¡Hola!
Les he traído un nuevo capítulo el día de hoy.
Las notas del final son importantes, los pequeños asteriscos serán explicados en ellas ;)
¡Espero que les guste!
Capítulo II
Bajo la mirada complacida de los ojos grises, Eren se separó de la mano delgadita que sostenía. Alzó sus propios ojos, decidido a dedicarle una mirada tan osada que no se pudiera negar a cualquier clase de sentimientos que pudiera intentar confesarle. Levi tan sólo estiró los delgados labios hacia un lado, totalmente satisfecho con las acciones de Jaeger. Sin embargo la magia que se había formado en el momento fue interrumpida por alguien más, alguien a quien ambos maldijeron en la profundidad de su conciencia, subconsciencia y lo que sigue de ello: el Magistrado Erwin Smith. Un hombre alto, de espalda ancha, el cabello ya comenzaba a volverse canoso sobre su cabeza rubia; las arrugas alrededor de los ojos se marcaban cuando sonreía y sus ojos azules brillaban como pedazos del cielo de verano. Erwin los saludó con ánimo, fingiendo no haberlos visto. Por supuesto reconoció a Eren casi de inmediato, le dedicó una sonrisa más grande y le dijo que podrían hablar sobre sus funciones como profesor por la mañana. Después lo invitó a ir afuera, donde el señor Ackerman, dueño de la hacienda, tío de Levi y padre de la chica a la que dejó en brazos del chico con cara de caballo, estaba sentado junto a otros varios hombres de buena edad para contar historias de fantasmas y aparecidos.
Por supuesto, tuvo que interesarse en la conversación que abordaban, hablando de historias viejas de guerra. Muchos se daban su propia fama diciendo que sin ellos el mundo y especialmente el país no sería lo que era. Eren tan sólo se limitaba a escuchar vagamente, respondiendo sumisamente a cualquier cosa que pudieran preguntarle. Si debía responder con un sí, lo hacía. Si debía decir no, lo hacía. Pero sabía que su atención estaba puesta sobre el cuerpo delgado y hermoso de Levi, quien se había decidido a seguirlos en cuanto vio la oportunidad de salir de la fiesta. Para Eren resultaba excelente tener un lugar frente a él. Podía mirarlo resaltar en medio de la oscuridad debido a su bonita piel pálida. De vez en cuando cruzaban miradas cuando Eren dejaba de mirarlo por minutos para fingir que ponía atención a ése que había tomado su turno de contar sus hazañas, entonces volvía a mirarlo, topándose con esos ojos grises que lo miraban con insistencia, como pidiendo su atención una y otra vez más.
El turno del Magistrado llegó, pero se excusó diciendo que tenía que irse a casa temprano. Así que Jaeger entendió que la fiesta podría llegar hasta después de la media noche. Al no haber quién contara nada, uno de los hombres volvió a tomar la palabra, con sólo la luz de la pipa encendida alumbrándole el rostro. La escena se había convertido en un perfecto momento para contar una historia de terror y Nile Dawk no quería perderse la oportunidad de hacerlo, no con sus años pesándole encima. Las arrugas se le marcaban un poco más que a Erwin y en su voz se notaba lo mucho que fumaba a diario. Su historia habló del montón de espectros que, sin nadie a quien visitar en el pueblo, rondaban vacíamente cerca del tulipero más allá del puente de roble, donde presumían haber acabado con el mayor Darius Zacklay, de quien nadie había sabido nada luego del supuesto suceso. Al parecer el cuerpo de Zacklay había sido recientemente trasladado a los británicos y residiría en la abadía de Westminster en calidad de héroe, sin embargo todos alegaron que los espectros deambulando el árbol habían decidido llevarse el alma de Darius*. A Eren se le erizó la piel cuando recordó que debía pasar cerca del escabroso árbol. Justo en ése momento a alguien se le ocurrió mencionar aquello que le aterraba más de la cuenta: el jinete sin cabeza. Ése que cabalgaba tenebroso por las noches, dejando a su caballo galopar con su furioso semblante.
La nueva historia hacía que el estómago de Eren se revolviera, ahora no podía prestar atención a otra cosa que pudiera tener la cabeza sobre los hombros. Por suerte, si era cierto lo que ahora relataban, la iglesia donde se suponía que gustaba rondar se encontraba lo suficientemente lejos. Aun así su paranoia siguió por un largo rato. Cuando la fiesta pareció darse por terminada, con la música sofocada por los sonidos de carretas y caballos transportando a la gente a su hogar, con las jovencitas montaban a la gineta junto a algún pretendiente, con risillas que se alejaban gradualmente entre la oscuridad. Eren buscó a Connie y Armin pero el primero había conseguido llevarse a una chica bonita de cabello chocolate recogido con una coleta -una moda que se volvió famosa los últimos años-, montada en el caballo hace ya un rato y el segundo al parecer se había ido temprano. Así que, abandonado por sus colegas, decidió tomar su caballo, uno prestado por Connie que parecía ser de los mejores corceles jamás conocidos, pero era tan terco y bruto como él mismo.
Tomó su camino pensando en Levi, que se había desaparecido en cuanto todos comenzaron a irse, casi como si se hubiera esfumado. Cuando estuvo cerca del tulipero donde había muerto Zacklay, y que tenía por nombre el árbol del mayor Darius en su honor, comenzó a sentir la piel chinita, recordando el relato del viejo Nile. Silbó en un intento de distraerse, su silbido sonaba incluso grosero entre tanto silencio. Silencio que sólo era interrumpido por la melodía que salía de sus labios y el galopar lento de su caballo. Entonces llegó al árbol y se detuvo, mirándolo como quien mira lo alto de un edificio. De verdad que se le antojaba escabroso con sus maderas petrificadas y grises, sin ni unas pocas hojas en sus ramas. En su tronco se notaba una línea gruesa de color blanco atravesándolo, como si fuera la cicatriz que le ha dejado algún rayo al atravesarse en su camino. Dejó de silbar entonces, sorprendido con el tenebroso escenario, se había quedado sin palabras. Entonces le dio un golpecillo al caballo con los talones para que comenzara a moverse, pasó al lado del árbol pensando que parecía la entrada al inframundo, aunque claro su palabra no tenía validez por ser el supersticioso que era. Pero se detuvo cuando escuchó alguna clase de sollozo lamentable, miró a todos lados con los nervios de punta. Un par de ramas volvieron a hacer aquel ruido provocado por los vientos, suspiró, calmándose y siguió una vez más.
Bajo las ramas frondosas de hojas anaranjadas de otro tulipero cercano al pantano de Wiley, donde había otras muchas historias, Eren se encontró con una figura solitaria. La piel pálida delató a Levi, que lo miró desde su caballo. El corcel era elegante, casi tanto como su dueño, seguía dócilmente las órdenes de su jinete y se mantenía taciturno entre la oscuridad de la noche. Sus miradas volvieron a encontrarse mientras se acercaban el uno al otro. Eren sintió que el resto del mundo no importaba mientras pudiera ver esos ojos grises a diario. Sin decirse ni una sola palabra, comenzaron a caminar sobre el puente de roble dejando oír de vez en cuando los chirridos de la madera. Entonces ambos caballos se detuvieron, queriendo regresar por donde habían caminado. Ni siquiera el corcel de Levi quiso obedecer a su mandato.
Miraron al final del puente. Ahí estaba. Un caballo grande y negro, con los ojos impregnados en sangre y el aliento de fuego que evaporaba el aire que salía de su hocico. Un hombre, de anchos hombros y porte misterioso, lo montaba con altanería, llevaba algo debajo del brazo pero no supieron identificar el qué. Ambos intentaron ver más allá de la oscuridad pero les era imposible. Los caballos retrocedían y ellos los dejaron hacerlo, sabían que era mejor confiar en su instinto con tan misterioso ser. Mientras se alejaban del puente en silencio escucharon los pasos de otro caballo detrás de ellos, ése alguien los seguía con cautela. Eren miró de reojo y retuvo la respiración, aún con la poca luz que proporcionaba la luna pudo notar que esa cosa no tenía cabeza. Era el jinete sin cabeza y los había encontrado en el puente. De inmediato sacó su rosario y movió los labios rezando como loco, en un intento de invocar alguna fuerza divina que pudiera ayudarlos. Luego volvió a mirar atrás, ya no estaba. Giró la cabeza hacia el frente justo a tiempo para tomar bien las riendas del caballo, que comenzó a correr hacia la otra dirección con prisa, pues el jinete había encontrado la manera de escabullirse para acorralarlos en el puente. Levi maldijo entre dientes y encajó las espuelas en el caballo, siguiendo a Eren muy de cerca.
Pasaron por el puente cabalgando tan rápido como las piernas de los caballos lo permitían mientras el sonido del agua siendo atravesada por otro caballo más los alteraba. Cuando lograron pasar por todo el puente se dieron cuenta de que el espectro que los seguía estaba demasiado cerca de ambos. Levi rebasó a Eren apurado y este tan sólo pudo agacharse para evitar la hoja de la espada que se dirigió directamente hacia su cabeza. Jaeger rezó, rezó tantos rezos como pudo. Llegaron a la iglesia, bajaron de los caballos poco antes de llegar y corrieron hasta el interior, cerrando la puerta detrás de ellos con una de las pesadas bancas de madera. Ambos fueron hasta el fondo de la iglesia, sentándose con la espalda pegada a la pared. Jadearon mirando fijamente la puerta y sólo podían esperar que sus caballos estuvieran a salvo. Pasaron horas sin que ellos pudieran tranquilizarse hasta que escucharon el trotar del jinete alejarse hacia algún lugar. Ni siquiera fueron a asegurarse. El sueño comenzó a vencerlos lentamente pero despertaron de inmediato cuando algo golpeó con demasiada fuerza la puerta y el jinete volvió a irse. Pasaron otro par de horas ahí de todos modos, sólo para asegurarse de que no regresaría de nuevo.
—Hace frío— murmuró Levi.
Eren lo miró, realmente era tan hermoso como lo había visto por la noche, pero ahora tenía la nariz roja y sus manos estaban casi transparentes debido al frío. Sonrió quitándose el saco para ponérselo sobre los hombros. Aprovechó para acercarse lo suficiente y entonces poder darle un beso en la mejilla, muy cerca de los labios. Levi no se negó pero su expresión tampoco varió mucho. Excepto por su mirada, esa mirada que decía tantas cosas sin necesidad de usar palabras. Probablemente era que incluso deseaba un beso un poco más atrevido, pero Eren sabía que para estar en la iglesia, ellos solos y con ese tipo de sentimientos tan pecaminosos resultaba demasiado el sólo mirarlo a los ojos como lo estaba haciendo. Sin embargo no le importaba, estaba dispuesto a dejar su propia religión -lo que incluía su protección contra demonios-, con tal de poder darle un solo beso. Con tal de poder probar por una sola vez esos rosados labios. Con tal de poder dejar sobre su bonita boca un pequeño rastro de él. Así, cada que lo viera pasar junto a él, sabría que una pequeñísima molécula de Levi le pertenecía, sin importar que tan pequeña fuera.
Salieron de la iglesia, muy juntos el uno del otro, mirándose de vez en cuando. Frente al portón del lugar había una gran calabaza anaranjada hecha pedazos. La tierra estaba totalmente hecha un lío, las pisadas del caballo habían hecho que el piso se convirtiera en tierra suelta, ni un pedazo de verde pasto quedaba vivo. Pasaron sintiendo el aire frío entrar en sus fosas nasales y caminaron hasta el puente nuevamente, obligados a pasar por él una vez más. Esta vez fue mucho mejor que la anterior, pues se habían puesto a hablar de cosas al azar, divagando y riendo un poco con cualquier tontería, tal como un par de enamorados que dan un paseo. Eren se ofreció a acompañar a Levi hasta su casa y se sorprendió al darse cuenta de que vivían mucho más cerca de lo que pensaba. Porque, contrario a lo que su familia esperaba, Levi había decidido volverse realmente independiente cuando cumplió la mayoría de edad.
El sol comenzó a salir en el horizonte, iluminando la fría mañana. Eren miró las nubes formadas en el cielo, parecían ovejas apiladas en hileras, así que supo que más tarde haría mucho más frío. Levi quiso devolverle el saco, como sintiéndose culpable por hacerlo pasar frío, pero se negó. Después de todo tenía una buena resistencia al frío. Al menos eso dijo hasta el día siguiente, en el que sorbió la nariz incontables veces con cierto disimulo nada gracioso. Se pararon frente a la casa de Levi, justo en la puerta, esperando alguna invitación para tomar el té por parte del otro. En lugar de ello se miraron con una sonrisita idéntica a la de un par de cómplices con el plan perfecto.
—Jaeger— dijo Ackerman de pronto—, ha sido un placer conocerlo.
—El placer es mío, Levi— contestó con una sonrisita—. Gracias por esta noche.
Volvió a tomar su mano para besarla. Sin embargo, antes de poder acercarla a su rostro, las manos delgaditas tomaron su rostro, estaban un poco cálidas. Los ojos grises lo miraron muy de cerca y un beso más, uno muy cerca de los labios, lo hizo sonreír como nunca lo había hecho antes. El revoloteo en el estómago, las conocidas mariposas, el sudor repentino de las manos y la sensación de un pequeño mareo de excitación lo dejó con una cara de idiota. Levi le tiró el saco encima dedicándole un hasta luego y entró haciendo chirriar la puerta al cerrarla. Embobado con esa sencilla caricia, recordó que en unas horas tendría que ver al Magistrado y fue hasta su nuevo hogar, a unas casas de ahí. Si ése sería su nuevo hogar no tenía de qué quejarse. Cuando viera a su padre le agradecería de todo corazón. Entró a la casa y volvió a encontrar a Connie con esa fea máscara* puesta. Lo ignoró por completo, a pesar de haber visto al jinete sin cabeza su noche había sido casi perfecta.
—¡Mira nada más! Ya sabía yo que Jaeger era un galán, seguro que pasó la noche con alguien— se burló quitándose la máscara.
—No seas grosero, Connie. No fui yo quien se llevó a una chica en el caballo— contestó más bien con buen humor, algo que contradecía en parte lo que decía.
—Que buen humor tienes hoy— ambos miraron más allá en la habitación, al pie de las escaleras se encontraba Armin con ropa casual que le sentaba muy bien—. Eso es bueno porque hoy tienes que ver al Magistrado Smith, te recomiendo que te cambies.
Eren miró su ropa, estaba sucia, llena de tierra y lo único que parecía haberse salvado era su chaqueta. Sonrió al mirarla, recordando su noche con Levi. Luego se disculpó y fue hasta su habitación, donde se cambió de ropas, cepilló con mimo otro saco y acomodó un poco su cabello. Entonces lo vio. Ahí en su cuello, cerca de la oreja, en la orilla de su cuero cabelludo, había una marca, una pequeña marca parecida a esas con las que numeran a las vacas. Era una pequeña línea, pero si la imaginaba completa era claramente la línea por la que una guillotina podría cortarle la cabeza. Recordó al jinete, ése jinete lo había marcado de alguna manera y se preguntaba qué demonios significaba aquello. Quizás fue ése momento en el que se tuvo que agachar para evitar su espada. ¿Sería posible que lo hubiera escogido para ser su próxima víctima? ¿También lo habría hecho con ese hombre de ojos grises bonitos que conoció por la noche? Las preguntas se quedaron en su mente cuando Armin lo apuró dando golpecitos en la puerta. Acomodó el cuello de la camisa y se puso el saco, entonces salió y caminó con el rubio hasta a casa del Magistrado, donde fueron recibidos casi de inmediato.
Hablaron sobre el tema de la escuela, o al menos de la casa que serviría de escuela mientras estuviera ahí. Al parecer Erwin había escuchado sobre él cuando fue a Nueva York y le había parecido fantástico que estuviera interesado para dar clases en Tarry Town. Le dio las llaves de la escuela y luego hablaron sobre la fiesta de la noche anterior. Eren se interesó casi de inmediato en volver a hablar sobre las leyendas que habían contado aquellos viejos granjeros, aunque sólo fingía querer saber sobre cada una, pues buscaba especialmente algún nuevo dato sobre el jinete que los había perseguido a él y a Levi. El nuevo relato llenó mucho más su curiosidad que la anterior. Al parecer se trataba del espectro de un mercenario Hessiano* que fue contratado en la guerra por su sádica brutalidad. Después había sido asesinado y decapitado con su propia espada. Al parecer su espíritu no había sido aceptado por Dios, así que buscó lugar en el infierno pero Satanás se burló de él enviándolo a la Tierra de nuevo como un alma en pena y desde entonces se aparece cerca de la iglesia por las noches, como si quisiera entrar y absolver sus pecados en busca de un lugar en el cielo o el infierno.
—Si llegas a encontrarlo por la noche y te marca asegúrate de que no vuelva a encontrarte, pues seguro te buscará hasta llevarse tu alma— dijo Smith entre risas. Eren sólo pudo sentir un vuelco en el estómago. De inmediato preguntó si había una forma de salvarse. La había: huir del jinete hasta que su marca desapareciese*—. Es una lástima que nadie haya podido hacerlo aún.
Sus palabras fueron como una sentencia de muerte para Jeager, quien no podía pensar en otra cosa que no fuera la marca en su cuello. Incluso ignoró lo que le decían de vez en cuando, excusándose con que estaba un poco cansado debido a que al llegar a casa a noche había sufrido insomnio. Por suerte Armin se había ido desde antes y no tenía quien lo acusara de no haber llegado a dormir en todo caso. Luego de unas horas fue libre y se apresuró a ir a casa con la angustia en la garganta. Algunos niños lo detuvieron en la calle para saludarlo, así que fingió una sonrisa y les dijo que los esperaba la mañana siguiente en la escuela. Ignoró los bufidos de unos y las ovaciones de otros, excusándose para poder irse a casa de una vez por todas. Frente a la entrada sacó sus llaves y el rosario se le escapó del bolsillo junto con ellas. se agachó para recogerlo y pudo escuchar algunos pasos acercándose. Miró hacia arriba, era el chico con cara de caballo que había visto en la fiesta, justo al que había cedido el turno de bailar con la hija de los Ackerman. Ambos se dedicaron una mirada frívola.
—¿Así que tu eres el famoso profesor?— relinchó con cierto desprecio.
—¿Algún problema con ello?— respondió con el doble de soberbia con la que el otro comenzaba a mirarlo.
—Me sorprende que Mikasa pueda fijarse en algo como tú.
No tardaron en mostrarse a la defensiva el uno contra el otro, como si fueran un par de perros defendiendo su territorio, aunque, en su caso, no tenían realmente nada que defender. Eren sentía un desprecio irracional hacia ésa estúpida cara de caballo frente a él. No sabía si era porque se interpuso en su camino o sólo porque su cara y su actitud eran extremadamente irritantes. Quizás ambas. Sí, definitivamente debían ser ambas opciones.
—Jean Kirschtein— llamó alguien más. Casi de inmediato reconoció su voz.
Jean retrocedió y se despidió de la nada, sin querer meterse en problemas. Eren miró a Levi, quien se dedicó a observarlo y luego miró la casa. De nuevo, su rostro parecía decir nada, sin embargo Eren reconocía en sus ojos una pequeña chispa de burla. Esperó a que dijera algo, cualquier cosa. De nuevo se había olvidado del terror que había sufrido antes, incluso se olvidó de la ira que había estado surgiendo desde su estómago cuando vio al idiota cara de caballo. Y es que ver ese cuerpo de rostro y mirada tan bonita era para él un deleite. Esa piel pálida, ésos ojitos que decían de todo, ésos labios rosados y esas manos delgaditas, era imposible para él no perderse en todo ello. Volvió a toparse con la mirada media burlona del Ackerman.
—Es curioso que un supersticioso como tú viva en el número trece*.
Jaeger lo miró confundido a punto de preguntar a qué se refería pero esos bonitos ojos grises se perdieron a tiempo, Levi sólo había venido a burlarse. Pensó a qué podría referirse con eso del número trece hasta que se topó con ese par de números pequeños en lo alto de la puerta. Sí, su padre había estudiado demasiado bien antes de enviarlo ahí. Con razón la renta era tan barata*. Mierda.
¿Qué tal? ¿Les gustó? ¿Sí? ¿No?
¡Espero sus reviews! ;)
Notas: **Con asteriscos**
*La historia sobre "el mayor Darius" en este caso representa al mayor André. John André (1751-1780) fue víctima de uno de los sucesos más controversiales de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y mayor de tropas británicas. El caso fue que un general norteamericano tuvo la brillante idea de sobornarlo para lograr que una "falla" en tropas británicas les diera la excusa perfecta para quitarle puntos al país enemigo, sin embargo el mayor André le era fiel a su patria y no tardó en contar todo a sus superiores, quienes le dieron la orden de ir a la cita vestido de paisano y proporcionar información falsa. Sin embargo, un espía infiltrado informó al general norteamericano y cuando André iba en camino al lugar donde fue citado una partida de holandeses del lado de Norteamérica lo capturó. Se le juzgó como espía y fue fusilado. Sus restos no fueron trasladados a Inglaterra hasta 1820 y desde entonces están en la abadía de Westmister. En fin, en Sleepy Hollow la historia no fue conocida así al principio, pues se rumoreaba que habían sido los espíritus chocarreros quienes decidieron llevarse su alma al inframundo porque sí. Al principio lo usaban como una broma pero terminaron por creérselo ellos mismos. Luego el gobierno admitió su fusilamiento y pues ahora saben que las leyendas existen por culpa de los chismes y el gobierno ja ja.
*Respecto a la moda de la coleta o cola de caballo, bueno, no estoy segura. La verdad es que no encontré datos históricos sobre las coletas (en lugar de ello aprendí que existen montones de tipos de este peinado), pero en el relato original lo menciona y me encariñé un poco con la idea aunque quizás, por las fechas que manejo, pudo haber sido una moda de la madre de esta chica.
*Con eso de "... encontrar a Connie con esa fea máscara puesta..." quiero aclarar algo: su máscara SÍ es fea. El asunto es que, en lugar de manejar 1784 como en el relato original, preferí usar 1820, fecha en que el relato se publicó. En este caso, Connie tiene ascendencia Irlandesa, por lo que conoce muy bien lo que es Halloween. Aunque también he modificado un poco el sentido histórico a mi favor, pues los Irlandeses llegaron a Estados Unidos hasta 1846. Así que, para que se den una idea de lo que quiero que imaginen el siguiente capítulo, por favor, googleen Halloween 1800's.
*Hessiano: que proviene de Hesse en Alemania.
*Éso de la marca en el cuello me lo he inventado yo, no viene en ninguna parte del relato y, de hecho, este insunúa que Ichabod Crane en realidad fue atacado por Brom "El Huesos" Van Brunt disfrazado del jinete sin cabeza. Pero en este caso el personaje con el rol de Brom no tiene nada serio en contra de Eren, así que aquí ya ha conocido al jinete sin cabeza.
*El número trece, un número temido por casi cualquier estadounidense, simplemente no podía faltar.
*"... Con razón la renta era tan barata...", este dato es cierto. Las casas y departamentos con el número trece son generalmente evitadas por los estadounidenses y si buscas una casa con un descuento exquisito y que además quieras regatear un poco todavía, ésa casa o departamento se encuentra en los Estados Unidos con un número trece condenándola a estar sola por décadas. Recordemos que Connie es prácticamente irlandés y Armin... no tuvo opción xD
Notas: Sin asteriscos.
El rol de los personajes hasta ahora:
Ichabod Crane: Eren Jaeger.
Katrina Van Tassel: Mikasa Ackerman.
Lady Van Tassel: madre de Mikasa.
Baltus Van Tassel: padre de Mikasa.
Brom "El Huesos" Van Brunt: Jean Kirchstein.
Doctor Lancaster: Hanji Zoe.
Migistrado Philipse: Erwin Smith.
Como pueden ver uso tanto datos de la película Sleepy Hollow de Tim Burton como el relato de Washington Irving pero aquí las cosas son un poco diferentes:
1.-Jean no está comprometido con Mikasa y ni él ni Eren están interesados en ella, aunque ella en Eren sí.
2.-Levi vendría siendo un personaje extra como primo de Mikasa.
3.-Eren, como en el relato, es un profesor y no un policía huérfano como en la película pero tampoco es el maestro cruel que relata W. Irving.
4.-Eren y Levi realmente se encuentran con el jinete sin cabeza, pues aquí no hay nada serio en la rivalidad de Jean y Eren como con Ichabod y Brom, por lo tanto Jean no tiene la necesidad de molestar a Eren disfrazado de fantasma.
Creo que eso es todo por ahora. Espero que las notas hayan sido claras y que les haya gustado el capítulo. Si tienen alguna duda déjenla como un review y la contesto tan rápido como pueda ;)
Mis mejores deseos,
Chicken Brown.
