¡Buenas! Aquí dejo el primer capitulo, espero que este también sea de tu agrado Tami-chan.

Disclaimers: Los personajes de Inazuma eleven no me pertenece.


"Un lugar donde es regido por un culto religioso cuya base de la Fe es la encarnación de su Dios nacido del fuego y el dolor"

Los rayos de sol que entraban por entre las rendijas de los gruesos barrotes en la ventana recorrían la oscura habitación, dejando ver las paredes descuidadas y descoloridas, hasta llegar a una pequeña cama y dar sobre el rostro pálido del chico peli-rojo que estaba sobre esta. Abriendo a penas sus ojos se queda observando a la nada escuchando sollozos provenientes de las habitaciones continuas, siempre era lo mismo, todos los días durante sus quince años de vida eran igual.

Con lentitud se pone de pie, aguantando un quejido, su espalda le dolía a horrores, dejando el dolor de lado se quita la polera que llevaba, dejando al descubierto las frescas heridas abiertas en su espalda, junto a cicatrices de heridas antiguas, observando un momento la prenda ensangrentada entre sus manos, suspira.

Sacando de debajo de su cama una caja vieja con vendas y alcohol, empieza a desinfectar las profundas heridas, haciendo muecas de dolor termina y comienza a vedarlas, sin ninguna dificultad, después de todo, eso ya se le había hecho parte de su rutina.

- Me gustaría… irme lejos de esta prisión…


En un pequeño pueblo rodeado de un frondoso bosque, un grupo de chicos conformados por 5 integrantes se encontraban curioseando el lugar.

- ¡¿No es grandioso que Fidio nos allá invitado a Italia?! – le preguntaba con mucho entusiasmo a sus amigos

- Fue muy amable de su parte Endou-kun – dice un chico de cabellos azules tomados en una coleta junto a un rubio con el cabello en punta

- Es agradable conocer la cultura de este país – acercándose un chico con el cabello en rastas junto con un chico peli-gris el cual tenía su vista fija en algún sitio

- chicos ya vieron ese edificio que está más adelante, más profundo en el bosque?

Todos sus compañeros dirigen su vista donde él la tenía, divisando un enorme edificio dividido en dos artes, que se encontraba completamente apartado de cualquier civilización

- Ese es el Orfanato " Dreams House" más conocida aquí como "Casa da dogno" – todos voltean y se encuentran con su amigo Italiano

- ¿Un orfanato?

- no les recomiendo que se acerquen a ese lugar, se rumorea que las personas del orfanato secuestran a niños, aquellos que han entrado jama san sido visto de nuevo…

- ¿Las autoridades no han hecho nada?

- Han habido un sinfín de denuncias, debido a quejas de algunos vecinos que han escuchado lamentos de niños, pero jamás han encontrado pruebas nada que pueda demostrar que en ese lugar se maltrata a los infantes…

Un escalofrió les recorre a los chicos, dando un último vistazo al orfanato antes de continuar con su visita en el pueblo.


Caminando por los pasillos que daban a las celdas secretas se encontraba el chico con heterocromia, buscaba con desesperación un objeto muy preciado para él, no podía estar demasiado tiempo ahí si llegaban a encontrarlo nuevamente seria castigado. Cuando estaba por rendirse lo divisa en la rendija de una puerta, cuando esta a punto de tomarlo un cuerpo cae estrepitosamente del otro lado logrando horrorizarlo, la mira apagada del cadáver parecía estarle viendo a él, se podía distinguir el miedo y el dolor en ellos.

Levantando con rapidez su medallon y aguantando las nauseas sale corriendo del lugar, se estaba desplomando, ya no podía mantenerse firme y desinteresado cuando en realidad estaba asustado. Su poca fuerza mental se estaba desmoronando, lo único que quería era huir de ahí sea como sea, buscaría como fuera su libertad.


En una sala pequeña dentro del edificio continuo a la de los dormitorios del orfanato, se encontraban veinte chicos de la misma edad, entre ellos se encontraba el chico peli-rojo con heterocromia, aun con los sentimientos vividos anteriormente muy frescos, escuchando sin ganas la clase que uno de los profesores de aquel lugar daba, infundiéndoles las creencias religiosas en las que ellos eran fieles seguidores.

Apartando unos segundos su vista del adulto, baja hasta uno de los libros que tenía abierto, leyendo uno de los títulos, "Descenso de la Madre Sagrada - Los 21 Sacramentos ", un escalofrió le recorrió.

- 21 Sacramentos… 21 asesinatos…

Su vista baja hasta el siguiente título en la página, "Ritual de la Sagrada Asunción".

-Benjamín… - voltea ver a su compañera

- ¿Qué?

- ¿Cómo siguen tus heridas? - viendo con preocupación

- están bien, no tienes por qué preocuparte

El sonido de la campana indicando que las clases habían acabado resuena en el lugar, el peli-rojo se levanta apresurado y sale del salón, no quería hablar de ese tema con la chica, por muy buenas intenciones que esta tuviera, no se sentía lo suficientemente estable en esos momentos, apenas y podía aguantar las ganas de llorar.

Al salir del edificio, una triste escena podía apreciarse.

- ¡por favor! ¡No me dejen!

Entre lagrimas la chiquilla desesperada se sujeta de las ropas de sus padres los cuales sin poner atención caminan hasta su auto arrastrando a la pequeña que se negaba a soltarse.

-¡No volveré hacerlo! ¡pero no me dejen aquí!

La chica cae de rodillas mientras sus progenitores entran al auto, un hombre saliendo del orfanato se acerca y dándole una fría mirada recoge las pertenencias de la menor, sin esperarla ingresa nuevamente al edificio, justo cuando el auto se ponía en marcha.

- Papá... Mamá - en un vano intento de alcanzar el auto con sus manos deja ver en sus delgados brazos vendas ensangrentadas cubriéndolo.

El peli-rojo observa atentamente los brazos de la pequeña que comenzaba a sollozar murmurando un "no lo volveré hacer", una nueva reclusa llegaba a esa prisión, otra mas como muchos que han sido abandonados a su suerte en ese orfanato, sin saber lo que en ese lugar les tienen preparado.

"Pero si el mundo de sueños se rompe, todo desparece con él, regresándose a la realidad y perdiendo la esperanza que aún quedaba en ti… aniquilándose por completo"