Una rosa diferente.
Canción 2: Una rosa blanca.
Nieve…una noche fría. El pacifico paisaje que ese niño puede ver desde la ventana se ve interrumpido por el destello de una luz a lo lejos. El silencio que reinaba desaparece al escuchar la debilitada voz de alguien. El pequeño corre presuroso a una habitación, y llorando toma la mano blanca de esa persona. Sus lágrimas caen sin cesar…y el silencio vuelve a dominar la escena…
*Prométeme…Kaito…que no abandonaras lo que mas deseas*…
Kaito despertó sobresaltado. Fue solamente un sueño. Sus ojos, que aun no salían de su asombro, buscan pruebas observando la lujosa ventana que yacía a lo lejos. No hay nieve en el paisaje, solo una espesa niebla. Convencido de que estaba en la realidad, suspiró aliviado. Un poco mas calmado, se sentó sobre su cama, con la vista perdida hacia lo más profundo de su amplia habitación, decorada delicadamente en tonos azules y grises. Se sentía vacío, desorbitado, no pensaba en nada. De repente abrió los ojos violentamente, como si hubiera recordado algo…
….Haré que nunca más vuelvas a cantar en tu vida….
La frase que su hermano había pronunciado tan cruelmente empezó a dar vueltas en su cabeza. Con una mano cubrió suavemente su rostro a la par que intentaba, inútilmente, encontrar en su mente la manera de resolver este problema.
Si perdía el desafío de su hermano, el obligaría a Megurine-sensei a echarlo del equipo.
Sin embargo, si ganaba, además de que igualmente podrían echarlo por capricho de Akaito, el jugar con el corazón de una chica iría en contra de sus principios que eran completamente diferentes a los de su hermano.
*Como si ese idiota pudiera tener principios* pensó el peliazul mientras sus ojos se posaban en el pequeño reloj de la mesita de luz.
Era temprano, pero decidió comenzar a alistarse para asistir al colegio.
*No permitiré que Akaito alimente mas su ego utilizándome…así como tampoco romperé mi promesa… lo juro* susurro esas palabras lentamente, mientras ajustaba su corbata escolar. Una sonrisa amable se dibujo en sus labios, y se retiro de su cuarto sin saber que podría llegar a ocurrir ese día…
-Kaito-san, veo que termino su desayuno. ¿Desea algo mas?- El aludido negó con un suave movimiento de cabeza- Entiendo, con su permiso.- Dicho esto, uno de sus tantos mayordomos personales hizo una reverencia, mientras abandonaba el amplio comedor.
Una vida llena de lujos, educación en un colegio de alto nivel, riquezas…cosas inútiles para alguien como el, pero cosas muy respetadas para la alta sociedad a la cual pertenecía su familia.
*Para alguien como yo…es realmente inútil*
Se levanto de su asiento dispuesto a irse. Akaito aun dormía, para su suerte, porque no tenia la mas mínima intención de cruzarse con el. De hacerlo, seguramente, Kaito lo golpearía hasta saciar su enojo. Tenia mucho en que pensar como para perder su tiempo.
Al salir de su casa, decidió tomar el camino mas largo hacia el colegio. Siempre lo hacia cuando algo lo preocupaba, o sentía la necesidad de alejarse de su mundo tan complicado, para volver a ser el mismo.
Ese camino, que llevaba hacia un amplio parque, estaba naturalmente decorado con las delicadas hojas, los árboles altos, un silencio purificador...y especialmente, por hermosas rosas. Siempre fueron sus flores favoritas, tenia recuerdos con ellas, tanto felices...como tristes.
Mientras caminaba tranquilamente, observando lo que lo rodeaba, se detuvo a mirar un amplio rosal iluminado en bellas muestras color rosa claro, rojo y amarillo, con alegres pimpollos que se asomaban tímidamente. Sin embargo, entre tantos colores calidos, el peliazul observo algo que nunca había visto: Una rosa blanca. Esto llamo su atención, y por un momento la miro fijamente. ¿Qué haría un punto blanco entre tantos otros colores?...
Pero algo lo hizo reaccionar. Una voz femenina, y no cualquiera, sino una armoniosa, delicada y dulce melodía, que provenía de algún lugar. Nunca había escuchado algo así, la canción parecía salir de algún sitio celestial lejano a cualquier ser humano en el mundo. ¿Quién podría cantar así? Se preguntó. Intento inútilmente buscar con la mirada a la dueña de tan bella tonada, pero la niebla que aun no se dispersaba le dificultaba la tarea.
La letra era inentendible, se encontraba muy lejos de el, por lo que la curiosidad lo hizo caminar.
Primero, dio unos cuantos pasos, luego esos pasos empezaron a acelerarse, y, guiado por lo que oía, se hecho a correr casi inconscientemente.
Sentía curiosidad.
Se sentía atraído.
Pero aun más que eso, sentía que lo estaban llamando.
Cada paso que daba, hacia que escuchar fuera mas fácil...hasta que por fin estuvo lo suficientemente cerca como para entender…la letra.
Por unos segundos se detuvo violentamente, su corazón dio un salto y comenzó a latir mas a prisa…
*Esa canción…es imposible…*
El sonido era cada vez más fuerte.
*¿Como es posible que sea esa canción?*
La niebla empezaba a dispersarse.
*Quien...¿quien conoce la canción que…*
Una oscura figura femenina se observo a lo lejos. Kaito se detuvo, detrás de unos altos arbustos que bloqueaban su camino, tratando de reconocer quien era. Por más que intentaba, no podía atravesar ese obstáculo, y rodearlo le llevaría demasiado tiempo.
*Debo...saber quien es…*
De repente, ella dejo de cantar, y empezó a alejarse rápidamente…hasta que su figura se perdió en la niebla.
Kaito observo unos segundos mas el lugar donde hace 5 segundos estaba la dueña de tan bella voz. Confundido, y con una mente inundada de preguntas y preocupaciones emprendió de nuevo el camino hacia su instituto. Este, sin duda, seria un largo día…
-Todos, su atención por favor…- Dijo la profesora a sus alumnos, luego de escribir un nombre en el pizarrón- Hoy tendremos una nueva compañera, se mudo hace poco a la ciudad y no conoce a muchas personas. Por favor sean amables con ella- El comentario de la sensei despertó curiosidad entre los alumnos, y se formo un leve bullicio.
Kaito no prestaba mucha atención. Miraba distraídamente la ventana que daba hacia el parque principal. Su mente estaba perdida en recuerdos e incertidumbres y tenia muchas dudas y preocupaciones. Akaito, en cambio, miraba seriamente lo que ocurría, y cada algún rato, miraba a su hermano, con una leve sonrisa en sus labios.
Tímidamente, se asomo una jovencita por la puerta. Era de estatura normal, delgada y atractiva. Su largos cabellos verde agua estaban recogidos en dos coletas altas que le daban una combinación de ternura, inocencia, elegancia, y caían graciosamente sobre sus hombros.
El uniforme escolar, que consistía en una pollera corta, oscura, una camisa blanca, corbata y una chaqueta que hacia juego, le quedaba perfecto. Avanzo lentamente hasta ubicarse en el centro del pizarrón.
Todos la miraban impresionados; Las chicas, entre sorprendidas, y alguna que otra envidiosa, hablaban por lo bajo. Los varones, la gran mayoría, la veían embobados. Akaito, se limito a mirarla fijamente, como un tigre al acecho de su próxima presa.
*Serás mía, linda gatita* Pensó.
-No seas tímida, di algo querida- Sugirió la sensei. Ante este comentario, la chica miro al frente algo sonrojada.
-Un gusto conocerlos…Me llamo Hatsune Miku… ¡espero que nos llevemos bien!- Hizo una pequeña reverencia y les regalo una sonrisa amable a todos.
Kaito escucho, liberándose de sus pensamientos. Esa voz le era familiar, pero en ese momento no podía descifrar en sus recuerdos quien era.
Se volteo a verla. No podía ver lo que veía: Era ella, la chica de la apuesta de su hermano. En ese momento, un sentimiento de impotencia lo domino. Se rehusaba a hacerle daño a una chica tan inocente, alegre…y linda.
La chica lo miro un momento, y le sonrió.
Kaito no puedo evitar sorprenderse un poco y no quito sus ojos de ella.
Akaito, desde lejos, lo observaba seriamente. Estaba completamente convencido de que ganaría esta apuesta, sin embargo había algo que le preocupaba y no sabia bien que podría ser. Sentirse así, lo hacia molestarse.
-Puedes sentarte en el asiento vació que hay al lado del señor Shion Kaito y la señorita Kasane Teto.- Luego de escuchar las palabras de su sensei, Miku asintió en silencio y se dirigió hacia aquel lugar, mientras era seguida con la mirada por muchos en el salón.
Ya ubicada en su lugar, comenzó a sacar útiles de su pequeño bolso, con su rostro siempre iluminado en una contagiosa sonrisa.
Kaito la miro de reojo, en silencio, y sonrió sin darse cuenta.
Sintió una extraña curiosidad por conocerla…
-¡Holaaa! ¿Eres la nueva no es cierto? Me llamo Kasane Teto, puedes decirme solamente Teto- La saludo eufóricamente una chica de cabellos rosados con rizos, mientras ella se preparaba para almorzar en el receso.- Ella es Megpoid Gumi, somos de tu misma clase, a decir verdad te sientas al lado de mi-Gumi, una chica de cabellos cortos color verde, saludo en silencio levantando una mano.
-Etto...Soy Miku, un gusto conocerlas, Kasane-san, Megpoid-san, gracias…-Les respondió. Sin embargo Teto se disgusto infantilmente.
-T-E-T-O, ¡no me gustan mucho las formalidades!, así que remuérdalo, ¿si?- Este comentario provoco una pequeña risa en las otras chicas.
-Bien bien, lo recordare,-contesto la peliverde. Hizo una pausa y retomo la palabra-¿Podría preguntarles algo?
-Claro, lo que quieras Miku Miku- Respondió Teto, haciendo que Miku riera de nuevo.
-Verán…necesitaría saber donde se encuentra el club de canto del instituto- Las chicas se sorprendieron un poco y se acercaron a ella casi acechándola.
-¿piensas unirte?- Preguntaron al unísono, Miku se limito a asentir con la cabeza sorprendida por como reaccionaron- Pero, es muy difícil entrar-Tomo la palabra Gumi.
-Lo se...sin embargo quiero realizar una audición para ingresar al club de canto...es uno de mis mas grandes sueños- En sus ojos se notaba su determinación y entusiasmo, las chicas se sorprendieron un poco. Ambas sonrieron y asintieron levemente.
-Te ayudaremos, a decir verdad, estamos en el club de canto nosotras también- aclaro Gumi, haciendo que Miku se sorprenda- te llevaremos después de clase y te presentaremos a Megurine-sensei, nuestra mejor profesora.
-Da tu mejor esfuerzo! Así podremos cantar juntas-Agregó eufóricamente Teto, Miku les agradeció y llena de alegría prometió dar todo de si misma para lograr entrar al club.
Sentado sobre una mesa en una postura seductora, rodeado de chicas, Akaito escuchaba atentamente la conversación de ellas. Las chicas a su alrededor hablaban, lo elogiaban y reían, pero el no les prestaba atención, tenia la mirada fija en su presa principal.
*Así que el club de canto* -Pensó, sonriendo maliciosamente-*Esto no podría ser mejor…*
Continuara.
Holaaaa! Segundo capitulo, espero que el fic sea de su agrado :D. Miku hace su presentación formal , chan chan chan!...nos veremos el próximo capitulo!...
No, no lo olvide :P…aquí el diccionario de palabras japonesas para los que no sepan alguna que otra ^^.
*-San: Sufijo que se agrega en muchos nombres o apellidos, indica formalidad en muchos casos.
*-Chan: Sufijo también, que muchas veces se usa para chicas a las que se les tiene confianza o a niños pequeños.
*Onii-chan: Hermanito
*Sayo: Es acortar sayonara, que significa adiós.
*Sensei: Maestro/a, profesor/a.
*Etto: Es como, um…
Si me olvide alguno, perdón ewe.
Me fui ahora si!
Sayooo~
