:( No he arreglado mi compu, no puedo seguir actualizando mis otras historias, xD porque no puedo sacar los capítulos que tengo dentro de mi compu, tal vez los reescriba, así que va a tardar.

Perdón si faltan S, xD el teclado que tengo en la computadora que me prestan no le funciona bien la S.

GreenEyesSpn: Gracias por tu comentario y leer esta historia y las otras. Espero te guste este capítulo, poco a poco se irá desenrollando esto jejejeje

Gracias a todo lo que leen y dobles a los que dejan comentarios y especiales a quienes han subido a sus alestas esta historia: Angel-Moon17 y GreenEyesSpn. Gracias a Angel-Moon17 por subirla a sus favoritos.

Hasta pronto, xD espero.

Diamantes en el cielo

Dean sigue trabajando con Bobby, una parte de él espera con ansias la noticia de la elección, la carta que le diga gracias por participar sigue participando, honestamente no cree poder entrar. Se alegra tanto por Sam, aunque muy en el fondo, siente un poquito de envidia la cual es superada por mucho por su amor a su hermano. Limpia la grasa de sus manos, cuando Bobby llega con una enorme sonrisa.

Bobby lleva en alto un acetato transparente con letras, reconoce el dibujo de alas, son las noticias que espera. Dean toma el acetato, tiene miedo de leer, pero traga con fuerza, pasa sus ojos por la letra, una luego otra y una tercera ocasión, salta al festejar, fue seleccionado. No puede creerlo, fue seleccionado. Bobby dice:

— Hoy saldremos temprano, tenemos que festejar.

— ¿Festejar qué? — Sam pregunta al ir llegando. — ¿Hay buena noticias? — Dean le muestra el acetato, al leerlo una gran sonrisa con hoyuelos ilumina su rostro, le da un fuerte abrazo a su hermano al unirse al festejo.

Lo tres dejan el taller, se dirigen a un lugar confortable donde pueden tomar una cerveza, conversar y comer hamburguesas, bueno Sam tiene una ensalada.

Sam disfruta pasando tiempo con su hermano y Bobby, cuando entre a la universidad ya no tendrá tiempo, se quedará en los dormitorios y sólo los verá para las vacaciones, sabe que no será lo mismo, pero cada uno debe hacer su vida y camino.

Sam se queda atrás, cuando se encuentra con uno de sus amigos, Dean se despide de Bobby. Al llegar a casa, no puede evitar escuchar la discusión de sus padres, Mary y John gritándose, no es algo común, pero cuando ocurre es épico.

Dean intenta marcharse antes de quedar en medio, pero es tarde. Su madre lanza al piso el vaso que sostenía en sus manos y su padre se dirige hacia él. Su padre enojado sólo son malas noticias.

— ¿Por qué llegas tarde? — Dean responde:

— Estaba con Sam y Bobby.

— ¡No me gusta Bobby! Te lo he dicho muchas veces Dean. Deberías aspirar a algo mejor a pasar tu vida enterrado junto a ese viejo.

— Es mi vida papá. — John alza más su voz:

— ¡Deberías ser más como Sam! ¡Tener aspiraciones! ¡Maldición! —

Dean da un paso atrás, abre la puerta al marcharse, escucha a su padre gritarle y reclamarle. Está harto que Sam siempre sea el preferido de la familia, pero no es culpa de Sam, porque Sam es un chico inteligente y genial, del cual Dean está orgulloso. Dean maldice, porque él también elegiría salvar a Sam sobre si mismo.

Toca la puerta de Bobby, aunque las puertas sean de metal y se abran con un botón al desaparecer en la pared, siente que debe llamar. Al segundo golpe, el hombre aparece, lo invita a pasar. No pregunta, no lo fuerza, lo deja libre.

Se lleva una gran sorpresa cuando al entrar se encuentra a los ángeles, todos los de esa nave están ahí reunidos, lo reciben con una gran sonrisa. Dean entra, se une a la reunión, toma asiento al mandar un mensaje a su hermano.

El jefe de los ángeles, Miguel, es alto, de tez blanca, cabello rubio y rizado en las puntas, ojos azules y una expresión terriblemente seria, mira a Dean al decirle:

— Hemos estado discutiéndolo. — Hace una pausa dramática que desespera a Dean. — Los otros reclutas han decidido quedarse en los dormitorios. — Una nueva pausa, además toma un trago de jugo. — Sin embargo el señor Singer, ha sugerido que te quedes aquí. — Miguel hace una pausa la cual interrumpe un joven de cabello castaño con una paleta en la boca:

— Lo que mi hermano te está diciendo, es que puedes quedarte aquí mientras estás en el entrenamiento. Es algo inusual, porque aquí está la puerta. — Dean pregunta con sorpresa:

— ¿La puerta? — Todos los ángeles sonríen, entonces la ve Impa, con un hermoso traje negro, ella está ahí sentada sobre una caja. Gabriel responde en tono burlón:

— ¿Dónde más? Tenía que estar cuidada por uno de nosotros. — Dean señala a Bobby:

— ¿Bobby? —

Bobby levanta su vaso con una sonrisa. Dean salta al decir:

— ¿En serio? — Bobby dice:

— En serio chico. — Dean dice con entusiasmo:

— Cuéntamelo todo. — Miguel comienza de nuevo.

— El señor Singer, aquí presente, es parte de los fundadores. — Hay una pausa. — Fue reclutado por… — Gabriel salta al decir:

— Yo voy a contar. — Impa propone:

— ¿Por qué no el tío Bobby cuenta? — Bobby dice al sentarse en su silla favorita:

— Está bien cariño, me agrada escucharlo a ustedes. — Impa sonríe mientras Gabriel comienza a contar:

— N — Impa interrumpe:

— Explica quién es quién. — Gabriel rueda los ojos al decir:

— Los fundadores, llegaron a la puerta de Bobby, al saber de la existencia de Fantasmas. — Hace un tono aterrador. — Terribles fantasmas… —

Bobby sonríe, mientras escucha a los ángeles contar, corregir, quejarse, aclarar. Él lo recuerda, era un día caluroso en mitad del verano. Alguien tuvo el atrevimiento de llegar a su puerta sin anunciarse, tomó su escopeta llena de cartuchos de sal, abrió al apuntar, pero los visitantes no se inmutaron. Era una mujer joven y un hombre joven, ella parecía desgarbada, mientras él parecía salido de una portada de revista de moda. Ella le extendió la mano al decir:

"Tienes que pagar." Él le puso en la mano una bolsa de chocolatinas. El joven dijo:

"Señor Singer, necesitamos su ayuda." Bobby levantó su ceja con escepticismos. "Tenemos una nave espacial, en la cual queremos llevar sólo humanos." El joven dijo en tono de confidencialidad. "No queremos monstruos colados."

Bobby decidió hacerlo pasar, tal vez se trataba de un par de excéntricos locos, como algunos que en ocasiones tocaban a su puerta. A diferencia de los otros excéntricos, estos traían el bosquejo de un plan y una razón. La joven le dijo:

"Lo pensamos mucho señor Singer, fue la decisión más sensata. Los volcanes de la tierra comenzarán a explotar, no sabemos cuándo o si será una razón externa a los ciclos naturales. Necesitamos salvar al mayor número de personas, animales y plantas. No creemos tener suficiente tiempo o espacio para los fantasmas, monstruos y depredadores." El joven dijo:

"Ya tenemos una nave lista, ¿quiere venir con nosotros?"

Bobby los acompañó aún escéptico, subieron a un avión el cuál los llevó a una isla. Ellos le seguían hablando sobre su preocupación de la falta de oxigeno, luz solar, la nubes de ceniza, los que morirían en las explosiones volcánicas, los súper volcanes, la afectación a la placas tectónicas. Le quedó claro que ellos realmente creían que aquello pasaría.

Descendieron, entraron a una casa modesta, de ahí bajaron por un ascensor escondido en una pared, la cual tenía un escondite. El joven le dijo:

"Pensamos en hacer instalaciones submarinas, pero nos preocupan los derrumbes y la perturbación de las corrientes marinas. Tal vez no sobrevivirían las naves" Ella dijo:

"Incluso así necesitaríamos su ayuda."

La puerta se abrió, reveló un túnel oscuro el cual parecía interminable, pero a unos metros había otra entrada secreta, la cual conducía a otra entrada secreta. Finalmente ante él estaba una enorme nave espacial, la cual era la base de toda la isla, era tan inmensa que se sentía diminuto.

Ellos le mostraron la nave por dentro, le explicaron que era auto-sustentable, tenía en el centro un enorme jardín, el cual proveía de oxigeno, agua y alimentos a toda la nave. Ella le dijo:

"No sabemos cuándo, sólo que no tenemos suficiente tiempo. Si acepta este trabajo, no sólo proveerá de las protecciones, también entrenará al equipo de seguridad." Ahí fue cuando conoció a los ángeles. "Ellos son designados ángeles, los encargados de proteger a todas las naves."

Los ángeles se presentaron, eran tantos que Bobby sintió todos los años caerle encima, ¿cómo podría instruir a tantos en tan poco tiempo? Afortunadamente ello siempre fueron buenos estudiantes, de rápido aprendizaje. Las carcajadas lo sacan de sus recuerdos.

Gabriel está imitando a Miguel, quien le da un golpe en la nuca al decir:

— ¡No es cierto! No hago tantas pausas. — Todos los demás gritan:

— Claro que sí. — Más carcajadas.

Bobby se alegra de ver riendo a Dean, sabe que ha caído al lugar correcto. Bobby no puede evitar preguntarse a dónde fue aquel par que tocó aquel día su puerta, el par de locos espaciales, han pasado más de cinco años sin saber de ellos. Dean pregunta:

— ¿Dónde están lo cuarteles? — Impa responde:

— En el cielo. — Miguel clara:

— Hay una nave, cuya designación es Cielo. Sólo los fundadores, ángeles y cazadores, tienen permiso de abordarla. —

Dean siente que no es buena idea preguntarle a Miguel la razón para tal restricción. Miguel le dice:

— Te asignaremos un tutor. — Dean reza porque sea Impa. — Castiel, tú será su tutor. —

Dean siente sus ánimos derrumbarse. Ve al designado, lleva un traje mal arreglado, la corbata torcida, gabardina, ojo azules muy brillantes y u cabello despeinado oscuro. Gabriel dice:

— Nuestro hermano más pequeño te enseñará y tú le enseñarás. — Miguel dice:

— Es momento de regresar al trabajo. — Hay un descontento general. — Gracias señor Singer, siempre es un gusto verlo. —

Dean ve cómo todos se despiden de Bobby. Impa es la última en salir, le da un besito en la mejilla, se despide amablemente, después se dirige a Dean:

— ¿Quieres ver algo? — Dean no le importa qué sea sólo quiere ir con ella. Ella mira a Bobby. — ¿Lo dejas ir tío Bobby?

— Claro que puede ir. —

Ella lo jala, ambos corren por los pasillos, entran por puertas a la cuales Dean no tiene acceso, sólo los ángeles, fundadores, cazadores y tripulación pueden acceder. Ella lo lleva a un jardín que jamás ha visto, es enorme, rodeando una gran laguna, él se queda maravillado. Ella le dice:

— Le llaman a esta nave diamantes en el cielo. — Dean no lo sabía. — Incluso tiene pintado ese nombre fuera, cuando hagamos vuelos de prueba te lo mostraré. —

Dean sonríe, no puede evitarlo, la observa, entonces sus ojos no ven la laguna, sino a ella, su cabello negro, la oscuridad del espacio infinito que se ve a través de la cúpula transparente en el techo de ese jardín, la estrellas rompiendo la negrura con su hermoso resplandor.

Él no conoce los diamantes, ha escuchado de ello, pero nadie parece tener joya, porque fue en lo último que pensaron al intentar salvar sus vidas. Impa comenta:

— Aquí es donde nace el agua, aquí regresa después de viajar por la nave, se purifica y regresa. Por eso su acceso es restringido, te pido que no hables con nadie de este lugar. — Ella ve a Dean, el asiente sin pensarlo dos veces. Ella le sonríe. — Al inicio no había restricciones, hasta que fue el atentado. Entonces las fuentes principales quedaron como jardines secretos. —

Dean no recuerda mucho de El Atentado, recuerda gente armada gritando, atacando a los otros, tomando prisioneros. Tenía seis años cuando pasó, hubiera muerto de no ser por Bobby, quien lo rescató de un hombre que casi le dispara. Bobby lo abrazó, lo cargó, lo cuidó por largos día hasta que pudo regresarlo con su familia. Así conoció a Bobby Singer.

Él e Impa se quedan en silencio, ven las estrellas que parecen diamantes en el cielo, guardan ese momento en su memoria. Intercambian miradas y sonrisas.