de gente en este carruaje en este momento que tu no odias?"

Donna miro a su alrededor. "Veinticinco porciento, pero esto es un estadística sesgada. Obviamente me odio a mi misma, obviamente odio a Harper, por ser un muchacho, y obviamente te odio a ti, Marlene, por ser psicótica y sensible."

"Que dulce," dijo Marlene irónicamente. "Así que odias a los hombres, que representan el cincuenta porciento de la población, y odias a la gente sensible. Don, enfréntalo, odias a la mayoría de las personas. De hecho odias a todo el mundo excepto por Lily y tal vez tu hermana de diez años."

"Cállate, Price." Marlene se cruzo de brazos, una expresión de conocimiento en su linda cara. Donna rodo sus ojos. "Nuevo tema," demandó.

"De acuerdo," acepto Lily. Miró por la ventana y vio la punta de las torres del Castillo apenas comenzando a aparecer sobre las Colinas. "Miren", ella dijo, "tendremos el primer vistazo de Hogwarts pronto." Y lo hicieron, un momento después, mientras el Castillo aparecía parpadeando azul bajo la luz de la luna y cada parte surrealmente majestuosa tal como lo recordaba Lily. Hogwarts era tal vez la única cosa en el mundo que se mantenía a la altura de las expectaciones románticas de Lily. Le dijo esto a los otros, y aunque Luke le sonreía afectuosamente a su novia pelirroja, las dos amigas de Lily intercambiaban miradas.

"¿Que?" preguntó Lily, notándolas.

"La Lily del verano se ha ido," suspiró Marlene, imitando tristeza nostálgica. "La Lily de Hogwarts ha regresado. Me gusta la Lily de Hogwarts bastante, por supuesto, pero siempre es triste ver a la Lily del verano irse."

"¿Lily del verano?" repitió Luke. "¿Hay más de un tipo de Lily?"

"Hay más de sesenta tipos de Lily," le dijo Donna, como si el fuse un gran tonto por no saberlo aún.

"La Lily del verano," aclaró Marlene, "se queda fuera hasta tarde para ver luciérnagas. La Lily de Hogwarts es melancólica."

"Solía haber Lily del verano durante todo el año," prosiguió Donna. "Teníamos que aguantar citas de Percy Byshe Shelley en el medio de la clase de Transfiguración y observaciones de la extraordinaria belleza de la luz de las velas durante Pociones, luego, la pequeña Lily creció, y sólo tenemos que soportar a la Lily del verano durante el final del año escolar y en las vacaciones."

Luke puso su brazo en los hombros de Lily, pasando por alto tanto la pausa de Donna en su explicación como la mirada de agradecimiento que le lanzo su novia inmediatamente después. "¿Y me gustará la Lily de Hogwarts?" preguntó.

"A todo el mundo le gusta todos los tipos de Lily," le dijo Marlene, de manera defensiva. Ella miró sobre su hombre por la ventana. "Estaremos en el Castillo pronto." Y lo así fue.

(El Dijo)

"¿Dijo que te amaba?" repitió Donna sin poder creerlo. Fuera de los carruajes, las chicas—y la mayoría de los estudiantes de Hogwarts—habían comenzado el corto camino hacia las puertas del Castillo. Luke se había ido para encontrarse con sus amigos de Ravenclaw, con quienes cenaría, y Lily acaba de terminar de relatar sus incomodas noticias. "¿Así de simple? ¿Luego de dos meses de una relación en vacaciones de verano? ¿No sabe que esas cosas nunca duran?"

"Estuve saliendo con Miles por más de un año antes de que dijese ´te amo," apuntó Marlene amargamente; "Y estoy bastante segura que sólo me lo dijo para distraerme del hecho de que se estaba escribiendo cartas con Sandy Pitterton."

"Primero que nada," dijo Donna, "Marlene, tu novio es un imbécil; nosotras lo sabemos; tu lo sabes; a nadie le importa en este momento. Segundo que nada, ¿que demonios le dijiste a Luke? Él no parecía molesto… no le dijiste que tu también, ¿verdad?"

"Por supuesto que no lo hizo," saltó Marlene. "Lily nunca mentiría sobre algo así… ¿verdad?"

"No, por supuesto que no," suspiro Lily. "Sólo le dije que no podía decírselo, solo eso. Le dije que solo podría decir algo como eso cuando fuera absolutamente enserio."

"¿Y no rompió contigo en ese instante?" se maravillo Marlene. Lily negó con la cabeza. "Algunas chicas tienen toda la suerte."

"¿Cómo quien?" preguntó una nueva voz, uniéndose al grupo. Una pequeña pelinegra, con dorados pendientes de aro y un poco de maquillaje en los ojos había llegado al lado de Marlene. La rubia puso su brazo sobre los hombros de la nueva llegada.

"Hola, Mary," dijo Lily, "solo estaban hablando de que…"

"De como Luke Harper es un idiota y le dijo ´te amo´ a Lily."

"¿Luego de solo dos meses de una relación de verano?" la chica llamada Mary preguntó incrédulamente, "¡Eso es gracioso!" luego, bastante seria: "No mentiste y le dijiste que tu también, ¿verdad?"

"Le dijo que no estaba lista," dijo Donna.

"¿Y no rompió contigo en ese instante?"

"No," le dijo Marlene. "De hecho, fue realmente agradable con ella."

"Algunas chicas si tienen toda la suerte," concordó Mary.

"¿Dónde estabas de todas formas?" pegunto Lily. "Para el viaje en carruaje, digo…"

"¿Te refieres a después de que todas me dejaron?" Mary preguntó descaradamente. "No, no se disculpen… tuve un compartimiento lleno de chicos, que es mejor que ustedes tres de todas formas. Adam McKinnon se sentó junto a mí, por Dios, ¿ha crecido este verano? Debe tener más o menos metro ochenta…"

"Mary, tienes prohibido acostarte con Adam McKinnon," ordenó Marlene firmemente. "Él es uno de mis mejores amigos, y todas tus relaciones terminan en… bueno, normalmente terminan en incendios."

"Gracioso," dijo Mary sardónicamente. "Si, si estoy segura de que tu amistad con Adam es la razón por la cual no quieres que me acueste con el…"

"¿Qué se supone que eso quiere…?"

"¿Alguna ha visto a James?"

La exhausta y jadeante forma de Peter Pettigrew interrumpió, mientras llegaba a la cima de la pendiente y se acercaba a las chicas. "Está por aquí cerca, James lo está, pero nadie parece poder encontrarlo."

"No lo he visto," dijo Donna, y Marlene concordó.

"Sabes, me pareció verlo subir a uno de los primeros carruajes," Mary murmuro inciertamente. "No puedo estar segura… pero me parece que lo vi."

Peter le agradeció y salió apresuradamente.

"¿Por qué esta tan nervioso?" se preguntó Lily.

Pero difícilmente alguna presto atención al ultimo comentario, porque en ese momento entraron al Castillo. A través de las altas puertas de madera, la procesión de estudiantes llegó al Hall de Entrada—largo y tenuemente iluminado, con las grandes escaleras de mármol a la izquierda y las grandes puertas que daban paso hacia el Gran Salón a través de la larga habitación. De todos modos, estas puertas estaban inusualmente cerradas, y fue evidente el porqué un momento después. La Profesora McGonagall, la seria e imponente profesora de Transformaciones, se materializo aparentemente de la nada y llamo a silencio a los estudiantes reunidos en el Hall de Entrada.

"Parece ser," dijo la Profesora McGonagall, su fina boca formando una mueca de desaprobación, "que Peeves el Duende ha hecho algo desorden en el Gran Salón en represalia al Señor Filch. La mayoría del daño ha sido arreglado, pero les pido a todos que esperen unos minutos mientras el Señor Filch y el Profesor Dawton terminan."

Peeves el Duende—solo uno de los tantos fantasmas de Hogwarts— era una molestia en lo que a Lily concernía, pero ciertamente poseía algo en común con todos los estudiantes de Hogwarts: una aversión apasionada hacia Filch, el celador del colegio. Algunos de los otros en el gran grupo de adolescentes rieron entre dientes apreciativamente a las payasadas de Peeves, mientras que un par de Prefectos murmuraban algo sobre "la intolerable falta de respeto hacia la autoridad" del fantasma. A Lily realmente no le importaba esperar unos minutos para comenzar los procesos (siendo, la Ceremonia de Selección y el Banquete de Bienvenida), si era a las expensas de Filch.

Escuchaba con interés mientras Marlene y Mary informaban la una a la otra de los últimos rumores, cuando un toque en su hombro la atrajo. Remus Lupin—mejor amigo de Sirius Black, Peter Pettigrew, y James Potter, como también su compañero Prefecto de Gryffindor—se paro a su lado con expresión irritada en su delgada, pálida cara.

"Lily, ¿has visto a…?"

"¿Potter?" Terminó Lily por él. Él asintió esperanzado, pero ella negó con la cabeza. "No lo he visto, lo siento, pero si estas interesado en encontrar a Sirius Black o a Peter Pettigrew sería capaz de darte una mano."

"No, a ellos los encontré," refunfuño Remus. "Es a James a quien estamos buscando ahora. Bueno, gracias de todas formas…"

"No hay porque," dijo Lily; le caía bien Remus. "Nos vemos luego." Comenzó a irse, y Lily devolvió su atención a sus amigas, hasta que nuevamente fue distraída por un toque en su hombre. "Aún no lo he visto, Re…" No era Remus Lupin esta vez. "Sev," Lily dijo sorprendida. Severus Snape ahora estaba parado detrás de ella. Lily intento recordar la última vez que había parecido tan tenso hablando con ella y estimó que tuvo que haber sido la primera vez que había conversado el uno con el otro, más de siete años atrás.

"Hola, Lily," comenzó Severus en su tono menos cómodo; "Esperaba que pudiésemos hablar por un minuto."

Lily hecho una mirada al Hall en búsqueda de los amigos de Severus de Slytherin. Finalmente los localizo en un lugar cerca de unos cien estudiantes de distancia, evidentemente sin haberse percatado de que Severus ya no estaba en su grupo. "Ya veo," dijo Lily amargamente al Slytherin, "es bastante seguro hablar conmigo ahora. No estas bajo ningún peligro de que Mulciber o Avery te atrapen teniendo una conversación con una hija de muggles." Comenzó a darse vuelta.

"¡No es así!" protestó Severus, y ella pauso. Mary, Marlene, y Donna había detenido su conversación para observar.

"Entonces, ¿cómo es?" ella demandó. Cuando él no dió respuesta, Lily continuo: "Severus, pensé que fue bastante claro al final del último semestre que no íbamos a continuar haciendo esto. Es demasiada tensión para ambos."

"Lily" Severus dirigió una mirada cautelosa a sus tres amigas. "¿No podemos hablar de esto en otro lugar?"

"¿Por qué? Mis amigas no tienen problema que hable contigo."

Donna comenzó a protestar, pero Marlene la pateo.

"Lily," suspiró Severus, cansadamente. "¿Cuándo vas a perdonarme?"

"Te he perdonado, Sev," dijo con brusquedad la Gryffindor. "Simplemente no creo que podamos seguir siendo amigos."

"Pero no quise decir…"

"Si, si quisiste decirlo, y no hay ningún punto en seguir discutiéndolo. Siempre terminamos dando vueltas y vueltas hasta que ambos estamos demasiado enojados para seguir hablando razonablemente."

"Fuimos amigos por siete años…" dijo Severus en tono bajo (aunque siempre hablaba silenciosamente). "Eso no puede simplemente desaparecer de un día para el otro por un pequeño error."

"Fue un error bastante grande," respondió Lily suavemente. "Sev, por favor vete."

"No." Obstinadamente. "No hasta que me digas que podemos ser amigos nuevamente. No respondiste a ninguna de mis Lechuzas este verano, y prácticamente te fuiste corriendo luego de la reunión de prefectos esta mañana"

Lily no podía evitar estar un poco impresionada. Severus nunca era tan abierto sobre cosas personales frente a otras personas… mucho menos sus amigas. De hecho, en siete años de amistad, Lily no podía recordar ningún momento en el que él haya dicho que eran amigos en público. Tal vez su arrepentimiento era sincero…

Llamó a sus emociones a controlarse inmediatamente. No importaba si él lo sentía ahora… era muy difícil ser amigos con él. Era muy difícil dedicarse a él cuando todo lo él parecía hacer era agrandar el espacio ente ellos.

"Por favor vete, Sev" repitió Lily. Él lucía como si estuviese a punto de derrumbarse, cuando factores mitigantes llegaron en la forma de Nicolai Mulciber y Samuel Avery.

El destino funciona de manera graciosa a veces.

Comenzó en su cuarto año.

Sirius Orion Black—notorio alborotador en su colegio—había estado en búsqueda de su mejor amigo, James Potter. James Potter había estado en detención durante la mayor parte de la mañana (un sábado de Marzo) por prender fuego la capa de Lily Evans, por dos motivos principales: primero, James esta completamente enamorado de Lily en aquel momento, y segundo, Lily le había dicho a James que él no era tan talentoso jugando al Quidditch como el Hufflepuff Liam Lyle (una declaración claramente falsa que ella había hecho simplemente para irritarlo). Como resultado del previamente mencionado incidente capa-prendida-fuego, la Profesora McGonagall había sentenciado a James a una semana de detenciones, y Sirius Black—olvidando esto—había salido en búsqueda de su amigo en esa mañana de Sábado en Marzo, 1974.

En algún momento durante el curso de esa búsqueda, Sirius había escuchado a un grupo de Slytherins alardeando en voz alta sobre una cosa o la otra, mientras se hacían camino en el corredor adyacente. Sirius rápidamente se convenció de probar el nuevo maleficio que había aprendido la tarde anterior, y busco en el corredor con sus ojos un lugar para esconderse. Desafortunadamente, el corredor del segundo piso del ala Oeste del Castillo de Hogwarts era inusualmente descubierto, y había solamente un tapizado colgado en todo el pasillo. Sirius se agacho bajo el tapizado preguntándose si era posible de alguna manera que los Slytherin no lo viesen, y cuando lo hizo, el joven Black descubrió algo extraño. Una puerta.

Era probablemente un simple armario de escobas olvidado, ese pequeño cuarto que se encontraba detrás de la puerta que yacía detrás del tapizado en corredor del segundo piso del castillo Hogwarts en el ala Oeste, pero a Sirius le gustaban las cosas secretas—y como resultado—se convirtió bastante entusiasmado con el cuarto secreto. Estaba bastante entusiasmado con el, hasta tal punto que accidentalmente le reveló la locación a Peeves el Duende durante una detención particularmente aburrida (se suponía que debía estar limpiando trofeos, pero se había detenido a conversar con el travieso fantasma) casi un año después. Luego, Sirius se dio cuenta que la secreta naturaleza del armario se había perdido, y que ya no podía considerarlo suyo. Descubrió un nuevo armario de escobas la semana siguiente, así que no estaba terriblemente afligido.

Peeves, resulta ser, también le gustaban las cosas secretas. Era su conocimiento del armario de escobas que lo llevo a jugar una broma en su jurado enemigo, el celador Argus Filch, el 27 de Agosto, 1975. Removió todo objeto que no fuese un mueble de la oficina del celador y lo llevo a ese armario que Sirius Black le había revelado una vez. Filch estaba, previsiblemente, enfurecido. Le tomo dos días en encontrar sus cosas.

Eso fue cuando Filch le pidió a Dumbledore desterrar a los fantasmas del Banquete de Bienvenida y Dumbledore, siendo un Director comprensivo, acepto esta única demanda. Y, cuando Filch informo a Peeves que Dumbledore le había prohibido ir al Banquete de Bienvenida ese año, Peeves decidió hacer un desorden en el Gran Salón, así demorar los procesos y en general molestar a Filch. Había triunfado en ambos.

Así, la Ceremonia de Selección no había ocurrido a tiempo, y los estudiantes eran forzados a esperar en el Hall de Entrada mientras las piezas de basura eran desvanecidas por el Profesor Dawton y el Señor Filch. Debido a esto, Severus Snape tuvo una oportunidad de escapar de sus amigos de Slytherin y confrontar a su ex-mejor-amiga, Lily Evans, mientras ella estaba parada escuchando a sus amigas intercambiar rumores poco interesantes. Consecuentemente, los dos—Lily y Severus—comenzaron a discutir y, atrapados en el momento, no notaron que Nicolai Mulciber y Samuel Avery habían notado su conversación y se acercaban hacia ellos.

Si Mulciber y Avery no hubiesen llegado en ese particular momento de la historia, el resto de esta historia hubiese ido muy, muy diferente. De todos modos, lo hicieron y no pasó, y era todo porque Lily Evans le había dicho falsamente a James Potter de que el no era tan talentoso jugando al Quidditch como el Hufflepuff Liam Lyle.

El destino funciona de manera graciosa a veces.

"Severus," dijo Mulciber, un muchacho alto y flaco con ojos estrechos. "¿Qué tenemos aquí?" Indicó a la pequeña escena entre su compañero de casa y Lily. Unos Slytherin más aparecieron, incluyendo a una mucha linda y de cabello negro y a un muchacho justamente guapo.

"Severus," dijo la chica, "¿Qué estas haciendo?"

"Oh, tranquila, Colista, no te preocupes por tus modales en mi cuenta," intervino Lily sarcásticamente. Ella no noto que Donna había sacado clandestinamente su varita en anticipación a un altercado.

"Debes disculparnos," Mulciber interrumpió, irradiando falso encanto; "Veras, Severus aquí dijo que su… relación… había terminado"

Severus abrió su boca para hablar, pero Lily no estaba interesada en sus excusas. "Él dijo la verdad," ella dijo, cuidadosamente para no mostrar cuanto la lastimaba en verdad oír estas noticias. "Ya no somos más amigos. Tu ganas." Ella pensó que lo último confortaría su orgullo y pondría un final a cualquier pelea comenzando a gestarse.

"Observa tus pasos, Evans," respondió la chica, Colista.

"Vámonos," murmuro Severus, pero los otros Slytherin lo ignoraron. Remus Lupin, notando que Lily parecía estar en algún tipo de disputa, volvió a su lado.

"¿Pasa algo malo, Lily?" preguntó, sus ojos se posicionaron fríamente en Severus.

"No," dijo Lily rápidamente. "No pasa nada malo. Todo está bien. Estos excelentes estudiantes se estaban yendo."

"Nosotros decidimos cuando nos iremos," agrego el más regordete y testarudo Samuel Avery. Lily rodó sus ojos y comenzó, una vez más, a irse. Notó que bastantes personas habían cortado sus conversaciones para mirar la escena, probablemente deseando que algo dramático pasase como pasaba normalmente cuando los Slytherin y los Gryffindors discutían.

"¿No van a comenzar un duelo?" pregunto un inocente chico segundo año, luego de un corto silencio.

"No," dijo Lily. Remus, también, había sacado su varita furtivamente por si acaso.

"¿Cuál es el problema?" pregunto Colista. "¿No crees que ustedes dos pueden con nosotros?"

"Nosotros cinco," corrigió Marlene, dando un paso a delante, su varita afuera también. Lily de repente noto que ella era uno de los pocos que no había sacado su varita hasta ahora.

"Oh, estoy mortalmente aterrada," se mofo Colista. "¿Qué dices Sangre Sucia Macdonald? ¿Te gustaría que Avery te de otra cucharada de algunos de sus maleficios mas imaginativos?"

Marlene y Donna se adelantaron un paso. Lily las detuvo. "Cállate, Black," le dijo bruscamente a Colista. "Y lo digo en serio—si quieres mantener esa encantadora, y mágicamente procurada nariz, no volverás a hablar así jamás." Había fuego en su tono, y la confianza de Colista flaqueó un poco. El chico rubio parado al lado de ella puso una mano en su hombro.

"¿Qué esta sucediendo aquí?" Sirius Black había llegado, trayendo con el a Peter Pettigrew y un sentimiento de que toda la situación había escalado.

"Nada," dijo Lily rápidamente, enviando a Sirius una mirada que decía que se alejase.

"¡Si no es mi primo traidor de la sangre!" remarco Colista. "¿Cómo se siente estar viviendo en las calles donde perteneces?"

"Cállate, Black," arremetió Sirius.

"Tu, cállate, Black," respondió Colista. Sirius tomo un paso adelante, pero Lily lo detuvo con su brazo.

"Tal vez deberías irte," murmuro el chico rubio en el oído de Colista.

"¡Cálmate, Zabini!," ella le dijo bruscamente. "Tu no eres mi dueño."

"Igual, tiene razón," dijo Sirius, con fingida preocupación. "Tal vez quieras alejarte de esta, querida Colista. Podría ser incomodo para alguien de tu delicada naturaleza. Avery puede acompañarte… " dijo como si estuviese ofreciendo un amistoso consejo a un viejo camarada. "Se que se ha estado muriendo por tenerte a solas por años."

El chico Zabini levantó su varita y Lily lucho por retener a Sirius. "¿Podrían todos calmarse?" saltó. "Aunque comenzar un duelo por quien Avery quiere acostarse fuese una decisión inteligente, la Profesora McGonagall está por aquí cerca y todos nos meteríamos en problemas por ello. ¿Ahora volverían todos a sus propios asuntos? ¡Todos!" agregó significativamente a los espectadores. Nadie se movió, porque aunque los observadores tal vez respetasen a Lily, no dejarían pasar la oportunidad de mirar lo que prometía ser una pelea extraordinaria.

"Simplemente vámonos," Severus reiteró su pedido. No hizo contacto visual con nadie.

"Espera un segundo," dijo Mulciber, falsamente como siempre. "Severus, Colista aquí ha elevado una pregunta interesante…"

"¿En verdad?" corto una desesperada Lily. "No estaba terriblemente interesada."

Como si no la hubiese escuchado, Mulciber continuo: "Tu nos dijiste que tu amistad con Evans había terminado, y aún así aquí te encontramos en una profunda conversación con ella. Ahora, yo no tengo ninguna duda de tu lealtad, pero que Avery si. ¿O no, Sam?"

Samuel Avery, un chico poco iluminado, lucía completamente desconcertado, de repente conciente de que le habían hablado pero sin estar seguro del porque. "Sólo di que si," saltó Colista, rodando sus ojos grises.

"Oh, claro. Si. Si."

"Creo que deberías probárselo, Severus," continuo Mulciber.

"Nick, vamos," dijo el chico rubio, Zabini. "No aquí… seguro lo atraparan." Lily estaba aliviada al ver que al menos uno de los supuestos "amigos" de Snape tenía sus intereses en mente. Igual, Colista le dijo a Zabini que se mantuviese callado, y el cumplió.

"No quiero que la lastimes ni nada de eso," prosiguió Mulciber. "No soñaría con pedirte eso. Severus, todo lo que tienes que hacer es probarle a Avery que tu lealtad es total a tus verdaderos amigos… a Slytherin, todo lo que tienes que hacer es darme la varita de Lily Evans."

En apariencia un pedido simple, era ciertamente una declaración cargada. Para obtener la varita de Lily, Severus tendría—presuntamente—que desarmarla usando la suya.

"No vas a tener mi varita," dijo firmemente Lily, al mismo tiempo asegurándose de mantener a Sirius agarrado fuertemente del brazo, así el no atacaría. "De hecho, esta conversación entera está oficialmente terminada." Pero nadie la estaba escuchando.

"Hazlo, Severus," dijo Colista. "Hazlo, o no eres amigo nuestro."

"Snape, si alzas tu varita a Lily," habló Donna, siempre la ejecutiva, "estarás en violación de las reglas de Hogwarts y en posición de recibir una detención."

Avery resopló. Evidentemente, si Snape no alzaba su varita hacia Lily en este momento, él estaría en posición por algo mucho pero que una detención.

"Sabes que," la pelirroja comenzó irritada; "eso es tan estúpido. Si quieres mi varita, sólo tómala. Aunque, la necesitaré para clases mañana." Sacó su varita y se la tendió a Severus para que la tomara. Mulciber tendió su propia mano en advertencia.

"Tómala tu mismo, Severus," dijo, todo rastro de encanto superficial desvanecido. Lily miro a Mulciber directo a los ojos y alejó su varita nuevamente. Severus no la atacaría. No podría.

"Severus," murmuro Colista. "Hazlo ahora."

"Ahora," concordó Avery.

La mayoría de los estudiantes alrededor de ellos pausaron para observar el drama. Lily inconcientemente dejo ir la muñeca de Sirius. Miró a Severus cuidadosamente; él sacó su varita.

"Severus, por favor," Lily prácticamente suspiro. No estaba terriblemente asustada de ser atacada, pero la posibilidad de perder toda esperanza en la amistad de Severus era agonizante.

"Severus."

La mano del Slytherin se movió. Él alzo su brazo levemente. Donna, Mary, Marlene, Sirius, e incluso Peter prepararon sus varitas. Varios Slytherins también lo hicieron. Lily veía sólo a Snape. Su mano se movió nuevamente.

Luego, varias cosas pasaron al mismo tiempo.

Mientras el brazo de Severus se movía levemente más alto, Colista elevó su varita y la apunto hacia Mary Macdonald. Sirius también elevó su varita, y en su mente, comenzó a formar las palabras de un hechizo de aturdimiento. Remus tomó un paso adelante, listo para empujar a Lily fuera del camino si llegaba a eso, y Zabini, el rubio, tomó a Colista, forzando su pequeño cuerpo detrás su considerablemente mayor.

Sin embargo, un pequeño gesto superó el resto, en importancia y espectáculo. Aparentemente de la nada, un chico alto con cabello negro revuelto apareció en algún lugar detrás de Marlene. James Potter—porque ese era quien era—pasó a través de todos los demás y en un simple, elegante, y completamente demoledor movimiento golpeó a Nicolai Mulciber directo en la mandíbula. Lily jadeó, y Severus casi suelta su varita en sorpresa; Mulciber estaba en el suelo un momento después, firmemente agarrando su mandíbula y gimiendo del dolor.

El Hall permaneció en silencio por varios segundos. Al fin Sirius Black remarcó: "Bueno, al menos encontramos a James"

Luego, Avery y Zabini elevaron sus varitas, y —perdonen el cliché—todo el infierno se desató.

(Juana de Arco)

Minerva McGonagall había nacido para ser profesora de escuela. Poseía la alta, amenazante contextura, la seria y elegante voz, los labios tan fácilmente cerrados en una fina—prácticamente invisible—línea, y las cejas duras como uñas que podría obtener una respuesta sincera de una roca. El movimiento de tan sólo una perfecta ceja arqueada era suficiente para convencer el más grande escéptico de que ella era experta en cualquier tema, y la mayoría de las veces no necesitaba siquiera elevar su voz para comandar la atención de la clase. Todo en su apariencia —su oscuro cabello peinado fuera de su delgada cara y su larga y gran túnica, por ejemplo—indicaba una "sin tonterías" persona: el tipo de disciplinada personalidad que sin esfuerzo demandaba respeto. Minerva McGonagall había nacido para ser profesora de escuela, si duda, pero en ese momento deseaba que ese no fuera el caso.

"Ninguno de ustedes," comenzó la bruja mayor, mientras caminaba desde una punta de su oficina hacia la otra, "se irá de este cuarto hasta que respondan mi pregunta."

Los tacos de sus botas—piel de dragón color verde bosque—resonaban inquietantemente contra el duro suelo, su boca estaba a su mayor finesa, e inclusive el aire en la oscura oficina parecía temblar, aún así los nueve Gryffindors parados en fila ante ella permanecieron en perfecto silencio. Cada uno miraba fijamente a la porción de pared directamente frente a él o ella, sabiendo que si hiciesen contacto visual con la jefa de su casa y profesora de Transformaciones, una confesión seguramente seguiría. McGonagall espero unos momentos, y luego, girando al llegar a la pared, se dirigió hacia uno de los estudiantes cerca del final opuesto de la fila.

"Señor Pettigrew." El desafortunado Peter Pettigrew lucía como si estuviese a punto de enfermarse. Cada parte de su cuerpo de metro setenta temblaba, desde su cabello rubio arenoso a su dedo del pie recubierto con el cuero de su zapato.

"Si… ¿Profesora?"

"Tal vez usted pueda responder mi pregunta," dijo la Profesora McGonagall, entrecerrando sus ojos.

Un Peter con los ojos muy abiertos junto su coraje. "Yo—er… yo no se… ¿cuál era la pregunta de nuevo?

Molesta pero impávida, McGonagall reitero su previa indagación: "Pregunté ¿quién de ustedes comenzó la pelea en el Hall de Entrada? La pelea que—debo agregar—implicó más de cincuenta estudiantes y resulto en docenas de heridas."

"Oh. Oh, er… no lo se… no ví, exactamente. Estaba… estaba bastante atestado."

McGonagall arqueó esas incansables cejas. "¿Es eso correcto?" Peter asintió. "¿Está seguro de que no está protegiendo a nadie, Señor Pettigrew?"

"¡No! Por supuesto que yo… ¡no!"

"¿No al Señor Black?"

"No."

"¿A la Señorita Shacklebolt?"

"No."

"¿Al Señor McKinnon?"

"No!"

"¿Al Señor Potter, entonces?"

"¡No! P-Profesora, le juro que no se…"

Pero McGonagall aparentemente ya había perdido interés. Se movió al otro final de la línea, donde Donna Shacklebolt estaba parada, cabeza bien en alto. De igual manera, mientras la Profesora McGonagall se acercaba, la determinación en los ojos ámbar de Donna flaqueaba. Su cabello negro enrulado estaba completamente fuera de lugar, y un corte marcaba la frente de la joven bruja. Cuando McGonagall se acerco, Donna parecía un poco menos orgullosa de sus cicatrices de batalla. Donna Christine Shacklebolt se desempeñaba por las reglas, y ella estaba a punto de que le sea pedido mentirle a un profesor.

"Señorita Shacklebolt," dijo la Profesora McGonagall en su más sedosa voz, "¿tal vez usted pueda decirme lo que sucedió? Tal vez pueda decirme quién comenzó la pelea…"

"Esos serían los Slytherins, Profesora," dijo Donna enseguida. "Ellos definitivamente la comenzaron."

"Comprendo eso," dijo la profesora irónicamente. "A pesar de docenas de maldiciones Confundus conjuradas convenientemente…" McGonagall envió una mirada significativa hacia Sirius Black, cerca del final de la otra punta de la file, "el consenso general parece ser que fue un puñado de Slytherins de sexto año quienes los incitaron a todos ustedes en la pelea, pero que uno de ustedes—uno de los Gryffindors de sexto año—en realidad comenzaron la porción física de la pelea. Como Carlotta Meloni y Michelle Mumps no estaban siquiera en el Hall de Entrada en ese momento, no encontré necesario llamarlas aquí. Ahora, Señorita Shacklebolt, ¿tal vez usted pueda decirme quien de ustedes realmente comenzó la pelea? ¿Quién golpeó al Señor Mulciber?"

Donna dudo. Abrió y cerro su boca dos veces, antes de finalmente juntar la fuerza para decir: "No lo se, Profesora. Yo—yo no lance el primer puñetazo."

La expresión de la Profesora McGonagall aumentó, si era posible, su frialdad. Se movió apresuradamente desde Donna, hacia donde Marlene Price estaba parada. Marlene tenía un moretón en su pómulo y una rasgadura en su uniforme escolar, pero ella sostenía su cabeza en alto mientras la Profesora se acercaba.

"¿Señorita Price? ¿Fue usted?"

"No, Profesora," dijo Marlene.

"¿Quién fue?"

"No lo se, Profesora."

"¿Y usted, Señor Lupin?" McGonagall se dirigió al Prefecto, quien negó con la cabeza.

"Calculo que una de esas maldiciones Confundus que usted mención me golpeó…" él dijo, de alguna manera poco convincente. "Es todo un poco confuso, aún, si usted…"

"¿Señor McKinnon?"

El muchacho de cabello marrón del lado izquierdo de Marlene negó con la cabeza. "Estaba con unos Hufflepuffs. No vi nada."

La Profesora McGonagall asintió, permitiendo a la oficina entera a quedarse en silencio por un momento. "¿Estoy en lo correcto al asumir que ninguno de ustedes confesará?" Preguntó finalmente y fue encontrada de manera previsible con más silencio. "Muy bien. El Profesor Slughorn está en este momento lidiando con sus tan llamados "oponentes". No puedo hablar por el castigo de ellos. Lo único que puedo decir es que todos ustedes recibirán detenciones y, por cada hora que pase hasta que alguno de ustedes diga la verdad, cada uno de los nueve perderá veinte puntos para Gryffindor."

Hubo un jadeo colectivo. Y McGonagall continúo.

"Esto continuara tanto como sea necesario," ella dijo. "No hay manera posible de que pueda sobre enfatizar cuan decepcionada estoy en todos ustedes—primero por su obvia participación en tal vergonzosa muestra de barbarie…" Ella se refería sin duda a sus variados estados de deterioro, un resultado de pelea, "y luego por su irrespetuosa, idiota negativa a cooperar conmigo ahora. Bien, la deducción de puntos comenzará en una hora." Se veía tan decepcionada como reclamaba. "No tengo nada más…"

"Yo lo hice."

McGonagall— como todos los demás, incluyendo a James—giró a mirar al de sexto año que acababa de confesar.

"¿Usted, señorita Evans?"

Lily parpadeo rápidamente, juntando su coraje, y luego asintió. "si, Profesora, yo—yo comencé la pelea."

La Profesora McGonagall se cruzo de brazos, acercándose a la pelirroja con incredulidad en su envejecida cara.

Lily mordió su labio, conciente de sus brazos flacos y de su delgada figura. "Yo—er… Yo me entreno."

"Señorita Evans…"

"Es verdad, Profesora," Lily presionó. "Honestamente, Yo—yo estaba enojada y las cosas sucedieron muy rápido, y debí decirle esto antes, pero estaba… supongo que estaba asustada."

Por un largo minuto, la bruja mayor miro intensamente a la más joven. "El resto puede irse," dijo la Profesora al fin. Sin ninguna palabra, los otros ocho se retiraron de la oficina. Lily exhalo, nerviosamente esperando el castigo que seguramente sería suyo en el momento en el que McGonagall estuviese sola con ella.

"Señorita Evans," McGonagall repitió, aún escéptica. "¿Está segura de que quiere tomar la culpa por esto?"

"No—no estoy tomando la culpa," dijo seriamente Lily. "Yo merezco esto—fue mi culpa."

"¿Entonces no esta cubriendo a nadie?" preguntó McGonagall.

Lily tomó un tiempo para responder. "Profesora," dijo finalmente, "si no fui yo quien lo hizo, ¿entonces quién fue? Conociendo a nuestra clase, Black o Potter, ¿verdad?" McGonagall no discutió el punto. "¿Y realmente los defendería?"

La profesora de Transformaciones miro a Lily muy cuidadosamente. "Muy bien, entonces." Y sonaba tan sinceramente decepcionada que Lily casi deseaba que pudiese retractar su declaración: el pensamiento que la jefa de su casa—una bruja que ella misma admiraba—la despreciara era prácticamente insoportable. "Toda la situación es un hecho de gran vergüenza para todo el personal docente. Una carta será enviada a su madre y—bueno, y por el resto de sus compañeros…"

"Pero ellos no sabían," interrumpió fuertemente Lily. "Esto es, quiero decir—estaban en el Hall con todo el resto, por supuesto, pero todos los demás estaban confundidos, así que ¿no es… posible que estuviesen diciendo la verdad cuando negaban saber quien golpeó a Mulciber?"

"Es posible," McGonagall permitió a regañadientes. "Pero usted señorita Evans… me temo que no hay forma de salirse de esta."

"No," concordó la pelirroja.

"Cincuenta puntos serán deducidos de Gryffindor. Y pasará cada Viernes en la noche en detención por el resto del mes."

Lily agacho la cabeza. "Si, Profesora."

"Debes aprender, Lily, que ser una verdadera valerosa Gryffindor no siempre significa tomar el camino de James Potter para toda situación… que generalmente implica golpear o maldecir a alguien."

Refrenando una sonrisa, Lily asintió. "Si, Profesora," dijo gravemente de nuevo. "Lamento mucho que esto haya sucedido."

McGonagall asintió, su cara impasible. "Puede retirarse."

"Si, señora." Y así lo hizo.

Una vez sola, la Profesora McGonagall se sentó en su escritorio, negando con su cabeza. Así que Lily Evans había iniciado un completa pelea en el Hall de Entrada… incluso si no era verdad, todo el asunto hacía a una historia entretenida. Se permitió a si misma una pequeña sonrisa.

"Bien por ella."

(Un Poco Sobre James)

James Potter era alto. Tenía cabello negro, el cual—tanto como el mismo James—nunca parecía dispuesto a cooperar. Era atractivo, con lentes, una mandíbula fuerte, y una larga, derecha nariz. Tenía buena piel, buenos dientes y una sonrisa torcida. Jugaba Quidditch mejor que prácticamente cualquiera que haya conocido, y tenía una muy distintiva manera de andar: una simultanea vagancia y formalidad, auto-poseída al caminar que parecía sugerir que donde quiera que fuese, el estaría igual de cómodo en otro lugar, y quien quiera que viese tenía suerte de que él se haya presentado.

James Potter fumaba demasiado.

Pasó la mayor parte del 1ro de Septiembre de 1975 no pensando en Lily Evans, con esto me refiero a que paso la mayor parte del 1ro de Septiembre de 1975 determinado en no pensar en Lily Evans. Luego de desembarcar del Expreso de Hogwarts, había optado por caminar hasta el colegio, y cuando todos los carruajes se habían ido, deslizó un cigarrillo en su boca, lo encendió, y meticulosamente disfruto el solitario viaje hacia el castillo.

El realmente no pensó en Lily Evans durante esos más o menos veinte minutos.

Luego, llegó al Hall de Entrada. Vio el pequeño drama sucediendo entre Lily y algunos Slytherins, pero no dijo nada porque había decidido que ya no quería saber nada de lo que esa particular pelirroja hacía. Aún así, se quedó escuchando, hasta que vio exactamente lo estaba a punto de pasar. Luego, sin pensarlo, sin siquiera considerar las consecuencias (podrían haber una gran cantidad de consecuencias para James, pero más sobre eso luego), tomo un paso al frente y noqueó a Nicolai Mulciber al piso.

Dislocó la mandíbula de Mulciber, pero no se enteró de ello hasta más tarde en la oficina de la Profesora McGonagall justo después de que Lily Evans confesara el crimen así no todos perderían una gran cantidad de puntos a Gryffindor. Habría estado realmente orgulloso de haber dislocado la mandíbula del chico, si no se sintiese tan mal por el resto de las cosas.

Aún así, James salió de la oficina con los otros y mantuvo su boca cerrada. Mantener la boca cerrada nunca había sido una de las grandes habilidades de James, pero había estado trabajando en aquello últimamente.

(Más En Juana De Arco)

La Ceremonia de Selección—que, con los combinados esfuerzos de lograr estragos de Peeves y la pelea en el Hall de Entrada, fue atrasado por casi una hora entera—era más ruidosa de lo que Lily hubiese recordado. Ella, junto al resto de los otros Gryffindors de sexto año, llegaron tarde debido al sermón de la Profesora McGonagall; sus adversarios de Slytherins llegaron al Gran Salón unos minutos más tarde, evidentemente disgustados de que el Profesor Slughorn se hubiese atrevido a castigarlos. Severus continuaba sin hacer contacto visual con nadie.

El Banquete de Bienvenida comenzó unos minutos después, pero no antes de que el Director de cabello plateado, el Profesor Dumbledore, se párase en la mesa del Profesores al frente del Gran Salón, e hiciese un corto discurso.

"Me doy cuenta," dijo, con el siempre presente brillo de diversión en sus ojos azules sólo que un poco menos obvios en esta velada, "que esta a sido un noche bastante dramática; Puedo sólo esperar que el resto del año pase en una moda más aburrida." Y Dumbledore básicamente lo ordenó. Más seriamente, continuó: "Tales altercados no deben continuar este año. Cuando el mundo está agitado, es el deber de Hogwarts permanecer unido. Ahora, coman."

Y los platos en las mesas de las cuatro casas se llenaron.

"Unidos ya lo creo," remarco Donna, un cuarto de hora después, mientras se servía una segunda porción de papas. "¿Cuándo ha estado Hogwarts unido alguna vez? ¿Cuándo han los Gryffindors no discutido con los Slytherins?"

"¿Cuándo no han los Slytherins sido un grupo maligno?" agrego Marlene oscuramente. "Sin ofender, Lily. Sabemos que Snape solía estar bien…"

"Habla por ti misma," murmuro Donna. Mary permaneció inusitadamente callada durante la mayor parte de la cena.

"¿Estas bien, Mare?" preguntó Lily. "No te ves bien. ¿Necesitas ir a la enfermería?"

"Estoy bien," suspiro Mary. Su confiada, alegre personalidad estaba de alguna forma marchitada—un raro, casi inexistente acontecimiento. "Creo que he estado pensando en lo que Colista dijo… y sobre el año anterior, cuando Avery me maldijo en el aula de Transformaciones." Su honestidad sobre toda la situación golpeó a Lily como sorpresiva. Marlene apoyo un brazo sobre los hombros de la pelinegra.

"Fuiste emboscada, Mary," dijo la rubia tranquilamente. "Ellos son solamente cobardes, todos ellos, y están enfurecidos de que una chica como tu nunca saldría con ellos." Mary sonrió apreciadamente, luego miró a Lily.

"¿Así que porque lo hiciste, Roja?"

Lily, tomando un sorbo de su jugo calabaza, alzo una ceja. "¿Hacer que?"

"Cargar con la culpa," elaboró Mary en un tono bajo. "¿Por qué dijiste que le habías dado el puñetazo a Mulciber?"

"Alguien tenía que hacerlo," dijo Lily, pensándolo como algo obvio. "No quería que Gryffindor perdiese todos esos puntos, y se convirtió aparente que Potter no iba a confesar."

"No le veo el punto," admitió Donna; "quiero decir, por supuesto, me alegra que lo hayas hecho, porque Gryffindor no perderá tantos puntos y yo no tendré que ir a detención, pero, Lily, ahora todos te culparan por habernos perdido cincuenta puntos antes de que el año escolar siquiera haya comenzado. Tal vez haya sido noble, pero no fue terriblemente brillante, ¿o si?"

"Gracias por el apoyo, Donna," respondió Lily. "Escucha, realmente no me importa. Tengo cuatro detenciones y cincuenta puntos menos… si hubiese sido por Potter quien era el culpable, nos habrían quitado probablemente cien puntos, solo porque él siempre esta haciendo cosas como esta."

"Supongo," acepto Marlene. "Bueno, ya termine—creo que me iré al dormitorio. ¿Tienes la contraseña, Lily?"

Como Prefecta, Lily la tenía. "Frijoles Saltarines," respondió. "¿Ya terminaste? Apenas has comido algo."

"Estoy a dieta," Marlene les informa, mirando de satisfactoriamente a su desgarbada figura. "¿Frijoles Saltarines, dijiste?"

"¿A dieta?" se mofo Mary. "Cállate, Marlene, eres tan tonta cuando se trata de comida."

"Lo dice la rama. ¿Frijoles Saltarines?"

Lily asintió. "Eres Hermosa, Mar."

"Hmm, mas vale que lo sea," dijo Marlene ligeramente. "Apenas si he comido en dos semanas."

"¿Ya terminaste también, Mar?" preguntó un chico también sentado en la mesa de Gryffindor. Tenía cabello castaño claro, ojos azules, una expresión de buena naturaleza, y un plato vacío. "Si te diriges a la Sala Común, te acompaño."

"Seguro Adam," dijo Marlene, sonriéndole a Adam McKinnon quien se levanto de la mesa. Él poseía algunas cicatrices de batalla propias de la pelea, incluyendo un sweater rasgado y un moretón púrpura en su frente. "Nos vemos luego," ella agregó a las chicas, y comenzó a irse.

"¡No hagan nada que yo no haría!" Mary dijo sugestivamente hacia ellos.

"¿Qué incluye que exactamente?" preguntó Donna. "Eres medio zorra, Mary."

"No seas malvada," interrumpió Lily.

Mary suspiro. "Será por siempre un misterio para mi por qué Marlene continua saliendo con ese imbécil de Miles Stimpson cuando ella tiene un muchacho perfectamente encantador como Adam McKinnon."

"¿A qué te refieres con que tiene?" preguntó Donna, sorprendida. "No crees que a McKinnon le guste Marlene, ¿verdad?"

Tanto Mary como Lily resoplaron. "Creo que estas ciega, eso es lo que creo, Donna cielo," respondió Mary. Donna puso mala cara.

Cuando los platos de la cena fueron vaciados, el postre llego. Cuando los platos del postre fueron vaciados, llego la hora de irse a la cama.

"Gryffindors por aquí," llamo Lily en su mesa; no tenían que realmente seguirla, pero como Prefecta, estaba obligada a mostrarle a los de primer año a donde ir, y por supuesto, ella tenía la contraseña. Por ello, Lily diligentemente lideró el camino subiendo escaleras y pasando por corredores en dirección al séptimo piso y a la Torre Gryffindor.

En el camino, un número de estudiantes pararon para felicitarla o agradecerle por haber noqueado a Mulciber—cuan rápido viajaban las noticias. Sin embargo, en el cuarto piso alguien la alcanzó a quien Lily no estaba particularmente contenta de ver.

"¿Puedo tener unas palabras, Evans?" pregunto James, con muy poca pregunta en su voz.

"Tengo que llevar a los de primer año a la Sala Común y darles la contraseña," respondió Lily fríamente. "Tal vez más tarde."

"Remus puede hacerlo," dijo James. Remus estaba, ciertamente, disponible y calificado, pero Lily permaneció insegura.

"Esta bien," decidió. No podía hacer ningún daño. Remus tomo el liderazgo, y Lily se quedo atrás con James Potter. Él espero hasta que estuviesen solos en el corredor para hablar.

En años por venir, Lily no podría recordar exactamente que había esperado que James dijese en ese momento, pero lo que sea que haya sido, ciertamente no era lo que James dijo.

"¿Que demonios estabas pensando?"

Golpe.

"¿Q-qué?" la pelirroja manejo articular.

"¿Qué estabas pensando?"

"Yo… " pero ninguna respuesta parecía adecuada. "¿De qué estas hablando, Potter?"

"Estoy hablando de tu pequeña idiota proeza con la Profesora McGonagall," James respondió bruscamente. "Estoy hablando de cómo estúpidamente tomaste… tomaste el crédito de golpear a Mulciber, cuando nadie…"

"¿Tomé el crédito?" Lily repitió incrédula, su temperamento subiendo. "Disculpa, ¿tomé el crédito? ¡Estas fuera de tu cabeza!"

"¿Por qué demonios le dijiste a McGonagall que tu comenzaste la pelea?"

Los ojos verdes de Lily se entrecerraron. "¿Por qué demonios no le dijiste a McGonagall que tu comenzaste la pelea?"

"Yo no comencé la pelea," saltó James. "Sólo golpeé a Mulciber. Ni siquiera estaba envuelto en tu pequeño festival de amor con los Slytherins. Pero tu no tenías ninguna razón para aceptar la culpa por golpear a Mulciber, como le dijiste a McGonagall"

Lily ni siquiera se molesto en decirle que, técnicamente, ella nunca había dicho que realmente había golpeado a Mulciber. Lo dejo implícito, si, ¿pero directamente confesó?—no. "Wow, Potter, ¡ni siquiera yo esperaba que en verdad me culparas por tomar tu castigo!"

"¡Nadie te pidió que lo hicieras!" dijo el mago fuertemente.

"¡Y nadie te pidió que golpearas a Mulciber!" Lily refutó. "¡Y que quede registrado que yo no tome la culpa por ti! ¡Sólo no quería que Gryffindor perdiese todos esos puntos!"

"¡De todas formas perdimos cincuenta—Slughorn sólo les quito veinticinco a los Slytherins!"

"Bueno, ¿y eso que tiene que ver conmigo? ¿Por qué no estás desquitándote con él?"

"Porque no puedo soportarte a ti caminando por ahí actuando como una mártir," dijo James. "Tu eres quien comenzó todo el asunto con Snape y Mulciber y Colista Black y el resto—¿por qué no deberías cargar con las detenciones por ello?"

"¿De qué estas hablando?" Lily casi chillo, incapaz de creerle a sus oídos. "¿Quién está actuando como una mártir? ¡No te he dicho ni una sola palabra!"

"Intentarás sostener esto sobre mi cabeza por el resto del año," respondió el Capitán de Quidditch. "Y yo sólo te estoy diciendo que no aguantará. Si vas a jugar a ser Juana de Arco, no te enfurezcas cuando seas quemada en la hoguera. ¿Estamos en claro? Porque no me sentiré culpable, y ni en tus sueños vas a hacer que me disculpe por dejarte meterte en problemas por ello. De hecho, deberías agradecerme por dislocar la mandíbula de ese idiota."

Lily lo miró fijamente. Parpadeo varias veces. Nuevamente calmada, corrió una mano a través de su largo cabello y dijo: "¿Yo debería estar agradeciéndote a ti? ¿Y cómo llegaste a esa conclusión"

"Bueno, de primera," él respondió, "Te salve de una gigantesca cantidad de drama." Lily comenzó a discutir, pero James continuó: "Necesitabas que alguien pusiese un fin a ese asunto, porque no podías manejar la verdad de la situación."

"¿La cuál es?"

"Que Snape te hubiese desarmado." Por un momento, los dos estudiantes de sexto año se pararon en un reacio silencio; James permitió a las palabras hundirse, y Lily lucho por encontrar algo que decir." Él te hubiese desarmado y decidido de una vez por todas contra tuyo, y para ser sincero, Evans, no creo que hubieses sido capaz de soportarlo."

Lily exhalo. "Y ese es el motivo por el cual noqueaste a Mulciber, ¿verdad?" ella demandó. "¿Para salvarme de una verdad insoportable?"

James negó con la cabeza. "Noqueé a Mulciber porque es un imbécil que estaba colmando mi paciencia. Pero los ayude a ti y al querido Snivellus bastante en el proceso. Ahora él no tiene que elegir un lado. ¿Cuán malditamente conveniente es eso?"

"No sabes lo que él habría hecho," dijo Lily desafiante. "¡Y no se como puedes justificar lo que hiciste con que estabas previniendo algo peor, cuando golpeándolo causaste una pelea gigantesca en el Hall de Entrada!"

"¿Y qué? Me alegro de haber golpeado a ese idiota... si tuvieses algo de agallas, ¡Tu lo habrías hecho!"

"¿De qué...?"

"No puedes quedarte sentada y dejar a las personas decir lo que demonios quieran, Evans."

"En realidad, eso es exactamente lo que puedes hacer, Potter. ¿Nunca has escuchado hablar de ´palos y piedras?"

"¡Se llama defender lo correcto, Evans!"

"¡Pero tienes que elegir tus batallas!" grito Lily enojada. "Y ese no era un buen momento para comenzar una pelea con los Slytherins. Estábamos en un pasillo atestado de docenas de personas que podrían haber sido—y fueron, debo agregar—afectadas."

"No pretendas que esa es la razón por la cual te refrenaste," James dijo desdeñosamente. "Te refrenaste porque Snape estaba allí."

Lily comenzó a sentirse fría. "¿Disculpa?" ella dijo lentamente, y James debería haberse acobardado ante la presencia de ese tipo de furia. Pero siendo honestos, James Potter raramente hacía lo que debería.

"Te refrenaste porque Snape estaba allí," repitió. "Cuando hay cualquier otro tipo de injusticia sucediendo, tu te metes y le pones un fin los más rápido posible. Pero cuando Snape está en el medio, de repente eres el símbolo de la diplomacia, y nosotros deberíamos ´elegir nuestras batallas.´ Eventualmente tendrás que llegar a la conclusión que aunque hoy te hubiese desarmado o no, él ya ha elegido su lado, y..."

Smack!

La marca de su pequeña mano quemaba roja en su cara. El la refregó cuidadosamente, y aunque James no parecía sorprendido, fue silenciado.

"No sabes de que diablos estas hablando," le dijo Lily venenosamente. "Y si honestamente crees en toda esa basura, eres un idiota más grande de lo que imaginaba."

Con eso, ella se giró sobre sus talones y camino por el corredor. Se detuvo varios pasos después. "¿Y cómo demonios sabes quien es Juana de Arco?" gritó, pero mientras James trataba de responder, ella negó con la cabeza, agregando: "No te molestes. No quiero saberlo." Luego Lily se apresuró fuera de allí, porque no pensaba que pudiese soportar otro segundo estando cerca de él.

(Drama)

"¿Así que no vas a decirnos que fue lo que dijo James?" Mary preguntó, mientras Lily lavaba su cara en el lavado del baño de las chicas de sexto año de Gryffindor.

"¿Qué te hace decirlo?"

"Bueno, no has dicho ni una palabra desde que subiste aquí diez minutos atrás," le dijo la pelinegra. "Excepto, y cito, '¡Odio a esa imbécil!' Lo cual sólo podemos presumir que fue en referencia a James."

"Lo fue," permitió Lily, secándose, antes de que ambas muchachas rentrasen al dormitorio de chicas adyacente. "Él me acusó de 'tomar crédito' por la pelea."

"Estas bromeando," se maravillo Marlene, quien estaba cepillándose su larga cabellera rubia frente al espejo. "¡No lo hizo! ¡No pudo hacerlo!"

"Lo hizo y pudo," respondió Lily. "Dijo que estaba jugando a ser 'Juana de Arco'."

"¿Cómo supo quien era Juana de Arco?" Mary quería saber. Lily negó con la cabeza indicando su ignorancia en el tema.

"¿Quién es Juana de Arco?" Donna, la única sangre pura del grupo, preguntó curiosamente.

"Una mártir muggle," respondió Marlene. "Eso es bizarro. ¿Por qué estaría enojado contigo por sacarlo de problemas?"

La pregunta se mantuvo en el silencio del dormitorio por casi un minuto, antes de que Michelle Mumps—la quinta compañera de cuarto entrase. "Ese fue un banquete bastante agradable," ella dijo. "¡Amé la tarta de frutillas! ¿Ustedes no?"

Michelle—o Shelley—Mumps era una chica sencilla, con una figura redondeada y de naturaleza temperamental. No era particularmente cercana con las otras cuatro, la mejor amiga de Shelley era su última compañera de cuarto, la actualmente faltante Carlotta Meloni.

Shelley notó que las otras cuatro parecían particularmente contemplativas y preguntó: "¿Cuál es el problema? ¿Sucedió algo?"

Donna rodó sus ojos. "Sólo drama, Shelley. Sólo toneladas y toneladas de drama."

"¡Oh, que bien!" chilló Shelley. "Me voy a cambiar y a cepillar mis dientes—luego tendrán que contarme todo." Recogió sus artículos de su baúl y se apresuró hacia el baño. Marlene termino de cepillarse su cabello y fue a sentarse a la cama de cuatro postes que había elegido para si misma.

"Saben que es lo que no puedo superar," remarcó la rubia luego de unos instantes. "No puedo creer que Luke ya haya dicho que te ama."

Lily comenzó a reír. "Mar, luego de todo lo que ha sucedido hoy, ¿eso aún te molesta?"

Marlene asintió. "¡Es que es tan gracioso! Y él no termino contigo cuando no le dijiste que tu también."

"No podía decirle que yo también," corrigió Lily.

"De todos modos," agregó Mary. "Me temo que te has unido a las filas de las chicas malas como el resto de nosotras, Roja."

"¿Qué quieres decir?" preguntó la Prefecta.

"Las chicas buenas dicen te amo" dijo Mary como algo obvio, antes de subirse a su cama. Lily suspiró, también subiéndose a su cama.

"Sólo estoy feliz de que este día haya terminado. Estoy con Dumbledore en esto—con suerte todo se calmara desde ahora."

"Me pregunto donde esta nuestra sexta compañera de cuarto," dijo Mary.

Donna resoplo. "¿De verdad?" Carlotta a ocupada más camas en esta escuela que cualquier otra persona soltera en la historia de Hogwarts." Carlotta Meloni tenía una reputación. "Probablemente ha salido con un muchacho." En realidad, no lo estaba, pero más sobre eso luego.

"Buenas noches a todas," dijo Lily al resto. "Duerman bien, y que mañana falle menos de lo que lo hizo hoy."

"Salud," corearon Mary y Marlene. Las cuatro estaban dormidas para cuando Shelley retornó del baño.

El destino funciona de manera graciosa a veces.

Fueron despertadas temprano la mañana siguiente por un grito agudo.


N/A: Los títulos del capítulo

Título principal del capítulo: "Good Girls Say I Love You" o "Like A Rolling Stone"

Subtítulos dentro del capítulo:

(I Love you)

(He Said)

(Joan of Arc)

(A Bit About James)

(More On Joan of Arc)

(Drama)