Capitulo 2

Serás mía

Los personajes de esta historia no son de mi pertenencia si no de RUMIKO TAKAHASHI (a acepción de uno), la historia si es de mi pertenencia, hago esto con el fin de entretener y gozar de la lectura así como de revivir por un pequeño momento a grandes personajes. Dejen comentarios por favor.


La llegada al castillo fue más rápido de lo que se esperaba, era la primera vez que a Sesshomaru le urgía llegar a sus tierras o al menos en todos los viajes junto a él, a la hora de regresar al palacio no recordaba tanto interés en volver. Al llegar a la entrada frente a ellos un imponente monumento que a sus alrededores demonios guardias custodiaban la entrada.

Una bienvenida como se merece el gran Lord de esas tierras los recibió; el señor Jaken como siempre gustoso de los alardes de los sirvientes del castillos valla pequeño vanidoso y Sesshomaru sin prestar suma atención como siempre, entra directamente a la recepción del mismo. Caminando muy gustosa y con una gran sonrisa se acerca ella, la dulce nana del antes pequeño príncipe y posteriormente de la tierna Rin.

- Amo ¡a regresado! nos llena de alegría que con bien, al igual que a la hermosa de Rin, y el simpático de Jaken

- Mmm simpático…– gruño Jaken mientras Rin reía a sus espaldas

- Iré a mi despacho- dijo el Yokai

- Claro amo- respondió Yumika-

- Ustedes –dirigiéndose a Rin y Jaken- hagan lo que quieran no saldremos de viaje en un tiempo

- Si- contestaron ambos al unísono

Rin muy contenta salió de la sala haciendo una reverencia, se dirigiría a su lugar favorito del castillo, el impresionante jardín de cerezos que se encontraba en la parte trasera del mismo, desde pequeña adoraba pasar horas y horas en aquel hermoso paraíso color rosa. Jaken por su parte se dirigiría a descasar, así dejando solos a Yumika la dulce y anciana Yokai y al príncipe Sesshomaru.


- Dígame amo ¿su llegada tan repentina y pronta al castillo; se debe a resolver un pendiente o alguna otra cosa?- pregunta misteriosa la vieja y muy confiable sirvienta.

- Sabes muy bien la razón de mi regreso- responde sin gesticulación alguna

- ¿Tiene que ver con lo que me comento la última vez que estuvo aquí con nosotros?

- ¿Buscas que te lo repita?

- Perdone usted amo es solo que… me da mucha emoción, aun no lo puedo creer, la pequeña ha estado con usted, con nosotros desde que era solamente una niña y ahora verla tan hermosa, ya toda una mujer y recordar lo que me dijo que piensa hacer yo… yo…

- Es suficiente - suelta irritado

- Perdóneme amo pero es inevitable mi alegría, no sabe el gusto que me da, me siento muy feliz por usted

- Aun no lo hago… -

- Pero el estar decidido a hacerlo me basta, se que usted actuara en el momento más oportuno.

- …- sin más se aleja del lugar dirigiéndose a su despacho.


Llega corriendo con la misma emoción que cuando niña, pero ahora gracias a los cuidados que Sesshomaru había ordenado tenerle a ese increíble jardín rosa, que se veía día a día más hermoso, Rin llega y se acuesta entre el tapis de flores sakura.

Que delicioso, ya extrañaba sentir estas hermosas flores- se dijo deleitándose por el tacto de los pétalos en su piel- ¡es verdad!- recordó- el señor Sesshomaru no actuó diferente hoy en la mañana, al despertar solo…

- Andando

- Si amo bonito

- Si señor

- ¿Rin? ¿Sucede algo?

- Amm no… no señor

- Bien entonces vámonos

Eso fue todo lo que se dijo antes de comenzar el viaje, en realidad lo único ya que después de aquella conversación entre los tres, no se había pronunciado palabra hasta llegar al palacio. Lo cual preocupo a Rin ocasionando dudas sobre lo sucedido aquella noche.

- No, note nada diferente de lo común el amo fue… completamente normal como siempre, acaso… ¿fue un error lo que ocurrió a noche? ¿le habrá parecido una tontería que decidió olvidar todo sin hacerme menor comentario? ¿Qué paso?

Se inundo en esa pregunta mientras caminaba hacia el gran árbol de en medio del jardín, se sentó recargada en él y se concentro en sus pensamientos.


Ya en su despacho Sesshomaru se acerca a la enorme ventana dentro del mismo, desde ese lugar contempla a lo lejos el gran jardín de su enorme castillo, y viendo a un punto fijo se encuentra ella, la hermosa señorita de largo y sedoso cabello azabache, ojos encantadores y que roban el alma de cualquiera con tan solo posarse en aquella, de sonrisa tan dulcemente adictiva y qué decir de su escultural cuerpo…

- Es realmente bella- se dijo para sí mismo- hermosa en verdad, lo suficiente para ser mía- pensó- por poco pude probar sus labios, Pero hoy ya no habrán escusas, serás mía Rin ya lo he decidido, serás mía.

Fue lo último que se dijo antes de quedarse hipnotizado contemplando nuevamente a esa hermosa mujer.


El tema del señor Sesshomaru se había perdido, se encontraba tan relajada escuchando el viento soplar, ver caer las flores color rosa, el deleitar sus sentidos con la tranquilidad que abundaba en ese jardín que hizo perder toda preocupación, soltó un suspiro cuando a su mente le llego un bello recuerdo.

- ¿Te gusta mucho?

- Si señor Sesshomaru

- Ahora es tu responsabilidad

- ¿Ehh?

- Ordenare cuidados y atenciones a este sitio pero si quieres hacer algo mas en el, será tu decisión

- ¿A caso… señor yo voy a encargarme de este hermoso jardín?

- Haz lo que quieras con el- caminando elegantemente fuera del lugar-

- Muchísimas gracias señor Sesshomaru es usted increíble- sonriendo con tal felicidad que no cavia en ella-

Esos recuerdos invadieron su mente y su corazón. A veces ese imponente Yokai podía ser tan lindo… a su estilo, pero muy lindo.

- Gracias por este hermoso regalo señor Sesshomaru, es lo más hermoso que me ha dado- pensó en voz alta aun con los ojos cerrados-

- De nada- responde una potente voz muy conocida-

Al escuchar esa voz Rin abre los ojos saliendo inmediatamente de sus pensamientos, en seguida se pone nerviosa al percatarse de quien se trataba, alza la mirada y ahí está él, el hermoso Yokai con su cuerpo inundado por los reflejos que daba el sol a las flores que cuelgan de tan bellos arboles, ese poderoso ser que no se cansaba de robarle suspiros al igual de ser siempre tan oportuno.

- Se… señor Sesshomaru- soltó suspirando, estaba estática, sentada, sin mover ningún musculo "valla que la hipnotizaba su presencia"

Sesshomaru con aquella imponente forma de posarse aun estando de pie volteo la mirada hacia abajo y fijamente enfocado en los enormes ojos cobrizos pregunto:

- ¿Rin… te gusta vivir aquí?-pregunto misterioso-

- Si… si señor- respondió rápidamente-

- ¿Eres feliz?-prosiguió-

- Claro que sí señor Sesshomaru- aclaro extrañada

- Y ¿conmigo?-

- ¿Ahh?- Rin se sorprendió a tal encuesta ¿porque Sesshomaru hacia esas preguntas?

- ¿Eres feliz estando conmigo?- insistió dudoso mientras su mirada era más penetrante

- Estar con usted, es lo que me hace feliz - soltó sin pensar la respuesta, enrojeció al percatarse de tal declaración. Los ojos de ese Yokai la perdían de si por completo.

Sesshomaru se agacho lo suficiente para estar a la altura de la joven quien se encontraba más roja que un tomate. La tomo de la cara con ambas manos, la miraba fijamente a los ojos fue un choque de un color cobrizo a uno dorado espectacular, una de sus garras se deslizo por su rostro paseándose por su garganta, hasta llegar a esos apetitosos labios que pedían a gritos ser atrapados por esos colmillos que mordían sensualmente ansiosos los labios del poderoso demonio, "la contemplaba deseoso".

Sus instintos ya no podían controlarse, la deseaba la quería para él, la quería suya y de nadie más, poseerla entre sus brazos, sentirla tan suya y hacerla repetir una y otra vez su nombre. Tenía que actuar rápido esas ganas incontrolables de embriagarse con su ser lo enloquecían, lo perturbaban al punto de no sentir aquella noche a Jaken cuando se acerco a interrumpir su casi primer beso.

Su corazón latía rápidamente él era tan imponente frente a ella, completamente hermoso tanto o más que la primera vez que lo vio, pero ahora está cerca de ella, sumamente cerca, peligrosamente cerca. ¿Por qué? ¿Porque actuaba de esa forma Sesshomaru, a caso quería decirle algo? Lo veía con intensiones de soltar pero… no lo hacía ¿porque?

- Rin… no pienses en nada solo… - con una voz suave e irreconocible le susurra más arriba de la clavícula

- Se… se… señor…- tartamudea sin más, sorprendida de las palabras de Sesshomaru así como si hubiera leído sus pensamientos y qué decir de ese tono de voz que utilizo, "eso sí que era excitante".

Nuevamente intentaría besarla, las manos de, él fueron bajando lenta y seductoramente por los costados de ella sintiendo sus perfectas curvas hasta posarse en su pequeña cintura, con un poco de fuerza la levanto del suelo para así ambos estar de pie y sentir con mas cercanía sus cuerpos. El viento soplaba y entre ellos una hermosa lluvia de pétalos color rosa los rodeaba, cabellos azabache y plateado parecían combinarse por el agite del dulce viento y ahí estaba, el crepúsculo se comenzaba a asomar.

Apretó con más fuerza la cintura de la chica y con eso disfrutar del calor que la humana emanaba, un calor que lo inundo también a él provocándolo a respirar agitadamente, estaba excitado, extasiado, si, la deseaba incontrolablemente. Sus rostros se acercaron más y mas, Rin cerró por completo los ojos, esperaba aquel beso de su gran amor, sabía que la besaría y está dispuesta a recibirlo. No podía existir nadie en ese momento, solo ellos, solo los dos tan juntos, tan cerca, sus labios se iban acercando lentamente se podían casi saborear, sentir ese aliento casi dentro uno del otro.

Un gruñido de disgusto salió por la boca del gran Sesshomaru rompiendo aquel momento, se separo bruscamente de ella dejándola pasmada, camino hacia la salida de aquel lugar mientras Rin con la mirada baja quedo estática en el mismo punto ¿qué fue lo que sucedió?

- Rin… en cuanto Yumika te indique ir a cenar lo haces sin tardar entendido- fue lo que dijo el Yokai antes de salir de aquel mágico lugar.

Rin no pronuncio palabra alguna, atónita miraba perdidamente al suelo. No comprendía la rapidez de cómo hace unos segundos estaba tan cerca de Sesshomaru y ahora tan lejos de él, no lograba asimilar ideas o pensamientos cuando: A lo lejos se escuchaba una dulce voz muy conocida.

- ¿Señorita Rin? ¿Rin? ¿Señorita se encuentra bien, me escucha?

- ¿Ahh?- pronuncia algo desubicada del mundo

- ¿Está bien Rin? – pregunta preocupada la anciana Yokai

- Ah… ah… si, si estoy bien- responde mientras voltea en busca del peli plateado

- Entonces andando Rin- prosigue su nana con una dulce sonrisa en el rostro

¿Andando? ¿A dónde?- pregunta completamente perdida

- A cenar señorita- soltando una risita – está es la quinta vez que le digo que valla ya a cenar

- Ah… claro, lo siento Yumika, en seguida estaré en el comedor, gracias- le responde al fin.


- Las cosas no se van a quedar así- se dijo - no puedo prolongar más esto, esta noche serás mía - pensó mientras se retiraba molesto de aquel paraíso rosa, no podía creer la poca privacidad que existía en su propio palacio.

- Amo Sesshomaru – le habla sonriendo- ¿se encuentra bien?- le pregunta preocupada

- Agradece el ser tu, de lo contrario ya estarías muerta- dice con voz potente, estaba enfurecido

- Pero… ¿amo? Estaba con la señorita Rin ¿cierto? lo lamento yo…. Solo iba a anunciarles que la cena esta lista… no creí- comenta apenada

- Lo sé, que Rin cene bien, no estaré presente – menciona tan frio como la nieve

- ¿Pero… porque señor?- cuestiona sorprendida

- Tengo asuntos que atender - finaliza retirándose del lugar con esa actitud tan estoica de siempre


- ¿Qué había sucedido? Sesshomaru le había mostrado una faceta que ella nunca había conocido. Se había portado tan lindo, dulce y tierno, en sus ojos se había leído claramente su cariño y deseo hacia ella y solo de un momento a otro se alejaba sin decir más, ¿que busca Sesshomaru de mí? -Se pregunta- a caso… ¿ya se habrá percatado de mis sentimientos hacia él? pero ¿porque ese comportamiento conmigo?-

- La comida no va a desaparecer con solo verla…- comenta el sapo verde

- ¿Ah?- exclama completamente desconectada

- ¿Qué te pasa niña?… has estado muy distraída desde la mañana y es raro en ti ya que siempre andas molestado- reprocha

- Ah, lo siento señor Jaken- responde desanimada

- Hay algo raro en esta niña ella nunca es así- piensa el pequeño Yokai- ¿Rin estas bien?- pregunta preocupado

- ¿Ah?- Rin se sorprende al ver la preocupación de ese sapo gruñón y al mismo tiempo le regala una dulce sonrisa- ¿a caso se preocupo por mi señor Jaken?-pregunta entre risitas

- Que... qué cosas dices niña tonta- grita apenado, ocultando su sonrojo

- Qué lindo señor Jaken, gracias por preocuparse por mi- sonriendo dulcemente, se había percatado del sonrojo del sapo

- Ya cállate, por cierto el amo Sesshomaru no vendrá a cenar así que si piensas esperarlo para comer, esperas en vano- suelta

- ¿Cómo? ¿el señor Sesshomaru no vendrá a cenar con nosotros?- cuestiona sorprendida

- ¿Hay que te acabo de decir chiquilla tonta?- responde irritado

- Ah, está bien- acepta finalizando la conversación


Entra a su habitación algo cansada, el día de hoy había sido algo pesado sin mencionar que extraño, sus pies se arrastraban por el piso, lo único en lo que pensaba era en quitarse ese hermoso kimono para disponerse a dormir y entregar a la oscura noche sus recuerdos y sentimientos entregándose a un sueño profundo que terminaría a la siguiente aparición del sol. Comenzó a desatarse su kimono dejando al descubierto gran parte de sus pechos, la noche era fría y al momento en que su piel desnuda sintió dicha temperatura se estremeció, todavía no terminaba de descubrir por completo sus pechos cuando alzo la mirada y frente a ella se encontraba el, su señor, el demonio al que tanto amaba, Sesshomaru.

Sintió como toda la sangre se le subió a la cabeza de un momento a otro sintió arder de vergüenza – no es posible acaba de verme- pensó completamente sonrojada mientras su primer reacción fue voltearse y darle la espalda. Apresurada se coloco nuevamente el kimono cubriendo sus pechos ya vistos por su señor.

- He venido a hablar contigo- dijo con su natural frialdad e indiferencia de siempre

- Se…señor- dijo Rin, apenas podía contestar

- Tu tuviste la culpa al no darte cuenta de quien se encontraba en tu habitación- expreso Sesshomaru al percatarse de la vergüenza de Rin

Rin se sorprendió ante tales palabras, no sabía cómo contestar,- usted fue quien se encontraba escondido entre las tinieblas de mi habitación- pensó, mientras se armo de valor para contestar.

- Mi habitación estaba cerrada señor… - dijo finalmente

- Te he dicho que vine a hablar contigo de algo muy importante.- dijo comprendiendo a la perfección las palabras de su Rin.

- Si…si- contesto aun tartamudeando

- Rin sabes bien que cada vez que te hable debes mirarme, no me des la espalda y voltea en seguida.-le dijo con voz exigente

Lo que menos quería era voltear, pero el hecho de desobedecer a su señor era imperdonable hasta para ella así que volteo y agachando la mirada le respondió con voz temblorosa.

- Dígame, señor sessho…-dijo sin terminar la frase cuando Sesshomaru la interrumpió

- Pero levanta la mirada, te he dicho que me mires.

Al alzar la mirada llena de vergüenza, se encontró con esos insistentes ojos dorados, aquellos ojos que la paralizaban, los mismos que la enamoraban más y más cada vez que tenían contacto con los suyos y era lo que estaba pasando en ese preciso momento. Rin creyó no ponerse más roja, sus piernas ya no le respondían sabia que en cualquier momento caería frente a su señor, su gran amor, comenzó a sudar, sus nervios ahora la hacían temblar, su respiración se acelero y temió que su amado Yokai con ese origen canino se percatara de lo que le sucedía.

Con ágil velocidad de demonio Sesshomaru se puso frente a Rin, esta se quedo estática, el habla se le había desaparecido por completo, agacho la mirada al no poder con esos diamantes dorados que por alguna razón parecían fuego, pero no uno que quema si no, lleno de desesperación al parecer a su señor algo lo había alterado, ¿sería acaso su timidez y torpeza al estar frente a él? Pensó Rin mirando al piso. Pues como no si fue él quien entro a mis aposentos y su indiscreción hizo que me viera a punto de desnudarme- tratando de justificar su comportamiento tímido ante su señor. El punto era que su amo se estaba molestando con ella pero no podía actuar de otra manera su cuerpo no respondía ante tal presencia.

- Rin- dijo Sesshomaru tomando con sus garras la barbilla a la joven. Esto solo para que sus ojos se encontraran. Ahora estaban conectados

- …

- ¿Me temes Rin?- continuo él sin desviar mirada

- No… no señor…- soltó al fin la bella joven, mientras seguía paralizada viendo directamente a los ojos de Sesshomaru

- Entonces porque etas temblando?- le pregunto

- Yo… yo- solo eso pudo contestarle

- ¿Ya disponías dormir? – continuo

- Si…- respondió

- Tu kimono… ¿pensabas quitártelo, cierto?- añadio

- Si…- sus preguntas son extrañas, pensó, ¿porque hablaba de esa forma? Se debió percatar al verme a punto de quitármelo

- Bien, te puedo ayudar con eso- sorprendiendo a la hermosa joven

- …mu…muchas gracias señor…per…-

- No fue una pregunta, te ayudare a quitarte ese kimono- dijo con voz firme, sin dejarla terminar frase

- Pe…pero- tartamudeo

- Shhh te ayudare…- dijo sensualmente

- Sesshomaru… susurro algo excitada

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continuara...


Bueno espero que sea de su agrado, me agradaria mucho dejaran comentarios para saber si les gusto y si quieren que la continue junto con criticas, comentarios o recomendaciones que quieran compartirme eso mas que nada para mejorar mi escritura y tambien para mejorar la historia.

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saludos, mando besos. YaZz