Chapter 2
A la mañana siguiente, Tsuna, Ryohei, Takeshi, Hayato, Lambo y Reborn, terminaron de preparar sus cosas y se dirigieron al aeropuerto. Cuando llegaron allí lo que vieron los dejó sin palabras, habían muchas personas que volaban, otras tantas inconscientes y el resto rodeaban a cierto pelinegro y peliazul que discutían frenéticamente, los presentes se estremecieron al ver esto.
- Maldito cabeza de piña,¡¿qué rayos haces aquí?! - dijo Hibari muy enojado.
- Kufufufu, Vongola me pidió que viniera aquí porque me ha encomendado una misión – Respondió Mukuro risueñamente.
- No mientas, el herbívoro me pidió a mí que viniera porque me tiene una misión – dicho esto, el Guardián de Nube se abalanzó sobre el pelindigo y los dos chicos comenzaron otra pelea, hasta que notaron que cierto grupo de personas los estaban observando, ambos chicos caminaron hasta el castaño.
- ¡¿A quién le pediste que viniera?! – Preguntaron al unísono mientras lo amenazaban con sus armas.
-Hiiiiiii… etto… yo… no le pedí a ninguno que viniera – dijo en un susurro el ojimiel. Ambos guardianes quedaron el shock, nunca esperaron una respuesta así de parte del castaño. Quedaron en ese estado hasta que se escuchó una carcajada. Todos se dieron vuelta y descubrieron a Reborn revolcándose en el piso por culpa de la risa, a todos los presentes les resbaló una gota por la sien al estilo anime.
- Reborn, ¿de qué te ríes? – pregunto Sawada, en nombrado no respondió, solo se reía. Después de varios minutos el de patillas rizadas se calmó, se paró del suelo, se sacudió el polvo y miro a los guardianes con una sonrisa macabra. Los presentes se dieron cuenta de lo que significa esa risa, Reborn había planeado todo esto y ellos actuaron tal cual como él predijo.
- Bebé, ¿así que esto fue parte de tu plan? – dijo el ex prefecto indignado – Si quieres que participe en la misión, no cuentes con ello, no trabajaré con el cabeza de piña
- ¿Eh~? , pero si no vas, dejarás a Tsuna con Mukuro y quien sabe que le hará – Dijo maliciosamente el ex Arcobaleno del Sol.
- Tsk.
- Bien, ¿qué están esperando?, nuestro vuelo parte en un par de minutos – Todos siguieron al pelinegro para tomar el avión.
Mientras tanto, en alguna otra parte del mundo
- ¡Natee! Apresúrate o sino perderemos el vuelo – Gritó Elena para que el saqueador de tumbas se apurara.
- Vale – dijo el nombrado mientras camina rápido para tomar su vuelo a tiempo.
En el avión.
- Etto, señorita podría traerme una bolsa de maní? – Le dijo Nate a una azafata.
- Como ud. diga – Dijo la azafata mientras sonreía y se iba a buscar lo pedido. Cuando la chica se dio la vuelta, Drake la examino de pies a cabeza con una mirada no muy sana. – "Tiene un buen cuerpo" - pensó el saqueador de tumbas, Elena notó su acción.
-Nate, si vuelves a mirar a otra chica de esa forma, juro que te sacaré los ojos – Dijo Fisher con una sonrisa mientras un aura asesina la rodeaba.
- Como tú digas – dijo un asustado y tembloroso Nathan
En el avión con los Vongola
- Maldita piña, te morderé hasta la muerte.
-Kufufufu~, quiero ver que los intentes, ave-kun – Ambos guardianes comenzaron a chocar armas. Tsuna veía como sus guardianes más fuertes armaban un gran alboroto en la parte trasera del avión, destruyendo lo que esté a su paso y golpeando a uno que otro pasajero.
-¿Acaso no pueden estar tranquilos? – Preguntó el castaño, pero no recibió respuesta del azabache y la piña - ¡Ahh! Reborn ayúdame – se giró para ver al sicario, pero éste dormía plácidamente - ¡No te duermas!
En el aeropuerto con Nathan
Cuando el grupo fue a buscar el equipaje notaron algo extraño, había muchos militares en el aeropuerto, interrogando personas.
- ¿Qué es lo que está pasando? – Pregunto el caza fortunas.
- Al parecer son los hombres de Ludwig - respondió Sully
unos de los militares se acercó al grupo.
- Buenos días – dijo con voz potente – por órdenes del señor Ludwig, necesito saber el motivo de su visita.
- Estamos aquí para ver a unos amigos - respondió el ojiceleste.
- Ok – Dijo el hombre no muy convencido de la respuesta, anotó algo en una libreta y se fue.
- Fiuu, nos salvamos – suspiró Nate.
- Ludwig tiene todo controlado, quiere conseguir la joya lo antes posible – Agregó la rubia.
- Bueno, lo importante es que no nos descubran y que nadie aparte más de él y nosotros busque el zafiro – dijo el del mostacho, sin saber que la Famiglia Vongola busca la ansiada piedra.
En el aeropuerto con los Vongola
La Nube y la Niebla no han dejado de pelear desde que llegaron al aeropuerto en Sicilia. En todo el vuelo no dejaron de golpear a los pasajeros y de destruir cosas. Cuando fueron a buscar sus maletas seguían peleando, pero pararon al notar que el lugar estaba lleno de militares armados. Uno de ellos se acercó al ojimiel y le tocó el hombro para llamar su atención.
-¡Hieee~! – Gritó el castaño al sentir que le tocaban el hombro, se dio media vuelta para ver al causante del susto, éste se encontraba desconcertado, pero luego cambió su semblante a uno serio.
- Por órdenes de Ludwig-sama, es necesario que me digan la razón por la que están aquí.
-¿Eh? ¿el motivo? - Tsuna dudó – Estamos de visita solamente – sonrió.
- Ok – el hombre anotó algo en su libreta y se fue. El grupo abandonó el aeropuerto para comenzar a buscar un hotel.
-"¿Quién será ese tal Ludwig?"- Se preguntó el castaño.
- Es un militar que también busca el zafiro – Respondió el azabache de patillas rizadas.
- ¡No leas mis pensamientos! – Le reclamó el Cielo – Espera, ¿hay alguien más buscando la piedra? – preguntó algo asustado.
- Sip y tiene a muchos hombre bajo su mando, que matarán a cualquiera que intente quitarles el tesoro – Respondió con su típica sonrisa.
-¡Hiee~ pudiste haberlo dicho antes!
- Si lo hubiera hecho, te negarías.
- ¡Me he negado desde el principio!
- Eres el Décimo Capo Vongola, no deberías por que tener miedo dame-Tsuna.
- ¡No tengo miedo! Solo no quiero problemas "Problemas significa más papeleo".
- Si, lo que tú digas. Debemos buscar un hotel para pasar la noche.
El grupo comenzó a buscar un hotel, pero cada uno que visitaban, no disponía de habitaciones, hasta que hallaron uno, pero con solo 2 habitaciones libres. Decidieron aceptar, ya que está oscureciendo y las probabilidades de encontrar un hotel con más habitaciones disponibles eran escasas.
- ¿Cómo nos dividiremos? – preguntó el castaño.
-Yamamoto, Ryohei, Gokudera y Lambo irán a una habitación, el resto a la otra – Declaró el ex Arcobaleno.
- ¡¿Ah?! – dijeron al unísono.
- No voy a estar en la misma habitación que la piña – reprochó el ex prefecto de Nami-chuu
- Kufufufu~ opino lo mismo que la alondra.
Reborn se acercó a Kyouya .
- Hibari, ¿piensas dejar a Tsuna con Mukuro? Quien sabe que cosas le hará – Le susurró el de patillas rizadas al de orbes metálicas.
La Nube meditó las palabras de Reborn. No iba a dejar que la Niebla le hiciera algo a su Tsunayoshi. No hace mucho tiempo descubrió que tenía sentimientos hacia el Cielo y decidió que sería suyo – Tsk está bien.
-Los demás ¿tienen algún problema? – El sicario los miró con cara de "Si se niegan, les vuelo la cabeza".
- N-no – respondieron al unísono.
- Bien, vayan a sus habitaciones a descansar, mañana será un largo día – Todos obedecieron y se fueron a sus recamaras.
En el cuarto de Tsuna, Chrome, Hibari y Mukuro, estos dos últimos no dejaban de pelear y de destruir cosas.
- Ahh – suspiró el ojimeil – Voy a tomar algo de aire - dicho esto abandonó el lugar, la Nube y la Niebla no lo notaron
Con Nathan
El pequeño grupo se instaló en un hotel. Comenzaron a planificar su estrategia. Nate iría solo a buscar al tesoro, para no armar un alboroto.
Drake salió del hotel a tomar algo de aire. El de ojos celeste comenzó a caminar sin rumbo alguno, al girar en una esquina chocó con un militar, éste se giró hacia él.
-¡Hey! Ten más cuidado….un momento, ¡tú eres Nathan Drake! – Vociferó el militar.
- ¿Eh? Vaya, no sabía que era tan famoso – sonrió nervioso.
- ¡Maldito! ¡¿Estás aquí para robar el zafiro?! Te eliminaré ante de que hagas algo – dicho esto, sacó una AK-47
- ¿Eh? Es-espera, Gyaa – salió corriendo del lugar, el hombre comenzó a perseguirlo. Luego de un rato corriendo, el caza fortunas se metió a un callejón topándose con un castaño de ojos color miel, ambos caen al suelo.
- Lo siento chico – Nathan se disculpó y ayudó a Tsuna levantarse – Tsk ese maldito todavía está siguiéndome – El militar se asomó y el ojiceleste huyó, dejado al Cielo intrigado.
- ¡Maldito! Dejaste escapar a Drake
- ¿Eh?
- Pagarás las consecuencias – Amenazó el militar a Sawada con su arma.
- Hiiee.
