No había sido suficiente, nunca lo había sido pero apenas ahora lo había notado.
Se suponía que ese debería ser el día más feliz de mi vida pero no podía evitar sentirme atrapada, asfixiada, recordando una y otra vez la noche anterior, la felicidad que me embargaba y el vacío que me quedo.
Porque la misma conversación vuelve a mi mente una y otra vez, porque las explicaciones nunca bastaron y siempre fueron insuficientes, porque de nuevo me siento de 17: tonta, enamorada y acorralada.
"¿Por qué no se lo podemos decir?"
"Ya conoces a James, no lo comprendería."
Una voz que parece más bien un ladrido, unos ojos grises, fríos y melancólicos, un cabello negro azulado y un alma atormentada.
"No entiendo porque te preocupa tanto, él lo va a entender."
"No, no lo hará. Lily"…--- esos ojos grises de nuevo, diciéndolo y ocultándolo todo--- "Es lo mejor, lo que todos esperan que suceda"--- desvía la mirada--- "Con él tendrás todo lo que yo no puedo darte."
"¡Nada de eso me importa!"--- las lágrimas que me había prometido no derramar se hacían presentes, traicionándome--- "¡Sólo me importas tú!"
Ninguno de los dos se atrevió a romper la distancia; yo por cobarde, Sirius por valiente.
"Es mi mejor amigo y te ama"
"¡Pero yo te amo a ti!"--- rompo la distancia que nos separa y me aferró fuertemente a él--- "¡James lo entenderá cuando…!"
"¡No!"--- se zafa fácilmente de mis brazos, como si no estuvieran ahí, alrededor suyo; como siempre, como nunca--- "No lo entenderá porque nunca se lo diremos"--- me mira y comprendo que no hay marcha atrás, que el "y vivieron feliz por siempre" nunca fue una opción para nosotros, que chocamos contra la realidad y que el camino termina ahí--- "No puedo decirle que no podrá tener a la mujer que ama porque…"--- su mirada esta llena de suplica--- "James te ama, Lily, te ama de una forma en la que yo nunca… Es mi mejor amigo, mi hermano, la única familia que tengo y si tengo la oportunidad de hacerlo feliz aunque eso signifique… lo haré."
"¿Así qué eso es todo?"--- pregunto sin poder evitarlo, con la mirada perdida y el alma vagando en los limites de la de Sirius--- "¿Ya no queda nada para nosotros?"
"¡No es eso Lily!"--- se apresura a contestarme Sirius, puedo escuchar el dolor en su voz y eso me parte el alma--- "Es solo que…"
"Lo entiendo"--- digo resignada y con el dolor pegado al alma--- "En verdad lo entiendo pero…"
Y Sirius no me deja continuar porque sus labios se estrellan con los míos y todo lo demás se me olvida. Porque Sirius en verdad me ama pero también ama a James y quiere lo mejor para él, quiere hacerlo tan feliz como James lo ha hecho a él.
--- ¿En qué piensas?
Siempre es esa voz que más bien parece un ladrido, que siempre consigue acelerarme el corazón, que las piernas se me vuelvan de gelatina y no puedo pensar en nada más que en él.
---Recordando--- le contestó sin atreverme a voltear y mirarlo a los ojos porque seguramente estarán hermosamente grises, fríos y melancólicos, y llevara esa playera blanca y chamarra negra que le quedan perfectamente.
---Nuestra conversación--- no es una pregunta, él lo sabe, yo lo se. Siento su mano en mi espalda y no puedo pensar claramente--- Lily…--- su voz en mi oído y su calido aliento en mi cuello.
---Sirius…--- con los ojos cerrados me vuelvo, buscando sus labios.
Nuestra danza comienza y me siento feliz de que así sea porque no hay mayor debilidad que la de la carne y no hay mayor felicidad que los labios de Sirius en los míos.
---Lo que hacemos no está bien--- me dice mientras me acaricia la espalda desnuda--- Hoy es el día de tu boda…--- no se que contestar a eso, en realidad ya no se que contestar a nada, había hecho todo según lo que se esperara de mi, pero ¿y lo que yo espero de mi, lo que espero de mi vida?
Hay una guerra allá afuera a la que voy a presentar cara y no me produce el menor pánico, no como el que me da ver salir a Sirius de mi vida; caminar hacia el altar es una blasfemia pero en cambio batirme en duelo con algún mortifago me parece lo más común.
¿Qué se supone que estoy haciendo?
Hace tiempo que me vida se resume en eso, en saber que puedo morir y no importarme en los más mínimo, en saber que puedo perder a todos los que llamo amigos, en estar completamente segura de que James puede sucumbir y que eso me partirá el alma pero no me destruirá. Sin embargo, hay un pensamiento que no me permito tener porque eso si que me mataría.
Sirius esta en medio de todo, es el que se arriesga más, es él el que lucha todas las noches con mortifagos y sale triunfante pero lo conozco y se que tarde o temprano va a perder…
---Juguemos a no pensar--- me susurra al oído y yo viajo años atrás, a esas noches ocultos en cualquier salón desocupado, demostrándonos un amor que durante el día jurábamos no sentir, que negamos y ocultábamos como el más sucio de los secretos.
"¿Sabes qué es lo mejor de esto?"--- me pregunta Sirius. No me atrevo a mirarlo directamente a los ojos pero puedo sentir como juega con algunos mechones de mi cabello, eso le gusta mucho y a mi también.
"¿Qué?"--- le pregunto después de un rato.
"Que todo parece ser sencillo pero en realidad esta completamente jodido"--- puedo adivinar la sonrisa en sus labios a pesar de la dureza de sus palabras--- "Me gusta porque contigo me siento bien, feliz, como una persona normal no como Sirius Black y eso es lo mejor de todo."
No puedo evitar sonreír yo también. Me gusta ese Sirius feliz que es cuando estamos juntos pero también me gusta el Sirius atormentado al que sigo sin seguir a todas horas con tal de verlo sonreír.
"Te propongo algo"--- me dice sujetándome el rostro para que lo vea directamente a los ojos. Yo ya conozco la respuesta a cualquier cosa que me proponga, él también--- "Juguemos a no pensar."
E inmediatamente me besa y yo dejo de pensar, lo único que puedo hacer es sentir y lo que siento me hace infinitamente feliz.
A veces me pregunto sí no sería mejor abandonarlo todo, dejar de vivir la farsa en que se a convertido mi vida y marcharme con Sirius al fin del mundo pero luego veo sus ojos grises que me dicen que tengo que olvidarlo y continuar como si nada hubiera pasado, es por eso que me niego a mirarlo ahora, me gusta aferrarme a ese pensamiento todo el tiempo pueda.
Puedo sentir sus ásperos dedos acariciando mi espalda y estoy segura de que olían a tabaco, él fuma cuando se siente atrapado o melancólico. Me gustan sus dedos ásperos y su barba de tres días que raspa cuando me besa. Sirius sabe a amargo, a gloria mezclada con infierno, a dulce y cítrico. Sirius huele a peligro, a noches enteras de loca diversión, a whisky de fuego tomado a escondidas, a un corazón roto que no duele porque sabes que él va a volver. Sirius es un mal chiste contado en el peor momento, son locuras hechas porque sí, es un dolor de cabeza que se disfruta, es ser masoquista y disfrutarlo. Sirius es todo lo que me hace sentir viva.
James no es nada de eso. Sus dedos son tersos y nunca se deja la barba; él es divertido pero no como Sirius, él me amaba pero no como Sirius, yo lo quiero pero amo a Sirius.
---Todo va a estar bien, pelirroja--- me dijo poniéndose en pie y alejándose de mi lado--- ¡Fermaportus! ¡Muffliato!--- dice sin mirar a la puerta y con algo de dolor en la voz, yo siento lo mismo, se que duele pero se disfruta demasiado como para dejarlo pasar.
Siempre he pensado que las ropas saben cuando llegan a estorbar porque inmediatamente desaparecen y esa era una de esas ocasiones. Tenía el maquillaje listo, el peinado ya estaba en su lugar y sabía que el vestido se arruinaría pero nada de eso me importo cuando los labios de Sirius chocaron contra los míos y sus ásperos dedos acariciaron mi piel desnuda.
Nuestros cuerpos siempre se supieron acoplar a la perfección, nuestros latidos estaban sincronizados y nuestras respiraciones se completaban. Esos pequeños encuentros furtivos son lo único que le da sentido a mi vida.
Me abrazo, se quedo abrazado de mí, él nunca lo hacía pero eso sólo sirvió para demostrarme aún más que él se aferraba con tanta fuerza a mí como yo a él, que los dos nos necesitábamos demasiado como para desistir.
Me soltó al cabo de unos segundos y comenzó a vestirse, era su turno de marcharse primero.
---Odio el traje de pingüino--- me dijo ignorando el traje que hacía juego con el de James y Remus. Su puso los jeans negros, las botas del mismo color e ignorando por completo la playera blanca se enfundo la chamarra de cuero negro dejando al descubierto su piel de mármol y perfectos abdominales--- Te espero en el altar.
Me corazón comenzó a latir con fuerza y las lágrimas se agolparon en mis ojos. Sí, él me esperaría en el altar pero no de la forma en que yo lo deseaba. Prendió un cigarrillo antes de desaparecer por la puerta y llevarse consigo todas mis ilusiones.
Ya no había tiempo y no me refiero solo al peinado y maquillaje sino a la intención de cambiar mi vida, de ir con quien verdad amo. Me obligue a caminar por la alfombra, tenía el cabello revuelto y el maquillaje apurado pero en cuanto mi mirada se cruzo con la de Sirius me sentí segura, tal vez no podíamos tener nuestro final de cuento de hadas pero sí el tipo de felicidad que se supone que viene con el.
"¿Así qué eso es todo?"--- pregunto sin poder evitarlo, con la mirada perdida y el alma vagando en los limites de la de Sirius--- "¿Ya no queda nada para nosotros?"
"¡No es eso Lily!"--- se apresura a contestarme Sirius, puedo escuchar el dolor en su voz y eso me parte el alma--- "Es solo que…"
"Lo entiendo"--- digo resignada y con el dolor pegado al alma--- "En verdad lo entiendo pero…"
Tomo la mano de James pero es en Sirius en quien estoy pensando, me caso con James porque lo quiero, porque Sirius sólo quiere verlo feliz pero por sobre todas las cosas me caso con James porque amo a Sirius y se que de esa forma podremos ser felices los tres.
Porque querer a James era pensar en que nada era fácil pero así tenía que ser, porque era lo mejor para mi y lo que todos esperaban, porque lo quería pero nunca llegaría a amarlo.
Porque amar a Sirius era fácil, sencillo, calido, eterno, porque había nacido para hacerlo y moriría haciéndolo.
