inuyasha y sus personajes no me pertenecen
le pertencen a la gran rumiko takahashi, yo solo
tome los personas para divertirnos, enamorarnos
reirnos y aterrorisarnos, la trama de la historia es
completamente mia
Este fic participa en el "Reto de Halloween 2015" del
foro de InuYasha: Hazme El Amor
Al llegar a casa acosté a Rin en su cama, mis manos seguían temblorosas aun no asimilaba todo lo que había sucedido en menos de una hora, baje las escaleras temblando y me prepare un té de manzanilla, seguramente esta sería la más larga noche de mi vida, la bestia de la que tanto me jacte que no existía en realidad si existía y era incluso más temible y feroz de lo que cuentan las historias, doy otro sorbo a la manzanilla, intento desesperadamente calmar mis nervios pero el terrible rostro de la bestia aparece apenas parpadeo, es abominable y voraz, tomo otro sorbo de la manzanilla, cierro los ojos y sus palabras vienen de golpe a mi cabeza: puedes marcharte… con una condición la próxima luna llena debes volver a este claro para encontrarte conmigo… abro los ojos, es verdad debo volver a verle, mi pesadilla continua, no solo esta será una larga noche sino que en varias lunas volveré a verle.
Con el corazón a millón me levanto de la mesa y me dirijo al cuarto, intentare dormir aunque no creo que logre conciliar el sueño
Son alrededor de las 4:35 am y yo doy vueltas en la cama, aun despierta y con intentos fallidos de dormir, seguramente hoy tendré unas ojeras horribles, me levanto de la cama, me siento en el suelo y miro a través de la ventana, apoyo mi cabeza en mis brazos para estar más cómoda, y miro a la inmensidad, a la majestuosidad, a lo lejos se ve el tenebroso bosque y creo ver un par de ojos espectrales viéndome, me sobresalto y caigo sentada al suelo de mi habitación odio mi inconsciente y su capacidad de aterrarme, pero eventualmente decido que en lo que resta de la noche no me asomare por la ventana
Al cabo de un tiempo miro el reloj de mi habitación, 5:15 am ponto amanecerá así que decido levantarme del todo y poner hacer el desayuno, a las 6:00 am decido despertar a Rin, subo a su habitación, la rabia de anoche y el encuentro con esa bestia me hierben la sangre, esta niña tendrá el más severo de los castigos, estará castigada hasta que me canse, sufrirá y llorara lágrimas de sangre y aun así no le levantare el castigo, cada paso que doy; firme y sordo se puede palpar mi odio
Abro la puerta de la habitación de Rin, se ve tan dulce cuando duerme, su inmaculado rostro de porcelana me enternece, la contemplo dormir, se ve tan pequeña y frágil y me llega de golpe él porque estaba en su habitación, entro de lleno en la habitación y me inclino al pie de su cama
- Rin despierta pequeña – le digo dulcemente – Rin ya es hora de ir a la escuela, por favor despierta – esta vez le muevo un poco para que vaya despertando
Rin frunce su delicado seño antes de despertar, mueve sus delicadas manitas en dirección a sus ojos, la luz solar le molesta mucho y yo simplemente la contemplo, contemplo cada fase antes de que despierte, se remueve en la cama y yo suelto una pequeña risita
-Kag, anoche tuve pesadillas, quiero seguir durmiendo… por favor…
- No Rin es hora de despertar – me sorprendió mucho que solo recordara el encuentro como un mal suelo; me enterneció el gesto pero debía despertar ya - debes prepararte
- Pero kag…
- Pero nada, debes despertar ya – la corte de inmediato y ella sabía muy bien que cuando la cortaba las cosas no andaban bien
Sin discutir ni llevar la contraria se levantó de su cama, no me pidió ayuda para nada, ella sola entro al baño y comenzó a asearse, sonreí seguramente ella solita se estaba preparando para lo peor y más le vale que así fuera, me incorpore y baje las escaleras, sabía muy bien que no necesitaría ayuda para nada
Una vez a la mesa Rin, el abuelo y yo desayunábamos plácidamente, cuando el abuelo término se dispuso a irse, al quedar Rin y yo solas en el salón, deje de sonreír y mi mirada se volvió severa, mi hermana pequeña se dio cuenta y trago grueso, ella bien sabía que había hecho mal, es que ella no entendía que las jodidas historias de terror eran para eso? Para tenerle miedo a la maldita bestia que habita en el bosque pero no ella se creía una superheroina
- Rin estas castigada – le dije y sus bellos ojos marrones se aguaron inmediatamente, pero debía ser severa y ella debía aprender
- pero kag, en unos días es la fiesta…
- nada de peros Rin, sabes que no debías salir de casa y lo hiciste, estarás castigada, no habrá salidas ni juegos en el parque
- pero…
- sin peros jovencita, castigada un mes sin salidas, sabes que no debiste salir – alce un poco el tono de voz y sus ojos se cristalizaron, eso me partió el alma pero debía ser severa
Cada día durante dos semanas acompañaba a Rin a la escuela y velaba porque nunca saliera de casa, poco a poco fui contando las lunas que faltaban para ir a ver a la bestia, y siempre repasaba en mi mente la conversación que tuve con él y por extraño que parezca me llamo miko, en mi aldea ya había una miko muy poderosa, y definitivamente no era yo, ni siquiera había entrenado para miko, así que no entendía porque me llamaba de tal manera, no sabía porque la flecha se había purificado ante mis ojos, todo era tan confuso y esa jodida bestia me lo explicaría cuando nos viéramos
Tache el ultimo día del calendario, hoy era, hoy debía encontrarme con él, tenia los bellos de punta, hoy dormiría toda la tarde para mantenerme en vela toda la noche, mi madre había ido por Rin a la escuela, y ella no tenía la más mínima idea de todos mis planes hoy y definitivamente no quiera decepcionarla, el abuelo estaba afuera recolectando hierbas medicinales y yo debía dormir, debía prepararme para esta noche, de seguro la noche más larga de toda mi vida
Al despertarme mi madre ya estaba haciendo la cena, eventualmente se iría, nos abrazamos como siempre y nos despedimos, amábamos mucho a mama y el esfuerzo que hacía en cada del terrateniente, mi madre le dio su respectivo beso de buenas noches a Rin y se despidió del abuelo, posteriormente cenamos los tres, acosté a Rin y le leí un cuento para dormir, al saber que estaba dormida, mire el reloj de su habitación 12:18 AM debía darme prisa o esa bestia nos mataría a todos
Corrí a mi habitación a cambiarme ponerme algo cómodo para el al bosque e increíblemente lo único que había era un jodido kimono de sacerdotisa, era inaudito, pero no lo pensé dos veces y me lo puse, tome el arco y flechas, y salí por la ventana de mi habitación y corrí, por mi cabeza pasaban un montón de ideas y pensamientos: kagome higurashi cómo es posible que volvamos a hacer esto? Pero en general intentaba ignorarlos y seguía corriendo el aire no me llegaba a los pulmones, al llegar al sendero descanse, tomaba grandes bocanadas de aire, me seque el sudor de la frente y seguí corriendo, me parecía que cada vez más el sendero en vez de acercase se alejaba
Al llegar pude divisar a la bestia acostada en el suelo viendo hacia la nada, se veía precioso incluso tierno con su mirada dulcificada y perdida hacia la nada, por un instante solo por un instante no parecía el fiero animal de las tantas leyendas de mi aldea, parecía más bien una criatura dulce e incomprendida y quizás solo quizás si lo sea; de un momento a otro la bestia alza la cabeza, comienza a olfatear y observa en mi dirección, un frio recorre mi espina dorsal y me paraliza, la fiera criatura vuelva a aparecer y hace que crea todas y cada una de las leyendas, el pavor se apodera de mí y mis piernas flaquean, como puedo abandono la oscuridad de los árboles y me dirijo a donde se encuentra la bestia, y él me da una sonrisa macabra, una que nunca había visto,una línea rojas en ambos pómulos y nunca esperaba ver y en la cúspide de su cabeza había una media luna purpura preciosa y perfecta era tan magnifico como temible
- buenas noche miko – me dijo con su voz de ultratumba que siempre lograba espantarme – pensé que no vendrías
- y darte la satisfacción de destruir a mi aldea?
- No pensé que las miko fueran tan arrogante… eso se deja para las bestias como yo, no para las almas nobles como ustedes – su voz siempre fuerte y penetrante me retumba en los oídos y su carcajada maquiavélica me espantaba
- Deja de llamarme miko maldita sea! – le grite, y me espante al mismo tiempo no podía ser cierto yo una minúscula humana le había gritado a la bestia y el simplemente me sonreía enseñándome todos sus dientes
- Porque no habría de llamarte miko, lo eres no?
- Porque no lo soy… - lo susurre muy bajito casi inaudible pero sabía que el lograría escucharme tenia buen oído – en mi aldea ya hay una miko
- Interesante… muy interesante
Sus ojos y su gran olfato me estudiaban, no podía parar de verle a los ojos, a esos fieros ojos, mis piernas flaqueaban y el temor que me causaba casi era palpable, y él sabía a ciencia cierta todo el temor y pavor que causaba en mí, y no lo soporte más y caí al suelo, él se sorprendió, lo pude notar en su ojos rojos y me dedico su sonrisa macabra
sé que puedo ser temible cuando quiero miko, y créeme que ni lo he intentado – lo dijo lo más calmado que pudo pero aun así su voz es demasiado fiera – sácate de la cabeza esa jodida idea de que la bestia te comerá y créeme que podremos hacer de esta noche amena , asentí con la cabeza y me levante
- vale, y que se supone que haremos esta noche? – le dije limpiando mi traje
- no lo sé, mi…
- oh no nada de miko! Mi nombre es KA- GO- ME, que lo sepas – subí dos tonos y lo apunte con mi dedo índice
- está bien kagome… deberías cantarme así no mato a tu repugnante aldea
- si esta es tu jodida idea de una noche amena déjame decirte que vas mal, bestia!
- Nunca te han dicho que pareces una fiera cuando te enfadas? - me volví a verlo, sabía que me había puesto roja
Él se acostó en el suelo y yo me acosté a sus patas delanteras cerca su hocico, y comencé a cantarle un sin número de canciones, la gran mayoría eran canciones de cuna que le cantaba a mi hermana Rin, le contaba cosas triviales, cosas muy mías, cosas que ni mi madre sabia, y no sabia porque se las estaba contando a él
- él era un chico, debes conocerlo… es el segundo hijo del terrateniente más poderoso de estas tierras… - me puse colorada a mas no poder – su nombre es inuyasha, de niños íbamos a la misma escuela – la bestia se removió incomoda
- y… que ocurre de especial con este chico?
- Eh… - estuve dubitativa durante una fracción de segundo en la cual decidía si contestarle o no – no lo mataras! Jura que no lo mataras – lo dije que la manera más firme posible, y el asintió – es el único chico que me ha gustado… pero ahora tiene algo así como una prometida… - mi voz se fue apagando cada vez mas
Él se dio cuenta y rápidamente cambio el tema, hablamos de otros temas, me conto que era una tradición es un familia que el hijo mayor continuara con el linaje de hombre lobo por no sé qué estupidez de un ritual privado, a decir verdad el no quiso hablar mucho de su familia y yo no quise indagar más de lo necesario, no era que yo me lo volviese a cruzar en algún punto de mi vida ni que él me volviese a buscar, me di cuenta que odiaba que lo llamasen bestia y posteriormente acordamos llamarlo amigo, tampoco le presionaría para que me dijese su nombre y menos si era un habitante de la aldea, cosa que de verdad no deseaba conocer…
Me levante de golpe, la preciosa luna seguía en su cúspide, en el esplendor de la noche, me había quedado dormida en el felpudo pelaje de amigo me levante asustada y nerviosa y él se sobresaltó, agudizo sus orejas comenzó a olfatear y eventualmente se relajó, me miro y susurro muy bajito un: cálmate, cosa que hice, después de un par de minutos decidí que ya debía volver a casa, pronto amanecería y mi hermana me necesitaría con ella; el amablemente lo entendió, inclino su cabeza para que subiera a su lomo y me acompaño, lo más que se pudo hasta el sendero, una vez cerca y aun en la penumbra de los árboles, se inclinó para que yo bajara, una vez en el piso, le sobre la cabeza
- ten linda noche amigo
- ten linda noche mi… kagome – susurro
una vez en el sendero, corrí hasta mi casa trepe la enredadera de la casa y voltee para ver si una él se encontraba allí, pero no había rastro de el, ni siquiera una huella o sus ojos observándome… absolutamente nada, pero eso no significaba que no estuviese allí y eso me hizo sonreír, al entrar en mi habitación me cambie y me dispuse a dormir las horas que faltaban para el amanecer
gracias gracias gracias
muchísimas gracias por leer no saben cuan feliz me hacen
sobretodo cuando decidí no escribir mas y por una u otra cosa
volví a hacerlo, la verdad no tenia muchas ganas de escribir hoy
tuve una semana de perros, pero se los prometí y aquí esta
nuevamente gracias y espero lo disfruten
nos leemos la próxima semana
