Notas de autor al final, favor de leer. Se toma Disclaimer y advertencias generales.
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Por el reto libre "Dame un prompt", en la tabla Emociones del foro Anteiku: cafetería para fans de Tokyo Ghoul. [Bondad]
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Ϟ Seda que toca suavemente el alma Ϟ
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Con el pasar de los años había aprendido a que no todos los sentimientos deben ocultarse bajo llave en una caja. Mantener dentro lo que en su mayoría suelen ser malestares lo único que consigue es dañar a la persona, destruyendo lentamente aquella escasa felicidad que ellos se permiten, sabiendo que la tendrían toda pero encerrándola junto a esos sentimientos. Así le había dicho su madre y así lo había memorizado ella, y por eso se había prometido jamás guardar algo en su interior, ni la tristeza ni el coraje. Y también se había prometido otra cosa.
Buscar que quienes le rodearan dejaran ser libres todas sus emociones para poder vivir felices.
Así lo hizo con su hermana mayor, con su hermano y los tres chicos con las máscaras extrañas ante los ojos de Hinami. Con el tiempo conviviendo con todos ellos —más con los últimos cuatro— había aprendido a reconocer cuándo estaban bien y cuándo no, pudiendo hasta solicitar la ayuda del elegante hombre que llevaba siempre flores a casa para llenar de preguntas a su hermano mayor, buscando en algún punto romperlo, y así poder con gentileza curar las heridas al ya saber dónde estas se encontraban. Y, aunque jamás logró encontrar todas esas cicatrices ocultas con sonrisas, él siempre le agradecía con los labios curvados, acariciando su mejilla y murmurando las mismas palabras: Eres tan amable.
Y luego, en algún día de la semana, ese mismo cuando ella decidía ayudar al pequeño gato lastimado que se alojaba frente a la casa, Kaneki le halagaba por la bondad que poseía, mencionando siempre el cuánto desearía él ser así. Y ella lo negaba asegurando que solo era un poco buena. Pero ambos sabían que no era así.
Siempre todos le decían que su bondad era infinita, y que sus dulces sonrisas lograban aliviar cualquier mal en el alma. Porque no había momento en que Hinami no ofreciera una mano a quien estuviese sujeto al borde del abismo aun sabiendo que no poseía la fuerza suficiente como para alzarle. Porque así hizo con su hermano, cuando lo vio aferrado al borde corrió a coger su mano, buscando ablandar aunque fuese un poco su dolor, y aunque fuese poco lo que pudiese hacer intentaba disminuir ese peso que ahora cargaba encima. Porque sí, era un poco buena.
Igual fueron las cosas cuando el desastre ocurrió y aquello que comenzó a sentir como una familia se vio cubierto por la penumbra que había ahogado a aquel chico, acabando por abandonarlo todo, yendo a un nuevo lugar donde buscó un cálido afecto que no logró conseguir. Pero igual buscó ayudar, tratando bien a quienes había conocido allí a pesar de no tener idea de los pesares que tenían. Ni porque Ayato le trató con pesadez fue indiferente, siempre buscó tratarle amablemente, dedicarle mil sonrisas y consolarle en los temas que sabía le dolían.
Con el tiempo llegó a comprender lo que provocaba la palabra familia en el menor de los Kirishima, y lo supo de la peor forma el día que se atrevió a decirle al chico que él era como su hermano, igual que Touka. Ese día la mesa frente a ellos se volcó y las tazas llenas de café hirviente volaron contra el suelo y la pared, estallando en cristales que volaron por la habitación acabando sobre la bebida esparcida por el suelo. Sus puños se tensaron tanto que logró divisar cada una de sus venas, y con un coraje que jamás había presenciado acabó por descubrir la cruel realidad que lo atormentaba.
— ¡No vuelvas a mencionar mierdas tan absurdas frente a mí! ¿Familia, dices? ¡Preferiría vomitar tras comer kilos de comida humana antes de ser tu hermano! ¡Déjate de niñerías y sirve para algo que no sea jugar a la casita!
Recordaba haber sentido un fuerte dolor en su pecho no porque Ayato le hubiera gritado hasta que la vena en su frente saltara, sino por imaginar lo que sentía en aquel momento. Takatsuki la detuvo al momento que quiso correr para disculparse y animar al otro. — No debes meterte donde la sangre Kirishima es tocada, porque Ayato la repudia más que a los humanos. —Tras una sonrisa y tres palmadas en la cabeza la chica abandonó el lugar sin tener que decir más, y Hinami debía admitir que la había salvado de recibir un golpe en el pómulo.
En aquella ocasión dejó pasar siete días hasta que se atrevió a volver a hablar con el mayor, sintiendo el coraje casi desvanecido, pero no lo que había provocado este. Desde ese día le rogó hablar sobre el tema, recibiendo un rechazo acompañado de su ceño fruncido y un chasquido con la lengua, pero a pesar de eso nunca se negó a hablar cuando lograba sacar sutilmente a flote el tema. Y cuando reaccionada su alteraba y gritaba que esa era su vida y no le incumbía, y sus mejillas se sonrojaban al percatarse que había mostrado su lado débil ante la castaña, pero al final todo esa aliviado con un abrazo forzado y un dulce beso en la mejilla —pues en ese entonces todavía no alcanzaba su frente—, y tras unas palabras de consuelo el ghoul repetía lo que todos alguna vez le habían dicho: Eres demasiado buena, pero él añadía esa frase que nunca llegó a ser de su agrado a pesar de que siempre supo era cierta.
— Esa bondad que tú posees será tu perdición, deja de ser así, morirás rápido.
— Qué dices, Ayato, nadie ha muerto por ser bueno.
— Y nadie es bueno en el campo de batalla. No seas estúpida, Hinami, deja esa bondad a un lado.
Era como una completa contradicción a todo lo que antes había vivido, la confundía, contradecía las palabras de sus padres, Touka, Kaneki y el viejo Yoshimura. Se negó a aceptar aquello, porque se había prometido jamás ocultar un sentimiento.
Y dicho y hecho, aquello fue su perdición.
Porque cuando acabó tras aquel vidrio blindado no pudo hacer nada que no fuera resignarse, porque jamás lograría abandonar ese lugar. El temor salió a flote, no quería morir, pero a pesar de eso no perdió esa sonrisa que siempre les regalaba a los oficiales e investigadores que pasaban cerca su celda, y en especial para aquella persona, Sasaki Haise. Jamás logró ni lograría dejar atrás esa personalidad, porque la frialdad o la actitud pesada como Ayato nunca había sido lo suyo, ni jamás lo sería.
Hinami sabía bien algo, ella preferiría mil veces morir por su bondad a encerrar uno de sus sentimientos. Y, posiblemente, acabar como su hermano.
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~Notas de Autor
Sho no sé, pero esto viene con cariño de mi persona, no sé cómo haya quedado, no lo quiero leer hasta tenerlo publicado. (?) Outta no trajo nada, pues aquí vengo yo al rescate con 1,099 palabras para la bella Hinami. No, no todo será sobre Kaneki. Se preguntarán, ¿Qué con el título? Pues les seré honesto: No tengo idea, no sabía cómo ponerle. :'v
Como verán esta vez ha tocado la bondad, y quería hacer las cosas diferentes así que terminé por hacer esto. I like it, y espero no los deje con cara de khé. Ugh, expresar sentimientos no es nada fácil (?).
Eso es todo, gracias a todo aquel que leyó hasta aquí, y a quien no también. Les ruego con todo mi ser que se animen a dejar un review, hacen sentir bien, por favor. Oh, y aparte les invito a seguir esta cuenta, no mordemos. —Inserte corazones aquí. — Su servidor se despide.
— KingOfMisery
