¿Qué se supone que dijera? Eddie ya no era ese tipo de persona que bromeaba por todo, que iba alegre todo el tiempo y que jugaba con sus compañeros a ser una pareja. Eso, sumado a como su cuerpo reaccionaba por el repentino abrazo del supuesto Mason hacía las cosas confusas y extrañas.

El rubio quitó las manos de su amigo con fuerza pero en ese instante éstas nuevamente lo rodearon por la cintura. Edison se sentía avergonzado y eso lo reflejaba en sus mejillas; que se encontraban chapeadas con intensidad. ─Vamos Eddie, no te pongas indiferente ahora. Sé que me quieres y que me corresponderás. ─ Eddie no entendía a lo que se refería Mason ¿corresponderte qué? dijo en su mente.

Tal y como si su pensamiento fuera leído Eddie sintió como era girado, ahora se encontraba de frente al pelirrojo, tragó saliva al ver a Mason acercarse peligrosamente a sus labios, cerró los ojos con fuerza esperando el momento en que sus labios chocaran pero nunca pasó.

Despertó mirando el techo gris de la habitación que tenía en el instituto, estaba agitado, sus rostro se sentía en llamas y en su pantalón de la pijama se sentía un pequeño bulto. ─ ¡Mierda! ─ exclamó frustrado y furioso, estaba teniendo un sueño húmedo… Con su mejor amigo.

Al día siguiente era domingo, el descanso de los novicios de las prácticas de campo. Lissa había invitado a Eddie a salir los cinco a una especie de picnic.

El novicio estaba preparándose para salir, lo único que le faltaba era escoger una camisa que luciera bien. Parado frente al espejo del armario, con el dorso desnudo, Eddie comenzó a subir una mano definiendo cada músculo en su abdomen no pudo evitar imaginarse que quién lo tocaba era Mason y no el mismo.

Siguió subiendo por todo su dorso hasta llegar a la zona de los pectorales mayores, se detuvo en seco. ¿Qué estaba haciendo? No podía tener ese tipo de pensamientos y mucho menos ligados a su amigo. Se sentó en la orilla de la cama; clavando los codos en las rodillas y apoyando la cabeza en las palmas de la mano ─ Eres un idiota, no puedes tener pensamientos eróticos con tu mejor amigo. Tú eres "normalito". ─ Se repetía el rubio, mirando como la erección en su pantalón se relajaba. ─ Lo de anoche no pasó, fue un sucio juego mental de Adrián. ─ Trataba de convencerse de que esa era la verdad.

Salió del edificio corriendo pues se hacía tarde. Al pasar por uno de los edificios del instituto le pareció ver a Mason sonriéndole desde la venta Loco, estoy loco pensaba Eddie.

El día terminó, la noche llegó y el novicio se preparó para retomar las prácticas de campo. Eddie estaba instalado en el cuarto de Lissa, las luces estaban apagadas no había nada más en el cuarto que la moroi y él; de nuevo sintió su presencia. Mason estaba ahí observándolo sonriente como siempre.