Los personajes le pertenecen a Nobuhiro Watsuki. Yo solo creo con ellos una historia sin ánimo de lucro para diversión propia y del lector.

Antes de leer ten en cuenta que:

Texto == narración normal

Texto == Pensamientos

Texto == Recuerdos

Texto == Pensamiento dentro de recuerdos


Capítulo 2:

Refuerzos


En cuestión de segundos Kenshin arropó a Kaoru entre sus brazos y delicadamente pero con firmeza salió de la habitación. Sanosuke y Yahiko reaccionaron segundos después y corrieron tras el samurái que se encontraba a dos calles del dojo Kamiya.


Mientras, a algunos kilómetros del dojo Kamiya y de Tokio, una joven con una larga trenza tiraba distraídamente sus dagas contra un árbol. Una mano en su mentón y su rostro de aburrimiento no pegaban para nada en la joven vitalista que era Misao, sin embargo, allí estaba, tan distraída que ni siquiera notaba la mirada fija de un atractivo hombre de ojos azul hielo y larga gabardina blanca.

Pero de pronto, a la mente de la chica llegó una magnífica idea ¿qué mejor remedio contra la monotonía y el aburrimiento que hacer una "pequeña" visita al dojo Kamiya?

Ninguno.

Una brillante sonrisa iluminó el rostro de la joven que rápidamente se levantó tirando la última daga contra el árbol. Este casi cae roto al suelo mientras Misao desbordante de alegría escribía rápidamente una pequeña nota y volaba, literalmente, hacia una de las palomas mensajeras destinadas al dojo Kamiya. Minutos después el animalito emprendía vuelo directo a Tokio mientras Misao se apoya en la ventana de su habitación a observar el cielo despejado de Kyoto.


Aoshi quedó prendado y algo embobado con la radiante sonrisa de Misao. Instintivamente, sus labios se alzaron en una diminuta mueca de satisfacción que rápidamente fue sustituida por su habitual seriedad.

Fuera donde fuera su protegida él iría con ella y una visita al dojo Kamiya no estaba mal.


Kenshin reposaba contra la pared con los brazos cruzados y el rostro cubierto por sus cabellos en completo silencio. Sanosuke junto a él observaba la puerta cerrada mientras Yahiko preocupado, apretaba con fuerza sus manos.

Y en ese preciso momento la puerta de la habitación se abrió, Megumi salió por ella algo cansada, había conseguido bajar la fiebre de Kaoru dejando sus heridas suturadas y limpias.

Sin embargo, ahora se enfrentaba a la más dura de las pruebas, bajar la preocupación de los tres ocupantes masculinos del dojo Kamiya.

Cogió aire y enfrentó la mirada de todos los presentes.

- Kaoru esta bien, sus heridas están limpias y la fiebre ha bajado. Ahora esta durmiendo.

- Megumi-san… ¿ésas heridas?

- Fueron producidas por espadas y el corte fue limpio. Un poco más y tendríamos serios problemas con la movilidad del brazo y de la pierna. Kaoru tiene buenos reflejos, o su atacante poca precisión.

El silencio reinó en el pasillo. Megumi mordió su labio intentando contener su lengua, intentando no preocupar de más a los presentes. Pero Yahiko lo notó y preguntó con curiosidad y preocupación mezcladas en su voz.

- ¿algo más Megumi-san?

La joven doctora observó al niño que se creía hombre y suspiró. Ella intentaba no comentar nada pero, ahora con la mirada de Kenshin sobre ella, no podía callar.

- Tiene algunas cicatrices… antiguas… no es la primera vez que le atacan.

Ahora, el ambiente se congeló y los ojos de Kenshin tomaron una peligrosa tonalidad dorada, Sano estampó su puño contra la pared y Yahiko cerró los ojos y apretó los puños impotente.


Abrió los ojos lentamente y observó el lugar, estaba en la clínica, suspiró con resignación. Era demasiado desear que no notaran su estado actual, era demasiado esperar que nada se supiera.

Gruñó mentalmente mientras cerraba los ojos, miró su cuerpo, tenía una venda en el brazo y otra en la pierna, sin embargo, no pasó desapercibida una venda en sus caderas y una pequeña bendita cerca del pecho. Heridas anteriormente tratadas por ella misma.

¡Oh Perfecto! Ahora si que no tenía escapatoria, ahora si que estaba condenada, pero, tal vez pudiera hacer algo para remediarlo… tal vez, pudiera inventar algo… pero… ¿¡hola! Estamos hablando de personas que leen el ki. Cosa que, desgraciadamente, ella no podía controlar… ¡oh mierda!

En ese momento entró Megumi en la habitación cerrando la puerta tras ella.

- Veo que despertaste.

- ¿Qué les has dicho?

- No todo, ¿qué te ha ocurrido Kaoru?

- Nada, no ha pasado nada.

- ¿Nada? ¿Entonces qué significan las marcas que tienes en la espalda? ¿Eso tampoco es nada? ¿Hablamos de tus muñecas y tobillos? O mejor ¿De los cortes de tu brazo o pierna? O no, no, ¿De las contusiones en tu cadera y pecho? ¿Te parece poco?

- Estoy bien Megumi… no te preocupes.

- Déjame hacerte una última revisión.

- Estoy bien Megumi.

La doctora suspiró y asintió, se acercó a un mueble y abrió una de sus puertas. De ella sacó una pequeña cajita y se acercó a la kendoka ofreciéndosela.

- Es un ungüento que aliviará el dolor. Repártelo en las contusiones de la cadera y el pecho, en tus tobillos y muñecas. Notaras como el dolor desciende. Ven a verme mañana para tratar tu espalda.

- No tengo dinero para pagarte… lo perdí todo en el río.

- No te preocupes por eso, tú ven mañana para tratar tu espalda.

- De acuerdo…

- Una última advertencia, Ken-san y los demás saben tu situación, y saben que no es reciente. Prepárate para el interrogatorio.

- Gracias.

Kaoru intentó levantarse pero Megumi la detuvo.

- No lo hagas, descansa, les dije que estarías dormida al menos una hora más, y, no cojas un boken en toda la semana. ¿Me oyes? Para nada.

- Pero…

- Nada de peros jovencita: en una semana.

- Esta bien…

Megumi sonrió y salió del cuarto, pero Kaoru no sonreía ¿cómo iban a comer ahora? No tenía dinero, no podía tomar un boken y tampoco podía trabajar con Tae ¿qué haría? ¡¿Qué harían?


Bajó del tren lentamente, tenía ahorros suficientes para pagarse el viaje. Sonrió ante la brisa de la mañana, iba a tomar su bolsa de viaje cuando vio a Aoshi Shinomori junto a ella.

- ¡A-Aoshi-sama!

- Misao

- ¿Q-qué hace aquí?

- El té de Himura-san, me gustaría volver a tomarlo.

- Aaa.

- ¿Vamos? _ Prosiguió Aoshi.

- ¡Si!

La joven comenzó a caminar rumbo al dojo seguida de Aoshi, la brisa movía su trenza extrañada notó como él llevaba las bolsas de ambos y suspiró. Juntos y en silencio llegaron al dojo.

- ¡¿Kaoru? ¿¡Hola!_ gritó anunciando su llegada.

El silencio fue su única respuesta y la joven entrecerró los ojos. Normalmente el rurouni saldría a recibirla pues siempre estaba en el dojo. Llamó a la puerta y no recibió respuesta así que se sentó en el suelo cruzando las piernas. Sus ojos brillaban de enojo.

Aoshi observó a su protegida, sentada en el suelo, con las piernas cruzadas y con ese brillo de enojo en los ojos estaba realmente atractiva ¡¿Qué diablos estaba pensando?¡ Debería preocuparse por Himura porque la joven ninja descargaría todo su enojo sobre él y sobre sus amigos.

Sonrió levemente sin ser notado. Le encantaba ver a su Misao en acción, era tan linda… Pestañeó incrédulo ¡En que estaba pensando!

Tosió suavemente para despejar su mente y observo el cielo que lentamente se cubría de nubes.

La tormenta se ceñía sobre Tokio.


Abrió los ojos lentamente, aun estaba cansada, suspiró pesadamente e intentó levantarse y pronto un brazo la volvía a depositar en la cama suavemente

- ¿Qué…?

- Descanse Kaoru-dono. Aun es pronto.

- ¿Kenshin?

- Estoy aquí Kaoru-dono. Con usted.

- Lo siento…

Los ojos de Kaoru volvieron a cerrarse lentamente y Kenshin apretó el mango de su espada haciendo que sus nudillos se vieran blancos. La voz de Kaoru era un hilo de tristeza, y él no había estado con ella.

Dejó que un mechón de sus cabellos cubriera sus ojos, dorados como el ardiente fuego. Pagarían por esto. Cuando encontrara a los sujetos que habían osado tocarla se arrepentirían.


Gruñó sonoramente y cubrió su brazo. Esa fiera le había herido, al igual que a sus compañeros. Definitivamente tenía que ser domada. Muy pronto lo sería, de eso se encargaría él.

Kaoru Kamiya sería suya


Continuará…


Nota de Autora:

Errores de acentuación corregidos si encuentran algún otro error por favor díganlo para poder solucionarlo.

Gracias a todas las personas que dejaron review en el capítulo anterior.

Un saludo

mer1

01/06/2012