;A; ¡Muchas gracias por los reviews! Fueron más de los que esperaba *solo por eso actualiza* ¡Mi amarlas con todo el kokoro! Am am am… No sé qué más decir… Supongo que mejor comienzo de una vez.
Nameless: Persona sin nombre ni derechos, excepto uno: libertad. Todo No Name cuyo propietario muera sin dejarlos como herencia y que se pruebe que no es culpable de la muerte de este, será liberado, pero seguirá sin nombre hasta que complete su registro legal. La cacería de Nameless es común para convertirlos en No Names otra vez, si no se registran a tiempo.
No Where: La cuidad sin nombre. Se dice de la existencia de una ciudad donde No Names fugitivos y Nameless escapan para formar una vida digna alejada del régimen de los Nameds. Su ubicación es desconocida para los Nameds y se cree que es solo un rumor.
Coleccionista de nombres: Asesino serial que ataca a Nameds y los decapita para robarles el collar de identidad.
Capítulo 2: Captive bird
—Eren…
El mundo se detuvo un instante. Tenía frente a mí a aquella persona que tanto esperé. Una punzada invadió mi pecho cuando me cruzamos miradas. Sus ojos aguamarina son tan hermosos como los soñé. Sonrió y me susurró: "Estoy aquí". Nuevamente me tomó entre sus brazos y me apretó fuertemente. Pensé hacer lo mismo pero no pude, tal vez no estaba preparado como creí.
—¡Rivaille! ¡Cubre tus ojos! —la voz de Erwin me hizo reaccionar e ignorando sus palabras, volteé. Por suerte, un flash nubló mi vista y me impidió ver. Un grito de una chica me recordó la situación en la que estaba. Eren me había tomado de la nada y me robó un beso, aun en medio de este lugar y de estos cerdos. ¿Acaso es estúpido? Me giré para verlo otra vez, pero otra vez ocurrió. Esas malditas visiones… Lo aparté de mí con fuerza mientras sentía que me asfixiaba.
—¡Corre! —le grité desesperadamente.
—¿Q-qué? —ese mocoso reaccionaba demasiado lento.
—¡Que te largues de aquí, mocoso estúpido!
—¡Llamen a Kayne! —escuché la voz de Erwin ordenándole a uno de los hombres del lugar. Pude notar que Eren lo escuchó también y reaccionando, lo volví a empujar hasta que por fin corrió.
—Larg… —no pude terminar de hablar, mis piernas temblaron y caí al suelo. Coloqué mis manos sobre mi boca mientras tosía para ver cómo sangre salía de ella. Mi respiración se aceleró, las visiones volvían—. Gunther…
Hanji se apresuró a cubrirme los ojos nuevamente con la venda.
—¿Qué pasa, Rivaille?
—Q-Que Gunther no siga… a Eren… o una pelinegra lo… —no pude acabar de decirlo, todo rastro de energía en mi cuerpo se desvaneció.
¿Has escuchado del No Name maldito?
"Ojos que no ven, corazón que no siente."
¿Un No Name maldito? Eso es correcto. Una maldición que llegó de la nada. Aunque para comenzar a explicarla, creo que debo empezar a contar mi vida.
No sé exactamente dónde nací. Solo sé que mi madre fue una Nameless, que se prostituía para pagar su nombre. Pagar un nombre después de un tiempo de vida sin registro es costoso. Eventualmente nací y por lo que veo, fue más fácil venderme. ¿Quién fue mi padre? Supongo que uno de sus clientes; no me gusta pensar en ello, me parece repugnante.
Viví con un traficante de innombrados hasta los cuatro años cuando encontró un comprador para mí, y mi vida como esclavo comenzó. Cabe aclarar que un No Name no es cosa barata, se tiene que pagar por todo lo que se invirtió en uno para su crianza en los primeros años.
Mi comprador era un viejo mafioso llamado Darius, que vivía en una residencia alejada de la cuidad donde se ocultaba. Las reglas de la casa eran simples: al final de laborar todo el día, podías obtener una ración de comida; todo debe quedar impecable; si te dicen que hagas algo, lo debes hacer sin cuestionar o tendrás tu castigo, que generalmente eran golpes, latigazos o simplemente perder tu comida… Aunque podían variar en eso. En una ocasión por accidente rompí un objeto, que por cierto no tengo ni puta idea de qué era, por lo que fui amarrado a un poste durante un día soleado entre animales de establo. Y claro que me quedé sin comer. Pasaron a desatarme al día siguiente.
Pero no solo había castigos. Cuando destacabas como trabajador, te cambiaban de lugar y podías obtener hasta dos raciones de comida, esa siempre fue mi meta. Pasé un par de años esforzándome hasta acostumbrarme al trabajo duro y volverme un experto en limpieza, así llegué a conseguir tres veces a la semana ración doble de comida. Cuando destaqué más en esa residencia, me mandaron al área principal donde era más común ver a aquel mafioso que tenía por dueño. Siempre creí que era muy afortunado al lograr subir de nivel como esclavo de ahí… Pero no fue así.
Al poco tiempo noté cómo aquel cerdo asqueroso que me compró me observaba constantemente de una manera que me daba escalofríos. Incluso llegaba a apartar a sus prostitutas para que no estorbaran mientras yo estaba cerca. Hasta que una vez cuando ya tenía nueve años, me llevó una bebida y me sentó en sus piernas. Estaba asustado, conocía la malicia en su mirada y no dudaba lo que intentaría. Lentamente acarició mis piernas mientras susurraba cosas como: "¿Tierno sabrás mejor o aún debería contenerme?". No pude soportarlo y me aparté bruscamente. Traté de correr, pero me alcanzó y tirándome al suelo, trató de forzarme y meter sus sucias manos bajo mi camisa. El miedo se apoderó de mí y entre forcejeos, lo golpeé fuertemente en la cara. Eso lo hizo estallar de coraje, por lo que ya no intentó violarme, sino que arrastrándome del cabello, me llevó afuera donde ordenó que se me amarrara de espalda sin camisa. Los golpes no le bastaron, un látigo sí. Su ira logró apagarse cuando perdí la conciencia a los treinta y siete azotes. Había estado llorando y gritando mientras sentía que mi piel ardía; el dolor que produce un látigo al romper con la piel es de las peores cosas que he sentido.
Desperté al día siguiente con mi espalda punzando por las heridas. No podía levantarme, solo llorar impotentemente. Nadie fue a ayudarme por más que lo supliqué, ya que no tenía fuerzas para tratar de levantarme por lo menos. Esta vez no duré un día ahí, fue más tiempo, más tiempo amarrado sin comer y con mis heridas infectándose por el sol y la suciedad de aquel lugar. Una innombrada nueva trató de llevarme agua en una ocasión, pero fue detenida; tenían la orden de no ayudarme, era parte de mi castigo.
Enfermé gravemente y entonces me desataron, pero no me pude incorporar y seguían sin ayudarme. Moví mis manos para observar lo hinchadas que estaban por el amarre apretado de las cuerdas, que era mayor que el de las cadenas, así que me habían quedado marcas. Con cuidado moví mis manos hasta mi espalda para darme cuenta de que, por lo profundo de mis heridas y dejarlas expuestas en medio de la suciedad, en vez de cicatrizar se habían comenzado a agusanar, tal vez por la reacción con el sol. Tragué profundo sin poder contener nuevamente mis lágrimas. Me estaba pudriendo vivo. Por un momento creí que hubiera sido mejor que me incineraran. Cosas horribles pasaron por mi mente sobre como terminaría mi cuerpo y que pasaría de ahora en adelante. Creo que desde entonces me volví compulsivo a matar gérmenes, esas cosas cobran vida si te descuidas.
Para el medio día había podido llegar a donde descansaban los No Names, quienes me miraban con horror. Era entendible. Por suerte, un No Name nuevo de unos seis años tomó el valor de ayudarme y quitarme aquellos asquerosos insectos de la espalda. Tenía mucha paciencia para eso, aunque me veía con miedo. Jamás olvidaré a ese chico; al igual que yo, no tenía nombre, pero recuerdo el tono rubio grisáceo de su cabello. Poco más tarde llegó una chiquilla castaña rojiza de ojos verdes, quien compartió su ración de comida conmigo y trató de animarme con uno que otro chiste hasta que quedamos dormidos.
El día siguiente también fue uno de los más significativos de mi vida. Aunque traté de prepararme mentalmente para el trabajo, no fui enviado a laborar, sino que me llamaron nuevamente a la sala principal. Temblaba de tan solo pensar que nuevamente intentarían algo. Fui introducido a la fuerza por un guardia y me sorprendí al ver ahí a mi propietario junto a un hombre pelinegro de unos treinta y tantos. Se veía bastante sospechoso acompañado de sus escoltas.
—Este es el único así que tengo —le dijo Darius.
Aquel hombre se acercó a mí y me tomó de la barbilla para analizar mi rostro e inspeccionar cada detalle de mí. Luego de verme a los ojos me soltó.
—¿Por qué está en estas condiciones? Está demasiado delgado y débil.
—Y eso que no has visto sus cicatrices, hace unos días este mocoso malcriado recibió su castigo. Creo que hasta es injusto venderte un No Name en tan malas condiciones.
—Lo compraré de igual manera —respondió aquel extraño de fría mirada. Mi propietario soltó una carcajada, complacido por sacar provecho al deshacerse de mí.
—Si así lo quieres…
El extraño hombre me compró y se convirtió en mi nuevo propietario. Después de pagar por mí y que le dieran mi carta de pertenencia, nos retiramos en un coche negro. Me mantuve en silencio hasta que en medio del camino se dirigió a mí.
—¿Que te pasó?
—Fui castigado —respondí secamente.
—Eso no me explica mucho.
—Fui atado a un poste, golpeado y azotado con un látigo. Me negaron comida y agua por más de una semana y me liberaron al ver que enfermé y mi espalda se había llenado de gusanos —el sujeto volteó el rostro y miró por la ventana durante un momento. Finalmente preguntó:
—¿Por qué te hizo eso?
—No dejé que me tocara —contesté firmemente.
—Ya veo… Debes ser un chico fuerte —fueron sus últimas palabras en el viaje.
A aquel hombre le correspondía el nombre de Kayne Ackerman, era uno de los mafiosos más importantes y peligrosos. A diferencia de otros mafiosos, no se ocultaba en una gran residencia a las afueras de la ciudad, su refugio era un enorme y viejo teatro en el centro. Parecía un lugar abandonado, pero le resultaba perfecto para ocultarse y manejar su negocio de drogas desde una zona central. Y a diferencia de como esperaba, no trataba a los No Names como simples esclavos, sino como subordinados más.
En cuanto llegamos a ese lugar, mandó llamar a alguien para que me atendiera las heridas y me diera de comer. No me puso a trabajar de inmediato, esperó a que mis heridas sanaran primero. Había muchos No Names y Nameds mezclados en ese lugar, todos eran sus subordinados; luego me explicaron que Kayne compraba No Names y los ponía a trabajar en actividades normales, pero si entraban en su negocio ilegal, les pagaría y así conseguirían su libertad y nombre. Aunque con el riesgo de que podrían morir en el intento. Me pregunté si entonces yo terminaría siendo un matón más, pero no me dejó; a diferencia del resto, yo seguía siendo un niño.
Solo me correspondía la limpieza de aquel extraño lugar. A pesar de que aparentemente estaba abandonado, aún conservaban viejas cosas de cuando estaba en uso: algunos instrumentos musicales viejos y vestuarios de las obras que hacían, tal vez musicales. El escenario era bastante amplio y había asientos para unas mil personas, aunque claro, nadie estaba ahí, sino en salones y cuartos más apartados, algunos bajo tierra como si se trataran de sótanos.
Las reglas de este lugar eran diferentes. Era tratado como igual y podía vagar por donde quisiera, por eso podía ir a aquel viejo salón de teatro y el cuarto de instrumentos y vestuario. El ambiente era muy distinto a donde vivía con Darius; escuché que el maldito fue asesinado poco tiempo después de que me fui. Si me hubiese quedado ahí, sería un Nameless y sería más fácil conseguir nombre legal. Pero aunque mi vida nueva fue tranquila, lo único que odié al comienzo eran las visitas del doctor Erwin Smith, un doctor clandestino que atendía a los heridos de Kayne cada que había revueltas entre mafiosos. Cuando llegué a ese lugar, me hizo un sinfín de pruebas para atender mis heridas que todavía no sanaban y ver si no tenía alguna infección, pero estaba sano… Hasta entonces.
Pude notar como Kayne me vigilaba constantemente. Me observaba de manera extraña, pero muy diferente a la de Darius. Solía preguntarme si me encontraba bien o si había pasado algo. Uno de los primeros días que pase ahí, un mafioso de clase baja encontró la ubicación de Kayne y lo invadió. Tantos disparos y el olor a sangre de ese día me hicieron recordar en qué clase de lugar me encontraba, uno nada seguro. Kayne era extremadamente fuerte y hábil, y después de ese suceso decidió entrenarme personalmente.
El entrenamiento físico fue muy duro, pero aprender a usar un arma fue más fácil. A los once años ya tenía la fuerza para enfrentar a un hombre adulto. Kayne era un hombre malo, cruel, vendía droga, era un asesino… Llegué a ver cómo asesinaba personas, pero de alguna manera tenía mi respeto. Era bastante atento conmigo, me daba regalos, dulces y una que otra palmada en la cabeza. Obviamente quería ganarse mi cariño… Y lo hacía. Me dejé llevar y le contaba todo sobre mí, aunque no era mucho en realidad. Solía acompañarme a ese viejo cuarto donde estaban los instrumentos musicales o al teatro, donde solíamos conversar durante unos minutos.
—¿Por qué les da oportunidad a los No Names y no simplemente los obliga como cualquier propietario lo haría?
—Eso es simple. Si los obligas a hacer algo, te ganarás su odio y no dudarán en atacarte por la espalda. Trátalos bien y te darán su confianza y se esforzarán en ayudarte. Debes ganártelos, no basta simplemente con tenerlos.
—Nunca lo había pensado así…
—Debes ser más atento a la vida, aunque apenas seas un niño.
—Tch, soy atento.
—¿Ah, sí? Entonces dime qué piensas de tu futuro.
—Trabajaré para usted. Seré el mejor, obtendré mi nombre y entonces…
—¿Entonces qué?
—N-Nada, no es algo de su interés.
—Tu cara está roja, dime.
—Le sonará estúpido.
—No es así, puedo respetar tus metas.
—Pues… quiero ser cantante. Quiero presentarme en un lugar como este y cantar ante mucha gente, vistiendo un elegante traje negro con corbata —y el bastardo se rio. Fue la primera y única vez que lo vi reír. Me dio coraje y vergüenza a la vez, quise golpearlo con el puño, pero me detuvo.
—¡Oi! —me levantó mientras pataleaba. Seguía riendo, sé que me veía ridículo en ese momento, era simplemente un mocoso.
—Entonces espero algún día verte vestido así y cantando, mientras la gente aclama "Rivaille" a gritos.
—¿Ri-Rivaille?
Desde ese día decidió llamarme así. Aún no era legal, pero era mejor que ser llamado mocoso o niño. Pocos días después, mientras limpiaba, observé a Kayne que miraba un collar de identidad, y aunque probablemente era un collar de identidad de alguno de sus enemigos, sentí en mi corazón la esperanza de que el nombre "Rivaille" estuviera escrito ahí. Fui tan idiota.
Llegó el día en que cumpliría doce años. Esperaba algo especial por la fecha, además de mi cumpleaños era Navidad y quería algo como… un collar de identidad, ¿tal vez? Desperté temprano, un poco mareado, pero no sabía por qué. Cada vez que me acercaba a alguien, mi cabeza comenzaba a doler. Fui a ver a Kayne, quien estaba más tranquilo de lo normal, y extrañamente sus ojos reflejaban algo de felicidad.
—¿Te sientes bien?
—Sí… creo.
—Solo espera a más tarde.
Kayne tuvo que retirarse a atender algunos "asuntos", por lo que traté de relajarme para que mis mareos se detuvieran, pero a medida que el día avanzaba, estaban empeorando y comencé a ver imágenes borrosas. Cuando ya no pude soportar el dolor, me senté en una esquina. Petra, una subordinada de Kayne, fue a preguntar cómo me sentía. La miré a los ojos y una ilusión pasó frente a mí. Combinada con el dolor de cabeza, la vi regañando a Auruo, la vi corriendo en una costa con él y su sonrisa mientras le colocaba un anillo de compromiso. Comencé a toser con fuerza y la vi en un callejón oscuro acorralada por una rubia para después ser degollada. Puse mis manos sobre mi boca y noté la sangre que comenzaba a salir de ella.
—¡Auruo! ¡Rivaille está mal! ¡Llamen a Erwin! —Auruo se acercó corriendo. Volteé a verlo y aquella visión continuó. Él atacó a aquella rubia, pero terminó siendo él quien recibió una puñalada.
Ambos me tomaron para llevarme a mi habitación. Mientras pasábamos por uno de los cuartos donde se encontraban varios con un pastel, sentí mi cabeza explotar. Vi varias escenas donde algunos de ellos incluso morían. Tosí con más fuerza mientras temblaba, mi respiración se acortaba, no entendía qué me estaba pasando. Caí inconsciente.
Desperté mas tarde. Sentía un enorme hueco y mi cuerpo sin energía. Erwin se encontraba a mi lado.
—¿Y Kayne?
—En su habitación. ¿Qué te pasó?
—No lo sé…
En ese momento entró una No Name con algo de comida y otra maldita alucinación llego a mí. De nuevo comencé a toser. Tenía miedo… Y grité. Por suerte Erwin actuó de inmediato y me sedó.
Así comenzó mi maldición. Duré mucho tiempo viendo ese tipo de imágenes, pero solo escupo sangre cuando veo muertes. No tengo visiones de todas las personas, pero sí de la mayoría. Poco a poco me di cuenta de que todo lo que veía se hacía real.
Puedo ver el futuro.
¿Hay una explicación para ello? No lo sé. Pero aunque predecir suena como una bendición, no lo es. Cada que veo algo siento un horrible dolor; y si eso fue mi regalo de cumpleaños, un tumor en el corazón fue el de Navidad. Erwin lo detectó después de unos análisis al ver cómo me daban ataques de la nada. Y por supuesto, no les dije de mi habilidad. Con el paso del tiempo me di cuenta de que la forma en que el tumor crece, está relacionada con las muertes que predigo. Tengo ataques cada que eso pasa y mi corazón empeora.
—¿Te sientes bien? —odiaba esa maldita pregunta.
—Sí.
—Me ocultas algo.
—Tch… ¿Por qué debería?
Pasé más de un año de esa forma. Evadía al resto actuando fríamente, así evitaba tener visiones, las cuales a pesar de ello no paraban. Seguía teniéndolas sobre las personas que ya había visto con anterioridad, además era imposible no encontrarme con alguien de vez en cuando. El único lugar donde podía estar totalmente solo era en aquel enorme salón.
Fue en ese lugar donde tuve otra visión. Vi a Kayne morir de un disparo al corazón, un Named lo atacó mientras leía un libro. Pude distinguir un reloj marcando las cuatro y quince, faltaba poco para que ocurriera. Al reaccionar de la visión, no pude evitar el impulso de ir a rescatar a Kayne. Corrí con desesperación, no sé a quién derribé para quitarle el arma, todo fue repentino. Llegué justo a tiempo a la habitación donde aquel hombre apuntaba a Kayne, quien se encontraba distraído leyendo. Disparé primero.
Fue la primera vez que asesiné a alguien.
—Rivaille…
—Kayne, yo… Él te iba a… —caí de rodillas temblando por lo que acababa de hacer. Volví a escupir sangre aunque no tuve un ataque.
—¿Qué pasa? —me miró fijamente y no pude evitar confesar todo. Mis visiones, cómo se cumplían y cómo posiblemente tenía que ver con el tumor que tenía.
—Sabía que ocultabas algo —fueron sus palabras.
¿Y qué hizo? Me vendó los ojos para que no volviera a ver a alguien. Me encerró en una habitación y colocó un collar negro con eslabones sobre mi cuello. Me aisló casi totalmente y me quitó la oportunidad de tener un nombre. Solo enviaba a Erwin a revisar mi estado de salud, a Petra a alimentarme y de vez en cuando iba personalmente a preguntarme si había tenido una nueva visión. Cada que predecía su muerte o la de uno de sus tantos subordinados, se preparaba para evitarla. Sabía que me beneficiaba para que el tumor no creciera, pero no pude evitar sentirme como su maldita mascota que le daba más vidas que a un gato. ¿Por qué no simplemente le negaba una visión y lo dejaba morir? Porque soy idiota y lo quiero. Aquella amabilidad al comienzo y el trato como igual me hizo quererlo.
"Trátalos bien… Te darán su confianza y se esforzarán por ayudarte… Debes ganártelos y no simplemente tenerlos."
La rabia me consumía por dentro. "¿Te sientes bien? ¿Pasó algo? ¿Qué tienes? Solo espera más tarde. Me ocultas algo". Mi mente comenzó a trabajar, recordando incluso cuando me compró. "Este es el único así que tengo". ¿Acaso Kayne buscaba a alguien con características específicas? ¿Sabía de mi existencia y que esto pasaría? ¿Era por eso que un mafioso cuyos No Names subordinados eran adultos, había buscado a un niño como yo con poder para predecir el futuro y así alargarle su vida incontables veces?
Maldito bastardo.
Vivir en mi nueva y puta soledad solo hacía que mi alma se pudriera inevitablemente. Acorralado por cuatro paredes, donde incluso se me negaba ver, atado con cadenas y sintiendo cómo mi salud se deterioraba poco a poco, era arrastrado hasta la muerte. Saber mi destino solo me hacía sentir más miserable. Incluso sin recibir heridas o pasar hambre, me resultaba la misma porquería que vivir como un No Name cualquiera.
Poco a poco perdí el ánimo, el hambre y las ganas de vivir. Lo único que me quedaba hacer era recostarme en cualquier lado y cantar para relajarme e ignorar mi existencia.
What is my reason to stay alive?
I don't know
Soy un ave cautiva que no puede volar
No tengo alas…
Mi prisión no son estas cadenas
Sino la maldición que me consume lentamente
Poco a poco me hundo más profundo
¿Por qué debo seguir?
¿Por qué he de luchar?
Un nudo en la garganta hizo que no pudiera terminar. Estaba harto de mi puta vida, moría lentamente. Sentí la mayor desesperación que había tenido, me quité esa maldita venda de los ojos y de un golpe quebré un maldito espejo que había en la habitación. Tomé un pedazo de vidrio para cortarme las venas y acabar de una vez por todas con mi existencia… Y en un momento en que vi mis ojos reflejados a través de los trozos de vidrio, una visión más llego a mí.
Estaba yo en un pasillo de un lugar de mala muerte con ruido escandaloso. Un joven alto, moreno y encapuchado me tenía acorralado contra una de las paredes. Me miró con sus brillantes ojos aguamarina… Y me besó. Me abrazó fuertemente, para después terminar de mover aquella venda mal puesta que tenía sobre los ojos. Me dedicó una cálida sonrisa.
Sé que ya debes saberlo, pero debía decirlo. Mi nombre es Eren.
Acarició mi rostro para darme otro beso ligero mientras acariciaba mi cabello y me susurró al oído:
Te sacaré de este lugar, solo espérame.
Mi visión terminó. Aun temblando y con el corazón acelerado, sonreí. Tal vez la vida tenía algo diferente para mí.
Tiré aquel trozo de vidrio y volteé por la ventana, hacía tanto que ni siquiera veía la luna, era hermosa. Después de unos minutos Eld llegó corriendo, había escuchado el sonido del vidrio rompiéndose. Solo dije que tropecé y accidentalmente lo quebré. Al día siguiente, Kayne fue a visitarme.
—De nada sirve tenerte encerrado. A partir de la próxima semana te llevaré a cantar a un bar.
—Oh… No está mal.
Tal vez en aquel lugar encontraría a Eren. Pero tres días antes de ir a cantar en aquel lugar tuve una nueva visión: Un día de invierno en un lugar desconocido, tendré mi última predicción antes de que mi corazón termine de pudrirse… y moriré. Moriré en los brazos de aquel chico. Llorará, llorará como nunca y tratará de hacer que despierte, pero no lo haré. Cada una de sus palabras y cada uno de sus gestos de dolor solo me demostrarán que realmente me amó. Así que incluso aunque ese sea el resultado, no quiero cambiarlo.
El fin de semana llegó y Kayne me trasladó hasta aquel lugar donde comencé a cantar. Creí que estaría solo, pero me acompañaron otro par de No Names de Erwin. Y aún sin saber cuántas personas me escucharían, mantuve la esperanza de que Eren estuviera ahí.
What is my reason to stay alive?
…You are
Soy un ave cautiva esperando volar
Por eso… ven a darme alas,
Libérame de esta prisión y rompe mis cadenas
Antes de que esta maldición me consuma lentamente,
Poco a poco saldré de lo profundo,
Por ti he de seguir
Por ti he de luchar
Tus besos y tus caricias mis heridas sanarán,
Amor, sabes que puedo soportar
Por ti ninguna de mis caídas me detendrá
Busquemos juntos la salida de mi jaula
Y extendamos nuestras alas para volar,
Vivamos en la inmensidad del cielo
Una dulce historia de amor
Antes de que el tiempo acabe
Y solo quede un amargo sabor.
Remember that you are my reason
To stay alive.
No apareció ese viernes, ni el que sigue. Ni el que sigue. Ni el que sigue… No sé siquiera cuánto he esperado, hace años que dejé de contar el tiempo. Pero sin importar eso, mantuve la esperanza de que llegaría. Aquellas visiones de Eren siempre se mantuvieron en mis sueños. Partes de conversaciones, besos robados, su expresión molesta, uno que otro golpe que le daré, simples sonrisas, simples abrazos… E incluso el momento en que tomará mi cuerpo en un acto en el que me demostrara su amor.
Eren, ven por mí a robarme. Roba lo poco que me queda de vida, quiero dedicártela hasta el último momento…
Próximo capítulo: Without reason
XD ¿Dudas? Quise poner drama, pero no me salió… Luego tomaré experiencia en eso. En el próximo capítulo seguiré con la narración normal, este solo era para explicar la maldición de Levi… que en realidad me quería guardar para más adelante, pero creo que no podía omitir ese detalle de la historia. Joder, no sirvo para componer canciones =n= pero luego mejoraré.
Asdfghjkl Levi quiere a Kayne, no lo pude evitar, necesitaré a un Eren celoso OwO ¿Y una rubia hará que? ¿Será la misma que comentó en el capítulo anterior que el No Name maldito veía el futuro? XD y Levi QwQ… ¡QUE LA LUCHA CONTRA EL DESTINO EMPIECE! Ahora sí, nos leemos n.n
