¡Sin nada más que agregar, muchas gracias a todos y disfruten este segundo capitulo!
¡Besitos enormes a todos!
Darleen
Capitulo 2
Sasuke estaba cansado. Se encontraba a solo unos pasos de su hogar, necesitaba un descanso con urgencia y una cama en la cual recostarse y no despertar en al menos una semana. Quería paz y tranquilidad, nada de ruidos, ni siquiera sollozos. ¿Sollozos? Su extraordinaria rapidez lo llevo directamente a la derrumbada puerta del apartamento. Su ya no tan frío corazón dejo de latir por un segundo imaginándose lo peor al ver el desastre de casa que tenía delante de sus ojos. Pero su temor fue interrumpido un poco al ver a su hija sin rasguño alguno y sentada en el suelo. Dejó escapar un suspiro de alivio, pero sus sentidos estaban aun alerta, algo bastante malo había sucedido.
—Sarada, ¿Estas bien? —preguntó el azabache, acercándose a ella para tocar su hombro.
—¡No me toques! —gruño esta, sacando la mano de su padre de un solo tirón.
Sasuke se impresionó, Sarada jamás había sido así con él. Su mirada cayó a las manos de la pequeña, donde sostenía la foto de su esposa cuando estaba embarazada. Su corazón volvió a detenerse por un segundo, dándole un extraño vuelco de lo que parecía ser dolor. Sakura jamás dejaba a Sarada sola y en ese momento no se veía por ningún lado. ¿Dónde demonios estaba?
—¿Dónde está tu madre? —preguntó intentado simular su preocupación.
—¿A caso ahora te importa? —La voz de su hija salió con tanto odio que casi no proceso la pregunta que le había hecho por la impresión. Cuando estaba por preguntarle de que estaba hablando ella prosiguió—. No pongas esa cara. Si hubieras estado aquí no nos habrían atacado. Ella no se habría sacrificado. Ella estaría feliz. Si hubieras estado aquí seríamos realmente una familia. Si tan solo hubieras estado aquí, nada de esto hubiera sucedido. Te odio papá, te odio.
Sin esperar respuesta, pues no la necesitaba, Sarada salió de casa. Necesitaba ir donde el Hokage, debía buscar a su madre costara lo que costara. A paso rápido se apresuro a llegar a la torre de este, la cual no se encontraba nada lejos de su casa gracias al cielo. Bien sabía que era solo una simple genin y que Naruto, el Hokage y a quien consideraba su tío, no la autorizaría a salir de la aldea a ella sola en busca de su madre. Pero por lo menos sabría la situación y mandaría a un grupo de rescate a por ella, y sería en ese momento, donde ella también iría, pues ni el mismo Hokage lo impediría. Era su madre de quien hablarían después de todo. Tocó la puerta de la oficina respetuosamente pero con desesperación. Mientras más minutos pasaban más los desgraciados se alejaban. Cuando la voz de Naruto se hizo presente con un "adelante" la pequeña entró sin más esperas corriendo a la habitación.
—¡Se la han llevado Hokage-sama! Se han llevado a mi madre —explico la azabache con lágrimas en sus ojos.
Naruto se puso de pie de un salto y ensancho los ojos. ¿Se habían llevado a Sakura-chan? ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿En qué momento? Las preguntas se colaban en su mente como un remolino de interrogaciones que pedían ser resueltas a la brevedad. Su mirada azul recayó en el moreno que había llegado junto con la pequeña sin que esta se diera cuenta.
Naruto le pidió a Sarada que le explicara todo lo que había sucedido. La pequeña obedeció lo que el rubio le había ordenado, indicándole todo lo que había escuchado y vivido detalle por detalle. Dada por finalizada la historia Naruto le indico a Shizune que acompañara a Sarada a por algo para que la pequeña se tranquilizara, mientras que el se quedaba con Sasuke, debían hablar la situación lo más pronto posible.
—Kakashi-sensei deberá ir con nosotros —sentenció apenas la puerta se cerró a espalda de las dos mujeres.
—¿Nosotros? ¿Tu donde diablos quieres ir, Naruto? —espeto Shikamaru, quien había estado allí todo el tiempo al ser la mano derecha del Hokage.
—Estamos hablando de Sakura-chan, Shikamaru. ¿Quieres que me quede aquí cruzado de brazos sin hacer nada por mi mejor amiga?
—No podías haberlo explicado mejor. —Naruto gruñó por la frialdad del Nara, quizás si fuera Ino podría entender su desespero—. Naruto, Sakura también es importante para mí. También es mi amiga, es parte de los ex nueve novatos así que no me mires como si quisieras asesinarme porque no lo lograras. Debes pensar con la cabeza fría y ver en donde estas parado en este instante. Eres el Hokage, ¡Por Dios! Tienes el deber de estar aquí, en la aldea. Sobre todo por el hecho de que no sabemos cómo entraron a la aldea, ni cuántos son o si vendrán nuevamente. Quizás estén rondando por aquí cerca preparados para atacar. ¿Ahora entiendes lo que digo?
El rubio se quedo en silencio por un momento. Odiaba a Shikamaru cuando tenía razón, lo cual era siempre. Fulminó a Sasuke con la mirada y sintió rabia. Se veía de lo más tranquilo, como si nada estuviera pasando o como si no fuera importante para él. Quizás era su culpa que Sasuke fuera de ese modo con su familia, ya que el mismo había aceptado la petición de su mejor amigo la cual consistía en mandarle a la mayoría de misiones posibles. Al principio se había negado, sin embrago la constante demanda del moreno y su mirada de suplica que jamás había visto en él hizo que terminara aceptando a regañadientes. Jamás hablaron del tema, por lo que no entendía cual era su afán de pasar todo el tiempo posible lejos de la gente que lo estimaba, sobre todo de su propia esposa e hija. Pero el azabache era un cabezón y por más que quisiera convencerlo sabía que nada lo haría cambiar de opinión. Después de todo, la última vez que había intentado meterle algo en esa dura cabeza, había demorado casi tres años en lograrlo. Ambos se miraron queriendo decir muchas cosas. Naruto sabía que Sasuke sabía que quería decirle, pero este último era un caso distinto. Naruto nunca logró saber qué demonios pasaba por la cabeza de su mejor amigo.
—Shikamaru, quiero que llames a Sai, Kiba, Shino y Kakashi-sensei. Ahora.
Shikamaru desapareció de la habitación en un puf haciendo que el pelinegro y el rubio quedaran a solas. Estuvieron por unos segundos en silencio hasta que el Hokage habló.
—No es necesario que vallas si no quieres. Quédate aquí a cuidar a tu hija. Los demás se encargaran de Sakura-chan.
—¿Tu también piensas que no me importa Sakura? —dijo con algo de rabia en su voz. Naruto no se inmutó—. Sarada cree que Sakura no me importa. ¿Puedes creerlo? Mi propia hija duda de mí.
—Digamos que eso es lo que aparentas, Sasuke. Aún recuerdo lo estúpido que te veías cuando me pediste consejo para pedirle que salieran juntos. Los vi muchas veces, Sasuke, y créeme que no podía creer lo que veía. Se llevaban bien, mejor que nunca. Ambos estaban felices. Luego de eso vino el matrimonio. Debo decirte que jamás espere eso en ti. —Sasuke lo miraba atento, recordaba todo a la perfección—. No creo que lo recuerdes, estabas con muchas copas encima pero en tu despedida de soltero me dijiste que realmente la amabas. No te diré los detalles. En ese momento, te creí. Después viniste con esa estúpida petición de que te mandara a todas las misiones que tuviera. No entendí nada y sigo sin hacerlo. Cambiaste totalmente, como si ella ya no te importara, ni siquiera Sarada. Así que no me vengas con que no puedo pensar eso Sasuke, ya que tú mismo haces que lo piense.
Sasuke no dijo nada, cerró los ojos y apretó los puños. Le hubiera gustado gritarle la verdad a Naruto en la cara. Del porque sus cambios, pero nunca había sido bueno hablando, mucho menos de lo que sentía y esta no sería la excepción. Vio cinco cuerpos aparecer en la habitación y a su rubio mejor amigo explicándoles enseguida todo lo que estaba sucediendo. Sin más retrasos todos salieron en busca de sus implementos para salir de la aldea en cinco minutos.
—Iré con ellos.
—Sasuke tu no…
—Es mi esposa, Naruto. Iré.
—Quien te entiende, Teme —dijo sonriente antes de ver al pelinegro cerrar la puerta de su despacho.
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Darleen
