Capítulo 1: "Confianza"

Ahora que lo pensaba ¿Cuánto tiempo había pasado?

Se reclino sobre el asiento de piel del jet privado de su padre, y meditó en silencio. En el pasado ser hija de una adinerada familia le había causado muchos problemas, pero con el tiempo había aprendido que tenía sus ventajas, como viajar sola en un vuelo o acceso a los lugares más exclusivos.

Bostezó y enseguida la azafata le tendió una sábana. Esa era otra de las ventajas: el servicio de primera clase.

Ser la hija mayor del magnate Syusuke Fuji, traía muchas responsabilidades, y ni que hablar de la carga sobre sus hombros. Ahora con casi veintiséis años, tenía que cumplir el papel de heredera principal.

Sacó de su bolso una fotografía y sonrío con amargura. Aquellas vacaciones habían sido las mejores de su vida, si tan solo todo fuera como cuando eran niños.

Aún recordaba a sus tíos, Sakuno y Ryoma Echizen, correr tras ellos por las llaves del auto, todos esos momentos habían sido invadidos por las risas y las cosquillas. Guardó la fotografía y le pidió a la azafata línea para comunicarse con sus padres.

De hecho, solo con su padre, no creía que a su madre le hiciera mucha gracia su regreso, al final ella nunca había estado de acuerdo con su partida.

-¿Seguirás ahí, Damien?

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-Damien, ¿entonces pasas por mí a las ocho?

El ronroneo sexi llegó hasta sus oídos y sintió la sangre arderle por las venas. Suspiró resignado y tomó a la mujer entre sus brazos. Si se quedaba a hacerle el amor de nuevo llegaría tarde y su padre lo mataría, literalmente, porque no soportaba los retrasos.

-Lo siento, Crystal, pero debo irme.- depositó un beso en sus labios y la dejo sobre la cama.- pasaré por ti como hemos quedado, por favor cuando llegue quiero verte lista para salir, no soporto esperar.

-¡Así será!- sonrió la mujer.

Salió del edificio de su nueva conquista y se montó en su descapotable. Era una suerte que Walter, su mayordomo, siempre le preparara una muda de ropa limpia en el auto, de lo contrario sí hubiera llegado tarde.

Se estacionó frente a las oficinas del Grupo Echizen y bajó del auto con arrogancia. Entregó las llaves al portero y entró al edificio, diez pasos después su asistente personal lo seguía con un maletín en la mano.

-Buenos días, Damien.- dijo la asistente de nombre Rachel.- Hoy has llegado temprano, ¿deberé mandarle otro mp3 a Walter?- preguntó con burla.

-Desde luego. – sonrió Damien con diversión. Rachel y Walter formaban un buen equipo a la hora de sacarlo de apuros. Ambos eran parte de su equipo de profesionales desde que podía recordar.- Envíale algo de música japonesa y unas entradas para la exhibición de música de corea.

-Capturando…- Rachel comenzó a teclear algo en una tableta electrónica mientras le recitaba las citas del día.- en diez minutos tienes que memorizar la propuesta para los chinos, lo he preparado todo, en tu escritorio esta la carpeta.

-Si todo sale bien, te llevare a cenar.- sonrió.

-No cantes victoria, tu madre ha llamado.

-¡Lo había olvidado!

Le había prometido a su madre cenar con ella la noche anterior, pero un evento un tanto fogoso no se lo había permitido.

-Dice que no quiere nada y que si le envías algo ella triplicará el regalo con tu padre.- siguió Rachel con diversión.- estás en serios problemas, así que abrí un espacio en tu agenda para que almuerces con ella al medio día en el restaurante de tu tío.

-Ni que hablar…

Entraron al elevador recitando los numerosos pendientes y cuando las puertas se cerraban le parecía ver a su tío Syusuke entrando al edificio. Miró a Rachel interrogativo y ella sonrío.

-¿Hay algo más, cierto?- le dijo resignado.- ¿Qué más ha pasado?

-Hay rumores de que el señor Fuji abandonará el proyecto y pondrá a otra persona a cargo. Probablemente tu primo Ryoma, pero con la edad que tiene no creemos que será muy bien visto por el consejo.

-Entonces no hay más postulantes ¿cierto?

-Eso no es todo.- intervino Rachel con seriedad.- He escuchado que ofrecerá una cena en su casa hoy en la noche con el motivo de anunciar a su sucesor, por lo que se sabe, planea retirarse dejando todo en manos de sus hijos.

-¿Pero?

-Pero es muy pronto para eso, tu tío Kevin ha estado manejando algunas acciones en la bolsa, al parecer de pronto todos los tenistas están obsesionados con convertirse en millonarios.

-¡Eso suena interesante!

El elevador se detuvo y caminaron enérgicos a la oficina de Damien, una vez a solas con las puertas cerradas Damien comenzó a hacer un berrinche.

-¿Por qué mi papi no me ha dicho nada? Mi madre me dijo que hoy tenía que estar en casa a tiempo, pero no sabía nada de la cena con el tío Fuji.- torció la boca con capricho y se cruzó de brazos.- Le he prometido a una chica salir con ella en la noche, pero si no voy a lo del tío…

-Él va a ser muy cruel, ¿cierto?- completó la asistente mientras sacaba unos lentes del portafolio. Se los colocó y sonrió.- Por eso Walter se ha tomado el atrevimiento de enviar tu traje inglés.

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- -¿Por qué no ha venido mi padre?

Tenía menos de diez minutos en Seattle y su padre ya estaba posponiendo sus reuniones. Les señaló a los empleados que acompañaban al chofer su equipaje y camino al auto.

-¿Y mi madre?

-En estos momentos está en el club, señorita.- informó el chofer.

Subió al auto intentando no rechinar los dientes. Al parecer su madre no iba a perdonarla después de todo. Encendió su móvil y busco el número de la única amiga que había dejado en la ciudad. Supuso que Tessa estaría en su casa tomando el desayuno, aún recordaba todas las veces que la había encontrado dormida.

La última vez que habían hablado, su amiga sin querer había mencionado lo apuesto que Damien se había vuelto. Al parecer hizo carrera conjunta en Harvard. De no ser porque él había sido aceptado, ella también se hubiera graduado ahí. En su lugar había hecho lo mismo pero en Londres, en la Universidad de Cambridge.

-Vamos a la casa de mi tío Kevin.

Le daría una sorpresa a Tessa.

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-Con la expansión de la cadena de hoteles llegaremos al mercado Chino más rápido de lo esperado. La inversión total esperada es de…

Damien recito las cifras como si se tratara de algo normal para él. Miró de reojo a Rachel, era una suerte que estuviera ahí, por poco olvidaba un dato importante.

-…ofreciendo así los servicios de Spa de la cadena Benning, y la promoción se hará de la misma manera.

Cuando era niño, había pensado que los negocios eran algo que nada tenían que ver con la amistad. Pero con el tiempo había entendido que si esas relaciones podían ser útiles entonces que mejor.

-Excelente.

La voz de su tío Syusuke hizo que se paralizara. Los aplausos no se hicieron esperar y los inversionistas sonreían como lo habían hecho en sus sueños.

-Ryoma, haz hecho un buen trabajo con Damien.

Miró a su padre, quién estaba un poco molesto y ruborizado por el comentario de Syusuke.

-Me gustaría invitarlos personalmente a mi casa esta noche, daré una fiesta.- Syusuke sonreía de oreja a oreja dando a entender que un desaire no estaba permitido.- Pueden traer a sus esposas.

Ahora no podría escaparse. Una cosa era llegar tarde con su madre y otra muy distinta llegar tarde a una reunión con su tío.

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Así que su padre ofrecería una fiesta en la noche, y al parecer ella no había formado parte de los planes centrales. Sonrío a su amiga y acepto encantada su propuesta.

-Tessa, creo que después de todo voy a necesitar algo que ponerme para esta noche.

Tessa sonrió.

-Lo que me gustaría saber es con que motivo realiza tu padre esta fiesta. Hasta donde tengo entendido no es ninguna fecha especial. Por cierto, ¿sabes algo de Ryoma? Tiene mucho que nadie lo ha visto.

-Debe estar en algún lugar del mundo buscando mujeres. La última vez recibí una llamada desde México.

Su hermano había sido mimado por su madre, muy contrario a su situación. Ryoma había crecido rodeado de regalo y atenciones por parte de sus abuelos maternos, ya que al ser el primer nieto heredaría algún día la petrolera Yamamoto. No negaba su intelecto, pero tampoco aceptaría su estilo de vida.

-Así que sigue en busca de la eterna juventud- se burló Tessa.- ¿Sabes que tampoco se ha sabido mucho de Charlotte? La vi hace un par de años en Milán, es extraño porque Brian estaba ahí. Nunca imagine que alguien como él asistiría a pasarelas.

-¿Sabe tu abuelo que vas a ese tipo de eventos?- preguntó Nadeshiko sorprendida. Arthur Benning no toleraba los eventos superficiales en donde la belleza marcaba el éxito.- Creo que no, ¿cierto?

-Por supuesto que no, mi madre me ayudo con todo así que es difícil que él se entere. Pero hay algo que me preocupa.

-¿Qué cosa?

-¿Tienes alguien que cuide tu brazo esta noche?

Ahora que lo pensaba, no sabía nada de James. Le había dicho que tenía que viajar antes que ella para arreglar unos asuntos con su familia. Tenían tres años como novios y lo más lógico fuera que se comprometieran, pero no se sentía segura.

-Supongo que sí tengo a alguien.- suspiró- James y yo tenemos tres años saliendo.

-Entonces no hay nada de qué preocuparse, con un hombre a tu lado todo saldrá bien.

-¿Qué quieres decir? ¿Hay algo por lo que deba preocuparme?

-No creo que tengas muchos problemas si traes a tu apuesto novio a la fiesta, toda tu familia estará encantada de conocerlo.

-Mis padres saben que tengo una relación pero aún no lo conocen, siempre que he concertado una reunión algo se atraviesa.- sonrió despreocupada- Y en los últimos meses hemos estado un tanto distanciados por nuestros trabajos, al hacerme de prestigio en Alemania he tenido un poco desatendido a James.

-¿Y el que hizo durante tu ausencia?-inquirió Tessa.

-Parece que estuvo ayudando a sus padres en el negocio familiar, aun no sé muy bien de se van pero supongo debe ser algo que les de buen estilo de vida.

-Estos temas me ponen de mal humor- refunfuñó Tessa frunciendo el entrecejo.- Aún no he logrado pescarme un buen novio, mi padre es un celoso empedernido.

-No quiero ni imaginarme como se lo debe estar pasando Charlotte.

-¡No tienes ni idea! Tiene siglos que no la veo, lo último que supe fue que abrió una micro empresa al lado de Damien.

Tessa se llevó una mano a la boca como si hubiera pronunciado un tema tabú. Se encogió de hombros y sonrió con nerviosismo.

-¿Qué ha sido de Damien?- preguntó Nadeshiko mirando al cielo.- Hace mucho que se nada de él. He de decirte que lo he evitado.

-Si lo de verdad deseas que te cuente, promete no deprimirte.

-¡Para nada!- se defendió.- hace mucho que dejé de pensar en él con amor, ahora lo veo como un primo.

-Si tú lo dices.

Tessa soltó un suspiro y le pidió a los del servicio dejarlas a solas.

-Damien ahora trabaja con su padre, se encarga de las construcciones y ayuda a tu padre en algunas inversiones. En el lado sentimental se la pasa de cama en cama, no tiene una novia fija, la tía Sakuno intenta hacer que siente cabeza pero él parece no hacerle caso.

-¿Tan mala ha sido su vida?

-¡Para nada! Se ha hecho un prestigio a nivel internacional, no todos los días un arquitecto logra hacerlo ¿sabes?, se ha comprado su propio departamento en una zona exclusiva de la ciudad y últimamente se le ve mucho con tu padre. Hay rumores un poco… inciertos.

-¿Qué quieres decir?

-Dicen que tu padre está muy involucrado en la empresa de turismo que Damien recién inauguró. Por otro lado se habla de una alianza.

-Entonces la vida de Damien ha girado en torno a los negocios.

-Ni tanto, se ha dedicado a vivir romance con mujeres de mucho prestigio, hace unos meses se creó el falso rumor de su compromiso, y bueno él no fue muy sutil que díganos.

-Supongo que nadie lo sería.

Cambio de tema y cuando llego el momento de salir suspiró con resignación. Era muy probable que se encontraran esa noche, y con el tiempo que había pasado estaba casi segura que ya no le afectaría. Para el final del día ya estaba llena de las mejores piezas de ropa que una chica pudiera tener en su armario. Si el valor lo hubiera podido comprar en una de esas tiendas lo hubiera hecho sin chistar. Se alisó le blusa con las manos y sintió miedo al ver que con cada segundo estaba cerca de entrar en casa de sus padres. En cuanto el coche se detuvo frente a la enorme fuente de mármol que daba a la puerta de madera tragó una bocanada de aire. Después de muchos años vería a su madre, y la sola idea de enfrentarse a ella le aterraba. No la iba a recibir con un abrazo y mucho menos con un beso, pero por lo menos esperaba que no tuvieran ningún tipo de discusión.

Había decidido ir con Tessa para evitar la enorme soledad que se alzaba en la mansión a horas tempranas, pero lo hubiera preferido para poder familiarizarse con el entorno. Bajó del auto con pies de plomo y enseguida le enorme puerta de abrió, de ella emergió el que supuso sería el mayordomo.

-Bienvenida, señorita.

El hombre hizo una pequeña reverencia y con las manos la guió puertas adentro. Lo siguió en silencio y el eco de sus pasos estaba trastornándola. Subió las escaleras esperando toparse con sus padres o algún otro sirviente pero solo obtuvo el silencio. Entro a su antigua habitación y al ver que todo estaba remodelado le cayó un balde de agua fría.

-Durante los últimos años hemos tenido varias remodelaciones en la residencia, cada rincón ha sido redecorado.- explicó el mayordomo.

-Ya veo- musitó en un hilo de voz- ¿Dónde están todos?- preguntó en un impulso.

-En el jardín de fiestas de la residencia, en breves momentos comenzaran a llegar los invitados.- hizo una pausa.- su madre le ha dejado ropa- dijo señalando unas piezas que yacían sobre la cama- para esta noche.

-Gracias, puedes retirarte.- le ordenó.

-Con su permiso señorita.

En cuando el mayordomo se fue Nadeshiko se tumbó a un lado del sedoso vestido de gala que su madre había dispuesto para ella. Se dio una ducha y comenzó a vestirse con lo que le habían dispuesto. No le importaba haber pasado toda la mañana de compras con tal de complacer a su madre, después de todo si la señora Fuji disponía significa que eso era lo que se tenía que hacer.

Terminó de vestirse y eligió las joyas adecuadas para el vestido. Estaba segura que esa noche se encontraría con Damien, y quería demostrarle que no era la misma niña ingenua que había creído en sus palabras.

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Damien bajó del auto para abrirle la puerta a su hermana menor, Charlotte. En un mundo poco convencional sus padres habían decidido dejarles nombres orientales para que según ellos nunca olvidaran sus raíces. Tomó el brazo de su despampanante hermana y un camino de luces los guió al interior de la que sería una de las mejores fiestas del año.

-Espero no hayan reporteros como ha asegurado la tía Keiko.- comentó Charlotte con preocupación.- No quisiera tener que dar más explicaciones de las que debería.

-¿Tanto te preocupa que descubran tu identidad como Super modelo europea?- se burló Damien conteniendo una risita.- Si quieres puedo ir a dejarte a casa y excusarte con un terrible dolor de cabeza y náuseas.

-¡Ni loca! Sí dices eso tendré a nuestro padre encima de mí por años hasta tener que reconocer que mentí.

Damien sonrió al imaginarse a su padre literalmente acosando a su única hija hasta que ella reconociera que había mentido. Era lógico que Charlotte fuera la pequeña consentida de la casa, al ser la única hija del matrimonio Echizen Ryuzaki lo evidente era que ella fuera el centro de atención. Ahora que pensaba en su familia tenía tiempo que no veía a su hermano menor, ¿Dónde estaría metido Itsuki Dylan? Lo más probable era que siguiera visitando el insípido mundo de los deportes. Lanzó un suspiro para frenar los pensamientos de su familia.

-¡Tía Keiko!

-¡Damien, Charlotte! Tenía mucho tiempo que no los veías, es maravilloso que estén aquí, bienvenidos.

Saludaron a la esposa de tu tío como si no se vieran hace años y tras cruzar un par de palabras comenzaron a mezclarse con los invitados.

¡Pero si es mi arquitecto favorito!- lo saludó un senador.

Damien giró sobre sus talones aún sosteniendo a su hermana con el brazo y sonrío con profesionalismo.

-¡Senador Milton!- lo saludó Damien.- Un gusto volver a verlo.- le estrechó la mano y enseguida presentó a su hermana.- Mi hermana menor, Charlotte.

-¡Todo un gusto!- el hombro tomó la mano de Charlotte y deposito un beso en ella.- Me atreveré a decir que heredaste toda la belleza de su madre.

-Gracias.- sonrió ella cortés.

-Y por otra parte tu hermano tiene todo el talento digno de tu familia.

Hablaron un rato más con el senador y siguieron conviviendo con los invitados. Era raro no ver a sus padres por ningún lado.

-Creo que no vendrán y por eso nos han enviado a nosotros.- el tono de resignación de Charlotte daba a entender que desearía estar en cualquier otro lado menos en esa fiesta.- Supongo que por la cercanía que tienes con el tío Shyu deberemos quedarnos hasta el final.

-Eso no tienes ni que preguntarlo.- aceptó él.- Últimamente todos han estado actuado un poco raro, y el tío Fuji me invitó justamente hoy en la tarde a esta reunión.

-Supe que comiste con mamá hoy ¿cierto? – preguntó Aoi de repente.

-Así es, ¿tiene algo de malo comer con mi madre?

-Mamá estaba muy preocupada por esta fiesta, eso sin mencionar que hace mucho que Dylan no se comunica con ella.

-¿Hace mucho? Pero si nuestro querido hermano habló hace dos semanas para decir que todo estaba bien.

Estuvo a punto de agregar algo cuando un leve murmullo casi imperceptible se apodero del jardín. Escuchó a uno de los invitados decir que ella había estado mucho tiempo en el extranjero, mientras otro agregaba que su belleza era exquisita. Damien sintió que su cuerpo se paralizaba, sin saber porque luchó contra una remolino de sensaciones que atenazaban su estomago; aquello era ridículo porque no sabía de quién estaban hablando, pero algo dentro de él le decía que tenía razones de sobra para sentirse así.

Giró la cabeza como si se tratara de una cámara phantom y entonces vio aquellos ojos azules tan profundos como el océano que cubría el mundo, los cabellos dorados como los rayos del sol que parecían volar a su alrededor crean la mejor de las melodías.

Su corazón comenzó a latir profundamente y cuando dio un paso adelante sintió que alguien le jalaba el brazo. Había sido Charlotte.

-No te apresures- le dijo su hermana con la mirada gacha.- ha pasado mucho tiempo desde aquél problema y debes tener la mente en blanco para poder hablar con ella. Si lo deseas un día de estos la invito a tomar un té y le platicaré todo lo ocurrido. Pero ahora estas demasiado tenso como para poder enfrentarte a ella.

Damien se cuadró de hombros y soltó una bocanada de aire. Ver a Nadeshiko le movía todo y quería estar tranquilo cuando llegara el momento de las presentaciones. A pesar de haber pasado ya ocho años podría reconocerla en cualquier lugar. En el momento en que ella había irrumpido en el jardín su cuerpo se había estremecido sin haber confirmado su presencia.

Como si los Dioses se pudieran de su lado sus padres aparecieron de la nada. Se saludaron con cariño y cruzaron unas palabras referente a los invitados que habían saludado.

-¿Has saludado ya a ti tío Syusuke?- le preguntó su madre.

-No lo he encontrado- mintió.- pero en cuanto tenga oportunidad lo haré.

-Charlotte,- llamó su padre a su hermana- tu tía Rebecca lleva buscándote un buen rato, le he dicho que la encontrarías cerca del espectáculo circense.

Su hermana siguió las indicaciones de su padre y enseguida desapareció entre los invitados.

-Syusuke está subiendo las escaleras.

A Damien le pareció que el tono de voz de su padre era un poco más sereno de lo normal, como si estuviera compadeciéndose del encuentro que sabía que se iba a dar.

-Los veo en un rato.

Besó a su madre en la mejilla y se despidió de su padre con una palmada en el hombro. Caminó hacía las dichosas escaleras que daban al cenador del jardín y con cada paso que daba el doloroso recuerdo de no ser perdonado era como una motivación para seguir adelante.

Saludó a unos cuantos invitados y entonces hizo parecer el encuentro con su tío como si fuera algo casual.

-¡Damien! – lo saludó Syusuke.

-¡Tío Syusuke!- le dio un fuerte abrazo y apretón de manos.- La fiesta es perfecta, como siempre.

-Ya sabes cómo es tu tía Keiko en ese aspecto.- sonrió su tío.- me alegro que hayas venido, después de todo esta fiesta es en tu honor.

Golpe bajo. Así es como lo sintió Damien. ¿Por qué haría su tío una fiesta en su honor? ¿Sería por el regreso de Nadeshiko? Mejor alejar todas esas preguntas y seguir disfrutando. Cuando estuvo a punto de responder al cumplido su tío lo interrumpió.

-Nadeshiko, hija, quiero presentarte a alguien.

Su corazón comenzó a latir desbocadamente, era el momento del reencuentro. La vio disculparse con unos invitados y girarse sobre sus talones. En cuanto sus miradas se cruzaron supo que lo ocurrido aún no estaba enterrado.

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Nadeshiko se disculpó con los invitados y acudió al llamado de su padre. En cuanto alzó la mirada vio aquél par de ojos ámbar que había creído olvidar. Su cuerpo comenzó a temblar negándose a tranquilizarse. Sentía los pies de plomo pero era mejor reencontrase esa noche con su padre a un lado, así se sentiría más segura.

-Dime padre.- respondió apenas un susurro mientras sonreía como si no conociera a la persona que tenía frente a él.

-¿No recuerdas a Damien?- le preguntó Syusuke.- Damien creo que no puedes haber olvidado a mi pequeña hija ¿cierto?

-¡Pero cuanto has cambiado, Nadeshiko! Casi no te reconozco.- respondió éste con una sonrisa bastante forzada.- Todo un gusto volver a verte.- tomó la mano de ella y deposito un falso beso en ella.- Has cambiado demasiado.

-Lo mismo opino, Damien.- fue lo único que pudo responder.

¡Ese maldito! ¿Cómo se atrevía a decir que casi no la reconocía? ¿Acaso se había olvidado de ella? Tragó saliva para ganar tiempo y calmar sus emociones. No podía flaquear ahora que estaba a punto de casarse, o bueno al menos eso tenía planeado.

-Creo que ustedes tienen mucho tiempo sin verse.- aventuró Syusuke.- ¿cierto?- preguntó sin especificar quién debería responder.

-Así es, exactamente poco más de ocho años, tío.

Nadeshiko sintió que algo estaba congelándole las manos, hacía mucho tiempo que tenía aquella sensación de nerviosismo y miedo. Era como si el tiempo se hubiera paralizado. Estaba pensando en algo que responder a eso pero Damien volvió a hablar.

-La última vez que nos vimos fue cuando Nadeshiko se negó a dejarme explicarme y me tiró encima la cadena que le obsequié por su graduación.- dijo mirando a su tío, sonrió con falsa cordialidad y después la miró- Si mal no recuerdo eso fue un par de horas después de haber llamado a tu padre para que me ayudara a sacar a mi hermana de la cárcel por conducir a exceso de velocidad.

Nadeshiko puso los ojos en blanco y entonces supo que el miedo le había ganado. Sus manos estaban totalmente paralizadas por el frío. Se aclaró la garganta de nuevo y sonrió con todas las fuerzas que aún le quedaban para aquella batalla verbal. Lo que Damien había dicho tenía que ser mentira, de ser así su padre se lo habría dicho y entonces ella no se hubiera marchado de Seattle.

-Eso no puede ser cierto.- Nadeshiko se percató que su tono de voz había sonado un poco infantil, pero los nervios la estaban traicionando.- ¿cierto, padre?

-Querida hija…- comenzó a decir Syusuke.- Damien y yo intentamos hablar contigo sobre la situación millones de veces y nunca quisiste escucharnos, supongo que esta será una lección para recordar toda la vida.- sonrió.- En cuanto a lo que dice Damien, puedes estar segura de que así fue.

-¡Los dos están mintiendo!- se aferró Nadeshiko.- eso no puede ser, porque él dijo que…

-Tío, mucho me temo que deberemos dejar este tema para otro día, esta conversación se está tornando un poco de parvulario. Por respeto y cariño a mi tía y a ti, no deseo de ninguna manera echarles a perder la fiesta.- se disculpó Damien.- Tengo que ir en busca de mi hermana, reitero mis respetos hacía la excelente organización.

Nadeshiko contempló horrorizada la cercanía que existía entre su padre y Damien. Lo que acababan de decirle era como una bofetada, no tenía ni veinticuatro horas en Seattle cuando los hombres que han marcado su vida parecen querer ponerse en su contra. Aún con las manos congeladas apretó los puños y siguió forzando a sonreír. Ella tampoco echaría a perder la fiesta de sus padres.

-Nadeshiko, esta fiesta es en honor a Damien y a su excelente trayectoria como arquitecto y agente bursátil, aclararemos este tema otro día.- le sonrió su padre. Pero ella conocía perfectamente esa sonrisa, no era cálida como parecía, le estaba dando una orden. Y su padre muy pocas veces las daba a su familia.- Ahí viene tu madre, este encuentro no tiene nada que ver con ella ¿te parece?

-Sí, padre.

Nadeshiko vio a su madre acercarse a ellos con su vaporoso vestido color hueso. Se saludaron como si entre ellas no existiera ningún problema mayor y fue entonces cuando su padre le dijo algo a su madre que la dejó helada.

-Pensé que Damien estaría aquí, después de todo esta fiesta es en su honor.- replicó Keiko.- ¿quieres que mande a buscarlo con uno de los empleados?- preguntó.

-No, ya daré el aviso y entonces tendrá que subir de nuevo.- sonrió Syusuke.

¿La fiesta era en honor a Damien? Se suponía que regresaba a su ciudad natal después de muchos años y sus padres festejaban al hombre que se suponía deberían de odiar como ella lo hacía.

-Su atención, por favor.- dijo su padre con voz sonora e imperturbable.

El jardín quedo en un profundo silencio.

-Esta noche han sido invitados para presentar al jefe de mi próximo proyecto…

¿Próximo proyecto? La última vez que había hablado con su padre se había mencionado una cadena de hoteles que cubriría todo oriente. Siguió sonriendo esperando lo que tanto temía.

-Más que un excelente arquitecto y financiero, Damien Echizen representa al hombre de negocios de la época moderna.- la voz de su padre sonaba demasiado amistosa, como si hacer aquello fuera lo que más deseaba en la vida.- Sé que el nuevo proyecto estará en buenas manos al dejar a cargo a alguien con ideas frescas e innovadoras para el futuro.

Del súbito silencio el jardín se lleno de aplausos y felicitaciones. Vio a Damien caminar hace ellos mientras saludaba a todas las personas con una sonrisa o inclinación de cabeza. Así que era el hombre moderno con ideas innovadoras, patrañas.

Cuando estuvieron frente a frente de nuevo, Damien los saludo con extremado cariño, como si el encuentro anterior no se hubiera llevado a cabo.

-Es todo un honor para mí recibir el proyecto que mi tío lleva años planeando.- comenzó a decir él con voz firme.- Llevar a cabo tales cambios que son esperados por todos en la cadena de hoteles requiere mucho más que profesionalismo, es por eso que no fallaré la confianza que han depositado en mí.

Confianza Hacía mucho tiempo que la había perdido. Los ojos se le llenaron de lágrimas y un nudo en la garganta comenzaba a traicionar sus emociones. Tragó saliva por enésima vez esa noche y logró controlar el llanto que amenazaba con traicionarla.

-Felicidades, Damien.

Fue lo único que pudo musitar antes de abrazarlo como en los viejos tiempos…

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Fin Capitulo 1:

¡Chicos! Lamento mucho haberme tardado tanto, pero no tenía inspiración T_T

Agradezco a todos aquellos que han seguido a lo largo de estos 3 años. ¡Miren que ha sido bastante tiempo! Espero esta nueva historia les agrade porque de verdad estoy dejando mi vida en ello.

Recuerden dejar sus reviews con tomatazos y todo eso que tanto les gusta decirme muajaja! Me despido con un abrazo y les aseguro que esta historia… les llegará al corazón.