¡Hola!

Se les saluda desde el planeta Ia-chan

Bueno… mis excusas son: exámenes finales y estoy buscando un trabajo a tiempo parcial.

No los distraigo más, bueno lean:

DISCLAIMER: Soul Eater es de Atsushi Okubo, no mío, de Atsushi Okubo, no mío, de Atsushi Okubo, no mío, de Atsushi Okubo, no mío, suyo, mío, suyo, mío, suyo, mío… bueno, bueno suyo, aun así publicar me anima.

¿Me quieres?; Te quiero; No me quieres; Me muero

Capítulo 1:La Vida No Es Un Mar De Leche Con Hojuelas

Deja vu, la palabra exacta, la palabra correcta. Todo se repetía, día tras día, sin que ninguno se opusiera. Era molesto, pero constante, aun así nadie tenía el valor suficiente para cambiar ese hecho, ni siquiera yo, todos nos limitábamos a observar como todo transcurría, éramos participantes de ese teatro que se repetía todos los días sin variar.

Sabíamos que pasaría a esa hora, todos sentados en esa mesa de cafetería, nueve personas en total, en una mesa rectangular para solo ocho de ellas, aun así uno más uno menos que diferencia, no afectaba, todos los días lo mismo.

Así corrió de nuevo el largometraje diario o el teatro, cada uno participaba asumiendo un papel que no modificaban. El telón asedia y daba paso a la actuación sin cambios, cuatro escenas que se resumían al tiempo del descanso, ni un minuto más ni uno menos.

Con todo listo en escena, mis ojos ven como fluye una vez más la primera parte, donde los actores, sus personajes principales son tres. Soul, Black Star y Maka.

Cabizbajos, su mirada dirigida a la nada, hasta que ella por lo bajo, pone sus ojos sobre su arma, por lo contrario él ni la mira, la ignora como siempre, ella quiere decirle algo, pero el momento es interrumpido por Black Star, que al percatar las intenciones que tiene Maka la toma del brazo con fuerza innecesaria y la aleja de la cafetería, el sonido del recorrer de la silla rompe el silencio eterno entre los integrantes de la mesa. En el camino que lleva al pequeño bosque fuera de las instalaciones, ella volteo solo un poco para ver que Soul ni se inmuto por lo sucedido. Como hace unas semanas, como hace unos días, como ayer, nada de eso cambio la tensión y el silencio se asientan en el ambiente.

Pasan los pocos segundos, pocos y se da paso al segundo acto, dos personas. Soul mueve de un lado al otro con el tenedor la comida de su plato, al final con un suspiro lo deja y fija su vista en la silla que ocupaba hace solo unos instantes ella, su técnico. Tsubaki sigue en el silencio como todos los ahí presentes, mira por donde hace poco su técnico y su mejor amiga habían desaparecido, un suspiro casi silencioso se escapa de sus labios, la pena se refleja en su mirar, baja la cabeza. Todos saben, es normal, era común, cotidiano, por eso ya nadie voltea ver como finaliza la segunda escena.

Otros segundos nos inundan y comienza el penúltimo acto de la tarde, la tercera escena, otras dos personas. Las hermanas Thompson se levantan una seguida de la otra, y salen de la cafetería, en silencio, sin juegos, cabizbajas como todos. Pronto todo tiene que terminar, solo queda unos míseros minutos y los nervios me carcomen una vez más.

Mi cuarta escena, la ultima de igual manera, los últimos tres que no participamos, no tenia opción mi turno. No quería voltear, no debía, no tenía que hacerlo, debía ser fuerte, debía hacer la diferencia, no quiero repetir la escena, pero no soy tan fuerte, pero no lo puedo evitar y otra vez sucumbo ante esta pesadilla diaria por ella. Volteo a la derecha. Ahí está, ahí está, silenciosa con los pensamientos ajenos a esta tortura, sin una sonrisa, sin haber probado un bocado, ahí la observaba como un idiota y me preguntaba con el poco tiempo que me quedaba… ¿Por qué ella?... ¿Por qué Chrona?... Sumido en eso, algo me vuelve a la realidad, lo que ella tiene a su lado derecho, Death the Kid, no me mira, yo si a él y las cuestiones que marcan mi cabeza, me amargan una vez más.

Participamos tres en esta escena, la ultima del teatro diario que montamos. La explicación que damos a nuestros sentidos de volver a esta pesadilla, diaria se la explica cada uno a su conciencia… ¿Mi razón?... Poder ver una esperanza de cambio, de variación y un poco de ella a mi lado, solo verla por ese momento aunque sufra para ello una tortura por no ser para mí.

Él mira a Chrona, ella a él, en algunos momentos siento como no encajo aquí. Así como siempre como hasta ahora, él trata de sonreír para Chrona, el mismo resultado de todos los días… No lo logra. Ella baja la cabeza, ahora los dos lucen más triste, ella guarda algo más en su mirada y sé lo que es… es Culpa.

Y aquí yo sintiéndome patético.

Sigo atento y hasta el momento no sé, en que instante nos quedamos viendo mutuamente, así quedo atrapado en su juego y no lo podía evitar. Nos miramos, su boca, sus labios se mueven y pronuncian mi nombre por lo bajo, solo yo lo escucho. El instante que sucede esto, todo se congela excepto el tiempo, de nuevo nada cambia y ya se el final de esta historia, se por su mirada que me pide que cambie todo, pero no sé cómo, que los dos nos escapemos de esta realidad, aun así hay algo que me retiene, la mano de él toma la suya y el juego de miradas se acaba, miro y ella también es arrastrada por él, miro y ella ya no está, él tampoco, miro y sé que nada tiene solución. Se la llevó, desconozco a donde y en esa mesa nos quedamos tres.

Aun así mi escena no acaba, si llega a su fin, puedo visualizar otra vez su rostro y como sus labios dicen mi nombre, como sus ojos me piden ayuda y la culpa se encuentra esta vez en mí. No me deja vivir lo que siento, no me deja en ese momento y como siempre mi último pensamiento de ese maldito teatro, es cuando ella busca mi ayuda y pronuncia mi nombre, cuando Chrona pronuncia… Ragnarok.

La tensión, está presente, la tensión entre nosotros es normal, común y ninguno lo evita, esta nos acompaña en conjunto con el silencio y la pena. Los pensamientos de todos a mi parecer es "La vida no es un mar de leche con hojuelas" al final de este teatro que nos consume y no causa más dolor.

En esa mesa quedamos tres. Toca la campana y el teatro acaba, pero sabemos que mañana vuelve a comenzar una vez más. Y el telón… así cae

Meses antes

Un quejido dio vida a la silenciosa habitación hasta entonces , un quejido de dolor, no uno agonizante pero daba a entender que si era fuerte su dolencia, le costaba respirar, no podía moverse, logro con un poco de fuerza mover la cabeza a la izquierda encontró la pared y la ventana, nada interesante, sin mucho animo volvió a girar la vista a la derecha, sonrió un poco al encontrar el rostro de su compañero sobre la cama dormido, trato una vez mas de incorporarse pero solo al moverse un poco, ahogo entre sus labios un quejido por el intenso dolor a su costado izquierdo,.

Por el ruido que genero al intentar levantarse, su compañero se despertó, froto sus ojos y miro a la chica que trataba de sentarse, un silencio se hizo presente, ella algo molesta por su inmovilidad. El rostro de el daba a conocer la sorpresa porque ella estuviese levantada, la única palabra que logro salir de sus labios era su nombre —Maka…— sonrió de lado estirándose para dirigirse a la cocina para preparar algo de comer para ambos —que bien que despertaste—. Aun así ella tenía el ceño fruncido, sorprendida de estar en su cama, no recordaba nada después de haber acabado con Asura, una vez más trató de moverse sin éxito en conseguirlo, se lamento una vez más y escucho al darse por vencida —Tienes una costilla rota—estaba Soul en la puerta de su habitación—descansa, necesitas recuperar fuerzas, preparare algo para ti—y salió. Pero ella no quería quedarse allí, necesitaba saber cómo había acabado todo la ciudad, la escuela, porque estaba dormida en su cama, el cómo había llegado ahí lo desconocía.

En la cocina, el silencio no estaba presente, un poco de música se escuchaba y Soul preparaba algo, pronto escucho paso descalzos contra el piso, ahí parada estaba ella desafiando las indicaciones del médico, sin emitir palabra todavía se acomodo en una silla de la mesa llevando su cabeza hacia atrás. Soul apago las hornallas prendidas parta sentarse con ella en la mesa. La mañana tenía presente al sol que iluminaba por la ventana las paredes amarillas del departamento.

— ¿Te duele mucho?— empezó la conversación él, ella movió la cabeza en negativa.

— ¿Cuanto llevo dormida?— pregunto las piernas le dolían, era algo obvio para ella suponer que llevaba dormida mucho, sus miembros no le respondían muy bien.

—Cuatro días… el doctor Stein dijo que debías descansar, es la primera vez que despiertas en este tiempo— ella no emitió ninguna palabra seguía pensativa —la ciudad está en reparación, no hay escuela, después todo está bien… dejando eso debes descansar— continuo él.

— ¿Como estas tu?, ¿Cómo están los demás?— pregunto ella, le dolía la cabeza, pero se sentía mejor.

—Todos estamos mejor, las calles se reconstruyen, todo está bien— la paz que daba el ambiente no era desagradable.

—Como esta Chrona— siguió con el interrogatorio ella.

—Bien— ella sonrió ante la respuesta, eso lo pudo apreciar él.

—Quiero salir de aquí, quiero ver como esta todo, quiero ir al Shibusen— él se resigno, sabía que no la convencería de lo contrario.

El caminar le producía una sensación de relajación, veía como todo tomaba otra vez su forma, sus pierna s le respondían mejor, ya no le dolía la cabeza, el bañarse la había hecho recuperar las fuerzas.

El Shibusen era lo más destruido, pero con el paso de los días, volvía a ser como antes, claro bajo la dirección del hijo del director para que todo volviese a su esplendor. Las personas ayudaban a que todo quedara de nuevo en orden y los estudiantes ayudaban a reparar el colegio con sus habilidades. Al llegar Soul y Maka el grupo de amigos se reunió, conversaron animadamente, preguntando sobre la rehabilitación de Maka.

Todo parecía ir de la mejor manera, o eso creía, ayudaban y hablaban de cosas sin importancia. Los problemas parecían que no regresarían, por un instante, creyeron que todo estaría bien, ser optimista no era malo. Para Chrona un poco de optimismo en su vida no le vendría mal, necesitaba cambiar, ella misma había tomado esa decisión, quería ser más fuerte, se sentía bien estando con esas personas, pensaba que tal vez podría ser una persona normal, a pesar de ser una Bruja, de haber matado a tantas personas, quería establecer una vida nueva.

Unos días habían pasado, Maka parecía estar recuperada y ayudaba en colaboración con los demás, pero se dio cuenta de algo, Chrona no ayudaba, no habían visto a su arma en todo ese tiempo, había algo raro y ella lo ocultaba, parecía nerviosa. No iba a alarmar a nadie por sus sospechas así que se calló, ella vería como descubría la verdad por su cuenta. Al día siguiente la vigiló, tenía algo, raro, se tambaleaba, se iba a otros lugares por mucho rato, algo no estaba bien y la siguió, al pequeño bosque.

Su mano sangraba, la sangre negra no se endurecía, Chrona la miro a la cara, Maka vio con horror que, casi la mitad del cuerpo de Chrona, tenía un color casi normal y el otro era pálido que rápidamente se oscurecía y la sangre negra no paraba de salir de su mano, ahí cayó al piso, parecía muerta, Maka solo alcanzó a gritar.

"La Vida No Es Un Mar De Leche Con Hojuelas" se repetía en sus cabezas, ser optimista no savia, otra vez no sabían que era lo que pasaba, o como terminaría. En el pasillo de la escuela casi reconstruida, estaban reunidos esperando, saber qué pasaba.

Perdón el retraso, gracias por leer.

Nos vemos

Ia-chan fuera=)