Cuando Félix volvió a ver a Bridgette volvía a estar dormitando en aquella más bien incómoda silla rodeada de un montón de archivadores amontonados.
Hizo una mueca al verla, probablemente cuando despertara tendría un dolor bastante molesto en el cuello. Para ser sincero, no tenía ni idea de porqué la chica no usaba la otra cama de la habitación, pues está estaba vacía, o la suya propia puesto que él estaba ausente, resopló agradecido por el punto de familiaridad que aquella situación le provocaba, por lo menos no todo había cambiado tan drásticamente.
Tomó una de las almohadas de su cama y se acercó a ella en silencio y con el mayor cuidado que le fue posible lo colocó detrás de su cuello para poder suavizar la presión en este.
Al hacer esto sin querer hizo que de la mano de la mujer resbalara un archivador, esparciendo los papeles que lo contenían.
Con un poco de resignación se agachó para recogerlo, sintiéndose genuinamente realizado, nunca pensó que se sentiría así solo por el poder caminar por sí solo.
Pensó en dejar el archivador donde estaba, esperar a que ella se levantara y después preguntar por sus avances, pero algo le llamó la atención en las hojas que recogió.
Frunció el ceño viendo la imagen, Tormentosa, parecía posar apuntando al cielo con su paraguas desafiante.
Se fijó en el resto, todos eran akumas, eran como una especie de informe. En los papeles, ponía no solo toda la información del akuma y la batalla, sino también toda la información pública de las personas akumatizadas.
En algunos casos, se fijó, el informe podía llegar a tener muchas páginas, ya fuera porque el poder era complicado de entender, o porque se necesitaban muchas fotos, o bien porque era un personaje famoso y había mucha de su información disponible al público. Pero aún así todo aquello era una recopilación de información enorme.
Miró a Bridgette preguntándose cómo había conseguido ella toda eso. Pero no le dio muchas vueltas y comenzó a analizar por su cuenta algunas carpetas, se fijó en que muchas de ellas tenían una marca ligera con lápiz en el exterior, realmente eso no lo apreciaría hasta que leyó detenidamente uno de los informes.
Nombre, nombre real, fecha de aparición, fecha de derrota, akuma número… su boca se secó.
Según lo allí registrado, habían habido en total más de 200 akuma en total. Miró al suelo pero sin duda en esa habitación no habían 200 informes, volvió a mirar a Bridgette, el que aquellas carpetas estuvieran aquí solo podía signs at que había habido una preselección.
Ella había hecho una preselección, entre más de 200 informes, y fue entonces cuando la culpabilidad llegó.
Es cierto que él mismo había estado muy alterado al llegar a la conclusión de que había de alguna manera viajado al futuro. Seguía costando procesarlo. Pero ella no solo lo había aceptado rápido sino que además estaba súper predispuesta a ayudarle, incluso aunque fuera por ambición personal, por conservar la vida que actualmente llevaba… no importaba demasiado, pues al fin y al cabo el que estuviera haciendo eso por él o no, no quitaba el hecho de lo estuviera ayudando aunque fuera un efecto colateral.
Por eso se sentía culpable, en realidad cuánto llevaba en el futuro. Un día, como máximo, y más de la mitad de este lo había pasado inconsciente, puede que fuera la víctima en toda esta situación pero eso no le impedía hacer algo por sí mismo para poder solucionar su situación. Él era un héroe después de todo. Y aún así en todo lo que llevaba allí, solo se había dejado arrastrar por médicos y enfermeras, cargando todo el peso de su estancia allí, y sus consecuencias en los hombros de alguien a quien, aparentemente, ya ni siquiera agradaba.
Necesitaba ponerse manos a la obra, necesitaba participar en su propio rescate. Tomó del suelo algunos archivadores y comenzó a revisarlos. Decidido a encontrar el que le había hecho aquello.
— Bridgette — la sacudió suavemente. Y después bastante más brusco, esa chica tenía el sueño tan pesado como un yunque. — ¡Bridgette!
— Hoy es mi día libre, Verónica — murmuró entre dientes, aunque siendo sinceros solo se escuchó como "hOy, hs mm, libRe...nica". Félix no prestó atención y la continuó zarandeando hasta que consiguió que se despertara — ¿Qué? — se quejó apenas logró abrir los ojos, aunque enseguida se dio cuenta de que no estaba en el entorno en el que ella se imaginaba. Sus orejas enrojecieron, escondidas bajo su cabello, se disculpó con la mirada.
— Este… — le tendió uno de los informes — ¿no hay nada más de él? — preguntó con seriedad.
De todos los que había revisado aquella foto borrosa era la única que hacía que su cabeza se retorciera, era que le parecía más familiar y a la vez estaba seguro de no haberlo visto en su vida. En definitiva el único que le produjo alguna sensación. Sin embargo era el más vacío. La fotografía era borrosa y en su informe solo ponía "Black Eye(?) (confirmación de prensa)" y la fecha, había hecho cuentas pero en realidad nunca hizo falta porque todos aquellos akumas eran del mismo año, pero no hacía daño comprobarlo.
— ¿Qué? — volvió a preguntar mientras se desperezaba dejando caer la almohada, pero estaba demasiado adormilada para darse cuenta de ello, o eso, o simplemente fingió hacerlo.
Tomó el papel que el chico le tendía y frunció el ceño, realmente no recordaba haber elegido aquel, aunque también es cierto que había revisado todos los archivos de Aly, todos ellos, y después había tenido que volver a poner todo en su sitio, había sido agotador. Tan solo tenía que dejar todo como estaba, no quería meter a nadie más en esto, y cuanto menos supiera Aly mejor. Después de todo ella y Sam estaban más apegados a Félix, por lo menos más que ella, y sería un poco incómodo si descubrieran que ahora mismo estaba no solo con él sino que además, intentando ayudarle.
Leyó el informe. Estaba prácticamente en blanco. Eso no podía estar bien. Aly era meticulosa, lo suficiente como para tener todos los informes de daños de todos los akumas como apoyó a su tesis doctoral. No entendía como podía haber dejado un cabo suelto. Se mordió el labio mirando el papel, le dio la vuelta pero tampoco había nada, ¿eso significaba que tendría que rebuscar más en su casa? Colarse una vez era algo aceptable, cuando se le olvidaba comprar azúcar y aprovechaba de saberse la clave de la puerta era una cosa pero rebuscar en sus cosas era otra cosa muy diferentes, de por sí para conseguir aquello tuvo que meterse en terreno privado, es decir su despacho, y se tuvo que ir porque estaba segura de que habían contratado a una limpiadora mientras estaban de viaje y realmente no quería alterar a nadie hasta que supiera la magnitud del desastre.
No. No podía. No podía invadir su privacidad de esa manera. Y tampoco sabía donde guardaba Aly sus borradores, y seguramente haría un desastre y después tendría que recogerlo, pensó nerviosa, imaginando cómo sería la conversación con Aly si la pillaba. Tuvo que tragar y convencerse de que aquello aún no había pasado.
Miró su teléfono para comprobar la hora, sería demasiado tarde (o temprano) para llamarla.
Alzó la mirada al chico quien la observaba inquisitivo y fingió no ser afectada por ello. Puede que aquel Félix solo tuviese 15 años, pero definitivamente no los aparentaba.
— Tengo que hacer un llamada — dijo apresurada, necesitaba salir de allí.
— ¿Black Eye? — Aly preguntó de nuevo — no lo sé, así, de buenas a primeras no recuerdo a ninguno que se llamara así, ¿por qué?
— ¿Estás segura de que no tienes nada? — insistió Bridgette nerviosa.
— Pues la verdad es que no, no estoy segura. Pero si fue un akuma de verdad debería de tener un informe de daños, si quieres puedes buscarlo en mi cas… — sugirió la morena.
— Ya — murmuró Bridgette buscando las palabras correctas — sobre eso…
— ¿Enserio Bridgette? ¿En mi casa? ¿Qué tan desesperada estás por conseguir eso?
— Muy desesperada.
— ¿Por qué?¿Quė tiene de importante un akuma que ni siquiera tuvo la suficiente relevancia como para que yo escriba sobre eso? — desde ese instante Bridgette supo que no se detendría hasta conocer la verdad. Se tomó su tiempo sopesando los pros y los contras.
— Por Félix — pudo sentir la sorpresa de su amiga por el teléfono pero antes de que comenzara a preguntar cosas para las que no tenía respuesta la cortó — apareció el viernes en la escuela cuando estaba dejando a Emi — hizo una pausa — ¿tú no tendrás nada que ver cierto?
— ¿Yo? — se escuchó a Aly tomando la defensiva — Bridgette te puedo prometer que por mi parte nadie se ha enterado de nada… — respondió con tranquilidad.
— ¿Crees que Sam…? Después de todo él es…
— Bridgette — la llamó su amiga nuevamente — sé que estás alterada y es perfectamente normal pero necesito que te relajes, sabes que Sam no sabe nada del tema…
— Lo sé, lo sé, pero es que me pareció demasiada casualidad.
— ¿Y qué quería?
— ¿Hmn? — murmuró ella distraída.
— Félix — reiteró la chica pues toda esa situación no podía parecerle más sospechosa.
— Él...él está desorientado, o eso parece, no creo que sea tan mezquino como para fingir esto — pensó en voz alta — no parece saber nada, parece haber olvidado los últimos trece años de su vida — a Aly no le hacía falta saber nada sobre el akuma. Sobretodo si podía ser falso. Ella tenía una reputación que proteger, un rumor podría ser su perdición, a pesar de que a ella no le importase — lo único que me ha dicho es eso, Black Eye. Quiere saber más sobre eso. Estoy segura de que no me dejará en paz hasta que le de respuesta…
— Y tu no lo dejaras solo y desorientado en un mundo tan peligroso — dramatizó la chica al teléfono.
— No lo quiero rondando a mi alrededor sea lo que sea que pretenda — Bridgette respondió a la defensiva.
— Bridgette sabías que este día llegaría — Aly habló con preocupación. Era posible que no conociera tanto a la chica como Sam, pero estaba segura de que Bridgette estaba aterrorizada por volver a ver a Félix. Durante los últimos años se había dedicado a ignorarlo, lo cual era muy fácil teniendo en cuenta que el chico nunca daría su brazo a torcer, y tan solo iba a París un par de veces al año. Pero, no solo ella, sino todos sabían que la confrontación era inminente, y lo habían sentido así desde hacía ya unos años.
— Lo sé — Aly cerró los ojos, podía sentir a Bridgette colapsando. Su voz se había roto y casi podía verla acurrucada en una esquina. — Por favor, solo esto, no… aún no está preparada, aún no lo estoy.
— Está bien — se rindió la chica ante las súplicas y a través del altavoz del teléfono pudo escuchar el suspiro de alivio de la chica ahogado entre el nudo de su garganta y algunas lágrimas estranguladas.
Siempre proclamaba que no conocía demasiado bien a Bridgette, pero la verdad es que incluso aquellos que no la conocían podían ver cuando ella se rompía, era una chica muy transparente, y muy sincera, mentir siempre era más peligroso para ella que para los demás y estaba segura de que aquella mentira la estaba matando por dentro.
— Supongo que ya habrás mirado en mis informes de la tesis — pero eso no le impedía picarla un poco. De esa manera a lo mejor podía distraerla lo suficiente para que se animara.
— Lo siento — soltó un alarido lastimero — sé que no te gusta que hurgue en tus cosas pero es que Félix seguía insistiendo… — fue interrumpida por la gran carcajada victoriosa de Aly.
— Está bien, no pasa nada — dijo con tranquilidad mientras buscaba en su maleta su ordenador portátil. No era una reportera de éxito por nada, siempre estaba preparada. — déjame buscar en los archivos.
— ¡¿Los tienes allí?! — gritó sorprendida. Aly cerró los ojos ante el grito, Bridgette también era muy efusiva.
— Los tengo en el ordenador tonta — rió ella — y por supuesto que los tengo conmigo, son el orgullo de mi reputación, te enviaré lo que encuentre por correo.
— ¿De verdad? Muchas gracias Aly, te debo una muy grande — contestó Bridgette aliviada. Y terminó la llamada.
Miró al cielo respirando profundamente. Su pecho pesaba más de lo normal. No le gustaba para nada tener que mentir a la gente. Las lágrimas se abrieron pasos y salieron por fin dejando salir los sentimientos que había presionado al fondo de su estómago desde que la había visto aparecer en la escuela.
Ver a Félix siempre implicaba alguna clase de problema interno, le recordaba todo lo malo de sí misma, lo débil que había sido y lo cobarde que era constantemente. Gracias a él podía ver claramente en lo que se había convertido y no era una imagen de sí misma que le gustara. Desde hacía ya un tiempo había dejado atrás todos los valores que un día defendió, y esto no sería tanto problema si fuese su Félix, del que estuviéramos hablando, si fuese aquel Félix de 29 años que no hizo más que endurecerse desde que lo conoció, pero aquel Félix, cuando tenían quince años él no
era más que un bollo de azúcar, por un momento recordó cuando solía escudarse en Chat Noir para ir a comprobar su estado después de que se metía en problemas con los akumas, ahogó una risa en un sollozo.
No se sentía capaz de ser la persona en la que se había convertido delante de una persona que no se lo merecía. Sin embargo, es que no lo parecía. Era difícil tratarlo con paciencia, era difícil intentar ayudarlo, cuando en realidad le tenía tanto miedo, tanto miedo a las repercusiones que pudiera traer a su vida. Odiaba que su vida dependiera de gente a quien no le importaba.
Su teléfono vibró ante un mensaje entrante, respiró hondo antes de encender la pantalla para verlo, pensando que podría ser Aly.
Allegra: "¿Recojo yo a Emi del campamento?"
Eso la alteró la mención de Emi en aquella situación solo conseguía alterar sus nervios. Sus manos empezaron a temblar mientras leía el mensaje, tenía que tomar la decisión correcta por ella, no podía equivocarse no había margen a error.
Emily era su vida, y la protegería sin importar las consecuencias.
Bien!! Espero que os guste el capítulo y que me dejéis vuestros comentarios y preguntas!!
