Una aclaración antes de empezar,

Soul Eater no me pertenece….sniff…..le pertenece a…sniff, sniff… le pertenece a Maka.


Soul se ajusto la chaqueta. El color negro brillaba ligeramente con la luz del sol. Era mediodía y el sol se encontraba en el punto mas alto. No le gustaba mucho llevar traje pero ahora que era el arma personal de Shinigami-sama, le parecía lo correcto. Caminaba por las calles de Death City de forma apremiante. No tenía nada que hacer, pero en ese momento quería estar solo y si llevaba un paso normal seguramente alguien le acompañaría. Paro en una floristería. Estaba seguro de que la gustarían unas flores. Las flores siempre la han gustado. La floristería era una mujer mayor con el pelo blanco grisáceo recogido en un gracioso moño. Los ojos los tenia casi cerrados pero Soul sabia perfectamente que eran de color verde azulado. Le recibió con una sonrisa. Siempre iba a aquel sitio cuando quería comprar flores. Era el único sitio en aquella que no le rememoraban recuerdos tan dolorosos. Era en ese sitio donde le compro las primeras flores a Maka con el pretexto de que había sacado matricula de honor. Él mismo sabia que era una excusa muy tonta, raro hubiera sido si no lo hubiera hecho, pero en ese momento no se atrevía a decirla que le gustaba. Se acerco al mostrador.

- Hola, Death Scyther-sama. – Soul río entre dientes.

- Para ti soy Soul.

La mujer sonrío.

- ¿Qué quieres?

- Unas rosas rojas, como siempre.

- Unas rosas rojas para la bella Maka. – dijo la mujer mientras le preparaba el pequeño ramo.

- Como siempre.

Pagó el precio de las flores y se despidió. Suspiro. Ahora que tenía las flores y tenia puesto su mejor traje estaba listo para ir a verla. Continuó su camino bajo los rayos del sol. Siempre tomaba el mismo camino. No lo cambiaba. Oyó que alguien lo llamaba desde lejos pero lo ignoró. Antes quería ir a ver a alguien. Ni siquiera giro la cabeza. A su izquierda se extendía una hilera de casas. Chalets con grandes jardines y piscinas. Iguales que su casa nueva. En cuanto pasara a todas esas casas llegaría a su destino. Le quedaba poco para llegar, pero tampoco tenía prisa. Una suave melodía llego a sus oídos. Le resultaba familiar. Muy familiar. Era un piano. Se detuvo delante de la casa de la que provenía. Inconscientemente siguió el ritmo con el pie. Aun se acordaba. Era una melodía de Chopin, solía tocársela a Maka cuando estaba falto de inspiración y ella quería escucharle tocar. Se miro las manos. Llevaba un año sin tocar un piano. "¿Me acordaré aún? Sí, esas cosas no se olvidan." Escucho aquella melodía un rato más y luego siguió con su camino.


Deposito las flores delante de la lapida y se arrodilló. Murmuro una pequeña plegaria. Hacia un año que Maka había muerto y le dejo solo. Nunca encontraron el cuerpo, pero si estuviera viva habría vuelto. En incontables ocasiones Soul había salido para buscarla, tenía la esperanza de que seguía viva en alguna parte, sin embargo todas esas expediciones habían sido un fracaso por lo que había dejado de intentarlo. A raíz de la muerte de Maka su padre había abandonado Death City y por eso Soul no había sido trasladado, Shinigami-sama necesita a un buen Death Scyther cerca, nunca se sabe lo que puede ocurrir. Se levanto y contemplo la lápida.

- Aquí empieza otro fatídico día sin ti. Ya se que no te gustaría verme así. Tú quieres que sea fuerte, pero es muy difícil. Me haces mucha falta.

Se aproximaban unos pasos. Sabía quien era.

- ¿Tú también has venido a ver a Maka? – pregunto sin dejar de mirar la lápida.

- En realidad vengo a verte a ti. A ella la visito los domingos.

- Estoy ocupado.

Black Star se arrodillo y murmuro una plegaria tal y como había hecho Soul momentos antes.

- Shinigami-sama quiere verte.

- ¿Ahora?

- Te vas de misión, campeón. – miro la lápida de Maka – nunca pensé que alguien pudiera superarme.

Soul se dio la vuelta. Marcho hacia Shibusen. No tenía muchas ganas de tener una misión, pero el deber es el deber, supuso.


Shinigami-sama ya lo estaba esperando. Soul se ajusto la corbata. Le molestaba un poco.

- ¿Me había llamado?

- Si, quiero que le eches un vistazo a una zona. Era una zona bastante inestable debido a la cantidad de ataques de kishins que habían, por lo que mandaba a alumnos que necesitaran clases de apoyo. – soul se fijo en una de las muchas nubes que habían por la habitación - ¿Me estás haciendo caso, Soul?

- Dígame que tengo que hacer.

- Quiero descubras la razón por la cual los ataques terminan y tan rápido como aparecen.

- Por supuesto. – le miro un rato - ¿Iré solo?

- Lo que quieras. – dijo después de un momento.

Soul se dio la vuelta y salió de la habitación. Parecía una misión bastante sencilla y lo último que quería era un técnico que le diera ordenes, además lo más seguro era que le asignara a Kate. No la quería ni ver. Aun no la había dejado. Lo haría en cuanto volviera. Entonces seguramente tendrías ganas. No le molestaría verla llorar.

Ni siquiera se despediría de nadie. Solo le han asignado una misión como otra cualquiera.


Otro capitulo más, entregado al día siguiente. No sabía que fuera tan imaginativa. Si tenéis alguna recomendación para el siguiente decirlo.